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La Fábrica de Sueños. "Close Up" (1990), de Abbas Kiarostami

El arte como gesto de nobleza y extensión del sentir

Fuentes: Rebelión

La maldad, aun con nobleza, es digna de desprecio. PLUTARCO

Yo sé que el dolor es la nobleza única. CHARLES BAUDELAIRE

No hay nada noble en ser superior a tu prójimo; la verdadera nobleza es ser superior a tu yo interior. ERNEST HEMINGWAY

El Ciclo sobre Aristarain y Kiarostami, desde la bóveda interdisciplinaria de La Fábrica de Sueños, vía Cineclub Al Filo del Tiempo, continúa con la obra del segundo, Close Up (1990) o Primer plano, docuficción que recrea hechos reales en los que el ciudadano iraní Hossein Sabzian suplanta, sin ser un impostor, al cineasta M. Makhmalbaf y engaña a una familia con el seductor timo, valga el oxímoron, de que podría protagonizar su nuevo filme. Todos los involucrados provienen de la realidad, es decir, se interpretan a sí mismos. Sabzian no actúa para la cámara, sino que muestra sus sentimientos y habla desde el corazón: así deja claro que el arte es la extensión de lo que se siente por dentro, cuando en cierto tramo cita una frase de Tolstoi, base de esa honda reflexión que hace Kiarostami sobre el arte, en gesto único de nobleza, sobre el cine y, en especial, sobre el primer plano, en tanto dispositivo eficaz para hurgar en lo más íntimo de sí y luego compartirlo sin reservas con los demás seres humanos…  

Close Up parte de un suceso real que ocurrió en Teherán a finales de la década de 1980. Sabzian, su protagonista, fue descubierto cuando Kiarostami encontró en la revista iraní Sorush una crónica del periodista Hossain Farazmand que narraba los hechos (1). El cineasta interrumpió el largo que rodaba, Y la vida continúa (1992), parte de la trilogía Koker (los otros dos son ¿Dónde está la casa de mi amigo?, 1987, y A través de los olivos, 1994) y se lanzó a producir un documental sobre Sabzian y logró que tanto éste, como la familia Ahankhah y el reportero Farazmand, aceptaran participar en la recreación de los eventos. Como si esto fuera poco, Kiarostami organizó el encuentro ulterior entre el virtuoso cineasta Makhmalbaf, quien se mueve en una modesta moto, y el responsable y noble, no culpable ni farsante, Sabzian, para que se dirigiera a la casa de la familia Ahankhah y le pidiera perdón. El PP con que termina el filme es la demostración palpable del gesto único de nobleza citado.

De entrada hay que decir que el filme opera como una crítica profunda a la lucha de clases y, en especial, al clasismo, arribismo y prepotencia de ciertos especímenes sociales, así como a las élites intelectuales de Teherán, que son más humo que esencia. Hay que considerar que Sabzian es un hombre de clase baja que, por una parte, halla en el cine una salida momentánea y providencial a su precaria situación económica; y, por otra, plantea la lucha por ser reconocido y la dificultad de encontrar un trabajo bien remunerado con el que pueda abstraerse al ostracismo dentro de la escalera social. Como se dijo, Sabzian no es un impostor ni un arribista: sencillamente, alguien que admira a Makhmalbaf e intenta parecerse a él, entre otras cosas porque así se siente respetado y admirado (así vaya en bus) y puede olvidar los sufrimientos profundos que lo agobian. De ese dolor surge su nobleza única y el arte que Kiarostami produce inspirado en Tolstoi que habla de experiencia sentimental y de compartir.

Tolstoi: Arte es una experiencia sentimental que el artista desarrolla dentro y comparte con los demás (2). Al respecto, Sabzian cree que las dificultades que ha pasado y su sufrimiento, pueden darle la base necesaria para ser un buen actor y de esa manera actúa bien al expresar su realidad interior. Cuando el juez intenta sorprenderlo al preguntarle por qué fingió ser cineasta en vez de convertirse en actor, Sabzian le responde que interpretar el papel de un director es actuar y así es para él. El juez quiere saber qué papel le gustaría interpretar, y el espontáneo actor Sabzian responde: El mío. El juez cree, en todo caso, que Sabzian recrea un papel. Pero, no, se equivoca pues Sabzian no juega un rol, sino que es él mismo, el que nunca ha podido ser por falta de oportunidades, de reconocimiento, de falta de trabajo. Sabzian, en suma, es Makhmalbaf: ambos, tienen sentimientos comunes, solidarios, y nobles. Igual que los Ahankhah, cuya nobleza jamás es objeto de desprecio puesto que nadie actúa con maldad.

No hay afán de competir entre ellos, todos colaboran para entenderse, ninguno de los actores del proceso intenta ser superior al Otro. Todos parecieran saber que sólo es verdaderamente noble quien es humilde, es decir, apenas superior a su Yo interior. Ni Mahrokh, la madre, ni Abolfazl, el padre, ni los hijos Mehrdad y Monoochehr Ahankhah, ninguno de ellos pretende pasar por encima de los demás, tampoco son soberbios y/o prepotentes, en fin, no hay prurito de conflicto en ellos. La sabiduría iraní de seis milenios impide, quizás, la improvisación. Sus actitudes obedecen a la mesura, al saber, al respeto previo por los otros. Hasta el juez modera sus intervenciones, se abstiene de opinar, ofrece su criterio y toma distancia frente a los hechos, no hay sesgo en sus preguntas para Sabzian, no hay afán de joderlo a priori. Sólo busca aplicar la justicia restaurativa, antes que sancionar o condenar al razon/a/o/ble Sabzian. Éste no pretende pasar por listo ni inteligente ni superior a nadie: sólo busca hacer su catarsis.

El juez Haj Reza Ahmadi, de inicio a fin, es ejemplo de neutralidad, juicio, templanza. Desde cuando le pregunta a Sabzian si no actúa frente a la cámara, hasta cuando lo absuelve, antes que por una decisión en derecho, por la solidaridad de quienes lo acusan, de entrada, por intento de estafa y estafa en sí, y luego reculan en sintonía, en armonía, en tono musical, para que el aún joven Sabzian tenga una segunda oportunidad de actuar, y amar, si se quiere, sobre la Tierra. Ahora espero que sea bueno y nos podamos enorgullecer de él, dice el Sr. Ahankhah. Los hijos, aunque cuestionan el proceder de Sabzian y éste mismo acepta que cometió un error, grave, Mehrdad, en especial, termina por asumir la compasión, por ponerse en el lugar de aquél y el juicio a Sabzian se soluciona en los mejores términos. Y nadie sale ofendido ni se siente maltratado. Sabzian muestra el lícito deseo humano de ser otro, o al menos de emularlo, y de fascinarse con la figura del creador hasta lograr una obra hipnótica…

Una obra de hondo calado humano. Una obra de arte, sin discusión. La familia Ahankhah en pleno perdona a Sabzian con una nobleza que acojona, remueve, e invita al cambio; con una nobleza sin opción de verse en muchos ámbitos; con una nobleza que, sin exagerar, ya quisiera Abelardo para aceptar la nulidad de su elección, impuesta, no ganada, y entregarle o devolverle, mejor, el triunfo a Iván Cepeda, porque éste sí ganó las elecciones de 2026: lo suyo, por contraste, fue un fraude, un fraude colosal. Toda una antinomia del pequeño fraude de 1.900 tomans que Sabzian cometió y no tuvo el menor problema en reconocer. Close Up, en tal sentido, fuera de una cátedra de cine sobre el PP, es un himno a la nobleza, y no personal, la de Sabzian, sino colectiva, la de la familia Ahankhah, y, claro, la de su propia madre, Nayer Mohseni, que con la petición previa de perdón para su hijo, echó a andar un completo andamiaje social cooperativo sin distinción de clase ni de credo político o religioso.

Campos que hasta ahora parecían ser los únicos en conceder el perdón a los seres humanos que por alguna razón, más o menos válida, se desviaron de su camino y minaron el destino de otros. Tal vez por esta revelación, y este acto de rebeldía frente a la tan manipula/da/dora justicia, la recepción de la crítica y, sobre todo, del público, más que controvertida fue muy mala. Por contraste, a escala internacional, Close Up, de Abbas Kiarostami, se erigió como una auténtica obra maestra, y como prueba de ello los críticos de la revista inglesa Sight & Sound, publicada por el British Film Institute, la incluyeron en la lista de Las 50 mejores películas de todos los tiempos, para a la postre quedar en el lugar 42 en 2012. (3) Docuficción cuya verdad del documental a la postre se impuso a la mentira de la ficción y, por una vuelta de tuerca, puede decirse que la mentira de la ficción acaba por fundirse con la verdad del documental y termina siendo una única verdad: la de la pasión de Sabzian por el arte del cine.

La misma que despertó en Kiarostami la lectura de la crónica de Farazmand sobre Sabzian que, pese a no tener guion y contar apenas con una notas, se lanzó a rodar, en 40 días, el filme que tenía planeado: así, se presentó en la cárcel para entrevistar al suplantador Sabzian y en el juzgado para conseguir los permisos requeridos para poder grabar el juicio. Luego, se asiste al desarrollo del mismo mientras se insertan escenas reconstruidas de los hechos, en esta ocasión desde la óptica de Sabzian, el alter ego de Makhmalbaf por decisión propia. La coda proyecta el inefable encuentro entre el admirador y el auténtico cineasta iraní y el recorrido en moto de ambos Makhmalbaf, pues no puede decirse que uno es falso y el otro verdadero, hacia la casa de la familia Ahankhah. En el camino, Sabzian compra unas flores de un color y Makhmalbaf le dice que las rojas se ven mejor. Suben a la moto, llegan a la casa y, al bajarse aquél un PP lateral recoge la emoción y la pasión de uno y otro y la comunión con el público.

Primer plano (4) reúne tomas reales y ficcionalizaciones de sus propios intérpretes, presenta una historia tan simple como Una historia sencilla (1999), de D. Lynch, (5) y a la vez compleja, y permite reconocer el estilo de Kiarostami: planos, escenas y secuencias rodadas en carro, como Panahi en Taxi Teherán (2015) (6), las tomas por la ventanilla que enmarcan la visión en modo cine dentro del cine, las charlas vacuas, la simpleza del relato, el recurso a los pequeños gestos, en fin, la singularidad de las situaciones: v. gr., dos policías y un periodista en taxi y el chofer les pregunta a aquellos por qué la policía no tiene su propio auto: así, la carrera le saldrá cara al reportero; ellos, además, se dirigen a realizar un arresto que gestiona Farazmand mismo. Ahora, pese a que focaliza su interés en un solo caso, el filme permite la deriva de la crítica social: la relacionada con la situación de dolor, desesperanza, sufrimiento, de un hombre modesto aunque con una pasión sin medida por el arte y en especial por el cine.    

Crítica social vinculada también con el rol que juegan los hijos de la familia Ahankhah, por completo ajeno a su carrera profesional, la de ingenieros. Crítica que también se aprecia en el juicio pues en simultánea el observador occidental tiene ocasión de ver cómo funciona el sistema penal y civil iraní: no hay que olvidar que Sabzian está en prisión por una absurda pena, casi kafkiana, la de estafa (7). Con motivo del rodaje, y sus 40 días de plazo, el juicio tiene que adelantarse y en él irrumpe el propio Kiarostami para interrumpir al juez y formular preguntas sobre las motivaciones de Sabzian para hacer lo que hizo. ¿Todo ello amerita hacerle un juicio al cineasta? Tal vez, no, en tanto se trata de su pasión por el arte, y el filme va sobre el cine y cómo afecta/perturba a la sociedad ya no sólo laica, sino a una religiosa como la iraní y a sus ciudadanos, entre ellos Sabzian y los Ahankhah, quienes al final no sólo se identifican sino fascinan con la experiencia fílmica en la que hacen y actúan de sí mismos. 

De hecho, buena parte de la crítica sobre Close Up se ocupa del filme como un paradigma de la condición vampírica del cine (8), como quiera que, por ironía, el apasionado por el arte, por el cine y por actuar, H. Sabzian, y los Ahankhah, en imprevista unión, todos admiradores de Makhmalbaf, a la postre cumplen sus sueños o ilusiones previa y mutuamente frustradas y acaban por protagonizar un filme sobre una etapa de sus vidas y c/u juega su propio papel, sin intermediarios ni emuladores ni, mucho menos, impostores de por medio. Con ello, por contraste, Kiarostami a su turno termina por vampirizar a todos sin excepción. Al hablar de él se dice que es neorrealista o naturalista, pero se olvida que primero es creador de realidades, o es realista. Sólo sería neorrealista (9), naturalista (10), o síntesis de ambos, si se le pusiera frente al espejo de la posmodernidad: con directores como Roberto Rossellini, Satyajit Ray o Jean Renoir, artistas con los que comparte recursos no sólo afines, sino de amplia similitud…    

Recursos propios del Cinema Verité o Cine Verdad, (11) estilo documental y de ficción surgido en Francia durante la década de 1960 y desarrollado por los cineastas Jean Rouch (1917-2004) y Edgar Morin (1921-2026), inspirados en la teoría del Cine-ojo (12) del ruso D. Vertov, en R. Flaherty y sus documentales, así como en el manejo de equipos de filmación más pequeños y dúctiles, en 16 y 8 mm, que permiten obtener de modo conjunto imagen y sonido sobre banda magnética, equipos que hoy vuelven a utilizarse; y recursos comunes como evadir obstáculos técnicos, usar actores no profesionales, rodar en exteriores: en el neorrealismo ayer y en Dogma/95 hoy (13); Kiarostami retoma parcialmente la realidad desde la autoconciencia del medio y del relato, desde la interimagenidad, como en la citada trilogía Koker, para capturar la verdad, o lo real, en la reinterpretación, la repetición, la vida cotidiana o lo anecdótico, en la fusión de docu y ficción hasta que se hacen indiscernibles uno de otra…

A fin de cuentas Kiarostami, se reitera, es realista, un creador de realidad. No en vano, señala: Para atrapar la verdad es preciso en parte traicionar la realidad. (14) Y esa traición no es maniquea ni dualista tampoco, sino fundadora de sentido, en tanto Close Up rompe con la narrativa fílmica convencional, produce ambigüedad, antes que confusión, sobre lo descrito para, aun esculpido en el tiempo de modo naturalista, generar una incómoda, si no perturbadora, dimensión entre documental y ficción o, sencillamente, real/ficcional. Hay que considerar que el filme no es una ficción que se hace realista, sino un hecho real que interpretan los sujetos involucrados, con la máscara del documental y la performance de los propios Kiarostami y Makhmalbaf: ambos, sujetos de movimiento, uno con sus ideas y otro con su moto, para evidenciar la pasión y la compasión, la inteligencia y el humor, la nobleza y la extensión del sentir como factores indesligables de un objetivo y cierto progreso humano.      

En conclusión, Close Up es docuficción que termina por disolver los límites entre documental y ficción, desmiente al maniqueísmo y al dualismo pues no habla de buenos ni malos sino de seres humanos que antes de juzgar o condenarse, buscan los argumentos para no zaherir al Otro antes de impartir justicia. Esa justicia es restaurativa, no condenatoria: busca rescatar al sujeto histórico antes de que sea demasiado tarde. Sabzian reconoce su error, craso error, pero sabe que es capaz de enmendar la tarea y de convertirse en una mejor persona, sin tener que verse sometido al escarnio público ni a la sanción social definitiva: la de la cárcel, v. gr., que no es salvación para nadie, sino condena, por el solo hecho de negar al sujeto la opción del movimiento. El ser estático no sirve a nadie, menos a sí mismo y se sabe que quien no vive para servir, no sirve para vivir: eso lo sabe Sabzian desde el momento en que intenta emular al Makhmalbaf cineasta, y luego al descubrir que debe interpretar su propio papel: el de actor.

Ser estético, no estático, útil a la Humanidad, promesa de Sabzian a futuro, ya libre del estigma de impostor, cuando se trata es de un hombre honesto y ya no de Makhmalbaf porque ahora quiere ser él mismo: ser actor, esto es, actuar, pero sin interpretar el papel de un director, sino el suyo. El mío, como le dice al ecuánime juez que lo observa representando un papel. Resulta que Sabzian ya no necesita ser otro ni emularlo ni, mucho menos, suplantarlo: ahora le basta con hablar de sus sentimientos, desde su corazón, de lo que siente por dentro. Sus penas, dolor y sufrir son la base para ser una buena persona, ya no sólo un buen actor. Al final, él y su drama, por su proxemia y expresión verbal, resulta tanto o más inefable que un sujeto de ficción u otro de docu. Hasta que llega el PP final: Sabzian sonríe con las flores rojas en su mano y suena una música universal, cual si fuera el himno a la alegría de la 9a de Beethoven. (15): la alegría de todos, por el arte como gesto de nobleza y extensión del sentir… 

A Santiago, quien no se refugió en el dolor sino que extrajo de allí su fortaleza para ser quien hoy es: un ser humano, cuya nobleza nada tiene que ver con origen de clase sino con condición de clase, cuya nobleza tiene todo que ver con la areté o el esfuerzo por desarrollar su máximo potencial.

Notas, enlaces y bibliografía:

(1) https://es.wikipedia.org/wiki/Close-Up 

(2) https://www.youtube.com/watch?v=hOMtuuviZes 

(3)https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Pel%C3%ADculas_consideradas_las_mejoreshttps://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Pel%C3%ADculas_consideradas_las_mejores

(4) KONIGSBERG, Ira. Diccionario técnico Akal de Cine. Edics. Akal, Madrid, 2004, 586 pp.: 439-440.

(5) https://rebelion.org/the-straight-story-la-historia-de-dos-hermanos/ 

(6) https://rebelion.org/la-ironia-desnuda-la-sordidez-de-una-realidad/

(7) En Colombia, el delito de estafa está contemplado en el Art. 246 del Código Penal. 

(8) https://www.youtube.com/watch?v=K91zzEj_Jbs 

(9) Ibidem, Nota 4, 2004, 586 pp.: 352-353.

(10) Ibidem, 2004, 586 pp.: 350-351.

(11) Ibidem, 2004, 586 pp.: 114. 

(12) Ibidem, 2004, 586 pp.: 114-115.

(13) https://newleftreview.es/issues/4/articles/john-roberts-dogma-95.pdf 

(14) https://www.leercine.com.ar/copia-certificada/ 

(15) https://www.youtube.com/watch?v=DBeYwWb5LGI 

FICHA TÉCNICA: Título original: Close Up. Castellano: Primer plano. País: Irán. Año: 1990. Dir., guion y montaje: Abbas Kiarostami. Prod.: Ali Reza Zarrindast. Fot.: Farhad Saba. Mús.: Amine Allah Hessine. Int.: Hossein Sabzian (él mismo); Mohsen Makhmalbaf; Abbas Kiarostami; Abolfazl Ahankhah; Mehrdad Ahankhah; Monoochehr Ahankhah; Mahrokh Ahankhah (ella misma); Haj Ali Reza Ahmadi, el juez; Nayer Mohseni Zonoozi (ella misma); Ahmad Reza Mohseni Moayed (él mismo, un amigo de la familia); Hossain Farazmand; Hooshang Shamaei, el taxista; Mohammad Ali Barrati, el soldado; Davood Goodarzi, el sargento; Hassan Komaili, taquígrafo del tribunal; Davood Mohabbat, taquígrafo del tribunal. Prod.: Ali Reza Zarrindast; Dist.: Celluloid Dreams. Estreno: 1990. En España: 28.mar.2012.

Enlace del filme: https://ok.ru/video/7416110647976       

Luis Carlos Muñoz Sarmiento (Bogotá, Colombia, 1957) Padre de Santiago & Valentina. Escritor, periodista, crítico de literatura, cine y jazz, catedrático, corrector de estilo, traductor y, ante todo, lector. Fundador y director del Cine-Club Andrés Caicedo, desde 1984. Escritor de El Magazín EE, 2012; columnista, 2018. Ocho minutos y otros cuentos, Colección 50 libros de Cuento Colombiano Contemporáneo, se lanzó en la XXX FILBO (Pijao, 2017). Mención de Honor por MLK: Todo cambio personal/interior hace progresar al mundo, XV Premio Int. de Ensayo Pensar a Contracorriente, La Habana, Cuba (2018). Siete ensayos sobre los imperialismos – Literatura y biopolítica, coautoría con Luís E. Soares, UFES, Vitória (Edufes, 2020). El libro El estatuto (contra)colonial de la Humanidad, producto del III Congreso Int. Literatura y Revolución, con su ensayo sobre MZO y su novela Changó, el gran putas, lo lanzó UFES, 20.feb.21. Invitado por Pijao Eds. al Encuentro Nal. de Narrativa vista desde las Regiones (Ibagué, 1º a 4 nov.23) Invitado por la UFES al Congreso Literatura, Soberanía Nacional y Multipolaridad (Vitória, 25.nov.23). El 10.abr.2025 salió en Brasil La Fábrica de Sueños – Ensayos sobre Cine; el 2°, Músicos del Brasil, en dic./2025; y el 3°, Ocho minutos y otros cuentos, el 14.abr.2026 (Calaméo). Autor en ARC, Rebelión, Magazín de EE, Las2Orillas y traductor/coautor, con L. E. Soares, en tales medios. Director del Cine-Club Al Filo del Tiempo, que se emite desde la bóveda interdisciplinaria La Fábrica de Sueños. E-mail: [email protected] 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.