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Perú

En busca del golpe de Estado

Fuentes: Rebelión

Marcel Proust, el eximio escritor francés del siglo pasado, dedicó buena parte de su vida a escribir sugerentes reflexiones referidas a su tiempo, que publicó bajo el título de “En busca del tiempo perdido”. En cambio los fascistas criollos de aquí  dedican su esfuerzo a buscar obsesivamente un Golpe de Estado, que anhelan sea como el que consumara Augusto Pinochet en septiembre de 1973 y que regara Chile de sangre y muerte.

 Bien podría decirse, aludiendo en todo caso a lo perdido, que promover y alentar un Golpe de Estado de corte fascista en el Perú de hoy, es también un tiempo perdido. incluso en el caso de que lograsen ejecutarlo. 

El ejemplo más claro lo tuvimos recientemente en el propio país araucano. Allí, cuando se recordaba el 51 aniversario de la decisión del gobierno militar de entonces de ”desaparecer al Partido Comunista, la organización  política creada por Luis Emilio Recavarren en 1912, obtuvo en los últimos comicios nada menos que cinco millones de votos, por  lo que habría  que haberle dicho al jefe militar chileno: “los muertos que vos mataste, gozan  de buena salud”.

Y es que acabar con un Partido Comunista -o con un pueblo rebelde- es como pretender vaciar el océano sacándole el agua con una cuchara,  como se lo dijera al mismo Pinochet otro héroe del pueblo chileno, el “chino” Diaz, de permanente recordación.

En realidad, lo que ocurre es que los fascistas criollos están aterrados porque una vez más han perdido. Y eso, cuando menos lo esperaban.  Estaban seguros de ganar claramente en la contienda del 12 de abril. Daban por descontado, en todo caso, que entre Keiko y López Aliaga se disputaría la segunda vuelta y que entre una y otro existía identidad de propósitos y objetivos.

Las cosas no les salieron, y entonces la vida los puso ante una confrontación -la del 7 de junio- que tiene todos los visos de configurar una nueva derrota para la costa corrupta.

Juegan con fuego los que hoy alientan un Golpe de Estado. Hoy, con la mayor desfachatez, cuando clamaban para que Pedro castillo “se pudriera en la cárcel” por intentar “un golpe e Estado” el 7 de diciembre del 2022, ellos lo piden.

Hablan de “un golpe militar democrático” y lo comparan con el de Pinochet, como si hubiese sido democrático el zarpazo de la hiena del sur, y como si creyeren en su infinita ingenuidad que es posible concebir “un fascismo con rostro humano”.

Lo que les importa no es la democracia, sino la muerte, la de sus adversarios, claro, que como es natural, son los que luchan en defensa de los intereses del país y de los trabajadores.

Es bueno que les advirtamos, entonces, algunas cosas: Roberto Sánchez, no es comunista. Y Juntos por el Perú no es tampoco un Partido Comunista, Y eso, lo sabemos muy bien los comunistas, que podemos asegurarlo sin engañar a nadie.

Roberto Sánchez y sus compañeros ofrecen, en todo caso, un gobierno popular, democrático y progresista. Quizá incluso antiimperialista en la medida que habrán de defender -si son consecuentes con sus promesas- la Independencia y la Soberanía del Estado Peruano, acosado también por la insaciable voracidad de los Estados Unidos. 

Es claro que los comunistas peruanos lo apoyaremos. Y eso no es sólo lógico, sino también natural. No sería sólo un derecho, el hacerlo, sino también un deber y una responsabilidad ante nuestro pueblo y ante la historia de nuestro continente. 

 ¿De qué otra manera podría ser nuestra conducta? ¿Podríamos los comunistas peruanos enfrentarnos y combatir a un régimen patriótico, democrático y antimperialista? Eso sería simplemente absurdo.

Y ese apoyo no sólo seria de los comunistas. Sería de todo el pueblo porque marcaria un verdadero hito en la historia de nuestro país, en el que se han sucedido gobiernos oligárquicos, reaccionarios y proimperialistas que han destruido la vida nacional y dejado en el hambre y la miseria a millones de peruanos.

Si hoy el Perú vive una crisis “sin salida”, si campea la violencia y el crimen, si reina el desgobierno, el caos, el abuso y la impunidad; si se impone el terror desenfrenado, la corrupción galopante y el asesinato impune e institucionalizado: eso no es  culpa ni de los comunistas, ni del pueblo peruano. Esa es culpa directa e inequívoca de lo que Velasco llamara sabiamente “una oligarquía envilecida y en derrota”.

Eso lo sabe también la clase dominante. Por eso, su anticomunismo es falso. Simplemente se esgrime como un pretextó porqué lo que quiere es golpear al pueblo, quebrar la resistencia de los trabajadores, doblegar a los campesinos, humillar a las mujeres, desorientar a  los jóvenes y, sobre todo, destruir a todos los que cuestionan el “modelo Neoliberal, que es el negocio de los ricos, y que anhela perpetuar.

No obstante, tentar un Golpe de Estado para eso, es más bien algo así como abrir una Caja de Pandora. Fue la curiosidad la que llevó a la hija de Zeus a abrirla para conocer su contenido. Hoy, no sería la curiosidad, sino el miedo el que podría incitar a los explotadores a actuar como la grácil doncella de la mitología griega. Pero las consecuencias, serían similares: Todos los males se abatirían sobre la sociedad peruana y los primeros que tendrían que pagar por eso serían los mismos golpistas. Que nadie lo dude.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.