La firma israelí NSO Group en la mira

Sergio Ferrari | 

Periodistas contra servicios de inteligencia

Polo Castellanos | 

Jonathan Cook | 

Algunos sectores sintieron alguna esperanza el pasado lunes tras el fallo de la jueza Vanessa Baraitser en contra de la solicitud de extraditar a Julian Assange a EE. UU., donde se arriesgaba a que le encerraran por el resto de su vida, de que finalmente pudiera estar cambiando de rumbo.

Javier Buenrostro | 

Han pasado más de diez años desde que Julian Assange recibe un acoso sistemático por parte de las autoridades de Estados Unidos por la filtración de más de 250.000 cables diplomáticos relacionados con las guerras en Afganistán e Irak, principalmente. Para este momento, Assange ya era un periodista condecorado por exponer asesinatos extrajudiciales en Kenia y aunque su organización WikiLeaks ya llevaba algunos años funcionando, es con la información de las operaciones militares estadounidenses a medios internacionales que todo el asunto de los documentos filtrados e informes anónimos toma relevancia mundial.

El 2021 trajo un poco de aire fresco para Julian Assange, sólo porque la justicia británica negó su extradición a Estados Unidos.

(Este artículo fue escrito inmediatamente después de la resolución de la jueza, antes de saber que el tribunal no concedería a Assange la libertad condicional)

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«Celebro que en Inglaterra se actúe de esa forma, porque Assange es un periodista y merece una oportunidad», dijo el mandatario, al hablar sobre la negativa de Londres de extraditar al activista australiano a EE.UU.

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Se espera que la parte estadounidense presente una apelación contra el fallo.

La persecución de Assange comenzó en la guerra que Bush, Blair y Aznar emprendieron contra Irak con la acusación falsa de que almacenaba bombas de destrucción masiva. Las condenas verbales no se hicieron esperar, pero los criminales siguen impunes por el mundo.

Pepe Escobar | 

La economía política de la era digital sigue siendo prácticamente una “terra incognita” para casi todo el mundo; el libro Techno-Feudalismo, del economista de la Sorbona Cédric Durand, brinda un servicio público porque desentraña esta nueva “Matrix” que controla todas nuestras vidas. Durand coloca la era digital en el contexto de la evolución histórica del capitalismo demostrando cómo el “Consenso de Washington” terminó haciendo metástasis en el “Consenso de Silicon Valley”