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Thyssenkrupp: empresa alemana acusada de financiar un genocidio y un ecocidio

Fuentes: Rebelión

En México se viven una serie de protestas contra la construcción de una planta de amoníaco en la Bahía de Ohuira, Topolobambo, Sinaloa, por el ecocidio y el etnocidio del pueblo originario Yoreme que traerá a la región. Entre las acusaciones que se han hecho en torno al proyecto están que Alemania protege fervientemente su medio ambiente mientras invierte en proyectos que dañan el de otros países, así como que una de las empresas involucradas en la planta financia el genocidio en Gaza.

La empresa encargada de este proyecto es Proman GPO (Gas y Petroquímica de Occidente), empresa derivada de la compañía alemana Proman, la cual, de acuerdo con el artículo “Thyssenkrupp Uhde y Proman se embarcan en la construcción de una planta de amoníaco a escala mundial de alta eficiencia”, contrató a Thyssenkrupp Uhde para que les proporcionara: “servicios de ingeniería y adquisición, además de la licencia de la tecnología de amoníaco uhde® y equipos patentados”; sin embargo, el periódico Contrapunto en su nota: “Empresa alemana ThyssenKrupp invierte en Gaza y ahora en Sinaloa”, menciona que Thyssenkrupp fue señalada por suministrar submarinos a Israel. La división de la empresa encargada de esto es Thyssenkrupp Marine Systems (TKMS).

En un comunicado de prensa del 20 de junio de 2024, la Oficina de Derechos Humanos de la ONU llamó a Estados y fabricantes de armas, entre ellas ThyssenKrupp, a dejar de vender, transferir y desviar armas, municiones y equipos militares a Israel, pues al hacer esto: “corren el riesgo de ser cómplices de graves violaciones del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos”, asimismo, instaron a las instituciones financieras de empresas armamentísticas a rendir cuentas y a tomar medidas contra esto, en las que se menciona a Alfried Krupp von Bohlen und Halbach-Stiftung.

A raíz de este comunicado, el 25 de junio de 2025 la mayor compañía de pensiones de Noruega, Kommunal Landspensjonskasse (KLP), publicó un artículo en su sitio web oficial, https://www.klp.no/en, dando a conocer que las empresas Oshkosh Corporation y ThyssenKrupp quedaban excluidas de su cartera de inversiones por vender armas al ejército israelí. KLP argumentó que ThyssenKrupp no ha presentando evaluaciones de riesgo ni ha adoptado las medidas necesarias para evitar ser cómplices en violaciones del derecho internacional.

A pesar del comunicado de la ONU y el cese de inversiones del KLP, el periódico Il Mitte reportó en su artículo “Thyssenkrupp potrà esportare un sottomarino in Israele, nonostante il blocco”, publicado el 13 de agosto de 2025, que el gobierno alemán concedió a la empresa Thyssenkrupp el permiso de exportar un submarino militar INS Drakon a Israel; el precio de este rondaba en los 500 millones de euros, de los cuales Alemania aportó 135 millones para su compra. 

El 8 de agosto de ese año el gobierno alemán suspendió temporalmente la exportación de armas a Israel, no obstante, Il Mitte señaló que la venta fue posible gracias a que la prohibición gubernamental aplicaba específicamente a las armas que pudieran usarse en ataques a Gaza, mencionando que hay observadores del conflicto que han declarado que es improbable que Israel utilice submarinos para este fin.

El sitio de web de “Who Profits. Research Center”, https://www.whoprofits.org/, el cual es un: “centro de investigación independiente dedicado a exponer la participación comercial de corporaciones israelíes e internacionales en la continua ocupación israelí de tierras y poblaciones palestinas y sirias”, hizo una exhaustiva investigación sobre las colaboraciones entre Thyssenkrupp Marine Systems (TKMS) e Israel, señalando que este ha abastecido al Estado con buques de guerra y submarinos desde 1990.

“Who Profits” reportó que en mayo del 2015 el Ministerio de Defensa de Israel contrató a Thyssenkrupp para que le suministrara cuatro corbetas de la clase Sa’ar 6, los cuales se utilizaron en un ataque a Gaza el 14 de octubre de 2023. En enero de 2022, esta empresa firmó otro acuerdo con el Ministerio de Defensa de Israel para la construcción de tres submarinos operativos avanzados, la construcción de un simulador en Israel, apoyo logístico y el suministro de repuestos, asimismo, tuvieron un contrato paralelo que estipuló que ThyssenKrupp realizaría compras a las industrias israelíes durante 20 años. Aunado a esto, en 2021 se firmó un acuerdo sobre la cooperación de empresas israelíes en proyectos de la compañía alemana.

El apoyo de Alemania a Israel no es casualidad, en el artículo «“Staatsräson”: por qué la alianza con Israel es una cuestión de Estado en Alemania (y cómo la guerra en Gaza la está poniendo a prueba)”, de Atahualpa Amerise para la BBC, dice que Alemania es el principal socio comercial de Israel dentro de la Unión Europea y su segundo mayor proveedor de armamento, sin dejar de lado el trasfondo histórico por el Holocausto. Por su parte, ThyssenKrupp menciona que en su sitio web oficial que hasta 2001 aportó aproximadamente 152, 3 millones de marcos alemanes al fondo de indemnizaciones para los prisioneros judíos que realizaron trabajos forzados.

Este caso expone que lo que pasa en Gaza no nos es completamente ajeno, las mismas empresas que financian el genocidio y los asentamientos ilegales en Palestina pueden ir a otros territorios a hacer lo mismo. Este tiempo de protestas es el indicado para exigir al gobierno mexicano y a todos los demás que tomen una postura clara y rompan relaciones con empresas y Estados aliados con Israel, no se puede permitir que la vida y la naturaleza sean comerciables.

Constanza Raya Torres, estudiante de la licenciatura de Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.