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En la reciente cumbre de Beijing entre el presidente Xi Jinping y Donald Trump, hubo un claro vencedor y ese no ha sido Trump, según los principales medios norteamericanos.
Sudán del Sur emergió como país independiente tras una guerra intermitente de cincuenta años (1955-2005) contra el poder central de Jartum. Aunque recién alcanzaría el estatus de nación en 2011.
La oleada terrorista que se inició en Mali el sábado 25 de abril, si bien ha perdido intensidad, de ningún modo se ha aplacado. Ya que sus operaciones, aunque intermitentes, continúan igual de letales.
Apenas se conoció el rumbo que iba a tomar el Consejo Nacional para la Salvaguardia de Nuestra Patria (CNSP), el grupo de militares nigerinos liderados por el general Abdourahmane Tchiani, que en julio de 2023 desplazaron al presidente Mohamed Bazoum para alinearse con las juntas militares de Mali y Burkina Faso y conformar la Alianza de Estados del Sahel (AES), surgieron las primeras amenazas de Francia, instrumentando a la Comunidad Económica de África Occidental (CEADO), que amenazó con invadir Níger para reponer en su puesto a su aliado Bazoum. (Ver: Sahel, la contraofensiva imperial).
El sábado 25 de abril, en una operación sin precedentes, el Grupo de Apoyo al Islām y los musulmanes (JNIM por sus siglas en inglés), la franquicia de al-Qaeda para el Sahel, junto a los tuaregs del Frente de Liberación de Azawad (FLA), contra las posiciones de las Fuerzas Armadas de Mali (FAMa), nuevamente alcanzaron las puertas de Bamako, junto a una importante cantidad de acciones armadas contra varias ciudades y pueblos en un radio de varios cientos de kilómetros.
Nunca antes ha tenido mayor certeza aquello de: “Si quieres la paz, prepárate para la guerra”. Esto en verdad es lo único que Donald Trump y su grupo de “expertos” en inversiones inmobiliarias de Nueva York ofrecen a la República Islámica de Irán, en lo que ya es, por las posibilidades latentes de una deriva nuclear, el conflicto armado más importante desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.
Pocas semanas antes de que Benjamín Netanyahu vendiera a Donald Trump la Operación Furia Épica, con la que en un par de días lograrían deshacerse del Gobierno de los ayatolás y hacerse de todo su petróleo, lo que es evidente que no se ha logrado, el Pentágono había comenzado a buscar la forma de expulsar a Rusia de África.


