Higinio Polo

Licenciado en Geografía e Historia, y Doctor en Historia contemporánea por la Universidad de Barcelona.

Ha publicado numerosos trabajos y ensayos sobre cuestiones políticas y culturales, y colabora habitualmente en medios como la revista El Viejo Topo, el periódico Mundo Obrero y otros, tanto convencionales como digitales.

Entre sus libros se cuentan la investigación Los últimos días de la Barcelona republicana, las novelas Al acabar la tarde, en Singapur; Vientre de nácar, y El caso Blondstein, así como los ensayos Irán: memorias del paraíso; USA: el Estado delincuente; El terrorismo (en colaboración); Retratos (de interior); Dashiell Hammett. Novela negra y caza en brujas en Hollywood; La noche de Calcuta; Barcelona (informe confidencial); Rosas blancas sobre Stalingrado; La ventana de Matisse; Destajo de suburbios. Su última obra publicada, en 2018, es Lugares adonde no quiero regresar.

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Artículos

El 21 de abril de 2019, el cómico ucraniano Volodímir Zelenski ganaba en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales con un 72 % de los votos. Su gran promesa durante la campaña electoral fue que acabaría con la corrupción y revertiría el catastrófico estado de la economía del país. Dejaba en la cuneta a Petró Poroshenko, un empresario corrupto, presidente desde poco después del golpe de Estado del Maidán en 2014 que llevó a la extrema derecha y a los neonazis al gobierno de Kiev.

Se nos ha ido Rossana Rossanda. Ahora, sí, en Italia, el Novecento terminó, aunque sea dos décadas después.

Estados Unidos arrastra las tinieblas de la extorsión y del miedo, la desquiciada ansia por destruir al adversario, la insaciable ambición por dominar el mundo y la fría lógica de los gánsters.

La última década del siglo XX conoció el apogeo del capitalismo norteamericano: había desaparecido la URSS, disminuyó el presupuesto militar del Pentágono, la prosperidad económica redujo el porcentaje de la deuda en relación al PIB, e incluso, durante el cambio de siglo, entre 1998 y 2002, el país tuvo superávit presupuestario, algo que no ocurría desde finales de los años cincuenta, y ningún país del planeta podía discutir su hegemonía.

La crisis mundial provocada por la pandemia de la Covid-19 ha añadido más dramatismo a un Oriente Medio que continúa marcado por las guerras, las intervenciones militares estadounidenses, la represión política, el fanatismo religioso y los mercenarios, las ciudades destruidas y los campamentos de refugiados.

Mientras ignora la mortandad de la pandemia y las heridas abiertas del racismo, fantasea con la hegemonía militar definitiva, pretendiendo imponer al planeta el desvarío y el veneno de su poder.

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