El pasado 10 de abril de 2026, en las instalaciones de la Facultad de Filosofía y Letras (UNAM) se llevó a cabo el evento Jornadas de Intercambio México Brasil: Miradas críticas y territorialidades en diálogo. El evento fue organizado por las investigadoras Luz Elena García, profesora del Colegio de Geografía de la UNAM, y Karine Agatha, profesora de la Universidad de Santa Catarina, principales coordinadoras y posibilitadoras del evento, cuyo deseo era presentar investigaciones acerca de los obstáculos que enfrentan las poblaciones en materia de educación, salud, territorialidad, resistencias y luchas jurídicas en coexistencia con el racismo y el machismo, además de crear comunidad entre diversos investigadores configurando una red de resistencia que ante la polarización de los contextos actuales es de suma importancia.
A las Jornadas asistieron en total 12 académicos, investigadores, profesores y estudiantes de posgrado: Hector Rodolfo Andrade López, Juliana Santos, Luciana Freitas, Beatriz Gomes, Antonio Jose Araujo, Ricardo Asis Gonçallves, Marina Paula Oliveira, Maria Fernanda Uribe Cruz, Luz Elena García, Joice Nunes, Karine Agatha y Gilmar Santos. (9 de nacionalidad brasileña provenientes de los estados de Minas Gerais, Bahía, Santa Catarina y Goiás; y 3 de origen mexicano, Michoacán y CDMX), quienes abordaron sus ponencias desde el posicionamiento crítico de grupos quilombos, palabra brasileña usada para referir a los grupos afrodescendientes, e indígenas existentes tanto en México como en Brasil, sujetos que han sido insertados en las narrativas legales e institucionales a partir de 1990 y en caso de los afroamericanos hasta 2019; generando no solo coincidencias a partir de estudios comparativos, sino también promoviendo posibilidades de cambio.
En el primer eje se planteó las desigualdades sociales y legales que existen en la actualidad respecto al acceso de servicios médicos y educativos, así como la destrucción y unilateralidad en la que estos se basan. La investigadora Juliana Santos en su ponencia refirió el sexismo y la estereotipación de los cuerpos de las mujeres negras, a quienes se les brinda menos acceso por racismo; ya que ideológicamente se les asigna el dicho de “ser más fuertes y aguantar más”. Siendo el problema que no hay enfoque en los cuerpos negros y además que sus saberes, bajo esta uniculturalidad, se ven minorizados y sin reconocimiento, obligandolos a la desaparición.
Siguiendo la línea sobre los saberes, también se planteó el hecho de la educación como una construcción eurocéntrica y hegemónica. Beatriz Gomes, investigadora de la Universidad Federal de Santa Catarina, explicó el cómo la historia de las comunidades afroamericanas es algo reciente, expuso que su integración ha sido más por una lucha y defensa de los pueblos que por un planteamiento nacional; asimismo a pesar de estar insertada en escuelas y programas interculturales, en la práctica tiene aún muchas deficiencias y por tal se busca formular una propuesta para dicha cuestión.
El segundo eje sobre territorialidades llevó a la discusión sobre el despojo, la violencia y el extractivismo que ocurre en ambos países; cómo a pesar de que legalmente están regulados, las empresas, las mineras y los agronegocios destruyen a las comunidades, sus economías y al medio ambiente, ya que al terminar de explotar tanto los recursos como la mano de obra abandonan los recintos sin responsabilizarse de las afectaciones ya realizadas. Dentro de estos diálogos lo más interesante e indignante fue la experiencia de la investigadora Marina Paula Oliveira, cuya ponencia trató sobre el litio en Brasil, en la que narró el activismo de las comunidades ante los intentos extractivistas y aunque no han podido detenerlo en todos los lugares que implica el estado de Minas Gerais, sí han logrado sacarlos al menos en su pueblo origen, Brumadinho.
El intercambio de ideas cerró con ponencias enfocadas en la invisibilización de los pueblos afrodescendientes en la historia mexicana, la desigualdad de los indígenas ante tribunales y puso en debate la cuestión de los pactos entre las élites; ¿Cómo es que se forman estas redes políticas?, ¿cuál es la intervención de la policía y de los funcionarios en general? y ¿Cómo se presenta el racismo para explotar privilegios? son preguntas que florecieron entre el público oyente. Aunado, el ponente Gilmar Santos incluyó ejemplos específicos de ecocidio y racismo ambiental en Veracruz y Oaxaca.
Durante este intercambio, fue destacable la cuestión de que no todos los ponentes hablaban español, o por lo menos no lo hablaban con total fluidez; por lo que, en sus exposiciones, hicieron un ejercicio del habla que mezclaba los dos idiomas. Sin embargo, esto, lejos de impedir el entendimiento de lo que deseaban expresar, se convirtió en una muestra de cómo el lenguaje no representa una barrera para denunciar la disparidad de derechos y la coexistencia de las resistencias subalternas que se desarrollan de manera paralela en México y Brasil.
Estas Jornadas México-brasileñas fueron importantes no sólo porque representó un intercambio y conexión de ideas entre dos países de gran importancia en el ámbito latinoamericano ante los surgimientos de movimientos ultraderechistas y alineaciones de los múltiples países al conservadurismo, que pasan sobre los derechos humanos y los derechos ancestrales, y que además buscan hacerse de todo. Sino porque dio espacio al diálogo, a crear conciencia sobre algunas problemáticas y luchas de las poblaciones que comparten México y Brasil, principalmente en cuestiones de marginalización de comunidades frente a megaproyectos. Permitieron repensar la exposición de comunidades racializadas e invisibilizadas sistemáticamente ante los efectos del capitalismo y explotación; así como las acciones, violencias y posicionamientos de los sujetos involucrados en los acontecimientos sociales que sostienen este tipo de estructuras.
El evento llevó al público a analizar desde la subalternidad, el activismo, la teoría pactual y de blanquitud, a posicionarnos ante las injusticias y ver la colectividad como una respuesta. Se espera que puedan continuar y fortalecer sus redes de discusión y apoyo como lo fueron estas jornadas de intercambio, ya que su aporte es de vital importancia para afrontar los paradigmas cotidianos en los que uno está inserto.
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