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La Fábrica de Sueños. Killers of the Flower Moon (2023), de Martin Scorsese

Los buenos modales para cometer el genocidio

Fuentes: Rebelión

El peligro no comienza cuando un político miente. Comienza cuando millones le creen. HANNAH ARENDT

Las personas no odian las mentiras. Odian las verdades que destruyen las mentiras con las que viven. FRIEDRICH NIETZSCHE

Un bribón no ríe de la misma manera que un hombre de bien; un hipócrita no derrama las mismas lágrimas que un hombre de buena fe. Toda falsedad es una máscara, y por bien hecha que esté, siempre se llega, con un poco de atención, a distinguirla del rostro. ALEXANDRE DUMAS

El alcohol, la religión, las sonrisas, la ley y la gentileza son parte de las herramientas que posee el sistema para disciplinar y dominar a los hombres. MIGUEL LITTIN

El que para otro cava una fosa en ella cae. FIÓDOR M. DOSTOIEVSKI

Desde la bóveda interdisciplinaria de La Fábrica de Sueños, vía Cineclub Al Filo del Tiempo, el Ciclo sobre vida y obra de Martin Scorsese (MS) termina con Killers of the Flower Moon (2023) o Los asesinos de la luna de las flores, tal cual es el título completo de un filme que, en ese sentido, es un eterno velorio de las tribus originarias a lo largo y ancho del mundo pero, en especial, de los EE. UU; y, desde la primera secuencia, la del entierro de la pipa, una alusión al cambio de costumbres de los indios, a su asimilación por los blancos, en fin, a un rotundo proceso de aculturación: todo ello marcado, como es lo usual a lo largo de los siglos, a sangre y fuego, con los buenos modales de los blancos pero para el genocidio, a partir de la aparición del petróleo en tierras de la Nación Osage, formada por millonarios rojos que nunca fueron parte de las Cinco Tribus Civilizadas: Cherokees, Chickasaws, Choctaws, Creeks, Semínolas, pero llegaron a ser los más ricos per cápita del mundo, no por algo positivo eso sí.

Sino, más bien, por un hecho negativo, como una maldición: la de la codicia. Pero, no de los indios, sólo de los blancos. Como se puede verificar desde la segunda secuencia, ya en campo abierto, cuando los indios llaman La luna de las flores a la temporada en la que las flores diminutas, cubren las colinas y praderas de robles. De pronto, irrumpe el petróleo al noreste rocoso e infértil de Oklahoma: la hambruna reinaba de día, y los lobos hambrientos de noche. Pero, esos lobos eran antropomorfos: así, Ernest Burkhart y otros dos atracan a los indios y les roban sus joyas, no sus autos, y luego van a jugar cartas en una sala, ya no salón ni casino, como en Casino (1). Se inicia así un festín de despojo, violencia y enfermedad, con su deriva de muerte, ya sea por asesinatos selectivos, otros en serie, masacres, hasta llegar al genocidio: porque eso fue la Masacre Racial de Tulsa (1921), en el distrito de Greenwood, un genocidio, y no hubo entre los 36 y 300 muertos de la historia oficial, sino más de diez mil víctimas… (2)

En efecto, dicha masacre, más bien genocidio, ocurrió en tal distrito de Tulsa, Oklahoma, entre el 31.may y el 1.jun de 1921, cuando multitudes de supremacistas blancos (algunos armados y designados ayudantes del sheriff por funcionarios del gobierno municipal), dándole crédito a los rumores de violación sufrida por Sarah Page, ascensorista blanca, 21 años, a manos del embolador negro Dick Rowland, 19 años, atacaron a residentes negros, a sus hogares y negocios, con el incendio y destrucción de más de 35 manzanas del barrio, por entonces la comunidad más rica de EE. UU y por ello llamada, en tono coloquial y sobre todo irónico, Black Wall Street, en alusión al emporio económico primero judío y hoy sionazista. Hacia el mediodía del 1.jun la Guardia Nacional de Oklahoma decretó la ley marcial para poner fin a la Masacre. Diez mil personas negras quedaron sin hogar y el costo por daños a la propiedad superó los USD$ 1.5 millones en bienes raíces y los 750 mil en bienes personales…

Más o menos USD$ 40.61 millones de 2025. A fines de 1922, la mayoría de casas de los residentes negros se reconstruyó, pero la ciudad y las inmobiliarias se negaron a compensar a los negros. Y ni hablar de los indios muertos. Recuérdese lo que a propósito dice en el filme Kelsie Morrison, cómplice de Hale y Burkhart en ciertos crímenes: Tendrás más suerte de condenar a alguien por pegarle a un perro, que por matar a un indio. Por lo anterior, muchos sobrevivientes prefirieron abandonar Tulsa, tal era el régimen del terror allí instalado. Y la Masacre se omitió de la historia nacional, regional y local durante décadas. En 1997, se conformó la Comisión sobre los Disturbios Raciales de Tulsa que investigó/documentó la masacre. Se recabaron testimonios de sobrevivientes, personas que presenciaron los hechos pero ya habían fallecido y otras pruebas históricas. Los peritos usaron un radar de penetración terrestre a fin de localizar una posible fosa común cercana al cementerio tulsano de Oaklawn.

El guion de Eric Roth y MS se basó en el libro de no ficción Killers of the Flower Moon: the Osage Murders and the Birth of the FBI (2017) o Los asesinos de la luna de las flores: los crímenes de los Osage y el nacimiento del FBI, de David Grann, quien a propósito del impacto que causaba su obra ese año le dijo a la BBC Culture que el aserto más común de la gente era: No puedo creer que nunca haya escuchado nada de esto. Y añade: Creo que hasta cierto punto es un reflejo de la fuerza estructural que llevó a estos crímenes, [la de] los prejuicios. (3) Y sostiene en su libro que los de la Nación Osage, como tantos otros pueblos fronterizos de EE. UU, fueron expulsados de sus tierras en Missouri, Arkansas y Kansas por el Gran Padre Blanco: ellos, los Osage, que adquirieron su nombre Ni-U-Kon-Ska o Hijos de las Aguas Medias, de los ríos Missouri y Osage. Se creyó que esas tierras áridas y rocosas de Oklahoma no tenían valor, pero resultó uno de los más grandes depósitos de petróleo del país.

El filme es un Western épico, con tintes de saga policial, en la que el amor auténtico de Mollie, india Osage, por el blanco Ernst Burkhart, se cruza con la calculada perfidia de éste, su milimétrica traición que no requiere prueba alguna, y su solapada conciencia de clase tras la cual subyace racismo, discriminación e intolerancia, travestida con las mieles seductoras de un improbable idilio, con el exclusivo fin de obtener dividendos económicos, tal como se sabía desde el inicio gracias a Mollie misma, cuando al mirar a Ernst repara en sus gestos que pese a la mudez lo dicen todo. Además, comprueba algo recurrente a través de la Historia: no es que la gente odie las mentiras, sino que más bien vitupera las verdades que buscan destruir las mentiras a las que se acostumbraron por su propia iniciativa o porque le creyeron a quien no debían y acabaron por aceptar que las mentiras son las verdades, y fuera de eso son el dispositivo en el que hay que confiar a ciegas, en tanto no implica riesgo ni esfuerzo alguno…

Los diarios de la época hablaban de la exorbitante riqueza de quienes eran apodados los millonarios rojos, vivían en mansiones, se cubrían con pieles, lucían costosas joyas y daban empleo a sirvientes blancos. Tal es el caso del Coyote, porque según Mollie Kyle iba tras su dinero, E. Burkhart, quien al inicio fue su chofer, luego su esposo, al final su casi victimario. Cuántos blancos no pensaban que por ser primitivos o salvajes los indios no eran dignos de tener todo ese dinero ni ese poder. Así, rápido, los Osage empezaron a desaparecer del paisaje en modo misterio o a caer asesinados igual, uno a uno o una detrás de otra como en el caso de las hermanas de Mollie y, a la postre, ella misma. Surge, entonces, su figura fuera de serie, la de quien nace en zona indígena de Oklahoma, habla osage, a la vuelta de tres décadas vivió en una mansión, se casó con un blanco, y habló también inglés: M. Kyle. Y, dice Grann, los miembros de su familia fueron el principal objetivo de una conspiración para matarlos… (4)

Tal como muestra el filme una tras otra de las hermanas de Mollie fueron asesinadas: la primera, Minnie, muere de una rara enfermedad, pero por si fuera poco antes es envenenada; la segunda, Anna, muere a tiros a manos del hermano menor de Ernst, Byron, por orden de Bill Hale, en opinión de Grann, uno de los sujetos más diabólicos que conoció en su oficio de reportero; la tercera, Reta, cae junto a su esposo, Bill, y un sirviente blanco que vivía con ellos, en un violento atentado con dinamita que urde Ernst tras nueva orden de su tío Hale. Al investigar los hechos históricos, Grann halló que ellos no habrían podido suceder sin la ayuda de las autoridades o sin que al menos estas se hicieran las de la vista gorda: es decir, cómplices por acción u omisión. En otras palabras, había detrás toda una organización que al conspirar obtenía millones de dólares de los Osage tras asesinarlos. Se trataba de un ardid en el que actuaban médicos que sin remordimiento alguno ayudaban a envenenar a los carirojos.

Como se evidencia con el par de galenos que le aconsejan a Ernst darle insulina a Mollie y lo hacen sin pudor alguno, a sabiendas de lo que conlleva su actitud. Igual, con el bigotudo empleado funerario que, junto a otros, encubre los crímenes, y que le cobra al mismo Ernst mucho más por el cajón para su hijo pequeño de lo que pagaría un adulto. Para terminar, autoridades que actuaron de modo deliberado, o indiferente, frente a los efectos mortales, en tanto se trataba de los indios rojos e incómodos para el Estado y, más allá, para el Sistema que siempre no sólo los trató con la mayor dureza sino con total desidia. Y esto es lo que aprovechó el sujeto diabólico W. Bill Hale, blanco que llegó a la Nación Osage a inicios del XX, y que según David Grann llegó como un hombre sin pasado: todos ignoraban de dónde salió, vestía harapos, viajaba a caballo, y carecía de dinero. Poco a poco se volvió poderoso, acumuló tierras, ganado y riqueza, devino filántropo y, rápido, obtuvo el control del territorio.

Además, con los sobornos (que en Colombia, con candidez, llaman mermelada) de Hale a sheriff y jueces se impide que las investigaciones se lleven a cabo, él saca partido del silencio impuesto u Omertà, a la usanza siciliana, y pasa por persona noble y ciudadano de respeto e incluso autoridad política, así carezca de formación, hasta que deriva en el Rey de las Colinas de Osage: en fin, un sujeto que dice la verdad, así mienta a toda hora con su disfraz de buenos modales, ad portas de un genocidio. Pero, el problema no es él, como ahora en Colombia no es Abenarco, sino los millones que puedan creerle aunque sepan la clase de mafioso/corrupto que es. La trapisonda montada entre Hale y su sobrino/hijo Ernst es la prueba irrefutable de que quien cava una fosa para otro, u otros, los Osage, en ella cae, y de forma estruendosa, así después cada uno acabe por purgar una pena ridícula: o sea, la que conviene a todo aquel que puede pagar para que se haga justicia a favor de los poderosos y en contra de los debilitados.

Mientras Mollie es diabética, su madre, Lizzie Q., está enferma, un día se le presenta el búho que prefigura la muerte y al poco tiempo fenece. Lo mismo pasará con Mollie. Cuando Ernst inicia su idilio con Mollie, lo hace con la certeza de que su familia tiene derechos sobre ricos yacimientos petrolíferos, los que se heredan, pero no pueden venderse. Luego, se casan en una ceremonia híbrida, elementos Osage y católicos, estos por parte del judío Ernst, y tienen tres hijos. A la vez que Hale encarga los asesinatos de varios Osage millonarios, propone una tesis singular: su sobrino heredará tantos más derechos sobre yacimientos, entre más muertos haya en la familia Kyle, es decir, la de Mollie. Tras la muerte de Minnie, Hale ordena a Byron que mate a Anna, cosa que él hace llevándola a un riachuelo solitario en cuyas orillas su cómplice Kelsie le descerraja un tiro en la cabeza por la espalda. A raíz de esto, Lizzie Q. y el consejo osage culpan a los lugareños blancos e incitan a la etnia a un justo/necesario desquite.

Ante la posibilidad de ser víctimas de una tragedia similar a la Masacre Racial, los Osage caen en la ciénaga de la preocupación, el estrés, la depresión y por eso más temprano que tarde terminan por huir de Black Wall Street, sin que, preciso, sean los criminales. Según el ritual aborigen, al morir Lizzie Q. sus amigos en el más allá la acogen. De nuevo, Hale encarga a Ernst asesinar a Henry Roan, primer esposo de Mollie, pero el sicario no logra el cometido inicial, suicidio fingido, sino que lo suicida pues no le dispara de frente sino por detrás a la cabeza, tras una orgía báquica. De nuevo, los jueces no adelantan investigación alguna, puesto que el soborno de Hale se les hace irresistible. Un miembro de los Osage que busca influir en el Congreso cae asesinado en Washington, D. C. Mollie contrata al detective privado William J. Burns, alias Sherlock Holmes gringo, pero es atacado de modo salvaje por los bros Ernst y Byron, quienes no se detienen ante nada en su ya larga y fea carrera criminal.

Aquí resulta clave referir las diferencias temáticas entre la obra de periodismo narrativo y el filme de MS, y cómo no coincidir con el crítico Jorge Cotte, de The Nation, para quien en el centro de todo está una serie de crímenes sin resolver, una oleada de asesinatos sin aclarar de una época conocida como el Reinado del Terror, que martirizó a los Osage entre 1921 y 26 (5), con el consecuente/conveniente surgimiento del Buró de Investigación, el futuro Federal Bureau of Investigation (FBI), que al cabo llegaría para determinar el asesino o los… sin que, al cabo, lo lograran, por traición o cobardía, dos caras de la misma moneda: el dinero. La obra de Grann está documentada al detalle y contextualiza de modo muy hábil hechos de tanto impacto, como a la hora de examinar el rol del eterno John E. Hoover en la creación del buró y en el prurito utilitarista de los crímenes como lanzadera publicitaria para el mismo. En justicia, la recreación de MS acaba por ser más limitada, en su abordaje e interpretación… (6)

Recreación en la que lo acompaña el ya citado Eric Roth: entonces, éste y MS desechan buena parte del suspenso original y el rol que juega Hoover en la investigación y, en cambio, se enfocan en revelar cómo un sujeto desciende, por codicia, complicidad y cobardía, a actos sin perdón de ultraje, expolio y violencia. He ahí por qué es importante conocer las reacciones de los propios nativos de cara al filme. La actriz aborigen Devery Jacobs, dijo: Siendo indígena, ver este filme fue un infiernoNuestro orgullo, lenguas, culturas, alegría y amor son mucho más interesantes y humanizadores que mostrar los horrores que los hombres blancos nos infligieron. Jacobs sí creía que Lily Gladstone llevó a Mollie con tremenda gracia y que no hubo una sola actuación débil; aun así argumentó que cada uno de los personajes Osage se sentía dolorosamente poco desarrollado, mientras que a los hombres blancos se les dio mucha más cortesía y profundidad. (7) Otra reacción fue la de un Cherokee.

Lindsey Bark cita a Tim Landes, ciudadano, él sí, de una de las cinco Naciones Civilizadas: Este filme es otro ejemplo de por qué es importante que nuestra tribu siga invirtiendo en nuestros cineastas, para que podamos compartir historias precisas que muestren nuestra perspectiva. No podemos confiar en que otros cineasta lo hagan bien, incluso si son una leyenda como [MS]. (8) No obstante lo anterior, la crítica indígena Kate Nelson escribió algo positivo acerca del filme: En cuanto a la representación indígena, ¿es perfecta Killers of the…? No. ¿Es un progreso? Sí. El filme impulsa significativamente la industria del entretenimiento, dejando claro que ya no es aceptable extraer valiosos recursos de las comunidades indígenas -ya sean nuestras historias o nuestros recursos naturales- sin nuestro consentimiento y participación. (9) Ch. Cote, consultor lingüístico del filme, dijo: Realmente quería que esto fuera desde la óptica de Mollie y lo que su familia experimentó. (10) Así fue…

En tal sentido, si hay un aspecto relevante e inevitable de señalar, es justo la actuación de Lily Gladstone en el rol de Mollie Kyle, con su carácter austero, medido, su ternura, su aparente abstracción de todo lo que pasa alrededor. Y, sin embargo, sola, con sus virtudes, fallas y diabetes, acaba por vencer al trío diabólico de Hale y los Burkhart, con todo su patriarcado, machismo y andro/falo/centrismo, su prepotencia, soberbia e indignidad que hacen pasar por humildad, servicio y dignidad. Pero a la postre nadie termina por creerles y son llevados a la cárcel por todos sus crímenes y condenados a cadena perpetua en horas distintas por los mismos jueces venales a los que, en últimas, doblega su tibio carácter, su condición de perros falderos, su pusilanimidad de mafiosos. Algo que nos trae hasta hoy cuando en Colombia, por cuenta del sionismo, la evangélica MCI, Trumpiras, Narco Rubio y sus esbirros J. Milei, R. (inca)Paz, K. Fujimori, José A.Kast, se quiere montar al converso Abenarco como presidente.

Igual que pasaba en el Chile del vampiro Pinochet (11), en Killers of the Flower Moon entran en el juego del poder, de opresores y oprimidos, amos y esclavos, señores y siervos, Hale, Ernst y Byron con su estela de alcohol, religión, buenos modales, sonrisas convenientes y una gentileza que no se la cree nadie, salvo ellos, o ni siquiera ellos, metidos como están en su frágil urna de cristal, en su tímido inconsciente y su machismo consciente, para maltratar, ultrajar y, por último, eliminar a quien los jode con su limpieza, su honestidad, su belleza y dulzura naturales, su inquietante mutismo, no siempre elegido sino impuesto, en fin, su temple, su conciencia de clase, su voluntad de poder, para que las armas, no herramientas, de que dispone el Sistema para domeñar a los hombres, no causen el mismo efecto nocivo en las mujeres. Al menos en mujeres como Mollie Kyle que resisten, trabajan, luchan con denuedo para que haya un mundo si no mejor menos mierda que el que se avizora en el horizonte. (12)

Al elogiar a Scorsese, DiCaprio y De Niro en Cannes (2023), Lily Gladstone, dijo: Necesitamos aliados. Los pueblos indígenas estamos acostumbrados a que vengan antropólogos, curiosos por todo lo que hacemos. Estas almas artísticas… se preocuparon por contar una historia que traspasara el velo de lo que la sociedad nos dice que debemos considerar importante. ¿Quién más va a desafiar a la gente a reconocer su propia complicidad [con] la supremacía blanca? Estamos hablando de la comunidad Osage de la década de 1920; estamos hablando de los disturbios de Tulsa. ¿Por qué diablos el mundo ignora estas cosas? Nuestras comunidades siempre las han sabido. Es fundamental para comprender nuestro lugar en el mundo. (13) Ese lugar en el mundo, de los Osage y sus mujeres, niños, jóvenes, adultos y viejos, de ambos sexos, y LTBGQ+, Hale, Ernst y Byron, por lo menos, parecen ignorarlo: cavaron una fosa para Mollie y los suyos y en ella cayeron…

En conclusión, Los asesinos de la luna de las flores es un western épico, en aroma de saga policial (corrupta). Un velorio de principio a fin, como ha sido la Historia de los nativos desde hace siglos. El genocidio, en EE. UU, por parte de los blancos, de 100 millones de personas. MS cita en los créditos a Ari Aster y sus filmes Midsommar (2019) y Beau is Afraid (2023) o Beau tiene miedo como inspiraciones para el ritmo más lento… más tranquilo de Killers of the Flower Moon. (14) Una historia signada por la hipocresía, el afán de lucro, el interés por las cosas y no por los seres, es decir, por codicia, oportunismo, vanidad y condición de clase, supremacismo blanco y su deriva: racismo, discriminación e intolerancia. Los bribones son los blancos, y los indios los hombres de bien. El hipócrita es E. Burkhart y Mollie Kyle, la mujer de buena fe. La máscara de la falsedad la llevan Bill Hale y su hijo y sobrino a la vez (para usarlo) E. Burkhart, y su bro Byron: a todos, rápido, se les ve el rostro.

Hale le ordena a Ernst envenenar la insulina de Mollie para aletargarla, y él mismo la toma. El agente del FBI Th. Bruce White y su team descubren la verdad. Hale intenta borrar su rastro matando a sus sicarios, pero aquél lo arresta junto a Ernst. Mollie es llevada al hospital, por el veneno, y se recupera. White logra que Ernst confiese y testifique contra Hale. Su abogado, W. S. Hamilton, busca persuadirlo para que alegue que fue torturado y se retracte. A la muerte de su hija por tos ferina, testifica contra su tío y por el bien de la familia. Mollie deja a Ernst por no aceptar que la intoxicó. Un radioteatro revela que los bros Shoun actuaron en otras muertes por desgaste (15), pero se les exoneró por falta de pruebas. A Hale y Ernst les cae cadena perpetua pero reciben libertad condicional, pese a las protestas de los Osage. Mollie muere por diabetes a sus 50 años en 1937; es enterrada junto a su familia: el obituario jamás cita el genocidio Osage causado por los buenos modales de los blancos supremacistas…

A Santiago, con la firme esperanza de que este 21J Iván Cepeda pueda ayudar a disipar nuestra incertidumbre vital y socio/económica y a la vez decretar la muerte política del cabronazi matagatos.

A mi Padre, Luis Jorge, El Gato, quien murió el 20.jun.1979 y de quien espero nos provea su luz en estos tiempos de inquietud y desasosiego, tenebrosos y grises, hasta que tengamos una vuelta de tuerca existencial.

Notas, enlaces y bibliografía:

(1) https://rebelion.org/el-unico-juego-mafioso-legalizado/

(2) https://www.youtube.com/watch?v=MRPe-QXK-kg

(3) https://www.bbc.com/mundo/articles/clje06g744go

(4) Íbidem, Nota 3.

(5) https://tn.com.ar/general/2023/09/07/la-despiadada-masacre-de-los-nativos-con-tierras-petroleras-en-los-estados-unidos-que-dio-origen-al-fbi/

(6) https://www.thenation.com/article/culture/martin-scorcese-killers-of-the-flower-moon/

(7) https://ew.com/movies/reservation-dogs-star-devery-jacobs-slams-killers-of-the-flower-moon-hellfire-dehumanizes/

(8) https://www.cherokeephoenix.org/entertainment/indian-country-reacts-to-killers-of-the-flower-moon-movie/article_8464e00a-7341-11ee-b2d1-4b80e20adf49.html

(9) https://www.bbc.com/culture/article/20231025-killers-of-the-flower-moon-does-it-do-right-by-native-americans

(10) https://www.hollywoodreporter.com/movies/movie-news/killers-of-the-flower-moon-osage-consultant-mixed-feelings-1235620231/

(11) https://rebelion.org/el-vampiro-pinochet-en-clave-de-satira-humor-e-ironia/

(12) https://docs.google.com/document/d/1zvNXz-j9pT50Gx1SMlj7Wq0ypSB7P2kzlU67tzOIBtw/edit?tab=t.0

(13) https://www.irishtimes.com/culture/film/2023/10/14/martin-scorsese-one-has-to-take-chances-at-this-age-what-else-can-i-do/

(14) Íbidem, Nota 12.

(15) Para evitar los rótulos, Roth escribió el homenaje final a Mollie, que MS mismo acabaría por interpretar en el filme, pues sentía que no podía dirigir a otro actor para que lo hiciera.

https://ew.com/killers-of-the-flower-moon-martin-scorsese-explains-cameo-8403833

https://www.historyextra.com/period/20th-century/killers-flower-moon-real-true-story-history/

FICHA TÉCNICA: Título original: Killers of the Flower Moon. Castellano: Los asesinos de la luna de las flores. País: EE. UU. Año: 2023. Gén.: Drama criminal / Western épico / Saga policial. For.: 35 mm; color (Technicolor ENR); 206 min. Dir.: Martin Scorsese. Guion: MS / Eric Roth, basados en el libro Killers of the Flower Moon: The Osage Murders and the Birth of FBI, de David Grann. Prod.: Dan Friedkin / Bradley Thomas / MS / Daniel Lupi. Fot.: Rodrigo Prieto. Mon.: Th. Schoonmaker. Mús.: Jaime Royal Robbie Robertson (1943-2023). Int.: Ernst Burkhart (L. DiCaprio); William Bill King Hale (Robert De Niro); Mollie Burkhart (Lily Gladstone); Th. Bruce White Sr. (Jesse Plemons); Lizzie Q. (Tantoo Cardinal); W. S. Hamilton, abogado (Brendan Fraser); Anna (Cara Jade Myers); Reta (JaNae Collins); Minnie (Jillian Dion); Bill Smith (Jason Isbell); Henry Roan (William Belleau); Kelsie Morrison (Louis Cancelmi); Byron Burkhart (Scott Shepherd). Prod.: Imperative Entertainment / Sikelia Productions / Appian Way Productions. Dist.: Paramount Pictures / Apple TV. Fecha de estreno: 20.mayo.2023, Festival de Cannes. En EE. UU: 20.oct.2023. En memoria de Robbie Robertson / Agradecimientos a la Nación Osage y a la gente de los condados de Gray Horse, Pawhuska y Hominy / En memoria de John Williams.

Enlace del filme: https://filemoon.to/e/w69g4jwtapjd/2023_Killers_of_the_Flower_Moon.mp4

Luis Carlos Muñoz Sarmiento (Bogotá, Colombia, 1957) Padre de Santiago & Valentina. Escritor, periodista, crítico de literatura, cine y jazz, catedrático, corrector de estilo, traductor y, ante todo, lector. Fundador y director del Cine-Club Andrés Caicedo, desde 1984. Escritor de El Magazín EE, 2012; columnista, 2018. Ocho minutos y otros cuentos, Colección 50 libros de Cuento Colombiano Contemporáneo, se lanzó en la XXX FILBO (Pijao, 2017). Mención de Honor por MLK: Todo cambio personal/interior hace progresar al mundo, XV Premio Int. de Ensayo Pensar a Contracorriente, La Habana, Cuba (2018). Siete ensayos sobre los imperialismos – Literatura y biopolítica, coautoría con Luís E. Soares, UFES, Vitória (Edufes, 2020). El libro El estatuto (contra)colonial de la Humanidad, producto del III Congreso Int. Literatura y Revolución, con su ensayo sobre MZO y su novela Changó, el gran putas, lo lanzó UFES, 20.feb.21. Invitado por Pijao Eds. al Encuentro Nal. de Narrativa vista desde las Regiones (Ibagué, 1º a 4 nov.23) Invitado por la UFES al Congreso Literatura, Soberanía Nacional y Multipolaridad (Vitória, 25.nov.23). El 10.abr.2025 salió en Brasil La Fábrica de Sueños – Ensayos sobre Cine; el 2°, Músicos del Brasil, en dic./2025; y el 3°, Ocho minutos y otros cuentos, el 14.abr.2026 (Calamêo). Autor en ARC, Rebelión, Magazín de EE, Las2Orillas y traductor/coautor, con L. E. Soares, en tales medios. Director del Cine-Club Al Filo del Tiempo, que se emite desde la bóveda interdisciplinaria La Fábrica de Sueños.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.