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La Fábrica de Sueños. El color del dinero (1986), de Martin Scorsese

Para ser libre y estar en paz hay que despreciar al dinero

Fuentes: Rebelión

Nos estamos olvidando de hablar de lo importante. Lo importante no es el billar, ni el sexo, ni el amor. Lo importante es el dinero. EDDIE FELSON

Somos lo que fingimos ser; por eso, debemos tener cuidado con lo que fingimos ser. KURT VONNEGUT

Nuestra vida está hecha por la muerte de otros. LEONARDO DA VINCI

La verdad es que los monstruos son reales, y los fantasmas también. Viven dentro de nosotros y, a veces, ganan. Que nuestros mejores ángeles a veces, ¡a menudo!, ganen en su lugar, a pesar de todo, es otra verdad. STEPHEN KING

La tarea de la ficción es encontrar la verdad dentro de la red de mentiras de la historia, no incurrir en deshonestidad intelectual en la búsqueda de dinero. STEPHEN KING

Desde la bóveda interdisciplinaria de La Fábrica de Sueños, vía Cineclub Al Filo del Tiempo, se arriba a la mitad del Ciclo sobre vida y obra de Martin Scorsese (MS) con The Color of Money (1986) o El color del dinero, filme complementario de la primera versión, The Hustler (1961), de Robert Rossen, o El buscavidas, retitulado El audaz y El jugador, pero no secuela ni menos Remake para el propio MS, quien describe la vida de un Eddie Felson muy distinto al concebido por Rossen pues se trata de alguien existencialista, un ser generoso/desprendido y con una relación de pareja mucho más limpia que la que ofrecen Vincent Lauria y Carmen en la versión de MS. Si bien al inicio El color del dinero ofrece un mural sobre la ambición, la búsqueda de la redención, el reencuentro consigo mismo de Eddie, al final éste proyecta un gran desprecio por el dinero si se quiere estar en paz, no sólo a nivel personal sino en relación con los demás: con lo cual termina por voltear su sentencia según la cual lo clave es el dinero.

Cabe recordar aspectos de El buscavidas para advertir diferencias y semejanzas con El color del dinero, ante todo las relativas al personaje de Eddie Fast Felson, el único que transita por ambos filmes, pues el actor que encarna a Minnesota Fats, Jackie Gleason, no aceptó aparecer en la versión de MS. Rossen dice que su protagonista quiere convertirse en un gran billarista, pero que el filme trata en realidad sobre los obstáculos que halla al buscar realizarse como ser humano. Alcanza la autoconciencia sólo después de una terrible tragedia personal que él mismo provocó, y entonces gana su partida de billar. (1) En cuanto a Minnesota Fats, está inspirado en el mayor beneficiario de la popularidad del filme, el auténtico estafador de billar Rudolf Wanderone (n. Wanderon, 1913-1996), quien afirmaba que el protagonista del filme se llamaba así por él. El autor del libro en que se basa, The Color of Money (1984) que a su vez es secuela de su obra The Hustler (1959), Walter Tevis, negó eso el resto de su vida…

El campeón mundial Willie Mosconi fue asesor técnico y especialista en tiros de truco para el filme (2). En un billar de un pueblito, Eddie y Charlie fingen ser vendedores camino a una convención, traman a los asistentes con que aquél es un ebrio fantoche y los inducen a apostar a que no hará una tacada de fantasía, pero la logra y se lleva todo el dinero. Ambos van a NY donde Eddie reta al histórico Minnesota Fats a un chico por USD $200 en Ames Billiards, Manhattan. Si bien pierde al inicio, luego remonta, se pone USD $1.000 arriba y propone aumentar la apuesta a mil por partida. Alcanza una ventaja de once mil dólares, Charlie lo incita al retiro, pero Eddie sostiene que sólo Fats determina el fin del chico. Éste decide seguir luego de que su socio Bert Gordon tilde a Eddie de perdedor. Tras más de un día y una botella de whisky de maíz, o Bourbon, lleva 18.000 dólares de ventaja pero, de pronto, pierde y se queda con apenas 200 dólares. Para Fats, ahora sí, el chico ha terminado…

Felson guarda sus cosas en un locker de la terminal, conoce a Sarah Packard, improbable universitaria y alcohólica cierta, y tras ires y venires se cuadra con ella y van a vivir a su apartamento. Charlie lo busca y encuentra, e intenta que vuelva al camino: se pone en marcha una rara Road Movie pues se centra más en lo interno, existencial, que en lo externo, material. Eddie y Sarah es una pareja atípica en un mundo marcado por el vil metal y como prueba vende su alma y traiciona a la única mujer que lo conoce y venera, en un pacto fáustico digno de Mann, a fin de obtener lo que tanto le enrostra Bert: que tiene talento pero le falta carácter. Aquí, Rossen apunta de paso al capitalismo para mostrar al dinero como la ramera que trae mal y corrompe. A Eddie y Bert se suma Findley como ejemplos de perversión por su hambre de dinero. De todos los del billar, sólo Minnesota Fats resulta incorrupto e ileso a la postre: él mismo no maneja dinero y se centra en el chico que juega: pierde, pero sabe cuándo retirarse.

Lauria no sabe, y no lo anima, lástima, el afán de superar (como el alumno al maestro) sino el prurito de ganar/vencer o derrotar a Felson, máxime si de por medio está su novia, Carmen, y él, por celos, cree que el veterano la ha seducido y no que se trata de un simple ‘arreglo’ entre ambos para guiarlo en su rol de buscavidas. Prurito implícito en su condición metafísica de jugador, audaz, buscavidas. Un buscavidas, todo hay que decirlo, es un estafador. Uno ilustre de la Historia es, sin duda, Malcolm X, quien no recuerda todo lo que tuvo que hacer los dos años que pasó en Harlem, luego de acabar de forma abrupta sus viajes en tren y la venta de bareta a las bandas de jazz que iban de gira por el país: Era un verdadero buscavidas: sin educación ni preparación para ningún empleo decente, y me consideraba lo suficientemente audaz y astuto como para vivir de la explotación de cualquier presa que cayera en mis manos. Estaba dispuesto a correr cualquier riesgo (3): igual pasa con V. Lauria y F. Felson…

Guardadas proporciones, claro, porque algo, o mucho, va del genio social y político que luego fue Malcolm X (MX) o El-Hajj Malik el Shabazz, su nombre musulmán, hasta caer asesinado por las implacables matemáticas del crimen oficial/clandestino gringo, antes de cumplir los 40 años, a uno u otro de los billaristas del salón. Tanto Eddie y Fats como Felson y Lauria corren riesgos, pero en general lo hacen a sabiendas de su condición, de lo que son y no necesariamente por lo que finjan o puedan fingir, sino porque a veces no les queda más remedio que fingir, pero jamás tienen cuidado con lo que fingen ser: v. gr., Eddie con Sarah, que termina por perderla a causa de suicidio, o Vincent con Carmen, que sin notarlo descubre su carácter e independencia para actuar y acaba por ser presa de los celos o esa otra forma de cárcel particular que condena a las personas al extravío, a la desconfianza, a la inseguridad. Rossen expone la división de clases: v. gr., Fats le pide al drogo Preacher comprar un whisky.

Pero, no cualquier whisky sino White Tavern, un vaso y hielo; Eddie riposta pidiendo un Bourbon puro Bottled in Bond de 100 grados, sin ningún tipo de cortesía: JTS Brown, sin hielo, sin vaso. Ahora bien, cuando Eddie descubre que Charlie tenía dinero que hubiera servido para recuperarse y vencer a Fats, lo desprecia, le dice viejo asustado y ríndete y muere solo. Eddie juega póker donde está Bert. Éste le reitera que tiene talento para el billar, pero le falta carácter y estima que requiere por lo menos 3.000 dólares para retar de nuevo a Fats. Como forma velada de chantaje lo califica de perdedor nato pues a la vez se ofrece a financiarlo por el 75% de sus ganancias, lo que Eddie rechaza. Para obtener lo que necesita para retar a Fats, estafa a un billarista cerca del puerto, pero luego es atacado por varios hombres que le rompen sus pulgares. Sarah lo ayuda, enyesa, y cuando se dispone a jugar acepta el chantaje de Gordon; y dice: un 25% de algo grande es mejor que un 100% de nada.

Enseguida, el hecho crucial por el que pasa Eddie en relación con Sarah. Bert y ellos dos parten para el Derby de Kentucky, donde luego Gordon organiza no un chico de pool sino de billar a tres bandas, en casa del rico socialité Findley, y cuando Felson pierde con estrépito, el interesado (sólo por el dinero) Bert, decide que no volverá a apostar por él. Sarah le suplica que se vaya con ella pues la urna de cristal en la que viven Bert y sus aliados, o intereses, es una de ‘pervertidos, retorcidos y depravados’, como lo consigna con labial en el espejo, pero Eddie no le hace caso: se sabe, por Dostoievski, que quien para otro (u otra) cava una fosa en ella cae (4). Al verlo furioso, Bert acepta que la partida se incremente a mil dólares por chico; entonces, Felson vuelve y le arrebata 12 mil dólares, saca los tres mil que le tocan, regresa a pie al hotel, y se topa con su propia desgracia, la que él mismo creó por pretender huirle a los sentimientos y darle crédito al dinero: de cara al despotismo de Bert, Sarah P. se ha suicidado.

Para terminar con El buscavidas, valga decir que Eddie retorna para retar a Fats y le apuesta tres mil dólares a un solo chico. Le gana de modo aplastante y obliga al retiro. Entonces, el rey del oportunismo Bert, exige la mitad de lo que gane o, de lo contrario, le parte de nuevo los pulgares con ayuda de sus socios criminales. Pero, Felson no se arredra y le dice que si queda vivo volverá para matarlo, invoca la memoria de Sarah hasta que la humillación inherente a su defensa pasional obliga a Bert a renunciar a su mezquina exigencia. Lo que a su vez lleva al recuerdo mezquino que agobia a Eddie con respecto a su amor ausente: Sarah algún día le refirió que el de ambos era un acuerdo de depravación. Y ello tiene que ver con la proclividad de Eddie al dinero por encima del afecto. Lo mismo que le pasa a Malcolm X: llegaría a ser uno de los buscavidas más depravados y parásitos entre los ocho millones de habitantes de New York, la mitad de los cuales trabaja y la otra mitad vive a sus expensas (5).

Cabe señalar que si bien Rossen al inicio de El audaz se centró más en el juego de billar, para el resto del rodaje, hizo énfasis en el romance de Eddie y Sarah (6). Cosa bien distinta a lo realizado por MS, quien, por un lado, muestra a un Vincent desinteresado y amateur, tanto de Carmen como del billar, y, por otro, a un Vincent monstruoso por vía de la codicia, los celos con aquélla y la bronca con Eddie por meterse con Sarah, y por minar su autoestima frente al juego, lo que luego refuerza Bert al llamarlo, se reitera, perdedor nato y falto de carácter. Entonces, puede ser que en verdad los monstruos no sean reales ni los fantasmas tampoco, pero en la realidad hay monstruos tan concretos que, así no vivan dentro de nosotros, a veces ganan; aunque también es cierto que los ángeles que nos acompañan en la vida (así yo no crea en ángeles), vencen a dichos monstruos, a pesar de todo. Así, Sarah, aun con su suicidio, o justo por él, derrota a Eddie, mientras Carmen, vía carácter, vence a Vincent sin atenuantes.

Ello recuerda, al paso, que en efecto nuestra vida está signada, si no hecha, por la muerte de otros. Eddie lo podría sostener si no hubiera sido ingrato e injusto con Sarah. Lauria ama a Carmen y por otro lado desconfía de ella, como si fuera una traidora y no se da cuenta de que él es el traidor por vía de sus celos. Ahora sí, vamos con la esencia fílmica de El color del dinero (7). Se dijo, no se trata de una secuela ni tampoco de un Remake en sentido estricto, e igual no parte de un guion original, sino de la novela The Hustler que W. Tevis escribió en 1959 y de otra, su complemento, a la que tituló The Color of Money en 1984. Tras 25 años, E. Fast Felson ha dejado el billar y se dedica a vender licores, whisky, con éxito material, si se observa el Cadillac blanco del que tanto se jacta. Es socio de otros billaristas, entre ellos el buscavidas Julian, a quien supera el magnético V. Lauria en el billar de nueve bolas: ya no juega por dinero ni con tipos de peligro ni alto riesgo que lo separaron del billar y de la vida…

Cuando Eddie observa a Vincent jugando le trae recuerdos entre positivos y negativos: por una parte, le lleva a descubrir el talento, la habilidad y las dotes de bailarín lúdico que muestra el joven; por otra, es el origen de la rivalidad, los desencuentros, los celos y la lucha por competir y vencer al otro a como dé lugar. Para Felson, Lauria es un tipo sin disciplina ni constancia, así que con él como Coach o entrenador podría llevarlo al billar de alto vuelo, en el que su veleidad produciría confusión entre los demás jugadores por no ser alguien serio. El desafío es prepararlo para que controle, a manera de antitoxina o veneno que se neutraliza con su propia sustancia, en este caso la inconstancia, y que el ganar dinero sea su única expectativa. El lío siguiente no es sólo la alienación vía materialismo, sino la rebeldía en modo bofetón existencial que le da a Eddie el día que ya desoye sus consejos. O cuando ve que Carmen, mayor que él, sí tiene el carácter del que él carece y de paso se alió con Eddie…

Si bien no tiene la fluidez ni el desparpajo de El audaz, y El color del dinero al inicio entretiene, su falla mayor radica en basarse en convenciones tipo Hollywood: Eddie es un veterano profesional que hace las veces de maestro consumado y Vincent es un joven amateur que aspira a derrocarlo, o sea, lo de siempre: instalar en el inconsciente colectivo los trillados valores del capitalismo: la rivalidad, la competencia, el éxito. Aun con la recia dirección de actores y el rol de Newman, como Eddie, y de Cruise, como Vincent, ciertos tramos del filme resultan predecibles. Mastrantonio, como Carmen, en un principio resulta una mujer con más virtudes que fallas y al final cede a ser un comodín para Vincent, ambos parecen hablar con la misma voz, novia habitual, hombre dominante, y no cerebros pensantes e independientes. Antes de viajar a Atlantic City, Eddie manipula/chantajea a Lauria y sus inseguridades con respecto a Carmen y le dona un taco Balabushka (8), claro mensaje: no es digno rechazarlo…

Eddie, como buen buscavidas, procura inculcarle el arte de ganar dinero fácil, aunque Vincent se niega a jugar por debajo de su hándicap: al cabo es tratado como un caballo que debe correr con anteojeras, como quien va luego al matadero, si no gana. En el billar que regenta un viejo conocido, Orvis, Felson ve llenar la copa de la arrogancia de Lauria y lo abandona. Sin la presencia de Vincent, Eddie le enrostra a Carmen que son socios con un interés metálico mutuo, va y halla a Vincent refocilándose, por ganar al mejor rival del billar, pero hace huir a un cliente con más dinero. El rollo de Eddie lo resume MX: ‘Los buscavidas de verdad nunca pueden darse el lujo de ponerse a evaluar lo que hacen ni el destino que tienen. Igual que en la selva, cada hora en [su] existencia [como tales] se vive con el [saber] práctico y subconsciente de que si baja la guardia o afloja el paso, el resto de los hambrientos […] lobos, hurones, zorras y buitres que lo rodean, no vacilará en convertirlo en su presa… (9)

Eddie y Carmen hacen lo posible por evitar los excesos de Lauria: éste, luego de varias victorias juega el torneo Grady Seasons, pero Eddie le exige que pierda (la trampa/engaño) para que se incrementen, por contraste, las opciones en su contra en la ciudad del juego. Ver Atlantic City (1980), de L. Malle, la historia de Lou, gángster con delirios de grandeza y Sally, croupier en un casino. Su marido, Dave, le roba una droga a la mafia y se la entrega a Lou para la venta. Antes de que le dé el dinero a Dave, a éste lo asesinan. Alentado por Grady, Vincent medio fracasa en su afán de perder, lo que alienta a Eddie a regresar al juego. Tras ciertos triunfos, cae frente al buscavidas Amos. Humillado, les deja a Vincent y Carmen la plata suficiente para ir a la City. Allí, Eddie derrota a Vincent. Éste irrumpe en el cuarto de aquél y le cuenta que tras aumentar las opciones al vencer a Grady, apostó a él y canceló su chico. Vincent y Carmen le entregan a Eddie su % de ganancias y, tras dura furrusca, parten…

Hoy se sabe que fue Newman quien eligió a MS para dirigir El color del dinero, toda vez que tenía poder de veto sobre quién haría el filme. Es probable que los líos se iniciaran con el relato, el día que Newman u otra persona tomaron la decisión de contar con un joven en la obra. Para Roger Ebert, la inclusión del personaje V. Lauria (Tom Cruise) le abre la puerta a todos los clichés preestablecidos de la relación profesor/alumno, cuando tal vez deberían haberse quedado con Newman y […] dejado ser el centro de la historia (10). Al escoger a uno y otro, quizás MS se haya dejado arrastrar por las presiones del sistema de producción e inclinarse por el personaje de Cruise, joven, en detrimento del Newman, viejo. Siempre se ha dicho que joven vence a viejo cuando de vanidades se trata, o de captar audiencia, y más allá cuando lo que se busca con ahínco es hacer taquilla: factor que no le cae mal a ningún cineasta, menos a MS con todos los fardos que cargaba entonces en la vida personal y social.

También es probable que, por contraste, MS pensara que el oficio de su ficción, aparte de escoger con acierto a sus protagonistas, es encontrar la verdad dentro de la red de mentiras de la Historia, sin caer en los terrenos de la deshonestidad intelectual por estar buscando sólo dinero. Por fortuna, MS no es SK y por eso no suscribiría jamás su sentencia, sino que buscaría el modo de superar con discreción los escollos que surgieran, sin ceder a la tentación del dinero ni a su color, el verde de la seguridad, abundancia y salud; o el dorado/amarillo de la riqueza, prosperidad y éxito; o el rojo de la fortuna o la pasión. Lo que no va con el ánimo de afirmar que MS carece de inclinaciones materiales o que desprecia algunos de los factores citados, como salud, fortuna o pasión. Si la obra de Rossen era el viaje de un perdedor por rescatar su autoestima y la dignidad, la de MS iba con el ánimo de reconquistar la pasión y el vitalismo perdidos: el ser que un día fuimos que se refundió entre avatares al filo del tiempo…

En conclusión, aunque MX siempre supo que acabaría mal y que moriría joven eso no impide reconocer su sapiencia y fortaleza para superar los palos que la vida y, ante todo, la suciedad blanca le pondrían en su rueda existencial. Relata que la mujer de su jefe le contaba sobre la época del mafioso Dutch Schultz, de las componendas que había presenciado, del soborno a las autoridades, desde policías y abogados hasta los más altos niveles de la policía y los políticos. Sabía por experiencia propia que el crimen sólo existe hasta el punto de que la ley coopera con él. Me enseñó cómo, en realidad, los criminales, la ley y los políticos son socios inseparables dentro de la estructura social, política y económica del país. (11) Por eso, para él EE.UU era la cárcel y como si supiera lo que se vendría en épocas actuales, inquirió: Pero, ¿de quién es la moral más baja del mundo si no de los blancos? ¡Y no sólo de los blancos en general, sino de los blancos de la ‘clase superior’! De los supremacistas, tipo Donald Trump.

En Netflix, Donald Trump (12) es El mayor estafador de la historia y ¿cómo dudarlo, ahora que es el peor Pte. en la historia de EE.UU, el más peligroso, el mayor delincuente? De Niro: ‘Es hora de decir no a los reyes, no a DT, ya [es] suficiente. No al rey Trump, no a las guerras innecesarias que roban nuestros recursos, sacrifican a […] valientes servidores y mujeres, y asesinan a inocentes. No a un líder corrupto que se enriquece con los [tipos] de la clase Epstein. No a los que roban la salud de [los] vecinos más vulnerables, a las comidas inapropiadas, a la energía […], a la vivienda […], y no a la inflación en su máximo nivel desde el Covid. No a los gobiernos masivos que disparan a nuestros vecinos en las calles. Trump tiene que ser detenido y de eso se trata No Kings. Porque no puede hacer todas las cosas malas que ha [hecho] sin la colusión del Congreso y los gobiernos en su [Admón]. Están atrapados en él por miedo de perder sus propios trabajos, su propio poder. Es diabólico’… (13)

Ello remite a los buscavidas o parásitos de la sociedad que se reproducen como conejos y, en el peor caso, como hienas o ratas, incapaces de sentir empatía por las personas, apenas se identifican con el dinero o con las cosas y cosifican a las mujeres. Como de distinto modo hacen Eddie con Sarah y Vincent con Carmen. Fuera de un drama deportivo y un thriller psicológico, El color del dinero es una radiografía práctica, más que audiovisual, del mundo de los estafadores que pasan olímpicos por la vida, sin que nadie les ponga su tatequieto, sin que reconozcan lo que son, sin que aprendan de la experiencia propia o ajena. Caso distinto al de MX, quien supo sobreponerse al delito hasta convertirse en un ser humano intachable, una persona racional, prístina, trascendente y un sujeto político digno de una sociedad obligada a cambiar su conducta. Cualquier buscavidas de experiencia dirá que la codicia es la ruta más rápida a la prisión, o sea, aquí hay que despreciar al dinero para ser libre y poder estar en paz.

A Valentina, hija adorada y prueba palpable de que mi vida también está hecha por la muerte de otros.

A Blanquita, in memoriam, con la tristeza que nos deja y la alegría con que la recordamos desde aquel 15M.

A Marthica, la auténtica heroína de esta cuita que atraviesa nuestras vidas para hacernos mejores personas.

Notas, enlaces y bibliografía:

(1) CASTY, Alan. Las películas de Robert Rossen (1969). NY, Museo de Arte Moderno.

(2) https://en.wikipedia.org/wiki/Willie_Mosconi

(3) MALCOLM X / ALEX HALEY. Autobiografía de MALCOLM X. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1974, 573 pp.: 129. Trad.: Lilia Pedrero / Pedro Álvarez Tabío / Mario Díaz Godoy.

(4) https://rebelion.org/el-alto-costo-del-amor-el-alto-precio-del-saber/

(5) Íbidem, 1974, 573 pp.: 93.

(6) https://m.ok.ru/video/2640408545923

(7) https://m.ok.ru/video/2656227101315

(8) https://en.wikipedia.org/wiki/George_Balabushka

(9) Íbidem, 1974, 573 pp.: 130.

(10) https://www.rogerebert.com/reviews/the-color-of-money-1986

(11) Íbidem, 1974, 573 pp.: 138.

(12) Ver Cap. 3 https://www.netflix.com/co/title/80206395

(13) https://www.facebook.com/reel/1452233816356821

FICHA TÉCNICA: Título original: The Color of Money. En castellano: El color del dinero. País: EE.UU. Año: 1986. Gén.: Drama deportivo / Thriller psicológico. For.: 35 mm; color; 120 min. Dir.: Martin Scorsese. Guion: Richard Price, sobre El color del dinero (1984), de Walter Tevis. Prod.: Irving Axelrad / Bárbara De Fina. Mon.: Thelma Schoonmaker. Fot.: Michael Ballhaus. Mús.: Robbie Robertson. Int.: Eddie Fast Felson (Paul Newman); Vincent Lauria (Tom Cruise); Carmen (Mary Elizabeth Mastrantonio); Janelle (Helen Shaver); Julian (John Turturro); Orvis (Bill Cobbs); Amos (Forest Whitaker); Grady (Keith McCready); Jugador flaco en la carretera (Iggy Pop); Diane en el bar (Elizabeth Bracco); Mosela (Bruce A. Young); Duke, primer rival de Eddie (Steve Mizerak). Prod.: Touchstone / Socios de la Pantalla de Plata II. Dist.: Buena Vista. Premios: Oscar a Mejor Actor, Paul Newman. Estreno en EE.UU: 17.oct.1986.

Luis Carlos Muñoz Sarmiento (Bogotá, Colombia, 1957) Padre de Santiago & Valentina. Escritor, periodista, crítico de literatura, cine y jazz, catedrático, corrector de estilo, traductor y, ante todo, lector. Fundador y director del Cine-Club Andrés Caicedo, desde 1984. Escritor de El Magazín EE, 2012; columnista, 2018. Ocho minutos y otros cuentos, Colección 50 libros de Cuento Colombiano Contemporáneo, se lanzó en la XXX FILBO (Pijao, 2017). Mención de Honor por MLK: Todo cambio personal/interior hace progresar al mundo, XV Premio Int. de Ensayo Pensar a Contracorriente, La Habana, Cuba (2018). Siete ensayos sobre los imperialismos – Literatura y biopolítica, coautoría con Luís E. Soares, UFES, Vitória (Edufes, 2020). El libro El estatuto (contra)colonial de la Humanidad, producto del III Congreso Int. Literatura y Revolución, con su ensayo sobre MZO y su novela Changó, el gran putas, lo lanzó UFES, 20.feb.21. Invitado por Pijao Eds. al Encuentro Nal. de Narrativa vista desde las Regiones (Ibagué, 1º a 4 nov.23) Invitado por la UFES al Congreso Literatura, Soberanía Nacional y Multipolaridad (Vitória, 25.nov.23). El 10.abr.2025 salió en Brasil La Fábrica de Sueños – Ensayos sobre Cine; el 2°, Músicos del Brasil, en dic./2025; y el 3°, Ocho minutos y otros cuentos, el 14.abr.2026 (Calamêo). Autor en ARC, Rebelión, Magazín de EE, Las2Orillas y traductor/coautor, con L. E. Soares, en tales medios. Director del Cine-Club Al Filo del Tiempo, que se emite desde la bóveda interdisciplinaria La Fábrica de Sueños.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.