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La verdad sobre los dos militares británicos que planeaban un atentado terrorista en Iraq

Agentes provocadores

Fuentes: Investigating Imperialism

Traducido para Rebelión por Germán Leyens

Fascinante. No realmente, es probable que la ‘evolución’ de la desinformación estatal nunca haya sido mejor puesta en evidencia que en el caso de los dos (más que probables) soldados del SAS [fuerzas especiales británicas] que fueron ‘liberados’, después de ser arrestados por la policía iraquí el 19 de septiembre, por una falange de tanques y helicópteros artillados que asaltaron la comisaría en la que estaban detenidos los dos soldados encubiertos después de que supuestamente no se detuvieron en un bloque de ruta de la policía iraquí y luego abrieron fuego, matando a un policía e hiriendo a otro.

El coche en el que viajaban estaba cargado de armas, incluyendo supuestamente, rifles de asalto, una ametralladora ligera, un arma antitanque, equipos de radio y un botiquín médico (material estándar del SAS según la BBC. Según por lo menos dos informes, el vehículo (un Toyota Cressida) «tenía una bomba».

Informes posteriores varían según la fuente, pero según la historia inicial transmitida por la BBC, (19/9/05), los dos hombres llevaban vestimentas árabes tradicionales, pero esto fue luego modificado a «vestimentas civiles» (BBC TV News).

A medida que poco a poco aparecía más información, un artículo de la BBC informó que los hombres fueron liberados después de que la comisaría fue atacada por tanques británicos, un informe que el gobierno británico comenzó por desmentir, diciendo que «la liberación de los soldados había sido negociada» (sitio en la Red de la BBC 20/0/05).

El Ministerio de Defensa de Gran Bretaña dice que la liberación de los dos soldados había sido negociada y que no cree que la prisión haya sido atacada.

«No hemos oído nada que sugiera que atacamos la prisión», dijo un portavoz del ministerio.

«Entendemos que hubo negociaciones.»

Lisa Glover, portavoz de la embajada británica en Bagdad, dijo que tres personas fueron heridas en la operación para liberar a los soldados.

No dio mayores detalles de cómo los soldados fueron liberados.

Luego volvieron a cambiar la historia una vez más, sólo que ahora la historia ‘oficial’, debidamente transmitida por la Compañía Estatal de Transmisión del Estado Británico (BSBC, por sus siglas en inglés], fue que «las negociaciones se rompieron» y que los dos hombres estaban en manos del Ejército Mehdi en otro edificio, si fuera así, ¿por qué atacaron la comisaría?

Después, el gobierno británico emitió una versión más, sólo que ahora la comisaría fue por cierto atacada, pero sólo después de que «se rompieron las negociaciones». Así que, ¿estaban o no los hombres del SAS en la comisaría?

Según un renovado informe de BSBC, después de irrumpir en la comisaría, los británicos descubrieron que los hombres habían sido transferidos a una casa del Ejército Mehdi para ser «interrogados». Pero noticias posteriores revelaron que habían estado realmente todo el tiempo en la comisaría y, según un informe de CNN, estaban siendo interrogados por un juez iraquí, no, como pretendió el gobierno británico, por los ‘insurgentes’.

Al llegar ese punto, en una clásica campaña de desinformación, hicieron circular tantas historias que el separar la verdad de la ficción se hizo virtualmente imposible a menos que uno estuviera dispuesto a excavar y excavar profundo.

Lo que es evidente es que los dos «agentes clandestinos» del SAS habían sido sorprendidos con las manos en la masa por los supuestos aliados del gobierno británico, la policía iraquí: vestidos de árabes, hasta con pelucas, armados hasta los dientes y en un coche que según un informe, estaba repleto de explosivos (el coche, a propósito, se lo llevaron las fuerzas británicas de ocupación).

La pregunta que la BSBC no formuló y aún no formula, es ¿qué iban a hacer, rondando por el área, disfrazados de iraquíes en lo que es supuestamente una Basora relativamente pacífica?

Una vez más, la BSBC respondió a medias a la pregunta, gracias a otra historia ‘oficial’, que sólo logró emerger después de que una multitud muy enfurecida atacara dos vehículos blindados británicos, incendiando por lo menos uno. Que la «turba», como los describió la BSBC, estaba muy encolerizada por el arresto de dos miembros del Ejército Mehdi, también el 19 de septiembre, y que eso no tuvo nada que ver con la liberación de los dos SAS. En realidad, desde luego, la «turba» ya había sido informada sobre los dos individuos clandestinos del SAS y estaba comprensiblemente alterada.

Así que ahora, los dos agentes clandestinos del SAS estaban, se pretende, buscando ‘insurgentes’ como parte de una operación de contrainsurgencia, lo que si fuera verdad, ¿qué hacían disfrazados de iraquíes?

¿Se hallaban en algún tipo de operación de provocación? Según un informe, eso es exactamente lo que iban a hacer. Fattah al-Shaykh, miembro de la Asamblea Nacional Iraquí dio la siguiente versión a al-Jazeera

«Si quieren buscar realmente la verdad, ustedes deberían recurrir a la justicia iraquí dejando de lado las provocaciones británicas contra los hijos de Basora, particularmente lo que ocurrió hoy cuando los hijos de Basora atraparon a dos no-iraquíes, que parecen ser británicos y que estaban en un coche del modelo Cressida. Era un coche con una bomba, cargado de munición y se quería que explotara en el centro de la ciudad de Basora en el mercado popular. Sin embargo, los hijos de la ciudad de Basora los arrestaron. Ellos [los dos no-iraquíes] dispararon entonces contra la gente y mataron a algunos. Las dos personas arrestadas se encuentran ahora en el Departamento de Inteligencia de Basora, y están detenidos por la fuerza de la Guardia Nacional, pero las fuerzas británicas de ocupación siguen rodeando ese departamento en un intento de absolverlos del crimen.»

Y en otro informe más de la televisión siria leemos:

[Al-Munajjid] En realidad, Nidal, este incidente ofreció respuestas a preguntas y sospechas para las que se carecía de evidencia sobre la participación de la ocupación en algunas operaciones armadas en Irak. Numerosos analistas y observadores aquí tenían sospechas de que la ocupación estaba involucrada en algunas operaciones armadas contra civiles y lugares de culto y en el asesinato de científicos. Pero sólo eran sospechas para las que faltaban las pruebas. La prueba vino hoy a través del arresto de dos soldados británicos mientras estaban colocando explosivos en una de las calles de Basora. Esto prueba, según observadores, que la ocupación no está distante de numerosas operaciones que tratan de sembrar la sedición y de mantener el desorden, ya que esto daría a la ocupación la justificación para quedarse en Irak durante un período más prolongado.

Vistos en el contexto de todas las informaciones que han estado circulando sobre el mítico ‘al-Zarqawi’ y el supuesto papel de al-Qaeda, los eventos en Basora constituyen la primera evidencia real que tenemos del papel de las fuerzas de ocupación en la desestabilización de Irak mediante el uso de agentes provocadores que se hacen pasar por ‘insurgentes’.

Y, y como he afirmado desde hace tiempo, ahora es casi seguro que ‘al-Zarqawi’ probablemente ya falleció hace tiempo. Un informe de AFP nos dice:

«[El] Imán de la mezquita al-Kazimeya de Bagdad dijo que «al-Zarqawi está muerto pero Washington sigue utilizándolo como el cuco para justificar una ocupación militar prolongada… Es simplemente una invención de los ocupantes para dividir a la gente». Al-Kalesi agregó que al-Zarqawi fue muerto a comienzos de la guerra en el norte kurdo y que «su familia en Jordania incluso realizó una ceremonia después de su muerte».

Y, por cierto, el año pasado, en un artículo que escribí sobre ‘al-Zarqawi’, me referí a un informe sobre el hecho de que ‘al-Zarqawi’ fue muerto cuando EE.UU. arrasó la ‘base’ de su grupo Ansar al-Islam en el norte de Irak a comienzos de 2003, un informe que realmente provino del gobierno de EE.UU.

Pero la BSBC, junto con el resto de los medios occidentales continúa emitiendo interminables resmas de desinformación sobre ‘al-Zarqawi’ y su conexión con la ficticia ‘al-Queda en Irak’.

Considerando la aseveración mantenida desde hace tiempo por Occidente, que remonta a 2003, de que Irak se encontraba al borde de una ‘guerra civil’, es instructivo notar que como la situación militar de las fuerzas de ocupación se ha deteriorado, también ha aumentado el nivel de las operaciones de la así llamada al-Qaeda, en un intento transparente de dividir a la resistencia nacional iraquí, de ahí las crecientes historias sobre una guerra civil inminente y la ola de ataques ‘suicidas’.

La puesta al descubierto de las operaciones clandestinas del SAS sólo aumentará la determinación de las fuerzas de la resistencia iraquí de acelerar su campaña por expulsar a los ocupantes no importa cuán descarada sea la línea de propaganda presentada por el gobierno del Reino Unido.

Además pone en evidencia la posición insostenible del ‘gobierno’ iraquí que ahora es presionado por ambos lados, por lo tanto tenemos posiciones contradictorias del ‘gobierno’ iraquí, la una que niega que los agentes del SAS hayan sido entregados a la ‘milicia chií’ y la otra que trata desesperadamente de adoptar una línea casi invisible entre la condena de las acciones del gobierno británico mientras culpa por las acciones de la policía iraquí en Basora a ‘insurgentes’ que han ‘infiltrado’ la fuerza policial. Pero es un hecho que en el mejor de los casos, puede ser que sólo se pueda confiar en un 25% de los militares iraquíes para que sirvan a sus amos coloniales.

El que se siga llamándolos insurgentes es en sí una admisión de que la mayoría de los iraquíes se oponen a la ocupación y, por cierto, el grueso de los combates es realizado por los peshmerga kurdos ya que simplemente no pueden confiar en las fuerzas iraquíes. Es una situación clásica bien conocida por los militares de EE.UU. y de Gran Bretaña, ya que forma parte de su experiencia.

Por lo tanto, los ocupantes se desesperan cada vez más por lograr la desestabilización de la situación y sin duda veremos más provocaciones del SAS y de EE.UU. durante las semanas por venir a medida que la situación se sigue deteriorando.