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EEUU esgrime la alta participación para dar validez al referéndum

Ataques y sabotajes pese al imponente dispositivo desplegado por el Pentágono en Irak

Fuentes: Gara

Irak, un país bajo ocupación y en guerra, celebró ayer el referéndum sobre la Constitución iraquí como colofón a un proceso absolutamente intervenido por Estados Unidos. La Comisión electoral fijó en el 61% el índice de participación. El resultado de la consulta se conocerá en los próximos días. Todos lucen una nueva marca. Su dedo […]

Irak, un país bajo ocupación y en guerra, celebró ayer el referéndum sobre la Constitución iraquí como colofón a un proceso absolutamente intervenido por Estados Unidos. La Comisión electoral fijó en el 61% el índice de participación. El resultado de la consulta se conocerá en los próximos días.

Todos lucen una nueva marca. Su dedo índice, pintado con tinta de color azul brillante, es la prueba indeleble de su participación. Las antes desiertas calles de la ciudad son el escenario por donde familias completas, entre hombres, mujeres y niños, se dirigen caminando a los centros de votación debido a la prohibición del tránsito de vehículos. Cuestión de seguridad.

Aunque las tinieblas inundaron la ciudad desde la noche anterior debido a los sabotajes que dejaron más del 70% de esta ciudad a oscuras ­además de Basora, la gran capital meridional­, los rostros de muchos iraquíes mostraban conformidad, aunque se estima que la afluencia de votantes ha sido menor que la de las elecciones de enero pasado.

Ciudad fantasma

Los primeros en votar fueron el presidente Talabani y el primer ministro Al-Jafaari que, sonriendo, saludaron a los iraquíes en directo a través de la cadena de televisión Al Jazeera. «La Constitución allanará el camino para la unidad nacional», dijo Al-Jafaari. «Es un día histórico y soy optimista porque los iraquíes responderán `sí´», añadió el primer ministro. «Quiero esta Constitución para mi país, para mis hijos», dice, por su parte, un entusiasmado Abbas, que está encargado de verificar que los electores introduzcan las papeletas en las urnas de la escuela para varones Muhammad Baker Al Hakim, que funciona desde 1949 en el multiétnico barrio de Karrada, edificio al que GARA tuvo acceso en exclusiva.

Hace bastantes meses que este chíita de 45 años trabaja en la organización de la consulta y repite que quiere un futuro para sus hijos.

Puestos de control

La jornada comenzó a las 7 de la mañana, cuando las 6.235 escuelas de esta capital y de todo el país abrieron sus puertas para dar inicio a la consulta constitucional. Día soleado y con temperaturas que ascienden a los 40 grados centígrados. Los iraquíes habilitados para votar se estiman en más de 14 millones, según el cálculo estipulado por las cartillas de racionamiento de víveres del programa Petróleo por Alimentos que sirven de referencia. Los puestos de control a cargo de la Policía iraquí verifican que los hombres no posean teléfonos móviles, cámaras ni, lo que es mucho más importante obviamente, armas o explosivos. En una improvisada tienda, tres jóvenes mujeres chequean el cuerpo de sus pares, buscando los mismos elementos.

A pesar de la tensión de los días anteriores, en los cuales se estima que han fallecido más de 450 personas, el clima en este sector ha sido tranquilo. Sin embargo, desde la mañana se produjeron numerosos ataques armados en todo el territorio iraquí. La jornada, de hecho, comenzó con un atentado contra un colegio electoral, en la provincia de Diali, al nordeste de Bagdad, en el que murieron al menos cinco policías iraquíes y otros doce resultaron heridos de distinta gravedad.

Ciudad fantasma

En una Bagdad convertida en una ciudad fantasma ­debido al cierre de oficinas públicas, escuelas y la mayoría de los comercios­, hasta última hora continuaba haciendo su labor la pegatina oficial en las paredes de varias avenidas principales, entre ellas Sadoum y Karrada, llamando a votar «sí».

Pero también se vieron lugares inundados con panfletos que llamaban a votar por la negativa. «Resistan a la ocupación. Resistan votando no», dicen las papeletas distribuidas por grupos, quizá sunitas, opuestos al texto sometido a consulta y que dicen pestes del acuerdo aceptado por una de sus organizaciones.

Pregunta

«¿Estás de acuerdo con el borrador de la Constitución iraquí?», es la pregunta a la que han tenido que responder los ciudadanos iraquíes. Una papeleta escrita en árabe y kurdo es entregada a los votantes, que eligenmarcar la casilla del «sí» o la del «no». «Yo voto por el sí», dice exultante Sinan, un joven cristiano de 24 años.Y añade: «Porque creo en la libertad y esta Constitución es el camino hacia el respeto de toda la gente en Irak». A pesar de los temores de los líderes cristianos a una islamización del país, Sinan cree que la convivencia será buena como lo fue en otros tiempos, cuando eran inexistentes los grupos ortodoxos que quieren desestabilizar la relación entre las diferentes comunidades religiosas.

Vuelo rasante

El vuelo rasante de los helicópteros Apache y Black Hawk estadounidenses sobre los tejados de la capital, levanta la tierra de los jardines internos de la escuela y hasta las pesadas abayas de algunas mujeres.

En el sector de Karrada vemos una fila de jóvenes chiítas enrolados en el nuevo Ejército iraquí que esperan ansiosos el momento de votar. Pero el diálogo y las fotos con ellos son interrumpidos de inmediato por razones de seguridad. Mientras tanto, los sunitas que decidieron no apoyar el boicot a las elecciones, participaron en una alta proporción en esta capital aunque, como se estimaba previamente, en el resto de las provincias de Nínive, Salahedine y Al Anbar, la afluencia ha sido escasa por los niveles de inseguridad.

Desde los minaretes

Horas antes del inicio del referéndum y en el segundo viernes de Ramadán, los sermones se extendieron más de lo habitual. Altas las voces, contundentes, casi demandantes se escuchaban los sermones de los imames produciendo otra contienda. Es la batalla de los minaretes. Mientras los chiítas explicaban las bondades del federalismo y «ordenaban» votar por el «sí», casi con el valor de una fatwa emitida por el gran ayatolá Alí al Sistani: «Id a los colegios y votad sí», los clérigos sunitas arengaban a votar contra el proyecto.

Las bombas lanzadas estos días contra las sedes del Partido Islámico en el barrio de Adhamiya en esta capital, en Baiyi y el incendio de sus oficinas de Falujah, dejaron claro el mensaje.Poco antes de las plegarias de mediodía, una manifestación con pancartas de «No a la Constitución» y coreando eslóganes que llamaban «traidor» al líder del Partido Islámico, Mohsén Abdulhamid, se congregó frente a la mezquita de Abu Hanifa, en Adhamiya, considerada el centro espiritual del grupo. «Debéis acudir a las urnas y votar contra esa Constitución infiel escrita por manos extranjeras», se escuchaba al imam de la mezquita de Al Rahim, en Tikrit, feudo de los árabes suníes. «Quien no vaya a votar no es suní», insistió el clérigo.

Desde otras mezquitas el mensaje no era tan claro, variando del «sí» al «no» y pasando por apelar a la conciencia. En la ciudad cercana de Samarra, otro bastión de la militancia sunita, el jeque Adil Mahmud, de la Asociación de Ulemas Musulmanes,dio un sermón más moderado. «Iré a las urnas y votaré `no´, pero os dejo la decisión a vosotros», señaló. En la misma línea se manifestaba el jeque Mahmud al Sumadai, de la mezquita de Um al-Qura en Bagdad. –