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Ciudad Médica en grave estado

Fuentes: IPS

En la Ciudad Médica de Bagdad, otrora orgullo de la salud pública iraquí, ni siquiera los ascensores funcionan hoy, como sucede con muchas otras cosas en este atribulado país de Medio Oriente. Uno solo de los 10 ascensores puede usarse. Tienen prioridad los pacientes que perdieron las piernas, que son muchos. El resto –médicos, pacientes […]

En la Ciudad Médica de Bagdad, otrora orgullo de la salud pública iraquí, ni siquiera los ascensores funcionan hoy, como sucede con muchas otras cosas en este atribulado país de Medio Oriente.

Uno solo de los 10 ascensores puede usarse. Tienen prioridad los pacientes que perdieron las piernas, que son muchos. El resto –médicos, pacientes y estudiantes de práctica en los cuatro hospitales del complejo– usan las escaleras, a veces para subir 18 pisos.

Eso ocurre en una ciudad a cuyos habitantes se les prometieron avances grandiosos hace más de cinco años cuando Estados Unidos invadió Iraq. Para peor, grandes medios de prensa occidentales siguen diciendo que la situación en Bagdad «mejoró».

Nadie en el terreno ve esas mejoras, ni en la Ciudad Médica, ni en Bagdad ni en Iraq. Los ascensores son otro recordatorio de que el país no funciona.

«Es horrible que sólo puedan atender a los pacientes graves», se lamentó Abdul Razak, ascensorista del complejo hospitalario. «Mandan a un familiar para que describa sus dolencias y recoja los medicamentos.»

El trabajo de Razak es duro. «El olor de mi sudor se mezcla con el de por lo menos 20 personas apretadas ahí adentro» del ascensor, dijo. Son menos cuando hay más sillas de ruedas.

Razak trabaja en el complejo hace 10 años. Los primeros cinco fueron bastante felices. «Teníamos un ascensor sólo para los médicos y los profesores», recordó. «Pero muchos se fueron y otros fueron asesinados. Conozco tres a los que mataron.»

«No hay aire acondicionado. La temperatura puede llegar a 48 grados. Casi no hay personal calificado para atender a los pacientes, no hay antibióticos y a veces tampoco suministros básicos para el tratamiento intravenoso», relató Samir Abdul Zahra, quien atiende pacientes mientras estudia la carrera medicina.

No hay médicos con gran experiencia.

«Muchos de ellos se fueron por la situación en la ciudad y por la falta de seguridad», señaló Zahra. «Nos estamos formando. Eso quiere decir que hay médicos jóvenes tratando casos complejos para los cuales, simplemente, no están calificados».

Ese problema es especialmente grave en la Ciudad Médica de Bagdad, pues se trata del mayor complejo hospitalario de Iraq y los casos más graves son derivados allí.

Ya no es seguro ni tomar agua del grifo. A veces, los médicos ni siquiera tienen agua para lavarse las manos. Los equipos suelen no estar esterilizados.

Las prescripciones suelen no servir para nada.

«Muchos medicamentos están vencidos y faltan casi todos los antibióticos básicos», señaló Saad Abu Al-Noor, quien trabaja en la farmacia de la Ciudad Médica de Bagdad.

«No podemos comprar medicamentos afuera por la falta de seguridad y por la abrumadora corrupción», añadió.

Suele pedirse a los propios pacientes o a sus familiares que compren catéteres, jeringas desechables y otros suministros necesarios, señaló Noor.

«Si el paciente tiene suerte, puede encontrar lo que necesita en el mercado negro. Luego, el problema es que pueda pagarlo. Suelen pedir entre 10 y 20 veces más que el precio real», relató.

Finalmente, cuando parece que está todo y hasta hay un médico disponible, no hay energía para los tratamientos más complejos. El hospital suele contar con dos horas de electricidad al día. Hay algunos generadores, pero deben apagarse con frecuencia.

La Ciudad Médica, ubicada en el centro de la ciudad, alberga a la Facultad de Medicina. El hospital más grande del complejo es el de Especialidades Quirúrgicas, construido en 1980. Le sigue el de Clínicas, construido a principios de los 70, que atiende a los pacientes ambulantes y tiene la emergencia.

El complejo tiene más de 1.000 camas.