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Crean los EE.UU. base de datos sobre los iraquíes

Fuentes: USA TODAY

Traducido por Michel Rodríguez, del Equipo de Traductores de Cubadebate y Rebelión

El ejército de los Estados Unidos está tomando huellas dactilares e imágenes oculares a miles de hombres iraquíes para crear una base de datos sin precedentes que los ayude a seguir la pista a sospechosos de ser «militantes extremistas.

Los efectivos estadounidenses están parando a los iraquíes en los puestos  de control, centros de trabajo y lugares donde hayan ocurrido ataques recientes, e introducen los datos personales mediante el uso de escáneres de mano o computadoras portátiles especialmente equipadas. En varios vecindarios de Bagdad y sus alrededores, los efectivos han ido de puerta en puerta recopilando datos.

EN EL TERRENO: Trabajando para identificar a los iraquíes

El programa, que se está ampliando rápidamente, ha dado pie a preocupaciones sobre cuestiones de seguridad en el Pentágono, aunque no ha encontrado mucha resistencia por parte de los iraquíes. Los mandos estadounidenses afirman que los datos ayudan a evitar que los sospechosos de ser militantes extremistas penetren en los vecindarios y a  identificar sospechosos en los ataques contra las tropas estadounidenses y los civiles iraquíes. Irak no cuenta con otro sistema de identificación confiable.

«Ayuda enormemente», aseveró en una entrevista el general David Petraeus, comandante de las fuerzas de los EE.UU. en Irak. «Nos permite identificar a los individuos relacionados con varias actividades».

Este año, los efectivos estadounidenses recibirán 3.800 escáneres de mano, adicionales a los 200 que ya están en uso,  para equipar cada escuadra en el país, apuntó el coronel Michael Meese, uno de los asesores de Petraeus,. Los dispositivos pueden recopilar y mostrar datos, lo que permite que las tropas observen los antecedentes de alguien y decidan si deben detener a la persona.

«Si vemos a una persona en el lugar de una explosión o un tiroteo, lo incorporamos en la base de datos», reveló el capitán John Henry Moltz, de la 3ra División de Infantería del Ejército. «Si vemos que aparece en cada explosión, entonces ya existe causa probable para interrogarlo».

El programa recién se amplió hacia la zona de Bagdad luego de comenzar en el 2004 en la provincia de Anbar. Cientos de miles de iraquíes han permitido que se le tomen las huellas dactilares y una imagen del iris -también conocido como datos biométricos- y recibieron carnés de identificación para mostrarlos en los puestos de control. «Se trata de impedir que los insurgentes tengan acceso a la comunidad», afirmó el teniente coronel Jeff Smitherman.

Se han tomado los datos de  5.000 a 10.000 residentes de Bagdad desde marzo, declaró el capitán Curtis Kellogg, vocero del ejército. Unidades militares en Bagdad están comenzando a entregar carnés de identificación a los trabajadores de la policia y de seguridad.

Cada escáner de mano cuesta $6.500 y puede almacenar y grabar datos de hasta 10.000 personas. La información se descarga de los escáneres y se envía a una base de datos central, añadió Meese.

En la  base de datos principal también figuran los expedientes de los iraquíes que han sido detenidos o que trabajan en instalaciones de los EE.UU. o para el ejército o la policía iraquí. Se realiza una comparación con las huellas dactilares que se obtienen en las escenas de atentados con bombas al borde del camino y otros ataques con el objetivo de encontrar a posibles sospechosos.

El uso de las huellas dactilares e imágenes oculares para encontrar a sospechosos constituye la «pesadilla de los defensores de la esfera privada», afirmó en un informe de marzo la Junta de Ciencia de la Defensa, el brazo de investigación del Pentágono El uso castrense de esos datos puede ser particularmente invasivo dado que crea una base de datos del gobierno a partir de ciudadanos privados, señala el informe.

Los iraquíes que se niegan a dar sus datos pueden ser expulsados de los vecindarios o los mercados que exijan alguna identificación para entrar. Ahora bien, «casi nadie se niega», apuntó Meese.

Fayath Abas, de 41 años, dijo que no le importaba dar sus huellas dactilares en un puesto de control de Fallujah. «No podemos saber quién es bueno y quién es malo», dijo.

  
Vea este artículo en:
http://www.usatoday.com/news/world/iraq/2007-07-12-iraq-database_N.htm
 
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Esfuerzo de identificación cruza toda la zona de fuego

Por Thomas Frank, USA TODAY

2007-08-10

FALLUJAH, Irak —  Los hombres iraquíes que se aproximaron una mañana reciente a la tienda Thomas Rigney, cabo de los infantes de marina, no parecían peligrosos, hasta que uno de ellos entregó el carné de identificación que los infantes de marina le entregaran hace un año.

Al pasar la tarjeta por el escáner, Rigney abrió en su computadora portátil el «informe de datos personales» del ejército que corresponde a Amar Salaman y vio que había problemas.

La pantalla mostraba una foto de Salaman en el overol anaranjado que visten los detenidos. El mensaje que aparecía al lado de «¿En alerta?» decía: «Si, asalto/ataque a PC» -fuerzas de coalición.

«Toda persona de la que tengamos algún motivos para monitorear aparece aquí», afirmó Rigney.

El ejército de los Estados Unidos está combatiendo cada vez más a la insurgencia iraquí con un arma no letal, pero muy eficaz: la identificación. Los efectivos de los EE.UU. están creando una base de datos con cientos de miles de entradas de hombres iraquíes adultos, que luego pueden utilizar para realizar una verificación rápida de antecedentes e identificar a posibles elementos perturbadores.

«El mayor problema que tenemos en Irak es diferenciar a los insurgentes de la población», apuntó Owen West, que ha servido dos veces en Irak como mayor de los infates de marina y que ha defendido la utilización de datos biométricos para identificar a los iraquíes. «Una vez que uno identifica a alguien, se puede comenzar a luchar contra la red insurgente de la misma forma en que la policia actuaría contra una pandilla».

Huellas dactilares e imágenes del iris  -conocidas como datos biométricos– constituyen la base de los archivos confiables de identificación. A la base de datos se añaden los iraquíes cuando se determina que son insurgentes, se encuentran cerca del lugar de los ataques o son detenidos. A otros iraquíes se le han tomado los datos en sus hogares, centros de trabajo o en puestos de control.

Irak no cuenta con un sistema de identificación confiable emitido por el gobierno. Muchos iraquíes llevan carnés de identificación falsos que indican un antecedente sectario diferente al suyo propio -un método de supervivencia en un país donde la violencia entre los sunitas y los chiítas ha dejado muchos muertos desde que estalló la guerra.

Cooperación, algunas dudas

El esfuerzo marca la primera vez que las tropas estadounidenses toman datos biométricos en toda la zona de guerra, afirmó el teniente coronel Brian Maka, vocero del Pentágono.

Comenzó a principios de la guerra con el almacenamiento de los datos biométricos de los insurgentes en una base de datos del Departamento de Defensa en West Virigina donde se comparten con las bases de datos del FBI y el Departamento de Seguridad Interna para evitar que la gente entre a los Estados Unidos.

En una gasolinera de Bagdad atacada por los insurgentes, los soldados tomaron los datos de los trabajadores en junio para garantizar que los que trabajaban aquí no se correspondieran con alguien registrado en la base de datos como militantes.

«Cuando uno sale a averiguar quién vive dónde, si un individuo le dice que es dueño de su casa cuando ya lo tiene identificado en otro lugar del país, uno empieza a sospechar», afirmó Sam Musa, investigador de la Universidad de Defensa Nacional.

El esfuerzo reproduce las tácticas utilizadas por la policia de los EE.UU. para identificar a los miembros de las pandillas, dijo Musa.

El ejército también ha tomado datos biométricos para realizar las verificaciones de antecedentes de los iraquíes que trabajan en las bases de los EE.UU. y la mayoría de los 350.000 miembros de la policía iraquí y los soldados.

«Comenzó con el acceso a la base, pero luego el ejército comenzó a abrir los ojos ante la idea de que hay muchas otras cosas que se pueden hacer, en especial si uno se encuentra con individuos que cometen delitos», afirmó John Young, director de investigación e ingeniería de la defensa el Pentágono.

Los efectivos estadounidenses dicen que casi todos los iraquíes cooperan con los escáneres, aunque algunos muestran recelo.

Ziyad Tariq de Bagdad dice que se sintió como un sospechoso cuando los soldados estadounidenses le tomaron sus datos biométricos durante un peine en el vecindario en junio. Los soldados dijeron que querían datos para encontrar a los terroristas, pero Tariq teme que utilicen los datos para investigar solamente los ataques contra las tropas estadounidenses pero no los efectuados contra los iraquíes.

«Este proceso es inútil», declaró Tariq.

Mejorar las conexiones

El Congreso designó $360 millones en mayo para mejorar las conexiones de modo que las tropas tengan una «capacidad casi en tiempo real para identificar positivamente» a los iraquíes en la calle, reveló Maka, vocero del Pentágono. Los fondos también mejorarán la recopilación de las huellas dactilares tomadas en los lugares que han sido objeto de ataques.

El esfuerzo para identificar a los iraquíes que obedecen la ley se ha acelerado desde marzo, cuando los soldados del área de Bagdad comenzaron a utilizar un esfuerzo iniciado por los marines que comenzó en 2004 en la provincia de Anbar, que constituye el caldo de cultivo para la insurgencia sunita.

En la provincia de Anbar, los infantes de marina han recopilado los datos biométricos de miles de hombres entre 16 y los 65 años de edad, les han entregado tarjetas de identificación y establecido puestos de control por las ciudades como Fallujah. Las personas sin tarjetas se enfrentan a un chequeo más estricto en los puestos de control, dijo el teniente coronel de los marines Jeff Smitherman. Recientemente, el gobierno de Fallujah prohibió la entrada a la ciudad de los que no fueran residentes.

En una mañana reciente en uno de los seis puestos de control de Fallujah, los iraquíes hacían fila bajo el ardiente sol y pasaban de uno en uno hacia un infante de marina mientras mostraban una tarjeta de identificación plástica. A la mayoría lo dejaban pasar.

Los que tenían tarjetas que habían caducado o que estaban a punto de caducar lo enviaban a renovarlas en una tienda cercana donde Rigney, el cabo de los infantes de marina, chequeó a Salaman y su identificación vencida.

Alerta por el correo de Rigney, los infantes de marina en un puesto de mando cercano realizaron una verificación a Salaman y no encontraron nada además del supuesto ataque en el 2005 que trajo como resultado su detención durante tres meses sin que fuera acusado.

Sin rencores, Salaman dijo que esperó 10 minutos sentado al borde de una silla plegable metálica, estrujándose las manos. Dice que está contento por renovar su tarjeta de identificación incluso si eso significa que el ejército de los Estados Unidos siempre puede interrogarlo sobre el ataque que él afirma no haber cometido.

«Es mi identificación personal», afirmó Salaman, observando que la necesita para entrar y salir de su ciudad. «Si no tengo la identificación, ¿cómo entonces sabrán que soy de Fallujah?

Contribuyó: Zaid Sabah