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Más de la mitad de la población iraquí vive por debajo del umbral de la pobreza

Desplazados y mortalidad: una aguda crisis humanitaria

Fuentes: Global Policy Forum/OraqSolidaridad

«Os ayudaremos a construir un nuevo Iraq, próspero y libre.» George W. Bush, presidente de Estados Unidos, 17 de marzo de 2003 En marzo de 2003 la invasión de Iraq por la Coalición [dirigida por EEUU] produjo muchas muertes de civiles, pero no provocó una gran crisis humana ni migraciones en masa. Pronto, sin embargo, […]

«Os ayudaremos a construir un nuevo Iraq, próspero y libre.» George W. Bush, presidente de Estados Unidos, 17 de marzo de 2003

En marzo de 2003 la invasión de Iraq por la Coalición [dirigida por EEUU] produjo muchas muertes de civiles, pero no provocó una gran crisis humana ni migraciones en masa. Pronto, sin embargo, las operaciones contra la resistencia, incluidos los ataques masivos a ciudades como Faluya, Nayaf y Tal Afar, condujeron a un considerable aumento de la mortalidad y a grandes desplazamientos, que afectaron a cientos de miles de personas [1]. También el desempleo y la pobreza se incrementaron espectacularmente, a medida que las instituciones del Estado se deterioraban o desaparecían.

A comienzos de 2006 los enfrentamientos sectarios empeoraron y la violencia entre comunidades produjo un incremento de muertos y heridos, así como nuevos desplazamientos a gran escala. El sistema de ayuda internacional no ha sido capaz de responder a los crecientes retos humanitarios. Las ONG humanitarias se han retirado hace mucho tiempo y los gobiernos donantes han permanecido al margen. Las agencias internacionales de ayuda se han enfrentado por sí solas a graves problemas para llegar hasta los iraquíes en peligro y para reunir fondos para una crisis cada vez más profunda [2].

Los desplazados

La violencia y la creciente pobreza han provocado en Iraq un movimiento de población sin precedentes [3]. En abril de 2007 se habían desplazado más de cuatro millones de iraquíes, alrededor del 14% del total de la población nacional. De esa cifra, en torno a 1,9 millones de iraquíes eran desplazados internos y más de 2,2 millones habían emigrado a otros países [4].

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) habla de su «[…] creciente preocupación por el rápido deterioro de la situación humana a la que se enfrentan cientos de miles de desplazados iraquíes, tanto dentro como fuera de su país» [5].

La Agencia para los refugiados prevé que muchas personas vulnerables que aún no ha huido terminarán abandonando sus casas en un futuro próximo a medida que la violencia y la lucha entre comunidades aumente [6]. Muchísimas personas necesitan urgentemente ayuda, alimentos y un techo. La magnitud del problema y la dificultad de llegar hasta los desplazados hacen muy ardua la tarea del sistema de ayuda internacional.

Las operaciones de la Coalición

Desde 2003, muchos iraquíes se han visto desplazados debido a las operaciones militares de la Coalición estadounidense. Estas operaciones, que incluyen intensos bombardeos aéreos y terrestres, han obligado a los habitantes a abandonar en masa sus hogares. Más de 200.000 personas huyeron durante los ataques de Faluya en 2004 [7], y cientos de miles más se desplazaron con los ataques a otras ciudades. Muchas familias no han podido regresar [a sus hogares] debido a la inseguridad existente, a las continuas ofensivas militares, a la falta de agua, electricidad y servicios sanitarios y porque han destruido sus viviendas y lugares de trabajo [8]. A comienzos de 2006, según cálculos del Proyecto de reconstrucción de Faluya, alrededor de 65.000 personas de esa ciudad seguían estando desplazadas [9].

La violencia sectaria

Mientras que en 2006 las operaciones militares obligaban a la gente a dejar sus casas, la principal causa del desplazamiento [actual] ha pasado a ser la violencia sectaria, especialmente en Bagdad.

ACNUR calcula que entre febrero de 2006 y marzo de 2007 unas 730.000 personas han huido de sus hogares debido a la violencia sectaria [generada] tras el ataque al santuario al-Askari en Samarra [10]. Los iraquíes se han visto amenazados por su afiliación religiosa o su profesión. Milicias sectarias y grupos armados han atacado las mezquitas, los mercados y los pueblos de sus rivales. Los barrios mixtos se han ido polarizando cada vez más.

Las minorías y los profesionales

Las comunidades minoritarias están especialmente en peligro. Los informes parecen indicar que la persecución religiosa ha llevado al desplazamiento de cristianos, turcos, asirios y sabeo-mandeos, entre otros. Los sabeo-mandeos, una comunidad muy antigua, han disminuido desde los 13.500 en 2001 hasta apenas 4.000 en 2006 [11]. La mitad del millón y medio de asirios que vivían en Iraq antes de 2003 han abandonado el país y los 750.000 restantes se están trasladando hacia «zonas seguras» en Zako y el norte de Nínive [12]. Muchos cristianos han huido a Siria y Jordania, y un número significativo también ha buscado refugio en la zona iraquí del Kurdistán [13].

Los palestinos refugiados en Iraq tienen que hacer frente a condiciones de vida muy difíciles y son víctimas de continuas amenazas y ataques. Los medios de comunicación palestinos informan de que se han producido más de 655 ataques contra palestinos y han muerto al menos 186 [14]. En Bagdad, los palestinos temen en extremo por su vida y han expresado su deseo de marcharse en cuanto puedan [15]. Pero para muchos palestinos abandonar Iraq no es una opción, ya que no poseen documentos válidos para viajar [16]. ACNUR calcula que alrededor de 850 palestinos de Iraq están atrapados en la frontera con Siria [17]. Un grupo de 365 viven en tierra de nadie, entre las fronteras de Iraq y Siria, y se niegan a regresar a Iraq al tiempo que el gobierno sirio les ha denegado su entrada [18]. Países vecinos como Jordania, Kuwait, Arabia Saudí y Siria se niegan a admitirlos [19] y el regreso a los territorios palestinos no es una alternativa. Sólo alrededor de 15.000 de los 34.000 palestinos que se cree que había en Iraq [antes de la invasión] permanecen en el país [20].

Muchos profesionales se han convertido en un objetivo [militar] debido a su trabajo; es el caso de académicos, educadores, profesores, médicos, periodistas, políticos, abogados y jueces [21]. A muchos los han arrestado, secuestrado, matado o forzado a huir para proteger su vida y las de sus familias. Según el ministerio de Sanidad iraquí, entre abril de 2003 y mayo de 2006 han asesinado a 102 médicos y a 164 ayudantes sanitarios y, en los dos últimos años, han secuestrado a unos 250 médicos [22]. Según el índice de datos sobre Iraq de la Brookings Institution, desde 2003 han sido asesinados 2.000 médicos iraquíes y unos 12.000 han abandonado el país [23]. El efecto negativo de la violencia ejercida contra los profesionales ha afectado sustancialmente a los sistemas educativo, judicial y sanitario del país.

Desplazados internos

Se calcula que unos 730.000 iraquíes huyeron de sus casas hacia otros lugares de Iraq desde los bombardeos de Samarra, y ACNUR calcula ahora que el ritmo [de los desplazados] ha aumentado hasta llegar a los 50.000 al mes [24].

La mayoría de estos desplazados internos han buscado refugio en casas de familiares o en mezquitas, en edificios públicos vacíos o en campamentos de tiendas [25]. Con escasez de alimentos, servicios sanitarios, educación y empleo, los desplazados internos viven en condiciones muy míseras [26]. Los edificios públicos son especialmente insalubres; a menudo están abarrotados de gente, carecen de agua potable, de una higiene adecuada y de unos servicios básicos en condiciones que favorecen especialmente las enfermedades infecciosas [27]. Además, sus ocupantes están constantemente bajo la amenaza de ser expulsados, sin que se les proporcione un alojamiento alternativo. Los que viven en campamentos a menudo tienen que elegir entre estar lejos de las operaciones militares o de otros objetivos [de la ocupación], o estar cerca de centros educativos y sanitarios.

Familiares y conocidos han alojado a sus parientes desplazados y comparten con ellos sus limitadas provisiones, pero según ACNUR esto ha creado una «[…] creciente tensión entre las familias por la escasez de recursos» [28].

Las agencias de ayuda humanitaria se enfrentan a grandes dificultades para auxiliar a los desplazados internos. Las operaciones de NNUU están en su mayoría dirigidas desde Amán y Kuwait. La falta de seguridad y las restricciones impuestas por los militares han impedido llegar a las personas que necesitan asistencia y protección. Las fuerzas de la Coalición han negado a los grupos de ayuda locales el acceso hasta las comunidades de desplazados [29]. Los grupos de ayuda son también víctimas de la intimidación por parte de las milicias por ayudar a familias desplazadas de otras creencias religiosas [30].

Los refugiados en los países vecinos

Además de los 1,9 millones de desplazados internos, más de 2,2 millones de iraquíes han buscado refugio en otros países. Al menos 1,2 millones de iraquíes han huido a Siria y unos 750.000 a Jordania. Asimismo, hay más de 100.000 iraquíes refugiados en Egipto, 54.000 en Irán, 40.000 en Líbano, 10.000 en Turquía, unos 200.000 en los Estados del Golfo Pérsico y alrededor de 200.000 han huido a Europa, Estados Unidos [EEUU] y Nueva Zelanda [31]. Un informe de ACNUR señala que las solicitudes de asilo de los iraquíes en países industrializados aumentaron hasta el 77% en 2006, convirtiendo Iraq en el primer país de solicitantes de asilo en 2006 [32].

En los países vecinos, las tensiones van en aumento ya que los servicios públicos están desbordados por el elevado número de refugiados. Siria se ha vuelto más restrictiva; ahora cobra la asistencia sanitaria y ha reducido la duración de los visados de entrada de seis a tres meses, lo que obliga a los refugiados a salir del país para renovarlos [33]. Líbano ha cerrado sus fronteras a los refugiados iraquíes y las autoridades libanesas han incrementado las detenciones por residencia ilegal, forzando a los refugiados a elegir entre la cárcel o la deportación [34]. Jordania, preocupada por los riesgos de inestabilidad, ha endurecido sus leyes de inmigración y ahora exige que los iraquíes posean un nuevo tipo de pasaporte [35]. La nueva medida ha aumentado la sensación de inseguridad experimentada por muchos iraquíes en Jordania. Amán ya ha cerrado sus fronteras a los hombres jóvenes, lo que empuja a las familias a separarse [36] y dificulta la asistencia de los niños iraquíes a los colegios públicos [37]. [La ONG] Refugees International informa de que en algunos casos los responsables de aduanas han emitido visados de tránsito que expiran a los pocos días, con lo que abocan a los iraquíes a la deportación [38].

Crisis de larga duración y de graves consecuencias

Cientos de miles de desplazados iraquíes -tanto dentro como fuera del país- necesitan ayuda de manera acuciante: alojamiento, sanidad, educación, asistencia legal, alimentos y medicinas. ACNUR pronostica que la crisis humana de Iraq durará años [39]. La agencia de NNUU está especialmente preocupada porque los desplazamientos perdurarán en el tiempo y prevé que para la mayoría de los desplazados internos: «[…] Esto no es un desplazamiento temporal» sino «[…] un desplazamiento permanente» [40]. Este desplazamiento tiene consecuencias que traspasan las fronteras del país, pues afecta a Siria, Jordania, Egipto, Turquía, Irán y otros países de fuera de la región.

En enero de 2007, ACNUR hizo un llamamiento solicitando 60 millones de dólares para financiar sus programas durante este año [41], un aumento significativo con respecto a los 29 millones de dólares de 2006. Sin embargo, «[…] incluso los 60 millones de dólares no dan para mucho» [42], advierte Andrew Harper, director de las operaciones [humanitarias] de ACNUR en Iraq. Cubrir todas las necesidades humanas de Iraq a largo plazo supondría manejar «[…] cientos de millones de dólares, si no miles de millones», añade. «[…] Ésta es una operación [humanitaria] que va a tener que durar años» [43]

Sólo el 32 % de los iraquíes disponen de agua potable. En la imagen, mujeres de Basora reclaman agua ante soldados británicos en 2006

Mortalidad

El índice de mortalidad en Iraq ha aumentado sustancialmente desde la invasión. Las encuestas demográficas, el balance de los muertos utilizando la información diaria de la prensa, los datos de los depósitos de cadáveres y de los hospitales y los estudios epidemiológicos, todo ello demuestra que la población iraquí ha pagado un altísimo precio. Desde marzo de 2003, a muchísimas personas se les ha privado del derecho a la vida.

Los gobiernos de EEUU y Reino Unido han insistido públicamente en que ellos «[…] no contabilizan los muertos», y de esta forma no hay cálculos fiables de las muertes de civiles o de militares iraquíes [44]. No obstante, varios estudios han intentado registrar el número de muertos en Iraq durante la ocupación [contando con las siguientes fuentes]:

– Las cifras que da el ministerio de Sanidad iraquí de los cadáveres llevados a los depósitos y los hospitales [45].

– Los informes bimensuales sobre derechos humanos de UNAMI [Misión de Ayuda Humanitaria de Naciones Unidas para Iraq], que proporciona datos basados en «[…] el número de muertos registrados por el ministerio de Sanidad a partir de las cifras de los hospitales de todo el país y del Instituto Médico-Forense de Bagdad» [46].

– Los informes trimestrales que el ministerio de Defensa de EEUU presenta ante el Congreso, que proporcionan datos aproximados del promedio de iraquíes muertos y heridos [47].

– Iraq Body Count, una base de datos pública e independiente donde se recogen las muertes de civiles reseñadas en fuentes periodísticas de habla inglesa [48].

– Iraq Coalition Casualty Count, una página web que recoge básicamente las bajas de las fuerzas de la Coalición, pero también los muertos iraquíes, sobre la base de una recopilación de informes de las agencias de noticias [49].

– El estudio de las condiciones de vida en Iraq [50], un estudio del Programa de Desarrollo de NNUU que evalúa las condiciones de vida en Iraq entre abril de 2002 y abril de 2004.

– Dos encuestas realizadas por la Escuela de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins y publicadas en The Lancet, la revista médica más prestigiosa de Reino Unido. El primer estudio [51] apareció en 2004 y calculaba el aumento de muertes producidas entre marzo de 2003 y septiembre de 2004 [respecto al período inmediatamente anterior a la invasión]. El estudio Hopkins más reciente [52] se publicó en octubre de 2006 y cubría el periodo mucho más largo que va de marzo de 2003 a junio de 2006.

Las encuestas Hopkins de 2004 y 2006 son los dos únicos estudios que se han elaborado exclusivamente para analizar la evolución de la mortalidad total en Iraq desde la invasión [53]. Por ejemplo, el estudio de las condiciones de vida en Iraq se diseñó para analizar las condiciones generales de vida en Iraq. Como parte de las conclusiones el estudio incluía un apartado sobre las muertes en los hogares, que determinó que entre marzo de 2003 y abril de 2004 se produjeron 24.000 muertes relacionadas con la guerra [54]. Los informes bimensuales de UNAMI cubren un amplio abanico de temas relacionados con los derechos humanos en Iraq, entre ellos el número de muertos civiles consecuencia de actos violentos durante los dos meses analizados.

Los dos estudios Hopkins suscitaron gran controversia porque sus cifras eran altas y porque señalaban la violencia [de las fuerzas] de la Coalición como la responsable de un gran número de muertes. El primer estudio Hopkins calculó que en los 18 meses que van de marzo de 2003 a septiembre de 2004 se habían producido 98.000 muertes más (por encima de la tasa de mortalidad anterior a 2003). El estudio llegaba a la conclusión de que «[…] la violencia fue la primera causa de muerte» desde la invasión, «[…] atribuida principalmente a las fuerzas de la Coalición» [55]. Los resultados del estudio habrían alcanzado niveles aún más altos si el equipo investigador no hubiera excluido un grupo de estudio en Faluya que evidenciaba un número sumamente elevado de muertes violentas incluso antes del segundo y más mortífero ataque a la ciudad, [acaecido] en noviembre de 2004 [56].

El segundo estudio Hopkins calculaba que durante la ocupación desde marzo de 2003 hasta junio de 2006se habían producido 655.000 muertes por encima de la media, una cifra tremendamente alta [57]. La investigación se basó en un amplio muestreo de 1.849 hogares en 47 puntos diferentes seleccionados al azar y que representaban a todas las regiones del país. El estudio preguntaba a los encuestados por las muertes habidas en la familia y verificaba las respuestas pidiendo los certificados de defunción, que se entregaron en el 92 % de los casos [58]. Las conclusiones del estudio mostraron un incremento de las muertes por la violencia en todos los lugares y un giro proporcional hacia los actos violentos realizados por fuerzas distintas de las de la Coalición. Sin embargo, la violencia [de las fuerzas] de la Coalición seguía siendo la principal fuente de violencia: un 31 % de todas las muertes [59].

Como era de esperar, los dos estudios Hopkins han sido duramente contestados por la Casa Blanca, Downing Street y muchos otros defensores de la guerra y la ocupación. El presidente Bush soltó el segundo estudio sobre la mesa diciendo: «[…] No lo considero un informe creíble. Ni tampoco lo creen el general Casey ni las autoridades» [60]. Cuando le preguntaron después por el informe, el presidente dijo que el número de los que habían muerto en Iraq durante la ocupación había sido de «30.000, más o menos», sin dar ninguna prueba que corroborase esa cifra [61]. Posteriormente, Scott McClellan, portavoz de la Casa Blanca, anunció que la cifra que había dado el presidente «[…] no era una estimación oficial del gobierno» [62]. Otros críticos, incluidos algunos que se oponen a la ocupación, han cuestionado la fiabilidad y la metodología del estudio Hopkins. Han formulado preguntas, por ejemplo, sobre la selección de muestras y si los entrevistadores tuvieron el tiempo suficiente para hacer todas las preguntas y obtener el consentimiento informado de los entrevistados [63].

Los autores del informe han defendido cumplidamente su estudio y han señalado que el Departamento de Estado de EEUU ha utilizado satisfactoriamente encuestas sobre la mortalidad en conflictos realizadas por los mismos investigadores y utilizando la misma metodología [64]. Muchos expertos en epidemiología, salud pública y estadística de instituciones prestigiosas, entre ellas el Departamento de Desarrollo Internacional de Reino Unido, han afirmado que este estudio estaba bien elaborado y era fiable y que, a pesar de las difíciles circunstancias [en que se realizó], es sumamente verosímil [65]. Sir Roy Anderson, el jefe de asesores científicos del ministerio de Defensa británico, defendió el diseño del estudio calificándolo de «sólido» y afirmó que los métodos de la encuesta eran «muy buenos» [66].

No es éste el lugar apropiado para seguir enumerando los debates en torno a los estudios Hopkins, pero es evidente que no se pueden comparar directamente con fuentes alternativas como Iraq Body Count, el estudio del Programa de Desarrollo de NNUU y las estadísticas publicadas bimensualmente por UNAMI, ya que estas fuentes calculan de forma distinta el número de muertes y contabilizan diferentes grupos de personas. Iraq Body Count, por ejemplo, sólo cuenta a los no combatientes que hayan muerto en los enfrentamientos y que hayan sido registrados en al menos dos fuentes periodísticas de habla inglesa [67]. Según sus datos de enero de 2007 han muerto entre 54.000 y 60.000 civiles iraquíes por las operaciones militares de la Coalición; las cifras de UNAMI se basan en los datos de los depósitos de cadáveres y en la información que proporciona el ministerio de Sanidad iraquí. En su informe de derechos humanos de noviembre-diciembre de 2006, UNAMI calcula que durante 2006, más de 34.000 civiles fueron asesinados, con lo cual el promedio anual de civiles muertos es de 94 al día [68]. Estos métodos de «medición pasiva» son útiles pero suministran datos que suelen ser incompletos, especialmente durante los enfrentamientos, y por ello probablemente subestiman el verdadero número de muertes, como el propio Iraq Body Count y otras fuentes de medición pasiva reconocen [69]. Además, los estudios de UNAMI y del Programa de Desarrollo de NNUU abarcan periodos de tiempo mucho más cortos.

Los críticos han utilizado de las diferentes estimaciones de muertos para argumentar que los resultados de todos estos estudios son inconsistentes. Pero todas estas estimaciones reflejan una elevada y creciente tendencia de la mortalidad cada año de ocupación. El que la cifra de muertos en el periodo de 39 meses [de marzo de 2003 a septiembre de 2006] sea 655.000 o 500.000, o incluso inferior, es lo de menos; la realidad aplastante es que las fuerzas de ocupación no han protegido a los civiles iraquíes de la violencia, tal y como están obligados por las Convenciones de Ginebra [70]. No se ha publicado ni una sola estadística de mortalidad que muestre que el bienestar de los iraquíes haya mejorado desde el comienzo de la operación Libertad iraquí.

Las causas de muerte

La falta de datos hace difícil saber con precisión las causas del aumento de muertes en el Iraq posterior a la invasión, incluidos factores tales como el conflicto armado, las infraestructuras dañadas, las limitaciones de agua y alimentos, las enfermedades y los desplazamientos internos. La invasión de 2003 destruyó infraestructuras vitales para el [abastecimiento de] agua, comida y servicios sanitarios, ya de por sí debilitadas por la Guerra del Golfo de 1991 y por los 13 años de sanciones [71]. Sin embargo, la violencia armada es claramente la principal causa de la sobremortalidad desde 2003, ya sean debidas a operaciones militares de la Coalición, operaciones de la resistencia o, más recientemente sobre todo, a la violencia de las milicias sectarias armadas, de los escuadrones de la muerte y de grupos criminales. El informe de UNAMI de septiembre-octubre de 2006 señala, por ejemplo, «[…] un gran número de asesinatos premeditados e indiscriminados» [72], y más adelante sigue diciendo que, «[…] según el ministerio de Sanidad iraquí, 7.054 civiles fueron asesinados violentamente (durante ese periodo), de los cuales no menos de 4.984 [lo fueron] en Bagdad, la mayoría de ellos como resultado de heridas de bala» [73].

La desintegración del sistema sanitario de Iraq ha sido un factor agravante. Los servicios médicos iraquíes, que en otra época fueron los mejores de la región, se han deteriorado hasta tal extremo que ya no pueden satisfacer las necesidades de la población. Según un artículo de [la revista] British Journal of Medicine, «más de la mitad» de los que mueren en hospitales de Iraq se podrían haber salvado si hubiera habido personal cualificado disponible y si las condiciones de los hospitales hubieran sido las adecuadas [74].

Muchos médicos iraquíes han abandonado el país debido a la falta de seguridad [75], y los hospitales se han quedado con personal no cualificado o con médicos que «[…] no tienen la experiencia o los conocimientos adecuados para atender casos de urgencia» [76]. Los hospitales y los centros sanitarios también carecen del material médico esencial, como son equipos y medicamentos [77]. EEUU anunció al principio de la ocupación que reconstruiría y volvería a equipar los hospitales y los centros primarios de salud de Iraq. Pero los retrasos, la mala planificación y la corrupción que envuelve los proyectos de reconstrucción han hecho que esta promesa no se haya cumplido [78].

Conclusión

Iraq se enfrenta a una creciente y acuciante crisis humana. A partir de abril de 2007, los cálculos de NNUU indicaban que hasta ocho millones de personas vulnerables necesitaban asistencia inmediata [79]. Cientos de miles de iraquíes se han visto obligados a huir de sus casas y cientos de miles más han muerto o han sido heridos a causa de la violencia. El sistema educativo está desmantelado [80]. El desempleo ha alcanzado el 60% [81] y la tasa de inflación anual llegó al 70% en julio de 2006 [82]. Se calcula que un 54% de la población iraquí vive por debajo del umbral de pobreza, con menos de un dólar al día y, de ellos, el 15 % vive en extrema pobreza [83]. El sistema de salud pública se resiente y pierde capacidad [84]. El suministro de electricidad es escaso [85]. Sólo el 32 % de los iraquíes disponen de agua potable [86]. El racionamiento de comida del sistema público de distribución ha dejado de funcionar en ciertas zonas del país, lo que ha dejado a cuatro millones de iraquíes en situación de extrema vulnerabilidad a la escasez de alimentos [87]. Entre 2003 y 2005, se han duplicado los casos de desnutrición grave [88].

La situación de emergencia de Iraq ha alcanzado una cota comparable con el de algunas de los desastres más graves del mundo.

Notas de los autores y de IraqSolidaridad:

1. Véase el capítulo sobre Ciudades, de este mismo informe, para conocer más detalles sobre los desplazamientos.

2. Véase, por ejemplo, ACNUR, «Iraq Displacement», 3 de noviembre de 2006.

3. UNAMI, Informe de Derechos Humanos, septiembre-octubre de 2006, p. 3.

4. ACNUR, Statistics on Displaced Iraqis around the World, abril de 2007. Véase en IraqSolidaridad: ‘Refugees International’: Iraq: la mayor crisis de refugiados mundial actual. Según NNUU, 2,3 millones de iraquíes han huido de su país desde el inicio de la ocupación .

5. Ron Redmont, portavoz de ACNUR en las informaciones de prensa sobre los desplazados de Iraq, 13 de octubre de 2006.

6. ACNUR, Iraq: A Humanitarian Crisis that Will Go for Years, 2 de febrero de 2007. ACNUR predice que hacia finales de 2007 habrá de 2,4 a 2,7 millones de iraquíes desplazados.

7. Naciones Unidas, Emergency Working Group -Fallujah Crisis, «Update Note», 13 de noviembre de 2004.

8. Internal Displacement Monitoring Center/Norwegian Refugee Council, Iraq: Sectarian Violence, Military Operations Spark New Displacement, as Humanitarian Access Deteriorates, 23 de mayo de 2006.

9. Citado en Redes Integradas de Información Regional de NNUU, «Iraq: Fallujah Situation Improving Slowly», 21 de marzo de 2006.

10. ACNUR, Press Briefing by UNHCR Spokesperson Ron Redmond, 20 de marzo de 2007.

11. UNAMI, Informe de Derechos Humanos, septiembre-octubre de 2006, p. 13.

12. UNAMI, Informe de Derechos Humanos, noviembre-diciembre de 2006, p. 13.

13. UNAMI, Informe de Derechos Humanos, septiembre-octubre de 2006, p. 13.

14. ACNUR, Iraq: UNHCR Deeply Disturbed by Security Forces Raid in Palestinian Area, 16 de marzo de 2007. Véase en IraqSolidaridad: Nota Informativa de la CEOSI: Los palestinos de Iraq: Refugiados por segunda vez Cientos de palestinos huidos de Iraq se encuentran abandonados en el desierto y Manifiesto internacional en defensa de los palestinos de Iraq 536 refugiados palestinos de Iraq se dieron por desaparecidos o fueron asesinados en 2006 .

15. ACNUR, UNHCR Appeals to Countries to Provide Humanitarian Solution for Palestinians Fleeing Iraq, 14 de diciembre de 2006.

16. UNAMI, Informe de Derechos Humanos, septiembre-octubre de 2006, p. 14.

17. ACNUR, Iraq: UNHCR Deeply Disturbed by Security Forces Raid in Palestinian Area, 16 de marzo de 2007.

18. ACNUR, Palestinians in Iraq: More Fleeing, Statement by Jennifer Pagonis, 30 de enero de 2007.

19. Human Rights Watch, Nowhere to Flee: The Perilous Situation of Palestinians in Iraq, septiembre de 2006.

21. UNAMI, Informe de Derechos Humanos, septiembre-octubre de 2006. Véase en IraqSolidaridad: Lista de docentes universitarios asesinados en Iraq durante el período de ocupación .

22. UNAMI, Informe de Derechos Humanos, mayo-junio de 2006, p. 6.

23. Brookings Institutions, Iraq Index, 19 de marzo de 2007, p. 40.

24. ACNUR, Press Briefing by UNHCR Spokesperson Ron Redmond, 20 de marzo de 2007.

25. UNAMI, Informe de Derechos Humanos, julio-agosto de 2006, p. 13.

26. International Medical Corps, Iraqis on the Move: Sectarian Displacement in Bagdad, enero de 2007.

27. Internal Displacement Monitoring Center/Norwegian Refugee Council, Iraq: Sectarian Violence, Military Operations Spark New Displacement, as Humanitarian Access Deteriorates, 23 de mayo de 2006.

28. ACNUR, Briefing Notes, 3 de noviembre de 2006.

29. Internal Displacement Monitoring Center/Norwegian Refugee Council, Iraq: Sectarian Violence, Military Operations Spark New Displacement, as Humanitarian Access Deteriorates, 23 de mayo de 2006.

30. Informe de UNAMI, julio-agosto de 2006.

31. ACNUR, Statistics on Displaced Iraqis around the World, abril de 2007.

32. ACNUR, Asylum Levels and Trends in Industrialised Countries, 2006 (23 de marzo de 2007).

33. Refugees International, Iraqi Refugee Crisis: International Response Urgently Needed, 5 de diciembre de 2006. 34. Ibid.

35. Los nuevos pasaportes «G» son difíciles de conseguir, ya que sólo se han emitido desde 2006 y deben obtenerse en Bagdad. «Jordan Tightens Iraqi Immigration», BBC, 28 de febrero de 2007.

36. Refugees International, Iraqi Refugee Crisis: International Response Urgently Needed, 5 de diciembre de 2006. 37. ACNUR, «Update on the Iraq Situation», noviembre de 2006.

38. Refugees International, Iraqi Refugee Crisis: International Response Urgently Needed, 5 de diciembre de 2006.

39. Noticias de NNUU, «Iraq Faces Dire And Long-Term Humanitarian Crisis. UN Official Warns», 5 de febrero de 2007.

40. ACNUR, Q&A: Iraq: A Humanitarian Operation that Will Go on for Years. Interview with Andrew Harper, Senior Operations Manager for UNHCR’s Iraq Operation Unit, 2 de febrero de 2007.

41. ACNUR, Supplemental Appeal Iraq Situation Response, enero de 2007.

42. ACNUR, Q&A: Iraq: A Humanitarian Operation that Will Go on for Years. Interview with Andrew Harper, Senior Operations Manager for UNHCR’s Iraq Operation Unit, 2 de febrero de 2007.

43. Ibid.

44. Por ejemplo, la respuesta escrita dada por Kim Howells, diputado, Ministerio de Asuntos Exteriores de Reino Unido, House of Commons, 13 de diciembre de 2005; la respuesta escrita dada por Bill Rammell, diputado, Ministerio de Asuntos Exteriores de Reino Unido, House of Commons, 11 de enero de 2005; la afirmación de responsables del Pentágono citada en Helen Thomas, «Who’s Counting the Dead in Iraq», Miami Herald, 5 de septiembre de 2003. El Pentágono ha publicado cifras sobre el número de civiles y soldados iraquíes asesinados y heridos, únicamente por la resistencia, entre enero de 2004 y octubre de 2005 ([un total de] 25.902), pero no han citado su fuente: Sabrina Tavernise, «US Military Now Quietly Tracking Iraqi Deaths», New York Times, 30 de octubre de 2005. También [el Pentágono], en un informe trimestral encargado por el Congreso, ha publicado cifras aproximadas de la media de iraquíes asesinados y heridos, que indican que la media diaria de muertos y heridos iraquíes civiles, soldados y policías aumentó de 26 al día en 2004 a casi 120 diarios en agosto de 2006 (ministerio de Defensa de EEUU, Measuring Stability and Security in Iraq). Véase en IraqSolidaridad: Expertos mundiales en Salud Pública exigen a EEUU y Reino Unido una investigación completa e independiente sobre el número de víctimas relacionadas con la guerra en Iraq «El fracaso en el recuento de las víctimas iraquíes es una grave irresponsabilidad» y Carlos Varea: Ocupación y resistencia: las bajas propias y ajenas de la guerra de Iraq EEUU habría dado muerte o detenido a 50.000 iraquíes en los últimos siete meses .

45. La publicación de los cálculos oficiales iraquíes ha sido una cuestión política. En abril de 2007, la UNAMI deploró públicamente el hecho de que [el ministerio de] la Sanidad iraquí dejara de aportar cifras de mortalidad a Naciones Unidas sin una explicación o justificación sólida. Tras la publicación del anterior informe de UNAMI, el gabinete del primer ministro Nouri al-Maliki acusó a Naciones Unidas de exagerar las cifras -una acusación rechazada de contundentemente por Naciones Unidas, que insiste en que las cifras «[…] eran, de hecho, cifras oficiales recogidas y aportadas por un ministerio del Gobierno». Véase el Informe de Derechos Humanos de UNAMI, enero-marzo de 2007, p. 5.

46. UNAMI, Informe de Derechos Humanos, 1 de septiembre al 31 de octubre de 2006. Reproducidos regularmente en IraqSolidaridad.

47. Informes del ministerio de Defensa de EEUU al Congreso, presentados en la sección titulada «Measuring Stability and Security in Iraq» del informe House Conference Report 109-172 que acompaña al H.R. 1268, Emergency Supplemental Appropriations Act for Defense, the Global War on Terror, and Tsunami Relief, 2005, Public Law pp. 109-113.

48. Iraq Body Count, http://www.iraqbodycount.net

49. Iraq Coalition Casualty Count, http://icasualties.org/oif/default.aspx

50. «Iraq Living Conditions Survey» (ILCS, 2004). El estudio fue realizado por el Organismo Central de Estadística e Información Tecnológica de Iraq con la colaboración del programa de desarrollo de NNUU y el Instituto Fafo de Estudios Internacionales Aplicados.

51. Roberts, L., Lafta, R., Garfield, R., Khudhairi, J., Burnham, G., «Mortality Before and After the 2003 Invasion of Iraq: Cluster Sample Survey», The Lancet, vol. 364, issue 9448, 20 de noviembre de 2004, pp. 1.857-1.864.

52. Burnham, G., Lafta, R., Doocy, S., Roberts, L., «Mortality after the 2003 Invasion of Iraq: a Cross-Sectional Cluster Sample Survey», The Lancet, vol. 368, issue 9545, 21 de octubre de 2006, pp. 1.421-1.428.

53. Iraq Analysis Group, Other Mortality Estimates. Véase en IraqSolidaridad: Nicolas J. S. Davies: Enterrar el informe ‘Lancet’… y con él a las víctimas civiles de Iraq. Entre 120.000 y 500.000 iraquíes habrían sido asesinados por las fuerzas de ocupación y Nota Informativa de la CEOSI: 650.000 iraquíes muertos a consecuencia de la ocupación, el 2,5% de la población Nuevo informe de las universidades Johns Hopkins de EEUU y al-Mustansiriya de Bagdad .

54. UNDP, «Iraq Living Conditions Survey» (ILCS, 2004), vol. II, p. 55.

55. Roberts, L., Lafta, R., Garfield, R., Khudhairi, J., Burnham, G., «Mortality Before and After the 2003 Invasion of Iraq: Cluster Sample Survey», The Lancet, vol. 364, issue 9448, 20 de noviembre de 2004, pp. 1.857-1.864.

56. Ibid.

57. Burnham, G., Lafta, R., Doocy, S., Roberts, L., «Mortality after the 2003 Invasion of Iraq: a Cross-Sectional Cluster Sample Survey», The Lancet, vol. 368, issue 9545, 21 de octubre de 2006, pp. 1.421-1.428.

58. Ibid.

59. Ibid.

60. La Casa Blanca, Press Conference by the President, 11 de octubre de 2006.

61. Peter Baker, «Bush Estimates Iraqi Death Toll in War at 30,000», Washington Post, 12 de diciembre de 2005.

62. Citado en «Bush: Iraqi Democracy Making Progress», CNN, 12 de diciembre de 2005.

63. Véase Madelyn Hsiao-Rei Hicks, «Mortality after the 2003 invasion of Iraq: were valied and ethical field methods used in this survey», Households in Conflict Network, Institute for Development Studies, Universidad de Sussex, 2006.

64. Medialens, Burying the Lancet, Part 2, 6 de septiembre de 2005.

65. Iraq Analysis Group, Reactions to the Study: What have scientific experts said about the study?

66. Citado en Owen Bennett-Jones, «Iraqi Deaths Survey Was Robust», BBC, 26 de marzo de 2007.

67. Iraq Body Count.

68. UNAMI, Informe de Derechos Humanos, noviembre-diciembre de 2006.

69. Iraq Body Count afirma: «[…] Lo que intentamos hacer es proporcionar un archivo fiable de civiles muertos de los que se haya dado noticia en fuentes [periodísticas] solventes. Por consiguiente, nuestra máxima son las muertes informadas: sólo éstas son muertes reales, a menos que se dé por sentado que se informa de la muerte de todos los civiles. Seguramente muchas bajas civiles, si no la mayoría, no llegan a notificarse a través de los medios de comunicación». Véase también la declaración de Iraq Coalition Casualty Count e Iraq Analysis Group, Why Is the Number of Deaths Found by the Lancet so much Larger than Other Estimates Commonly Quoted?

70. Convention (IV) relative to the Protection of Civilian Persons in Time of War, Ginebra, 12 de augosto de 1949, Artículo 27: «Protected persons… shall at all times be humanely treated, and shall be protected especially against all acts of violence or threats thereof».

71. Burnham, G., Lafta, R., Doocy, S., Roberts, L., «Mortality after the 2003 Invasion of Iraq: a Cross-Sectional Cluster Sample Survey», The Lancet, Vol. 368, Issue 9545, 21 de octubre de 2006. Apéndice E: «Health in Iraq».

72. UNAMI, Informe de Derechos Humanos, septiembre-octubre de 2006.

73. UNAMI, Informe de Derechos Humanos, septiembre-octubre de 2006.

74. Bassim Irheim Mohammed Al Sheibani, Najah R. Hadi y Tariq Hasoon, «Iraq Lacks Facilities and Expertise in Emergency Medicine», British Medical Journal, 21 de octubre de 2006.

75. Véase Medact, Iraq Health Update, primavera de 2006.

76. Bassim Irheim Mohammed Al Sheibani, Najah R. Hadi y Tariq Hasoon, op.cit.

77. Medact, Iraq Health Update, primavera de 2006.

78. Véase [en este informe] capítulo 10 (pendiente de publicarse en IraqSolidaridad).

79. Equipo del país [Iraq] de NNUU, citado en UNAMI, Informe de Derechos Humanos, enero-marzo de 2007, p. 20.

80. Federación Internacional de la Cruz Roja y Sociedades del Creciente Rojo, Iraq: Response to Humanitarian Crisis, 12 de febrero de 2007.

81. UNAMI, Informe de Derechos Humanos, enero-marzo de 2007, p. 21. Véase también James A. Baker III y Lee H. Hamilton et al., «The Iraq Study Group Report», Vintage Books, New York, diciembre de 2006, p. 23.

82. Oficina Central de Estadística de Iraq, agosto de 2006, según se cita en UNAMI, Informe de Derechos Humanos, enero-marzo de 2007, p. 21. 83. UNAMI, Informe de Derechos Humanos, enero-marzo de 2007, p. 20.

84. Medact, Iraq Health Update, primavera de 2006; UNAMI, Informe de Derechos Humanos, enero-marzo de 2007, p. 20; Federación Internacional de la Cruz Roja y Sociedades del Creciente Rojo, Iraq: Response to Humanitarian Crisis, 2 de abril de 2007.

85. Según [la publicación semanal] Weekly Iraq Status del Departamento de Estado de EEUU, 17 de enero de 2007, «[…] durante la semana del 11 al 17 de enero el suministro de electricidad alcanzó un promedio de 4,4 horas al día en Bagdad y de 7,7 horas a nivel nacional».

86. Gobierno de Iraq / UNICEF, 2007-2010 Country Program Action Plan, según se cita en UNAMI, Informe de Derechos Humanos, enero-marzo de 2007, p. 21. Véase también Federación Internacional de la Cruz Roja y Sociedades del Creciente Rojo, Iraq: Response to Humanitarian Crisis, 12 de febrero de 2007.

87. UNAMI, Informe de Derechos Humanos, enero-marzo de 2007, p. 20. Véase también Programa Mundial de Alimentos, Food Security and Vulnerability Analysis in Iraq, 11 de mayo de 2006, y UNAMI, Cluster 6: Food Security.

88. Ibíd. Véase en IraqSolidaridad: James Cogan: Las medidas del Fondo Monetario Internacional causan estragos en el pueblo iraquí La tasa oficial de inflación saltó en enero del 5,8% al 22%, y el precio medio de los alimentos aumentó un 24%

Global Policy Forum (www.globalpolicy.org).
IraqSolidaridad (
www.iraqsolidaridad.org)
Traducido del inglés para IraqSolidaridad por Consuelo Delgado