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El filósofo Iñaki Domínguez carga contra la cultura de los coaches en "Cómo ser feliz a martillazos"

El azote de los libros de autoayuda

Fuentes: La Voz de Galicia

La felicidad se ha convertido en un producto de consumo que, en realidad, no existe por mucho que se gaste dinero en ella. Esa es una de las ideas que plasma el filósofo Iñaki Domínguez en Cómo ser feliz a martillazos, un libro que él mismo define como «un manual de antiayuda». Se trata de […]

La felicidad se ha convertido en un producto de consumo que, en realidad, no existe por mucho que se gaste dinero en ella. Esa es una de las ideas que plasma el filósofo Iñaki Domínguez en Cómo ser feliz a martillazos, un libro que él mismo define como «un manual de antiayuda». Se trata de un breve volumen que arremete contra las obras de autoayuda, el coaching y otras formas de motivación que han repuntado especialmente con la crisis económica.

«La autoayuda se ha convertido en uno de los pilares de la ideología neoliberal, que nos invita a aceptar cualquier situación», piensa Domínguez. Plantea ejemplos: «Lo que te está diciendo es que si trabajas pero no tienes suficiente dinero para vivir, alegra esa cara. Si tus condiciones de empleo son una basura, ejercita tu resiliencia. La autoayuda y ese pensamiento representan un modo de aceptar lo inaceptable». Al respecto, el autor subraya que la clave no es cambiar el pensamiento, sino las acciones.

Lo explica en las páginas del libro: de nada sirve pensar como un rico, si uno es pobre. Mientras la cuenta corriente no se encuentre llena de euros no se podrá ejercitar ese pensamiento que, por sí mismo, no convertirá a nadie en rico. Ahí aparece la figura del coach, sobre la que Domínguez es particularmente punzante: «Lo que hacen es responsabilizar a las personas de sus problemas: no eres rico porque careces del enfoque adecuado». Y apela a la antigua Grecia para demostrar que, en realidad, no se trata de algo especialmente novedoso.

«Los sofistas surgieron en un momento de decadencia de las religiones antiguas, como ocurre a día de hoy en Occidente con el cristianismo», precisa y establece paralelismos con los que se dedican al coaching en la actualidad: «Cobraban grandes cantidades de dinero por ofrecer estrategias para el éxito, operaban realizando algo así como conferencias itinerantes y su filosofía era consideraba sumamente superficial por algunos de sus contemporáneos. Platón dijo de ellos que eran ‘comerciantes que trafican con mercancías espirituales’. De los coach del siglo XX se ha dicho que son traficantes de ideas de segunda mano».

Frente a ello, Iñaki Domínguez propone un cambio radical de actitud. Frente al enfoque de «reprograma tu mente para que la realidad te sonría», que él atribuye a la autoayuda, plantea el cambio exterior: «No hay que manipular las ideas para transformar nuestra realidad material, sino modificar nuestra realidad material para transfigurar nuestras ideas».

Felicidad no, salud sí

Tras esa idea de felicidad «de pago» se esconde, según el planteamiento de Domínguez, algo perverso: «La sociedad nos quiere felices para seguir explotándonos sin que respondamos a sus injusticias». Partiendo de ello, apela a tomar consciencia: «La felicidad no existe. Cuánto antes se haga uno a esa idea, mejor. Si acaso uno puede lograr la salud. Tener relaciones sanas con personas que nos aportan cosas, que nos valoran y que nosotros valoramos. La salud no se sustenta en el consumo sino en relaciones significativas con otros, sean filiales, sentimentales, sexuales, o de cualquier otro tipo».

¿Y qué hacer cuando uno se ve en una situación insana? «Lo mejor es liberarse de dicha situación. Si no queda otra, tratar de ajustarse quizás sea el mal menor, pero nunca resulta la opción más ventajosa. En todo caso, dicha aceptación es una forma de reprimir sentimientos negativos, no de redimirse de ellos».

En el fondo, surge la tentación de ver Cómo ser feliz a martillazos como un libro de autoayuda con un envoltorio diferente. «No, la autoayuda consiste en transformarse a uno mismo desde uno mismo -dice-. La antiayuda, en cambio, trata de fortalecer al sujeto en una relación dialéctica con el mundo: demostrando el compromiso con la realidad y con nosotros mismos a través de acciones».

Fuente: https://www.lavozdegalicia.es/noticia/sociedad/2019/03/09/azote-libros-autoayuda/0003_201903G9P25991.htm