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Horrendas muertes de civiles iraquíes

El coste del imperialismo democrático

Fuentes: newscentralasia.com

Traducido para Rebelión por German Leyens

Un grupo de científicos estadounidenses de las universidades Columbia y Johns Hopkins ha publicado un artículo en la principal publicación médica británica The Lancet que estima que las «muertes excesivas» civiles de la posguerra en Irak son aproximadamente 100.000 (un cálculo muy conservador) y de 200.000 (si se incluye las elevadísimas series de datos sobre víctimas en la región de Faluya en sus estadísticas combinadas).

Sin embargo, el uso de un cálculo conservador de una tasa de 4 por 1000, «ideal y potencialmente lograble» para un Irak pacífico y adecuadamente administrado, produce una «mortalidad excesiva» en Irak de unos 300.000 basados en las cifras del artículo de The Lancet (notando que «mortalidad excesiva» para un país en un período dado es la diferencia entre la mortalidad REAL y la mortalidad ESPERADA en un país dirigido decentemente, pacífico, con la misma demografía).

Desde luego lo más impactante en este estudio científico (de dos de las principales universidades de EE.UU., revisado por sus pares y publicado por una importante publicación médica del Reino Unido) es que demuestra que Irak de la posguerra es un sitio mucho más peligroso que Irak de antes de la guerra.

Algunos de los medios globales que se han dado la molestia de informar sobre el estudio en The Lancet han hablado del «primer» estudio científico de las muertes civiles en Irak después de la invasión – pero no es así. Yo, (por lo pronto), después de una carrera científica de 40 años, he pasado 12 meses calculando la «mortalidad excesiva» posterior a 1950 en Irak (y por cierto en todos los países del mundo, utilizando datos demográficos fácilmente disponibles de la ONU) y he pasado 6 meses informando a los medios, a los políticos y a agentes de la ley globales sobre esta horrenda «excesiva mortalidad» en Irak y en Afganistán que verdaderamente constituye un holocausto.

Naciones Unidas (ONU) y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) han estado suministrando estadísticas demográficas detalladas, obtenidas profesionalmente, para todos los países del mundo durante medio siglo. Estas estadísticas constituyen una «prueba del delito», que revela el verdadero costo humano de la guerra equipada-instigada o -impuesta por el Primer Mundo contra el Tercer Mundo.

Un simple ejemplo de los datos de UNICEF revela la horrenda magnitud del costo humano en Irak y Afganistán de lo que ha sido descrito por un destacado defensor de las coaliciones dirigidas por EE.UU. y el Reino Unido como «imperialismo democrático» (yo preferiría el término más preciso de «nazismo democrático»).

Según UNICEF (sitio en la red de UNICEF, 2004), en 2001 la mortalidad infantil de niños de menos de 5 años fue de 1.000 en Australia, país de la coalición, (población 20 millones), 109.000 en Irak (población unos 24 millones) y de 277.000 en Afganistán (población 22 millones). En 2002 (después de la invasión y la consolidación dirigidas por EE.UU. en Afganistán en 2001), la mortalidad de niños de menos de 5 años fue de 1.000 en Australia, 108.000 en Irak y 283.000 en Afganistán conquistado.

De esto podemos concluir razonablemente que – por lo menos a breve plazo – la conquista militar y las subsiguientes operaciones militares de EE.UU. y sus aliados no REDUJERON la mortalidad infantil sino en realidad AUMENTARON la mortalidad (una proposición confirmada por el análisis de la mortalidad publicado en octubre de 2004 en The Lancet).

Sobre la base de que la masiva invasión y conquista de EE.UU. no mejora las estadísticas de mortalidad a corto plazo, podemos calcular COMO MÍNIMO, utilizando los datos de UNICEF, que la mortalidad posterior a la invasión entre niños de menos de 5 años ha sido de 870.000 en Afganistán y de 170.000 en Irak.

El Gobernante es responsable por los Gobernados, por lo tanto EE.UU. y sus aliados son claramente responsables por esta horrenda mortalidad de niños bajo 5 años de 1,1 millón en Irak y Afganistán conquistados por EE.UU.

Por cierto, la situación es mucho peor que esto porque en esos países ocupados la gente SOBRE la edad de 5 TAMBIÉN muere de enfermedades evitables y curables o porque han sido matados. Mis cálculos basados en la ONU y UNICEF son que la «mortalidad excesiva» en Irak después de 1991 ha sido de 1,5 millón (y que el componente de niños muertos de menos de 5 años ha sido de 1,2 millón) y que la «mortalidad excesiva» posterior a la invasión ha sido de 1,2 millón en Afganistán (y que la mortalidad de niños de menos de 5 años ha sido de 900.000).

En resumen, estadísticas disponibles fácilmente de la ONU y de UNICEF indican una horrenda «mortalidad excesiva» (es decir evitable) en Irak y Afganistán conquistados por EE.UU. La política de Bush de «imperialismo democrático» – apoyada por aliados irresponsables, cobardes y obsequiosos como el Reino Unido y Australia – tiene un costo humano permanente y horrendo, y las víctimas son en su abrumadora mayoría niños pequeños

La directora ejecutiva de UNICEF, Carol Bellamy, ha declarado (Declaración Oficial de UNICEF 30 de septiembre de 2004) (en respuesta a una atrocidad en un atentado en Irak): «El asesinato de niños es un crimen y un ultraje moral. Los niños no deberían pagar el precio de los conflictos de los adultos. Pedimos a aquellos que lideran a los combatientes que hagan lo que sea necesario para mantener a los niños fuera de peligro».

El gobierno cobarde y obsequioso de Australia, los militares de EE.UU., el Reino Unido y el gobierno del Reino Unido han puesto en duda o minimizado en diversas ocasiones los resultados sobre la mortalidad publicados en The Lancet. Además, sólo una parte limitada de los medios noticiosos globales publicaron la historia y, desde luego, «la noticia» sólo dura 24 horas antes de ser sustituida por nuevas atrocidades, escándalos o victorias deportivas.

Sin embargo la «prueba del delito» de las estadísticas demográficas de la ONU y de UNICEF seguirá existiendo (hasta que los «imperialistas democráticos» neoconservadores terminen por abolir a la ONU y rescriban la historia como en «1984» de George Orwell. La horrenda, continua mortalidad en Afganistán Ocupado e Irak Ocupado seguirá aumentando – pero también seguirá siendo documentada por científicos, doctores y demógrafos humanos y éticos. En su momento, esperemos, la carnicería terminará gracias a la presión de la Comunidad Internacional» y los principales criminales de guerra «democrático-imperialistas» tendrán que rendir cuentas ante la Corte Penal Internacional por sus horrendos crímenes contra la humanidad.

Yo, por lo pronto, presenté recientemente una queja formal ante la CPI contra Australia y sus aliados por sus crímenes de guerra en Irak – sobre la base de la invasión ilegal de un país remoto y no-amenazante y por las horrendas muertas civiles en un país ocupado.

La paz es el único camino. Aunque EE.UU. puede hacer más o menos lo que le da la gana en el «Nuevo Orden Mundial», sus criminales de guerra aliados más pequeños son mucho más vulnerables frente al tipo de acción emprendida exitosamente contra el repugnante régimen del Apartheid en la antigua África del Sur gobernada por la minoría – como ser la difusión de sus crímenes contra la humanidad, sanciones deportivas, exclusión de la sociedad internacional decente y boicots comerciales.

Desde luego, lo que UNICEF ha calificado de «matanza inescrupulosa de inocentes» sólo cesará cuando una comunidad internacional informada se una en su indignación. El silencio mata y el silencio es cómplice. Hay que informar a todos.

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El Dr. Gideon Polya publicó unas 130 obras en su carrera científica de 4 decenios; la más reciente es un inmenso texto de referencia farmacológica: «Biochemical Targets of Plant Bioactive Compounds» (Taylor & Francis/CRC Press, London & New York, 2003). Su correo es: [email protected]

http://www.newscentralasia.com/modules.php?name=News&file=article&sid=989