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El intento de Occidente de dividir a Iraq siguiendo bases sectarias

Fuentes: Azzaman

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Varios años antes de la invasión USamericana de 2003, los medios occidentales ya habían dividido la sociedad iraquí en varios grupos étnicos y sectarios. Incluso las potencias occidentales, particularmente USA y el Reino Unido basaron su política previa a la invasión en el hecho de que Iraq era divisible en por lo menos tres regiones étnicas, sectarias y geográficas separadas.

Las dos potencias llegaron a recurrir a medios militares en el terreno para imponer su estrategia de partición del país. Crearon dos zonas de no-vuelo en el norte y una en el sur, ostensiblemente para proteger a los kurdos suníes del norte y a los chiíes árabes del sur contra el régimen «opresor» árabe suní del centro.

Cuando las dos potencias ocuparon Iraq, siguieron adelante con su estrategia. En lugar de trabajar por un Iraq unificado y multicolor, comenzaron a introducir una cuña tras otra entre los diferentes componentes de la sociedad.

En el período anterior a la invasión tuvieron dos zonas de no-vuelo. En el período posterior destruyeron las instituciones del país en el que estaban representadas las diversas sectas, fes y nacionalidades.

En las instituciones que desmantelaron, no existían diferencias como las que aparecen actualmente en Iraq. Árabes chiíes y kurdos suníes ejercían a los diferentes niveles del gobierno. En realidad, muchos iraquíes ni siquiera se preocupaban de preguntar si el presidente de una universidad, el decano de una facultad, el gobernador de una provincia o incluso el jefe de la seguridad o de los servicios de inteligencia a niveles provinciales era chií, suní, cristiano o kurdo.

Había baasistas cristianos y chiíes en la dirección de las organizaciones del partido Baas en muchas provincias en Iraq. Los iraquíes pocas veces preguntaban si el jefe que informaba al antiguo líder Sadam Husein era chií, suní, kurdo o cristiano. Muy pocas veces les preocupaba el tema.

En la actualidad, las condiciones son diferentes en lo es supuestamente un Iraq democrático. En todos los sitios, y a cualquier nivel del gobierno – civil o militar – lo primero que hay que saber es quién es quién a todos los niveles de las instituciones nuevamente formadas.

No basta con eso. Los ministerios están ahora divididos según bases sectarias y étnicas. Lo mismo sucede en casi todas las nuevas instituciones establecidas por los invasores y sus lacayos. Un ministerio puede ser chií, por ejemplo. No sólo eso. Podría estar bajo la hegemonía de una cierta facción chií. El ministro debe su presencia y su lealtad a la facción a la que pertenece y no a la nación.

Cada nuevo elemento que los invasores agregaron a nuestras instituciones está mancillado por el sectarismo. Lo primero que los iraquíes quieren saber es si el comandante de la policía o del ejército de la fuerza asignada para protegerlos es chií, suní o kurdo y a qué facción pertenece. Algunas comunidades preferirían que los rebeldes contra USA, o incluso insurgentes relacionados con al-Qaeda, gobernaran sus áreas antes que abandonar el control a unidades dirigidas por comandantes de la secta opuesta.

Los invasores constituyen el motivo de esta desconfianza. Alimentaron esas divisiones de inmediato después de comenzar su ocupación. Son los que hay que culpar por la carnicería y las atrocidades que tienen lugar actualmente porque estimularon la división sectaria en un país en el que es imposible fijar las fronteras entre las sectas.

Consideremos a los iraquíes árabes que componen más de un 80% de la población. Las mayores tribus árabes como los shammar, los zubaid, los rabiaa, los jibour, los tai, los iza y muchas otras, se ubican por sobre la división sectaria creada por los invasores. Esas tribus se componen de miembros árabes y suníes que durante siglos se han defendido mutuamente y se han conectado por lazos de sangre y matrimonio.

Los kurdos y los turcomanos, las otras dos minorías importantes, están presentes en todo el país. Hay cerca de un millón de kurdos sólo en Bagdad y es casi imposible distanciarlos del resto por los lazos de matrimonio y de valores culturales y religiosos comunes.

Es indudable que los invasores han destruido el tejido de coexistencia y tolerancia que unificaba al país. Por eso la mayoría de los iraquíes preferiría que se fueran humillados. Su presencia forma parte del problema, no de la solución.

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http://www.uruknet.info/?s1=1&p=28981&s2=13

Fuente original: http://www.azzaman.com/english/index.asp?fname=opinion%5C2006-12-03%5Ckurd1.htm 
http://www.axisoflogic.com/artman/publish/article_23547.shtml