Recomiendo:
0

¿Elecciones anticipadas en Iraq?

Fuentes: Al Ahram Weekly

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández.

El Primer Ministro chií de Iraq, Nuri Al-Maliki, que se enfrenta a una creciente oposición tanto de árabes sunníes como de kurdos en su país, ha vuelto a sugerir que los iraquíes deberían celebrar elecciones anticipadas, en un intento, al parecer, de ganarle la partida a sus rivales y seguir enganchado al poder.

Iraq se encuentra en una situación de estancamiento desde hace mucho tiempo, sobre todo desde la retirada de EEUU en diciembre de 2011, con un gobierno paralizado que está poniendo al país, dividido ahora étnica y sectariamente, al borde del caos.

Al Maliki, percibido por los sunníes y kurdos de Iraq, e incluso por muchos chiíes, como un estorbo para la estabilidad de Iraq y los esfuerzos por levantar la nación, saldría probablemente beneficiado de unas elecciones anticipadas al ejercer enormes poderes, supervisar la actuación de muchas organizaciones estatales que participan en la preparación de las elecciones y controlar los medios de comunicación de propiedad estatal, el ejército y las fuerzas de seguridad.

Los árabes sunníes y los kurdos han estado protestando contra lo que consideran dictadura de Al-Maliki y boicoteando su gobierno, y en ocasiones al parlamento, a fin de presionar a favor de sus demandas de mayor autonomía y mayor peso en la toma de decisiones a nivel nacional.

El sábado 6 de abril, Al-Maliki dijo que celebrar elecciones parlamentarias tres o cuatro meses antes de la fecha fijada, finales de 2014, ayudaría a recuperar el proceso político de Iraq, que describió inmerso en «cuidados intensivos».

«Debería haber elecciones anticipadas porque el gobierno es disfuncional y es preciso retomar el proceso político», dijo ante sus seguidores en un mitin celebrado en la ciudad santa chií de Nayaf.

Al-Maliki dijo también que debería formarse un «gobierno de mayoría» tras las próximas elecciones en lugar del gobierno de asociación nacional que tomó el poder en Iraq tras el derrocamiento del ex presidente Sadam Husein, una vez que EEUU invadió el país en 2003.

El portavoz sunní del parlamento de Iraq, Osama Al-Nuyaifi, feroz crítico de Al-Maliki, rechazó la sugerencia e insistió en que unas elecciones anticipadas exigirían la dimisión de Maliki y el nombramiento de un gobierno no partidista que supervisara las mismas.

La Corriente Demócrata, un pequeño grupo de orientación liberal, descartó también unas elecciones controladas por Al-Maliki.

Mientras tanto, el levantamiento sunní contra Al-Maliki, que dura ya cuatro meses, no da señales de amainar.

Desde finales del pasado año, decenas de miles de sunníes vienen manifestándose contra el gobierno de Al-Maliki tras las oraciones del viernes en ciudades y barriadas de predominio sunní.

En el centro de la crisis están las quejas sunníes al considerar que el gobierno central no les está teniendo en cuenta y está ignorando sus esfuerzos para conseguir una mayor autonomía.

El descontento hacia el gobierno empezó con las quejas ante la ausencia de servicios comunitarios y posibilidades de empleo, así como a causa de los malos tratos de las fuerzas de seguridad, bajo control chií, hacia los detenidos suníes, pero los manifestantes ampliaron sus demandas exigiendo participar en los poderes y estructuras estatales.

Muchos sunníes están ahora pidiendo la anulación del proceso político orquestado por EEUU en el país, que consideran ha otorgado todos los poderes a los chiíes a costa suya. Están presionando también por una nueva constitución que ponga fin a su marginación y abandono. Algunos sunníes han declarado incluso que deberían separarse de Iraq y buscar su autonomía.

Varios ministros del bloque Iraqiya, de mayoría sunní, han dimitido o suspendido su participación en el gobierno para protestar contra lo que estiman conducta cada vez más dictatorial de Al-Maliki.

La situación es asimismo crítica en la región kurda, en el norte de Iraq.

Los ministros y diputados kurdos han estado boicoteando el gabinete y el parlamento por desacuerdo con la forma en que Maliki lleva los asuntos gubernamentales.

Hace poco se produjo un enfrentamiento en relación a las asignaciones presupuestarias estatales, después de que Al-Maliki reuniera suficientes votos en el Parlamento para aprobar una ley, a pesar de las protestas kurdas contra el bloqueo de pagos a las compañías petrolíferas que operan en la región kurda.

Una delegación del bloque de Al-Maliki que se reunió la pasada semana con el Presidente del gobierno regional del Kurdistán, Massoud Barzani, no consiguió convencerle de que enviara de nuevo a los representantes kurdos a Bagdad.

Fuad Husein, jefe de gabinete de Barzani, dijo después que el dirigente kurdo había dejado claro a la delegación que los kurdos buscarían la autodeterminación si no eran tratados en el gobierno como socios igualitarios.

«Si no lo hacen, que se atengan a las consecuencias», declaró el domingo al periódico Asharq al-Awsat, que se elabora en Londres.

Las relaciones entre los kurdos del país, que representan alrededor del 20% de la población, y el gobierno dirigido por chiíes han empeorado tras diversas y duraderas disputas, incluyendo todo lo referido a compartir el poder y los recursos del país.

El petróleo y las disputas territoriales yacen en el corazón de la larga disputa entre los kurdos y el gobierno de Bagdad.

Los kurdos han estado firmando con compañías extranjeras acuerdos separados para la exploración del gas y el petróleo y han empezado a vender petróleo en los mercados internacionales en virtud de acuerdos independientes de exportación.

Todas esas medidas han agravado las tensiones con Bagdad, que considera que esas ventas son ilegales y un desafío a su proclama de tener el control total sobre el petróleo de Iraq.

A despecho de esas proclamas, el gobierno del Kurdistán envió el viernes su primera carga directa de crudo al mercado internacional. La carga, de unas 30.000 toneladas y por valor de unos 22 millones de dólares, se extrajo de un campo petrolífero cercano a Kirkuk y se transportó en camiones a través de la frontera norte iraquí con Turquía.

El Viceprimer Ministro iraquí Hussein al-Shahristani, uno de los aliados más firmes de Maliki, dijo que el gobierno federal consideraba esas exportaciones de petróleo como «operaciones de contrabando».

Mientras tanto, los kurdos están buscando la ayuda de EEUU porque temen que se ponga del lado de Maliki, asumiendo que éste puede estar dispuesto a todo con tal de seguir siendo Primer Ministro de Iraq.

El domingo, los kurdos enviaron una delegación a Washington para entablar conversaciones con la administración Obama sobre la crisis iraquí. La visita tiene lugar tras los comentarios hechos por Brett McGurk, asesor especial para asuntos iraquíes del Secretario de Estado de EEUU, de que puede que Washington no se oponga a la candidatura de Al-Maliki para formar un gobierno de mayoría.

«No importa qué solución elijan los dirigentes políticos en Iraq, la apoyaremos mientras se ajuste a la constitución, incluso aunque sea un gobierno que integre a la mayoría de los grupos políticos», se comentó que dijo McGurk tras reunirse con Al-Maliki en Bagdad.

Aunque la embajada de EEUU en Bagdad restó importancia a la declaración, parece que a los kurdos les preocupa el creciente papel de McGurk en las relaciones diplomáticas de Washington con Iraq.

McGurk, nombrado embajador de EEUU en Iraq antes de que el Congreso le rechazara por acusaciones sexuales, es también considerado por los opositores sunníes de Al-Maliki como alguien muy cercano al premier iraquí.

El mes pasado, una delegación kurdo mantuva conversaciones con altos funcionarios estadounidenses en lo que el jefe de la delegación, Jaled Shwani, describió como «intento de resolver los problemas actuales que aquejan al país».

Shwani, un destacado miembro del parlamento kurdo, fue citado después por la prensa local diciendo que los problemas de Iraq se resolverían con el «establecimiento de tres federaciones en Iraq», basadas en el «proyecto del Vicepresidente estadounidense Joe Biden».

En 2007, y mientras prestaba servicios en el Congreso estadounidense, Biden introdujo un proyecto para «descentralizar» Iraq en tres entidades: una chií, una sunní y otra kurda. El Senado aprobó el proyecto por 75 votos frente a 23.

Muchos iraquíes perciben que la propuesta de Biden tiene por objetivo allanar el camino para la desintegración de Iraq y los comentarios de Shwani parecen ir destinados a reavivar un debate en Washington sobre el futuro de Iraq favoreciendo las ambiciones kurdas de independencia.

Todo esto debería haber hecho que Al-Maliki fuese más cuidadoso y hubiera tratado de poner fin al creciente caos político iraquí acercándose a sus oponentes en vez de hundir el país en una incertidumbre aún mayor.

Los kurdos, los sunníes e incluso sus propios correligionarios chiíes, como el clérigo radical chií Muqtada Al-Sadr, considerarán que un tercer mandato de Al-Maliki supondrá una recompensa a su fracaso que le otorgará aún más poder.

En enero, los seguidores de Al-Sadr se unieron a los representantes sunníes y kurdos en el parlamento para aprobar una ley que bloqueara a Maliki para un tercer mandato.

Pero Al-Maliki desafió la ley en los tribunales federales y muchos iraquíes creen que presionará al poder judicial, como ha hecho en numerosas ocasiones en el pasado, para que el tribunal vete esa ley.

Dos preocupaciones continúan inquietando al país: La primera es que Maliki consiga movilizar el apoyo chií para sus ambiciones de un tercer mandato, incrementando así la polarización sectaria en Iraq. La segunda es que Mlaiki intente jugar con las rivalidades existentes dentro de los campos kurdo y sunní a fin de reunir suficientes apoyos para su plan de anticipar las elecciones.

Esto significará que las elecciones van a suponer otro fracaso más en los esfuerzos para levantar la nación, y que los iraquíes salgan de ese proceso aún más divididos que antes en líneas étnicas y sectarias.

Salah Nasrawi es un escritor y periodista iraquí.

Fuente: http://weekly.ahram.org.eg/News/2173/19/Early-elections-in-Iraq-.aspx