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El cineasta presenta en San Sebastián "Silver city", una lúcida sátira sobre la corrupción política

John Sayles: «Criticar al Gobierno de Bush es un deber patriótico»

Fuentes: La Vanguardia/Efe

John Sayles no esconde que la historia de corrupción política que muestra en «Silver city» tiene conexión directa con el Gobierno de Bush. «En EE.UU. -dice- se percibe mal criticar al Gobierno ahora que estamos en guerra, pero, para mí, es un deber patriótico mostrar lo que hay bajo la superficie». «Hay una conexión clara […]

John Sayles no esconde que la historia de corrupción política que muestra en «Silver city» tiene conexión directa con el Gobierno de Bush. «En EE.UU. -dice- se percibe mal criticar al Gobierno ahora que estamos en guerra, pero, para mí, es un deber patriótico mostrar lo que hay bajo la superficie».

«Hay una conexión clara y directa entre lo que cuento en ‘Silver city’ y la Administración Bush; de hecho, para dibujar al torpe candidato a Gobernador del filme, me fijé en la primera campaña de Bush para ser Gobernador de Texas», confiesa el cineasta ante un grupo de periodistas en San Sebastián, donde «Silver city», una lúcida sátira sobre la corrupción política, compitió hoy por la Concha de Oro.

«Bush, -añade- al igual que mi personaje, es un novato, su familia tiene el dinero de una corporación privada y tengo la sensación de que fueron esos grupos de poder quienes lo despertaron un día y le dijeron que fuera candidato, porque es alguien a quien se puede controlar, es un personaje fácil de usar y que, además, cree en lo que dice, aunque las ideas no son suyas».

John Sayles hizo «Silver city» para ser estrenada antes de las próximas elecciones presidenciales, que se celebrarán en noviembre, y aunque la visión de su película es extremadamente pesimista, el cineasta no lo es. «En Estados Unidos -explica- creen que soy un pesimista, pero yo me siento optimista porque creo que el pueblo americano es lo suficientemente abierto para pensar en lo que está pasando y, a pesar de la fuerte campaña pro Bush con que se les bombardea desde los medios de comunicación, necesitan un detective que mire debajo de la superficie y vea la realidad».

Sayles, un hombre que se gana la vida como guionista de grandes producciones de Hollywood -a las que casi siempre pide que no figure su nombre en los títulos de crédito para «salvar la reputación»-, e invierte su dinero en hacer el cine que le gusta, confiesa que encontrar el dinero suficiente para hacer «Silver city» fue mucho más difícil que para sus anteriores trabajos, pero, al igual que en el resto de su filmografía, ha podido contar con actores de primera línea que han reducido sus salarios para estar en sus proyectos. «A los actores no les pregunto su orientación política, pero muchos de ellos se metieron en ‘Silver city’ para poder criticar al Gobierno de Bush», señala Sayles, quien, el pasado fin de semana, estrenó su película en Estados Unidos, donde existe, dice, «una escuela de críticos que dice que las películas no deberían tratar sobre nada real, sino que deben ser productos estéticos».

En «Silver city», Sayles presenta toda una gama de profesionales de la información, desde aquellos que se arriesgan a investigar lo que hay debajo de la superficie, hasta otros que siguen el mandato del Gobierno. «Los ciudadanos norteamericanos ya no pueden confiar en la prensa», afirma tajante Sayles. «En los medios de comunicación se deja ver la sensación de que no está bien ser críticos con el Gobierno en un momento en que estamos en guerra, pero, para mí, es un deber patriótico. Una Democracia es una conversación entre los gobernantes y los gobernados y, si sólo habla una parte, ya no es una conversación».

Sayles admite que en los últimos meses se han estrenado varios documentales críticos con la Administración Bush, el más conocido «Farenheit 9/11», de Michael Moore, pero «Silver city» es la primera película de ficción crítica con este Gobierno porque «aunque Hollywood es bastante liberal, sus grandes compañías tienen más intereses en otras áreas que no son el cine».

El cineasta espera que su película «sirva para que la gente piense, porque ‘Silver city’ dice que lo que deben hacer los ciudadanos americanos es coger todas las voces e investigar que es lo que dice cada una, no aceptar una visión única». Una visión única que se lanza desde todos los medios de comunicación, como estrategia para mantener el mismo Gobierno, ya que, dice, «si mantienes al pueblo asustado, querrá que continúen gobernándole aquellos que dicen protegerle, y cuando las mentiras se repiten día tras día, año tras año, la gente acaba por creérselas».