Lxs trabajadorxs del sector de Ciencia y Tecnología siguen movilizadxs contra 400 despidos en CONICET que se concretarán a fin de mes, 60 despidos en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y el ajuste en todo el sector. En este marco se volverán a manifestar este miércoles 29 de julio, a las 10:00, en el Polo Científico, ubicado en Godoy Cruz al 2300 de la Ciudad de Buenos Aires.
Durante la convocatoria le exigirán al Jefe de Gabinete, Diego Santilli; al presidente de CONICET, Daniel Salamone; y al Directorio que se reunirá ese día, que habiliten las prórrogas de las becas postdoctorales. Se trata de 400 becarixs con 8 años de antigüedad en el organismo. Su no renovación conlleva la pérdida de 400 líneas de investigación, que –aseguran– podrían evitarse con una partida presupuestaria adicional de entre 2.000 y 3.000 millones de pesos que debe autorizar la Jefatura de Gabinete. Es por esto que el Colectivo de Becarias y Becarios Posdoctorales Autoconvocados entregó una carta abierta dirigida a Diego Santilli.
“Para tener continuidad laboral y mantener nuestras líneas de investigación, en el año 2024 nos deberíamos haber presentado a la Carrera del Investigador Científico y Tecnológico (CICYT). Sin embargo, el organismo pospuso el concurso hasta diciembre de 2025 y en consecuencia los resultados serán publicados recién en agosto de 2027 (…). En este sentido, debido a esta alteración en los plazos institucionales, nos encontramos en la necesidad de exigir la extensión de nuestras becas, hasta la presentación de los resultados CICYT 2025, para sostener líneas de investigación vigentes desde hace más de 8 años. Sin esa prórroga la continuidad de dichas líneas, como las actividades de vinculación y transferencia ligadas a ellas, se verán interrumpidas (…). Esto significa, en definitiva, desvalorizar y desaprovechar recursos estatales invertidos en ciencia (…). Si bien el organismo contaba originalmente con los fondos asignados para prorrogar estas becas hasta la publicación de los resultados, la partida fue dada de baja durante la gestión del anterior jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y del secretario de Ciencia y Tecnología, Darío Genua. Por este motivo, y dada la urgencia que nos imponen los plazos vigentes, apelamos a usted para solicitar la aprobación de la partida presupuestaria, indispensable para asegurar la continuidad de nuestro trabajo”, señalan en la carta.
“Somos una cohorte entera formada en Ciencia y Tecnología que hoy queda desamparada –continúan–, producto de una gestión ineficiente. La desvinculación del principal organismo de Ciencia y Tecnología del país implica desechar una inversión pública millonaria en nuestra formación hasta el momento. Cada una de nuestras trayectorias representa un compromiso sostenido con la educación, la Ciencia y la Tecnología del país. Elegimos formarnos y desarrollar nuestras carreras en Argentina, aun frente a las dificultades cotidianas que atraviesa nuestro sector, sosteniendo nuestro trabajo en contextos personales complejos, que involucran situaciones de salud, maternidad, paternidad y cuidado, que forman parte de la vida de cualquier trabajador (…). Por eso, llegar a esta instancia ha requerido años de exigencia, esfuerzo y dedicación, así como una apuesta a contribuir al desarrollo científico y tecnológico nacional. Por todo esto, apelamos a su capacidad de decisión para destrabar este conflicto, ya que, de no extenderse las becas, se estará eliminando un eslabón generacional en el futuro científico de la Argentina, comprometiendo años de capacidades acumuladas y la construcción de un país soberano sobre los cimientos del conocimiento”.
Este miércoles además reclamarán la reincorporación de los 60 trabajadorxs despedidos de la CNEA y se denunciará el vaciamiento del sector científico tecnológico que lleva adelante la gestión de Javier Milei
El Gobierno Nacional anunció una reducción de la estructura de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA)
La
medida fue comunicada a través del Decreto 655/2026, publicado en el
Boletín Oficial, bajo la firma del presidente Javier Milei y el ministro
de Economía, Luis Caputo, y dado que el organismo actúa bajo la órbita
de la Secretaría de Asuntos Nucleares de la cartera que dirige el
funcionario.
Antes de la reducción, la CNEA estaba conformada por un
total de 645 unidades organizativas que incluían desde 2 autoridades
políticas y 11 gerencias de área hasta 240 departamentos y 283
divisiones. Tras el cambio, se aplicará un máximo de 272 unidades,
implicando un recorte de casi el 58%.
La reestructuración y reducción
estructural es implementada tras la realización de 100 despidos
efectuados en el organismo a principios de mes.
En el decreto también
se otorgó un plazo de 60 días para que las autoridades del organismo
presenten un nuevo proyecto de estructura de nivel inferior para definir
los departamentos y divisiones que completarán la reorganización luego
del achique estructural. Deberán respetar los siguientes topes máximos:
-Gerencias de segundo nivel operativo: máximo de 32 (antes eran 45)
-Subgerencias de segundo nivel operativo: máximo de 48 (antes eran 49)
-Departamentos: máximo de 168 (reducción significativa respecto a los 240 anteriores).
-Divisiones: máximo de 7 (reducción drástica frente a las 283 previas).
-Otros: 1 Auditoría Interna Adjunta y 4 Supervisiones de Auditoría.
¿Qué pierde un país cuando desemplea a quienes producen conocimiento?
Por Daniel Ávalos
Más
allá de los números y los recortes, aquí Rocío Guichón Fernández*
y Antonella Argoitia**, dos doctoras e investigadoras
argentinas, aunaron sus voces para advertir sobre las consecuencias del
desfinanciamiento en la ciencia pública y el futuro de la Argentina.
¿Qué significa que no se renueven las becas y se demore el ingreso a la Carrera del Investigador?
Es
un camino al cientificidio, al derrumbe del sistema científico en
nuestro país. La no renovación de becas y la demora en el ingreso a la
Carrera del Investigador del Consejo Nacional de Investigaciones
Científicas y Técnicas (CONICET) generan una interrupción en la
trayectoria laboral de personas que, en muchos casos, llevamos más de
una década de formación académica. Si esos ingresos se postergan o no se
concretan, muchas personas quedamos desempleadas y sin posibilidad de
continuar proyectos de investigación de gran importancia para el país.
¿Cómo se resienten las líneas de investigación y los equipos de trabajo con esta política de desfinanciamiento?
La
investigación científica es una actividad de largo plazo. Los grupos de
trabajo se construyen durante años y dependen de la continuidad de
investigadores en distintas etapas de formación. Cuando se interrumpen
becas, se retrasa el ingreso de nuevos investigadores, o se deja de
financiar proyectos de investigación, se pierde capacidad de trabajo y
se desperdician años de inversión del estado en áreas estratégicas para
el fortalecimiento nacional. A pesar de esto, los científicos y
científicas argentinas trabajamos con mucha vocación, pero en
condiciones de gran precariedad en la mayoría de los institutos del
país. Aun así, resistimos: visibilizando la importancia de la ciencia y
la educación para la construcción de nuestro país.
¿Qué significa para el sistema científico perder una generación de científicos ya formados?
Formar
un investigador implica una inversión sostenida del Estado y de las
universidades durante muchos años. Desde la formación de grado hasta el
doctorado y el posdoctorado pueden transcurrir entre diez y quince años
de capacitación especializada. Si esas personas son expulsadas del
sistema por decisiones políticas, el país pierde capital humano
altamente calificado, conocimiento acumulado y capacidad para formar
futuras generaciones. La ciencia es una construcción colectiva de
diferentes áreas, y perder una generación de científicos también implica
perder capacidad de sostener el pensamiento crítico como construcción
colectiva.
¿Qué efectos tiene la incertidumbre laboral sobre el trabajo científico?
La
incertidumbre laboral pega en todos lados. Es difícil pensar un
proyecto a mediano o largo plazo cuando no sabés el momento en el que te
vas a quedar sin trabajo. Se complica conseguir financiamiento
internacional, planificar una campaña de campo, dirigir tesistas,
sostener colaboraciones. Y no solo afecta lo profesional: también te
hace dudar de cosas más de fondo, como dónde vivir, cómo sostenerte
económicamente, si formar una familia, si te quedás o te vas del país.
¿Qué país nos espera sin el trabajo en Ciencia y Tecnología?
Un
sistema científico debilitado nos deja con menos capacidad de generar
conocimiento propio, de innovar, de resolver autónomamente problemas
propios. Si la ciencia nacional no se ocupa de conocer nuestra sociedad y
nuestro territorio, no lo va a hacer nadie más. Ningún privado va a
invertir en entender quiénes somos y cómo vivimos, eso no le sirve al
mercado, le sirve al país. Es al revés: cada vez vamos a depender más de
tecnología y de conocimiento producido afuera, pensado para otra
realidad. Conocer la sociedad y el territorio es la base para construir
políticas públicas, y esa base solo la puede dar la ciencia nacional.
Por eso pedimos a la comunidad que nos acompañe en esta lucha por
defender la ciencia nacional, desde donde cada uno o una pueda.
*
Rocío Guichón Fernández, Doctora en Arqueología egresada de la UNICEN.
Trabaja en el INAPL (Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento
Latinoamericano) en un equipo de investigación compuesto por 20 personas
(entre investigadores, becarios y estudiantes) todos/as especializadas
en diferentes aspectos para poder comprender la dinámica poblacional de
los grupos cazadores-recolectores que habitaron la patagonia.
**
Antonella Argoitia, Doctora en Biología egresada de la UNNE, trabajo en
el el Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia MACN.
Allí son más de 150 trabajadores que preservan el Patrimonio Natural del
país. Es un lugar que visitan miles de personas por día, incluyendo
estudiantes de diferentes niveles y partes del país e investigadores de
todo el mundo.
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