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Afirman que la corrupción es peor que el coronavirus

Los manifestantes iraquíes permanecen firmes

Fuentes: Al Monitor

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

Un grupo de manifestantes que pasaba por el túnel Saadoun bajo la plaza Tahrir en el centro de Bagdad cantaba el pasado viernes 6 de marzo pidiendo al coronavirus que fuera a Irak y se vengara de las milicias y los políticos corruptos que los habían estado matando durante los cinco meses que duran ya las protestas: “Escúchanos, coronavirus, ven a visitar a los ladrones que nos robaron nuestras riquezas, ven a vengarte de quienes nos robaron los sueños, nosotros solo amamos a nuestra patria, pero ellos nos matan”, cantaban los manifestantes.

A pesar de que el coronavirus se ha propagado rápidamente por Irak los manifestantes han permanecido en la plaza Tahrir de Bagdad y en otros lugares públicos sin dar señales de retirarse o de reducir sus manifestaciones.

El 5 de marzo cientos de estudiantes universitarios de Basora participaron en una manifestación en la que corearon “los políticos son el verdadero virus”, “la corrupción es el verdadero virus” y “vosotros sois el coronavirus”, en referencia a los políticos a los que los manifestantes acusan de ser leales a Irán en vez de serlo a Irak. En Basora también se han producido otras manifestaciones para pedir el cierre de la frontera con Irán después de que se detectaran muchos casos de coronavirus en personas provenientes de Irán.

El 5 de marzo el ministro de Sanidad informó de un tercer caso de muerte debido al coronavirus y tres nuevos casos de infección, con lo que la cantidad de personas infectadas asciende a 40. La mayoría de los casos del COVID-19 se han relacionado con el vecino Irán, donde han muerto 107 personas en el peor brote de Oriente Próximo ya que se ha informado de un total de 3.500 infectados.

En la zona sudeste de Irak cerca de la frontera con Irán el gobierno local de Basora cerró las escuelas y universidades de la provincia hasta mediados de marzo, aunque se espera que se prolongue el cierre. El gobierno central de Bagdad planea dictar las mismas medidas para el resto de Irak y el ministro de Sanidad ordenó cerrar cafés, restaurantes y cines para prevenir la propagación del virus. Muchas instituciones religiosas de todo el país han cancelado sus celebraciones hasta nuevo aviso.

A pesar de todas estas precauciones las personas que se han estado manifestando en las plazas y calles de la mayoría de ciudades del centro y sur del país durante estos últimos cinco meses no se quedan en casa. No solo se mantienen firmes sino que se están sumando más personas. El 1 de marzo, cuando se terminaba el plazo para formar gobierno sin que Mohammed Tawfiq Allawi lograra hacerlo, miles de personas procedentes de Dhi Qar, Wasit, Karbala, Najaf, Babil y otros lugares del sur de Irak acudieron a las manifestaciones en Bagdad y se dirigieron a la Zona Verde, donde están situados el Parlamento y la mayoría de los edificios del gobierno. Algunas de estas personas que se manifestaba provenían de zonas sunníes como Salahuddin, al norte de Bagdad, y de la provincia de Anbar.

El activista Khalil al-Assadi, de Nasiriyah, que ha permanecido en la plaza Tahrir de Bagdad desde que acudió a la manifestación del 1 de marzo, declaró a Al-Monitor: “Voy a morir de todos modos, ya sea por el virus o luchando contra el gobierno, pero al menos sé que moriré luchando por el cambio en vez de morir a causa de un virus en casa”. Y añadió: “La cantidad de personas que han muerto por el virus es mucho menor que la de personas asesinadas por las milicias proiraníes en los últimos cinco meses”. Desde que empezaron las protestas en octubre de 2019 han muerto casi 700 personas y unas 30.000 han resultado heridas.

La falta de confianza en el sistema sanitario iraquí ha hecho que muchos manifestantes no se tomen en serio los consejos de las autoridades. El sistema sanitario iraquí, que en su momento fue uno de los mejores de los países de Oriente Próximo, ha decaído de forma significativa debido a décadas de guerras, sanciones, corrupción y crisis políticas. Yusuf Mikhaiel, un manifestante cristiano y médico de Bagdad, declaró a Al-Monitor: “El Ministerio de Sanidad de Irak es patético, disfuncional y cuenta con pocos fondos. El virus se acabará propagando por todas partes debido a años de negligencia y de corrupción del gobierno”. Y añadió: “El verdadero virus es el gobierno”. Los manifestantes acusan al gobierno de ocultar las cifras reales de las personas infectadas y de la transmisión del virus a Irak desde otros lugares.

“Irán es un Estado de mentiras. Mintió acerca de la cantidad de víctimas de las protestas contra el gobierno, mintió durante cuatro días acerca del avión ucraniano y ahora miente también acerca del coronavirus”, escribió en un tweet el activista iraquí Ahmed Fawzi, y añadió: “Irán es la causa de la propagación del virus en Irak y por toda la zona”. El 23 de febrero otro manifestante escribió en otro tweet: “El régimen iraní siempre miente acerca de todo, como el gobierno iraquí, marionetas de Irán”.

El fuerte rechazo que sienten los manifestantes iraquíes por la influencia que ejerce Irán en Irak ha contribuido a que se elaboren teorías de la conspiración. Algunas personas creen que el virus se transmitió intencionadamente de Irán a Irak para acabar con las protestas. “El gobierno utiliza el coronavirus como excusa para acabar con las protestas. Lo intentó todo (francotiradores, munición real, gases lacrimógenos, secuestros, etc), pero fracasó”, afirmó Yasamin Mustafa, una manifestante adolescente de Basora. “Ahora han encontrado otra forma de detenernos, pero volverán a fracasar”.

Hassan Ali Ahmed es un profesor iraquí cuyo trabajo se centra en las relaciones internacionales y en la política exterior de Irak.

Fuente: https://www.al-monitor.com/pulse/originals/2020/03/iraq-protests-coronavirus.html

Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelión como fuente de la traducción.

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