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Nuevas elecciones en el Irak ocupado

Fuentes: Gara

«Se lo dije en octubre y se lo repito. No voy a votar bajo ocupación. Es un plan de los americanos que beneficia a los chiítas y el gobierno es cómplice», dice Ahmed, un sunita de 23 años que reitera su decisión con vehemencia y el dedo índice derecho en alto. «Si pudiera mataría con […]

«Se lo dije en octubre y se lo repito. No voy a votar bajo ocupación. Es un plan de los americanos que beneficia a los chiítas y el gobierno es cómplice», dice Ahmed, un sunita de 23 años que reitera su decisión con vehemencia y el dedo índice derecho en alto. «Si pudiera mataría con mis propias manos a Ibrahim al Jaafari por colaboracionista», dice refiriéndose al actual primer ministro que se postula a las elecciones a través de la lista 555 con su partido Al Dawa en la Alianza por la Unidad Iraquí. Al Dawa goza de un cierto prestigio debido a su resistencia a Sadam Hussein. Sus partidarios aseguran que 77.000 de sus miembros habrían muerto bajo el régimen entre 1982 y 1984.

La profundización del sectarismo, junto a los atentados a gran escala, asesinatos y secuestros de candidatos y la intervención extranjera, son algunas de las características del tercer encuentro de los iraquíes con las urnas en once meses.

Pero la reaparición de Hussein en el primer juicio que se lleva en su contra ­interrumpido hasta el 21 de diciembre después que enviara a los miembros de Tribunal Especial «al infierno» y no se presentara­ es otra de las causas de polarización de la sociedad iraquí que afecta directamente el clima preelectoral.

Las fórmulas se repiten al igual que las elecciones de enero y el referéndum de octubre. El Consejo de Ulemas, la organización político-religiosa que representa a los sunitas, anunció que llevará a cabo un boicot contra las elecciones aunque aseguró que no obligará a ningún iraquí a apoyar esa decisión.

Los comicios que elegirían a miembros del Parlamento con un mandato por cuatro años comenzaron ayer con la votación de los militares, enfermos hospitalizados y presos, para continuar hoy y mañana con los iraquíes registrados en el extranjero y culminar el jueves con la votación en todo el territorio.

Pero en este tercer acto del proceso democrático impuesto por EEUU, los candidatos se dan a conocer públicamente. Eso tiene un precio: al menos siete candidatos han sido asesinados, otros fueron secuestrados o retiraron su candidatura.

Pero hombres como Chalabi ­colaborador de la CIA que inventó las pruebas de la existencia de armas masivas de destrucción que provocó la invasión, y el gran promotor del juicio a Hussein­ promete un «Irak unidos y juntos». «Chalabi es un sinverguenza. Gracias a él estamos bajo ocupación, sin trabajo, sin seguridad, sin agua y sin luz», argumenta Sahar, una mujer de 43 años, residente en el barrio Al Baya al oeste de la capital, mientras hace las compras en el mercado popular y confiesa que votará a una coalición sunita encabezada por Saleeh Al Matlek.

«Un hombre para este tiempo y un hombre para el futuro», asegura ser Iyad Allawi, el ex primer ministro interino nombrado por Bremer, que lidera la lista 731 y, con rostro sonriente en la foto de campaña, invita a los iraquíes a votarlo. Allawi sería el elegido de Bush para ser primer ministro otra vez, porque sería mucho más cooperativo con su gobierno y con la estrategia del uso del «poder aéreo», la próxima instancia de la «victoria en Irak» anunciada por Bush. Si los resultados no le son favorables, la posibilidad de un gran fraude contra los aliados chiítas es posible. «Yo voto por Allawi porque prefiero una conducción laica y luchó contra Sadam», dice Adnin, estudiante de lenguas en la Universidad de Bagdad de 20 años.

Los Soldados del Partido Islámico con sus atuendos que los identifican como integrantes de la jerarquía eclesiástica chiíta, también integran las lista 555. El gran ayatoallah Alí Al Sistani después de tres meses de silencio, reapareció públicamente para pedir a sus seguidores que acudan a votar y recomendar que además lo hagan por la coalición chií que se presenta a los comicios para «preservar la unidad de Irak» y «proteger a los iraquíes». «Vamos a votar lo que diga Sistani. Es un hombre sabio y respetado. Confiamos en él», apunta Haquim.

Algunos dicen que el único candidato por el cual votarían, no está disponible: Sadam Hussein. –

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