Recomiendo:
0

Ocupación y resistencia: las bajas propias y ajenas de la guerra de Iraq

Fuentes: Rebelión

Aprovechando la publicación del informe de la organización británica Iraq Body Count A Dossier of Civilian Casualties 2003-2005 (Un Informe sobre las bajas civiles, 2003-2005) [1], el editorial de la prestigiosa revista médica The Lancet [2] reivindicaba «el derecho del pueblo iraquí a saber» cuál está siendo el coste humano de la invasión y ocupación […]

Aprovechando la publicación del informe de la organización británica Iraq Body Count A Dossier of Civilian Casualties 2003-2005 (Un Informe sobre las bajas civiles, 2003-2005) [1], el editorial de la prestigiosa revista médica The Lancet [2] reivindicaba «el derecho del pueblo iraquí a saber» cuál está siendo el coste humano de la invasión y ocupación de su país. Ya lo había hecho con anterioridad, con motivo de la publicación en la revista, el pasado año, del análisis de un equipo de epidemiólogos de la Universidad Johns Hopkins de Baltimore (EEUU) y colegas iraquíes que estimó en al menos 100.000 los muertos iraquíes en el primer año de ocupación, una cifra cuatro veces mayor, para la mitad de tiempo, que la estimada ahora por Iraq Body Count, 24.865 civiles iraquíes en dos años de ocupación.

El editorial de The Lancet arremete contra la negativa de las autoridades de ocupación de llevar la cuenta del número de iraquíes muertos desde la invasión [3], pero considera al tiempo que el cálculo de Iraq Body Count «[…] es necesariamente una subestimación». Ello es así debido a que Iraq Body Count contabiliza tan solo víctimas iraquíes que han sido registradas al menos por dos medios de comunicación, siempre de lengua inglesa, como el mismo informe reconoce. El hecho de que los medios de comunicación internacionales se concentren en Bagdad explica que el porcentaje de muertos civiles iraquíes atribuidos a las fuerzas de ocupación sea solo del 37%, mientras que la atribución a la resistencia de los atentados indiscriminados, que suelen cometerse en Bagdad y otras grandes ciudades iraquíes y son debidamente publicitados, explica que a las denominadas «fuerzas anti-ocupación» se les achaque hasta casi el 10% del total de muertos civiles. Un 35,9% de los muertos sería responsabilidad de delincuentes comunes.

El informe no incluye muertos iraquíes en acciones de combate, pero ¿cómo determinar quién es un civil y quién es un combatiente en un escenario tan violento e incierto como es el de la ocupación? La mayoría de Iraq está fuera de la información internacional independiente, y las víctimas civiles que provocan los grandes operativos militares o la multitud de incidentes cotidianos son sencillamente ignorados. Por ejemplo, de Faluya el informe de Iraq Body Count establece una cifra total de 1.874 iraquíes muertos en estos dos años, cuando tan solo el asalto militar de noviembre ocasionó al menos 3.000: simplemente, no se ha podido establecer el número de muertos, como señalan las autoridades sanitarias y municipales locales. Cuando una delegación del Estado español visitamos la ciudad el pasado mes de abril, el director del Hospital General de Faluya nos comentó que ningún medio de comunicación internacional les había visitado desde noviembre, cinco meses atrás [4]. El periodista David Enders informaba en un artículo publicado el día 2 de agosto en The Scotsman que esas mismas fuentes hospitalarias le habían informado de que las fuerzas de ocupación estadounidenses que asedian y patrullan la ciudad daban muerte a uno o dos civiles al día en incidentes banales.

«No solemos contar»

Ocurre lo mismo con las cifras de detenidos, muertos y desaparecidos iraquíes asociados por los ocupantes a actividades de resistencia. El pasado 26 de julio, el portavoz del Pentágono Larry Di Rita informaba de que las fuerzas de ocupación estadounidenses mantienen en la actualidad bajo su custodia a 17.000 detenidos iraquíes [5]. Esta cifra no incluye a los detenidos por las nuevas fuerzas de seguridad iraquíes, al menos otros 4.000 en abril, según daba cuenta Kofi Annan [6]. «Estamos deteniendo a un gran número de individuos que están bajo investigación, bien por ser elementos criminales o por ser potenciales insurgentes de los cuales poder obtener información adicional [sobre la resistencia]», indicó Di Rita. Esta cifra supone un nuevo y notable incremento respecto a la última aportada por el Pentágono en marzo: 10.500 [7].

En un seminario del Washington Institute for Near East Policy -institución asociada a los sectores neocon estadounidenses- celebrado el pasado 25 de julio, el general Jack Keane, antiguo segundo Jefe de Estado Mayor del Ejército estadounidense y ahora en situación de retiro, cifraba en 50.000 el número de iraquíes muertos o detenidos en los pasados siete meses en acciones contrainsurgentes estadounidenses en Iraq, una cifra que no ha sido oficialmente reconocida por el Pentágono. Por su parte, Jeffrey White, antiguo miembro de la Agencia de Inteligencia de la Defensa (AID) de EEUU y en la actualidad miembro del mencionado Instituto, indicaba en un informe reciente elaborado para este centro [8] que, siempre según fuentes militares estadounidenses, en 2004 el número de supuestos resistentes muertos o capturados por las fuerzas de ocupación habría sido de 15.000. Según menciona White en su informe, «[…] el director de la AID indicaba recientemente que entre 12.000 y 20.000 insurgentes están en la actualidad activos». Según Keane, la resistencia se nutriría principalmente de 150.000 antiguos cuadros baazistas.

Las estimaciones sobre muertos, detenidos y combatientes iraquíes parecen siempre aproximadas. Ciertamente, como señalaba Di Rita en su comparecencia del 26 de julio en Washington: «Nosotros [las fuerzas militares estadounidenses en Iraq] no solemos contar. Nadie mantiene la contabilidad sobre el tamaño de la insurgencia o sobre el número [de resistentes] que capturamos, porque… es un parámetro que no tiene mucho sentido por sí mismo». Sin embargo, mandos militares y responsables políticos, así como instancias asesoras y de análisis tanto estadounidenses como británicos, reconocen el enraizamiento social de la resistencia y su capacidad de seguir nutriendo sus filas y mantener cuando menos su nivel de ataques, y todo ello pese a la represión y violencia militar indiscriminadas que las cifras de Pentágono permiten vislumbrar.

«Si ambas aseveraciones [sobre el número de iraquíes muertos o detenidos, y el de miembros de al resistencia] son ciertas: ¿que procedimientos han permitido a la insurgencia mantener el status quo en términos de capacidad y ritmo operacionales frente a las sostenidas operaciones de contrainsurgencia de la coalición y el proceso de transformación político [iraquí] en curso?», se pregunta White en su análisis para el Washington Institute for Near East Policy. Un responsable de inteligencia militar declaraba recientemente a The New York Times en condición de anonimato: «Estamos capturando o matando a una gran cantidad de insurgentes, pero son reemplazos más rápidamente de lo que nosotros podemos impedir sus operaciones: siempre hay otro insurgente dispuesto a ponerse en pie y ocupar el lugar» [9].

Bajas estadounidenses y británicas

Como aceptada el general George W. Casey, máximo mando militar de EEUU en Iraq, el pasado 27 de julio en Bagdad [10], la media de ataques se ha mantenido estable a lo largo del año, en torno a 65 al día, según informaba The New York Times el pasado 24 de julio citando al Pentágono. Si bien la información internacional se centra en los ataques indiscriminados con coches-bomba en las grandes ciudades de Iraq, la tasa de soldados estadounidenses muertos por acciones de la resistencia y enfrentamientos con ésta también se mantiene estable. En julio han muerto en combate 45 militares de EEUU (y otros nueve en «acciones no hostiles»), ciertamente una cifra inferior a la del mes anterior (que fue de 69), pero que supera en una baja a la de julio de 2004. En el mes de julio ha habido por lo demás jornadas particularmente sangrientas para los ocupantes estadounidenses, ataques muy mortíferos con bombas detonadas al paso de los convoyes de las tropas estadounidenses, como los de los días 24 (nueve bajas en tres ataques) y 30 (seis soldados muertos en tres ataques en Bagdad y Diyala).

Sin embargo, nada comparable con la tónica de agosto: en los primeros tres días de este mes EEUU ha perdido 27 militares en combate, de ellos 18 en una sola jornada, el día 3; 23 pertenecían a la Segunda Fuerza Expedicionaria del Cuerpo de Marines, desplegada en la provincia de al-Anbar, al oeste de Bagdad, escenario de intensos combates [11]. El número de soldados estadounidenses muertos en combate desde el 1 de mayo de 2003 (fecha formal del final de la guerra) hasta el tres de agosto es 1.312, según datos oficiales del Pentágono.

Por su parte, el gobierno británico admitía el pasado 28 de julio en una comparecencia ante el Comité de Defensa de la Cámara de los Comunes que el Reino Unido había fallado en prever la dimensión de la potencial resistencia a la ocupación de Iraq y que la invasión ha dejado «un vacío estratégico» en el país, en palabras del ministro de Defensa John Reid [12]. Las fuerzas de ocupación británicas han de estar preocupadas por lo que parece la regularización de los ataques contra su presencia en las tres provincias más meridionales de Iraq, precisamente a pocas semanas de que se filtrara un documento del ministerio de Defensa en el se preveía una reducción de los actuales 8.500 soldados británicos hasta 3.000 en 2006 [13]. Ello se debe a la reactivación de las denominadas Brigadas del Imán Alí -pese a su nombre, organización de filiación baazistas creada en 2003-, que han reivindicado varias acciones recientes que, por su factura, son idénticas a las que efectúa la resistencia en otros puntos de Iraq contra las tropas de ocupación, ataques con bomba en arcenes y emboscadas [14]: la muerte de tres soldados el 16 de julio mientras patrullaban por al-Amarah, provincia de Maysan (los dos anteriores soldados británicos muertos en acción lo fueron en mayo), y de dos guardias privados de seguridad también británicos, de la empresa de seguridad Control Risks Group [15], en un ataque con bomba el día 30 contra un convoy de diplomáticos de esta nacionalidad, además del asesinato previo de un juez iraquí.

Estos hechos, unido al ataque del 3 de agosto en las proximidades de Hadiza, que causó la muerte a 14 marines que iban en un vehículo blindado anfibio Amtrac, confirman las sospechas del Pentágono y de las fuerzas británicas de que la resistencia esta perfeccionando y ampliando territorialmente el uso de lo que los ocupantes han venido a denominar «artefactos explosivos improvisados (o caseros)», cuya detonación controlada, tras ser ocultados horas antes del paso de un convoy, se combina frecuentemente con ataques con armas ligeras. También un convoy del contingente lituano era atacado por este mismo método combinado el día 4 de agosto en Hilla (Babilonia). «En los meses recientes, las bombas en los arcenes [de las carreteras], que son las preferidas por los insurgentes en Iraq, han ganado significativamente en tamaño y sofisticación», declaraban oficiales estadounidenses a The New York Times el 4 de agosto, reconociendo la muerte de tres especialistas artificieros de EEUU en tareas de desactivación en lo que va de año. A diferencia de los coches-bomba de los grupos supuestamente vinculados a la red al-Qaeda en Iraq, estas bombas solo muy ocasionalmente causan víctimas civiles, y suelen ser desactivadas durante el día por los mismos resistentes.

Al-Qaim, Hadiza, Rawa

El Pentágono admite no conocer detalladamente la estructura de la resistencia, o su nivel de coordinación o fuentes de financiación [16], si bien el teniente general del Cuerpo de Marines, James T. Conway, que acompañaba a Di Rita en la rueda de prensa en el Pentágono del día 26, indicó entonces que las fuerzas estadounidenses de ocupación tienen identificados a entre ocho y 10 máximos dirigentes de la resistencia iraquí, los cuales «[…] sabemos se reúnen de vez en cuando para hablar de organización y tácticas». El general Keane había indicado en el mencionado seminario del Washington Institute for Near East Policy que estos supuestos mandos de la resistencia mantienen sus encuentros en Siria y Jordania. La Administra Bush acusa recurrentemente a Siria de no impermeabilizar su frontera al paso de voluntarios (que se reconoce constituyen una mínima parte de los insurgentes, vinculados además en su mayoría a la tramas salafistas [17]) y de dinero para la resistencia.

Ciertamente, el Pentágono ha lanzado desde la primavera al menos media docena de grandes ofensivas en lo que se denomina el «corredor del río Éufrates», que enlaza las ciudades de Husaybah -en la frontera con Siria-, al-Qaim, Rawa, Hadiza y Faluja con Bagdad. Los operativos contrainsurgentes de los últimos meses y semanas se están llevando a cabo concretamente en torno a las ciudades de al-Qaim y Hadiza, ésta segunda a 220 kilómetros al oeste de la capital, ambas fuertemente castigadas por las fuerzas de ocupación [18]. A éstas se les ha unido más recientemente, para desgracia de sus habitantes, Rawa, situada al norte del Éufrates y cruce de las autopistas que conectan la frontera siria con Mosul y Bagdad, antes una zona tranquila: desde el 16 de julio, 1.800 soldados estadounidenses vienen desarrollando una fuerte ofensiva en torno a esta ciudad, muy cerca de la cual se ha comenzado a construir la primera base militar establece estadounidense en la región, que solo era recurrentemente batida por los ocupantes para luego replegarse [19]. La Asociación de Ulemas Musulmanes denunciaba a mediados del mes pasado que el asedio y el bombardeo de la ciudad estaban provocando una oleada de refugiados y muchas víctimas civiles, una denuncia de la que ningún medio internacional daba cuenta [20].

El 31 de julio el Pentágono informó de la muerte de 11 supuestos insurgentes en una escuela de Hadiza [21], reducida a escombros por proyectiles de carros de combate y aviones durante la operación, una represalia por un ataque previo de al resistencia local que había costado la vida a dos marines. Muy pocos días después, el 2 de agosto, seis marines morían en una emboscada con armas ligeras en las proximidades de esta misma ciudad; al día siguiente, 14 más en el ataque contra el vehículo anfibio, también en Hadiza. Las reflexiones reiteradas de los mandos militares estadounidenses sobre el terreno acerca de la capacidad de renovación de los combatientes iraquíes y de lo efímero de su control territorial parecen más que justificadas. De hecho, la imagen que del combatiente iraquí se está formando en el imaginario militar del ocupante es compleja. El segundo mando de Operaciones de la Junta de Jefes de Estado Mayor de EEUU, el general de Brigada Carter Ham, decía estos días que los ocupantes se enfrentan «[…] a un letal y, lamentablemente, adaptable enemigo. Son peligrosos y ciertamente tienen capacidad» [22]; por su parte, un sargento artificiero estadounidense destinado en Bagdad contrapuntea: «Estamos combatiendo con un enemigo que se va a su casa por la noche y no lleva uniforme» [23].

Con tal escenario y la aceptada consideración de las limitaciones de los nuevos cuerpos de seguridad militares y policiales iraquíes para hacer frente a la resistencia [24], el anuncio de una posible retirada estadounidense limitada y muy discreta (20.000 efectivos de los 138.000 actuales) en la primavera de 2006 parece más un recurso publicitario que un proyecto razonable, y es, antes que la confirmación del interés de EEUU de permanecer en Iraq, la demostración palmaria de su imposibilidad de salir del país.

Carlos Varea es coordinador de la Campaña Estatal contra la Ocupación y por la Soberanía de Iraq (www.nodo50.org/iraq)

Notas:

1. En inglés: http://reports.iraqbodycount.org/a_dossier_of_civilian_casualties_2003-2005.pdf.

2. The Lancet, 2005; 366:344.

3. Véase también la carta de expertos mundiales publicada en otra revista médica y traducida en IraqSolidaridad en: http://www.nodo50.org/iraq/2004-2005/docs/victimas_5-04-05.html.

4. Véase en IraqSolidaridad: http://www.nodo50.org/iraq/2004-2005/docs/ceosi-iraq_faluya_5-05-05.html.

5. The Washington Post, 27 de julio, 2005.

6. Véase en IraqSolidaridad: http://www.nodo50.org/iraq/2004-2005/docs/resistenc-14-06-05.html.

7. Véase en IraqSolidaridad http://www.nodo50.org/iraq/2004-2005/docs/presos_7-04-05.html y enlaces relacionados en http://www.nodo50.org/iraq/2004-2005/documentos.html#ancre142629.

8. White J., 2005. «Assesing the Iraqi Insurgency» (Policy Watch 978), Washington Institute for Near East Policy: http://www.washingtoninstitute.org/templateC05.php?CID=2282.

9. The New York Times, 24 de julio, 2005.

10. The Washington Post, 28 de julio, 2005.

11. De los 138.000 soldados de EEUU en Iraq, 23.000 son marines (USA Today, 3 de agosto, 2005).

12. The Guardian, 28 de julio, 2005.

13. http://www.dailymail.co.uk/pages/live/articles/news/news.html?in_article_id=355251&in_page_id=1770 y audio en IraqSolidaridad: http://www.redconvoz.org/gloobal/gsounds/4625_200507132.mp3.

14. Al-Jazeera, 30 de julio, 2005.

15. En la actualidad operan en Iraq 60 empresas privadas de seguridad con al menos 25.000 empleados, algunos de los cuales pueden llegar a cobrar 33.000 dólares al mes (The Washington Post, 29 de julio, 2005).

16. The New York Times, 24 de julio, 2005, y White ref. en nota 4.

17. Véase en IraqSolidaridad: http://www.nodo50.org/iraq/2004-2005/docs/ceosi-iraq_resist_5-05-05.html y el texto de Carlos Varea y Pedro Rojo: http://www.nodo50.org/iraq/2004-2005/docs/ceosi-iraq_9-06-05.html.

18. A población refugiada y hospitales atacados de ambas ciudades se está destinando ayuda de emergencia por parte de la CEOSI. Véase: http://www.nodo50.org/iraq/2004-2005/agenda/ayuda_sanitaria.html.

19. Los Angeles Times, 13 de Julio, 2005.

20. De esta denuncia se hacía eco IraqSolidaridad el día 19: http://www.nodo50.org/iraq/2004-2005/breves.html.

21. Associated Press, 31 de julio, 2005.

22. USA Today, 3 de agosto, 2005.

23. The New York Times, 4 de agosto, 2005.

24. El jefe de la Junta de Jefes de Estado Mayor estadounidense, general Peter Pace, ha indicado en julio que solo dos tercios del nuevo ejército iraquí «serían parcialmente capaces» de combatir a la resistencia, y que a penas la mitad de las unidades de policía están listas sobre el terreno.