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Homenaje a Willie Colon, trompetista, cantante y arreglista

¡Oh, qué será, que será… ¿de nosotros sin ti, Willie?

Fuentes: Rebelión

El pasado lunes 9 de marzo, los restos mortales del “malo” del Bronx, Willie Colón, fueron despedidos por su público y gente cercana en la catedral neoyorquina de San Patricio. Trombonistas de la ciudad al ritmo de “La murga” le dieron el último adiós a una de las grandes figuras de la salsa, ahora, leyenda inmortal.  Hállese en estas líneas un sencillo homenaje a través de su música, vida y legado.

William Anthony Colon Roman nació un 28 de abril de 1950 en South Bronx Nueva York y fue criado por su abuela puertorriqueña. De padre convicto y madre adolescente, fue su abuela la encargada de inculcar la música en su nieto, algo que de lo que muchos estamos agradecidos.

Fue primero sombra del músico Mon Rivera, que lo llamaba “el americanito”. Esto bajo el contexto de la creciente comunidad puertorriqueña en Nueva York. Trompetista, cantante y arreglista, con tan solo 16 años firmó con Fania Records y debutó en 1967 con su disco  “El Malo” que, posteriormente adoptó como sobrenombre hasta el día de su muerte y que vendió nada menos que 300 mil copias. Con su música fuerte, que combinaba múltiples ritmos como el son cubano, la salsa,  así como ritmos de jazz y rock se hizo de un nombre dentro de la industria musical. Se codeó con nombres como Ruben Blades y Hector Lavoe; su discografía junto a “El Cantante” creó  Álbumes como The Hustler, Cosa Nuestra y Asalto Navideño consolidando  un repertorio que hoy es considerado fundamental en la historia de la salsa y en la propia formación de Colón como músico. 

Pero miren: la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, que Colón se separó de Love en 1970 y con la experiencia detrás busco empezar una etapa nueva en su carrera y es en ese momento que conoció a un joven abogado panameño buscando una oportunidad en Nueva York, Ruben Blades.  Juntos empezaron a trabajar, mezclando la lírica de Blades y el sonido de Colon, crearon primero en 1975 la canción “El Cazanguero”,  el álbum “Metiendo mano” de 1977, en el cual ya el alto contenido social empezó  a estar más presente, pero el parteaguas llegó al año siguiente (1978) con el álbum “Siembra”, que presenta el sello característico de ambos artistas y se convirtió en  uno de los álbumes más vendidos en la historia de la salsa y de la historia musical misma. “Siembra” de 1978 es considerado popularmente el mejor álbum del género pues su fuerte carga política con su toque centrado en los barrios y las calles marginadas como en las que crecieron sus creadores y en donde la salsa estaba  más presente, dio un golpe sobre la mesa en la manera de hacer música en esos años. Y claro, no podíamos dejar pasar el gran mensaje político y social en las letras  del “malo”, por ejemplo, en la canción “Plástico” se oye una estrofa que hoy pregona frente a las políticas migratorias de EU en las que cientos de latinos, migrantes indocumentados, y minorías raciales  son perseguidas por agentes del ICE con total impunidad y crueldad:

Oye latino, oye hermano, oye amigo

no te dejes engañar busca el fondo y su razón

recuerda se ven las caras pero nunca el corazón 

se ven las caras de esperanza por una latinoamerica unida.

O otra en su ya inolvidable clásico “El gran varon”

Hay que tener compasión

basta ya de moraleja…

El que nunca perdona 

tiene destino cierto

de vivir amargo recuerdo

en su propio infierno.

 Y claro para cerrar con broche de Oro: de “Siembra”

Usa la conciencia, latino

No dejes que se te duerma

No la dejes que muera

Lucha siempre  por tu raza…

Hermano latino, con fe y

siempre adelante

olvida las apariencias

diferencias de color

y utiliza la conciencia

pa hacer un mundo mejor.

Las letras hablan por sí solas en tiempos de desunión y violencia. Willie Colon ya lo tenía claro hace más de 48 años: la unidad y una actitud de “siempre para adelante” será lo que nos lleve a mejor puerto. No hay nada mejor que ver nuestras propias carencias bailando y poder hacerlo así  es quizá  el legado más grande de este músico, llevar los problemas de todo un estrato social, de un continente entero a las más altas esferas musicales, convirtiendo nuestras tragedias en piezas artísticas dignas de recordarse. Y ya lo dijo Ruben Blades en un escrito de despedida: Compadre (refiriéndose a Colón) usted no está muerto, ahora es cuando usted empieza a vivir.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.