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Un DVD casero demuestra que la práctica de torturas y malos tratos es generalizada en Irak

Fuentes: El Mundo

El DVD se titula Ramadi Madness (Locura en Ramadi) y en él podemos ver a los soldados de la Guardia Nacional de Florida en acción: dándoles patadas a los prisioneros ensangrentados, mostrando ante la cámara las heridas de bala o agitando los brazos del conductor de un camión que murió tiroteado. El Pentágono investigó el […]

El DVD se titula Ramadi Madness (Locura en Ramadi) y en él podemos ver a los soldados de la Guardia Nacional de Florida en acción: dándoles patadas a los prisioneros ensangrentados, mostrando ante la cámara las heridas de bala o agitando los brazos del conductor de un camión que murió tiroteado.

El Pentágono investigó el incidente, interrogó a 120 soldados de la Compañía Bravo y decidió enterrar finalmente el episodio por considerar que no había suficientes indicios de comportamiento delictivo.

El periódico The Palm Beach Post se hizo sin embargo con una copia del DVD casero, Ramadi Madness, montado por secciones con títulos más que elocuentes: Esos pequeños bastardos, Otro día, otra misión, otra bolsa de basura… Según la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), se trata tal vez de la prueba más concluyente de la práctica generalizada de torturas y malos tratos en Irak, más allá del escándalo de Abu Ghraib.

Los incidentes tienen esta vez como escenario la localidad de Ramadi, en el triángulo suní y a unos 110 kilómetros de Bagdad, donde estuvo estacionada la Compañía Bravo de la Guardia Nacional de Florida hasta el año pasado. El incidente que precedió al vídeo fue el tiroteo del camión sospechoso, que al parecer llevava explosivos a bordo.

Un soldado muestra ante la cámara al conductor tiroteado, ya muerto, y le mueve el brazo como si dijera adiós. En otra escena, varios soldados le dan patadas en el cuerpo y en la cabeza a un prisionero herido y ensangrentado.

Según explicó al Palm Beach Post el coronel Jeremy Martin, los actos «no llegan a un nivel de abuso delictivo» y los soldados «fueron seguramente amonestados por sus acciones». El abogado Jameel Jaffer, portavoz de la ACLU, ha anunciado su intención de exigir responsabilidades penales por el incidente y ha destacado las maniobras del Pentágono para evitar que las imágenes se hicieran públicas.

También ayer, el coronel Barry Johnson, portavoz del Centro de Operaciones y Detenciones en Irak, anunció que los mandos norteamericanos entregarán posiblemente a las autoridades iraquíes la prisión de Abu Ghraib y trasladarán su centro de detenciones a «un lugar más seguro» y mejor protegido contra los ataques de los insurgentes.

El presidente Bush anunció hace meses que la cárcel de Abu Ghraib, escenario de las torturas de los presos iraquíes a manos de los soldados norteamericanos, sería demolida para dejar paso a un nuevo y moderno centro penitenciario. Los planes han variado desde entonces, y el Ejército norteamericano baraja ahora la entrega simbólica de la prisión, usada como cámara de tortura por Sadam Husein, al nuevo Gobierno iraquí.

Según explicó el coronel Johnson, la prisión está ahora dividida en dos: una zona bajo control norteamericano y donde están encarcelados los «detenidos de seguridad» (léase insurgentes iraquíes y acusados de terrorismo), y otra sección, donde se encuentran los delincuentes comunes, bajo vigilancia de los carceleros iraquíes.