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50 años de «Novecento», el manifiesto político de Bertolucci

Fuentes: Naiz [Imagen: «El cuarto Estado», Giuseppe Pellizza da Volpedo]

‘Novecento’, gigantesca en todos los sentidos, empezando por la duración y el reparto, fue estrenada en el Festival de Cannes en mayo de 1976. Representa a la Italia del siglo XX, el auge del fascismo contra la clase obrera

Todo es colosal en ‘Novecento’: el título, la duración (5 horas y 20 minutos), el tema, el reparto, el objetivo de representar una época, la historia reciente de todo un país… 

Estrenada hace medio siglo, el 21 de mayo de 1976 en el Festival de Cannes, es una película exagerada y ambiciosa, realista y utopista, que sirve como ficción y como documental. 

Supuso además el definitivo salto de un director como Bernardo Bertolucci a la élite internacional, a pesar de constituir un proyecto que iba claramente contra los principios del cine estadounidense: un film larguísimo y con simpatías socialistas, por no decir comunistas. 

Restaurado y repuesto de nuevo en las salas italianas para este aniversario, merece la pena ser recordado como un trabajo grandioso. 

Intimidades y grandes hechos

¿Cómo pudo Italia convertirse en pocos años en dictadura fascista, a pesar de tener una enorme clase obrera? ¿Por qué los «patrones», término clave en ‘Novecento’, eligieron la violencia en vez de escuchar los gritos de los más humildes?

Personas humildes que, teóricamente, formaban la gran mayoría, con sus reivindicaciones y sus símbolos, incluido el que abre la primera secuencia de la peli, un enfoque del enorme cuadro ‘El cuarto Estado’ del pintor Giuseppe Pellizza da Volpedo, con el primer plano del hombre barbudo representando a los labradores de todo el mundo. 

La narración sigue, de manera un poco barroca, con un flashforward, es decir, se inicia con el final, el día de la liberación de Italia de la dictadura el 25 de abril de 1945. Un envejecido Robert De Niro interpreta a Alfredo, hijo (y nieto) del patrón de esta empresa agrícola de la Bassa, la zona en torno al río Po, mientras es amenazado por un joven guerrillero. Poco después, el jerarca fascista Attila (Donald Sutherland) recibe una paliza mortal por parte de las campesinas. 

Son dos de los polos de un film que concede abundante espacio a historias secundarias que nos conducen a la Historia en mayúsculas, la de los grandes hechos: la Primera Guerra Mundial, el retorno posterior a la vida real, las luchas entre los patrones (de nuevo) y los trabajadores, y el auge del fascismo y su caída. 

La película concede abundante espacio a historias secundarias que nos conducen a la Historia en mayúscula, la de la Primera Guerra Mundial y el auge del fascismo

Bertolucci nos lleva a conocer la intimidad de los protagonistas e intenta explicar que la violencia y la opresión son instintos latentes. Burt Lancaster, en una enorme interpretación como abuelo de Alfredo (Robert de Niro), y que lleva su mismo nombre, el patriarca que se suicida en el establo de la empresa después de haber intentado violar a una menor y haberse dado cuenta de su impotencia. 

Alfredo y Olmo (Gérard Dépardieu) han nacido a pocos minutos de distancia, el día de la muerte del compositor Giuseppe Verdi, cuyos temas recorren a lo largo de la película, empezando por los nombres de los personajes (hay hasta un Rigoletto). Alfredo es heredero del padrón; el otro, nieto de campesinos. Sin embargo, comparten mucho, a pesar de estar en dos frentes opuestos… empezando por un evidente machismo. 

Un rojo con varios sentidos

Dividido después del estreno en dos partes por una razón comercial, en dos ‘actos’ como ‘Kill Bill’ de Quentin Tarantino (que ha vuelto a la gran pantalla hace poco en un único bloque), ‘Novecento’ es, según Bertolucci, un film que habla «del tiempo y de la cultura popular». No quiere ser un documental, sino que evoca hechos reales para transformarse en una epopeya universal, una apología de la clase obrera que el director de Parma quiere dejar clara enseguida, antes de que empiece a desplegarse la película. 

En este sentido, se parece más a obras gigantescas como ‘Hasta que llegó su hora’ y ‘Érase una vez en América’ de Sergio Leone, donde el protagonista absoluto es el tiempo. En el primer caso, Bertolucci había participado en la escritura del guion, y en el segundo, Robert De Niro será el protagonista, aquí también compartiendo mucho con otro coprotagonista travieso y controvertido (interpretado por James Woods). En todos estos casos, la banda sonora fue de Ennio Morricone.

El Partido Comunista Italiano lograría el mejor resultado de la historia un mes después del estreno, como una confirmación de las tesis de Bertolucci

Lo de Bertolucci es claramente un manifiesto político, de denuncia de los crímenes del fascismo, que aparece como el mal absoluto, confrontando con el socialismo y el comunismo, donde todo es positivo.

Bertolucci, dirigiendo ‘Novecento’. (AFP)

Destaca en este sentido el color rojo, sobre todo en las banderas y en la ropa, algo que Warren Beatty con su plurigalardonada ‘Reds’ de 1981 intentará superar en cantidad. El rojo es también el de la sangre y de la violencia, como rojas son las banderas socialistas y comunistas, que el director de fotografía Vittorio Storaro (ganador del Oscar por ‘Reds’) coloca en una paleta densa y vivaz. 

Aquel 1976, con el Partido Comunista Italiano logrando en junio, un mes después del estreno de ‘Novecento’, el mejor resultado de su historia (el 34,37%, en la Cámara de los Diputados y el 33,83% en el Senado), sería una especie de confirmación oficial de las tesis de Bertolucci. 

Hoy sería una serie

El sexo, inevitablemente, tiene un peso relevante también. Un sexo acosador como en ‘Último tango en París’, un sexo de tríos que el director de Parma propondrá de nuevo en ‘The Dreamers’, con una chica rodeada de dos chicos. Nada que ver, de todas formas, con el sexo visto como arma política por Pier Paolo Pasolini, que estaba grabando su último trabajo, el ultranihilista ‘Saló’, a pocos kilómetros del equipo de ‘Novecento’, y que tuvo un «enfrentamiento futbolístico» mitificado por los testigos.

Gracias a escenas muy eficaces, que se podrían hasta extrapolar del contexto de la película y funcionar por sí mismas, Bertolucci ha sabido construir un maravilloso fresco de lo que había sido Italia, gracias sobre todo a unos actores en estado de gracia. A veces se pierde, es verdad, poniendo demasiada carne en el asador. Esto se nota sobre todo en el segundo de los actos, en cualquier caso menos disperso que el primero. 

El siglo XX nunca ha sido representado con un estilo tan realista y a la vez tan idealizado

Donald Sutherland matando a un gato de un cabezazo, el discurso de Gérard Dépardieu a los obreros («Il padrone è morto, il padrone non esiste piú»), el paseo del joven Olmo por encima de una mesa abarrotada de gente pobre como él mientras el padre le explica las leyes de la vida… Son realmente escenas impactantes. Y eso solamente por citar tres de una película que no parece durar cinco horas, con sus dos actos de tres y dos horas. 

Lo cierto es que el ‘Novecento’, es decir, el siglo XX, nunca ha sido representado con un estilo tan realista y a la vez tan idealizado. Allí probablemente está el secreto del legado de esta obra colosal, que hoy funcionaría bien como serie de televisión.   

Fuente: https://www.naiz.eus/es/info/noticia/20260520/50-anos-de-novecento-el-manifiesto-politico-de-bertolucci