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BRIC: Brasil - Rusia - India - China

Los cuatro colosos del futuro estrechan sus lazos Nueva York

Fuentes: Argenpress

El ‘triángulo’ ruso-chino-indio nació en las orillas del East River de Nueva York, en el hotel ‘Millenium Plaza’ a tres minutos de camino de la sede de la ONU. El evento tuvo lugar en 2002, tres años después de que el Ministro de Exteriores, más tarde Primer Ministro, Evgueni Primakov, ofreció crear el ‘triángulo estratégico’ […]

El ‘triángulo’ ruso-chino-indio nació en las orillas del East River de Nueva York, en el hotel ‘Millenium Plaza’ a tres minutos de camino de la sede de la ONU. El evento tuvo lugar en 2002, tres años después de que el Ministro de Exteriores, más tarde Primer Ministro, Evgueni Primakov, ofreció crear el ‘triángulo estratégico’ Moscú-Nueva Delhi-Pekín.

La semana pasada el ‘triángulo’ se transformó en una nueva figura geométrica de forma cuadrangular. En inglés su nombre tiene también el carácter cuadrangular: BRIC muy parecido a ‘ladrillo’. Las tres últimas siglas significan lo de antes: Rusia, la India y China, pues la primera es Brasil.

Por primera vez en la historia de diplomacia internacional un titular de Exteriores de este país se entrevistó con sus colegas del ‘triángulo’ en la sede de la ONU, en el local de negociaciones situado en la planta baja del edificio en el East River.

Tanto este local, como la cita no tuvieron ni el menor indicio de solemnidad. Hacia las postrimerías de año el comercio ruso-chino ha de batir un nuevo record a nivel de unos 34 mil millones de dólares. Rusia y Brasil están soñando con 15 mil millones. La India y China se adelantan a los demás por el desarrollo de su comercio; la India y Brasil descubren nuevas esferas de cooperación, y así sucesivamente.

Al mismo tiempo, no se trata de un abanico de relaciones comerciales bilaterales de los grandes países, sino de que BRIC desempeña un papel singular en el proscenio mundial.

Esta abreviatura de cuatro siglas apareció por primera vez en el ya conocido informe presentado hace tres años por el Servicio de investigación ‘Morgan Stanley’, en que, a base de las cifras, se demostró que a mediados de siglo, las economías de China y la India se clasificarían en el primero y el segundo lugares del mundo, respectivamente, mientras que Brasil y Rusia siguen a la zaga de ellas en la misma dirección hacia el liderazgo económico mundial. A estas alturas, las cifras y siglas se convirtieron en palpable fuerza material de la política y la economía internacionales: todo el mundo está al tanto del futuro singular de los países agrupados en BRIC y lo tiene en cuenta en sus acciones.

Por esta razón, el encuentro de los Ministros de Exteriores, el primero en la práctica diplomática, no puede dejar de ser considerado como histórico.

Procede señalar que la discusión de los problemas comerciales en su seno y también con otras potencias mundiales persigue los fines estratégicos: no permitir que alguien provoque cizaña entre ellos e impedir (en la medida de lo posible) competencia mutua. Los cuatro países desempeñan un mismo papel a escala universal: el de pretendientes reconocidos al liderazgo. Esto quiere decir que entre ellos son inevitables la cooperación y competencia al mismo tiempo. De ahí se deduce que el método más sencillo y evidente de impedir que el pronóstico del ‘Morgan Stanley’ se haga realidad, es provocar cizaña entre los cuatro aspirantes a la hegemonía económica mundial.

Esto es obvio teniendo en cuenta las relaciones complicadas entre China y la India, lo que afecta el actual funcionamiento del ‘triángulo’ ruso-chino-indio: todos los encuentros tripartitas estaban a punto de fracasar desde el momento de sus preparativos hasta el final. Y eso a pesar de que surgía siempre mayor número de temas a discutir en común, pero el tiempo escaseaba.

Pese a muchos problemas diplomáticos, los tres ministros de Exteriores se reunían y en el verano de 2006 en San Petersburgo se realizó por primera vez la Cumbre tripartita, en ocasión de la Cumbre del G-8. Entonces, Rusia, anfitriona de ambas Cumbres, en persona del presidente Vladímir Putin, propuso no sólo proseguir la práctica de encuentros tripartitas, sino tratar de ampliar a cuatro el número de sus integrantes, teniendo en cuenta las relaciones especiales entre la India y Brasil. A este respecto procede recordar que la diplomacia india tiene en sus activos dos ‘triángulos’ que se reúnen con regularidad; el segundo creado con Brasil y la RSA, la mayor economía del Africa negra.

Hay que reconocer sin ambages que las dificultades que caracterizan las relaciones entre los cuatro futuros líderes mundiales, se refieren a que todos esos ‘triángulos’ y ‘cuadrángulos’ hablan más de la necesidad de encontrarse con más frecuencia y conversar. O bien, en lenguaje más oficial, por el momento se está elaborando (y con éxito) una agenda común. No es una organización internacional estructurada a base de obligaciones recíprocas, acuerdos y Estatutos. Por ahora no es más que el ‘mecanismo de consultas’ que se limita a encuentros de altos funcionarios públicos que se hacen habituales.

Pero las leyes que rigen el funcionamiento de esa geometría diplomática internacional rezan que tales mecanismos pecan de papeleo llamado a preparar encuentros que concluyen habitualmente con acuerdos informales. Por el momento, no vale la pena hacer conjeturas. En todo caso, está claro que si todo el mundo sabe lo que significa BRIC, los cuatro países se vieron obligados a negociar su futuro en ese mundo.