Para la mayoría, la economía política marxista es sinónimo de planificación. Quizá ningún experimento de planificación se haya asociado tan estrechamente con la economía marxista como el primer plan quinquenal, iniciado en 1928. Esto puede explicarse, al menos en parte, por los inmensos cambios materiales que provocó en la Unión Soviética. Según Robert C. Allen, la población urbana se duplicó entre 1928 y 1940, y las tasas de alfabetización se duplicaron con creces en una generación, alcanzando el 81 % en 1939 (92). La producción industrial bruta se multiplicó por siete entre 1928 y 1940. Pero el coste humano de estos cambios fue inmenso. Una combinación desastrosa de colectivización forzosa, industrialización y escasez de cereales condujo a un bajo nivel de vida para los trabajadores urbanos y a una hambruna devastadora en las principales regiones productoras de cereales. Los historiadores Robert W. Davies y Stephen G. Wheatcroft sitúan el número de muertos por la hambruna soviética de 1931-1933 en 7 millones, una estimación conservadora. Más de la mitad de estas muertes se produjeron en la Ucrania soviética; el 71 % de ellas fueron de campesinos.
El primer plan quinquenal, el estalinismo y el destino de la economía política marxista en la URSS
Fuentes: Sin permiso


