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La Fábrica de Sueños. Taxi Driver (1976), de Martin Scorsese (a 50 años de su estreno)

Redimir a una niña y combatir la violencia…

Fuentes: Rebelión

Todo lo que ha habido, desde la Nueva Izquierda hasta el Watergate, Vietnam, los Papeles del Pentágono, el movimiento hippie, el movimiento contra la guerra y la contracultura de las drogas y el rock, han sido proyectos de ingeniería social planificados de antemano. DANIEL ESTULIN (El Instituto Tavistock) 

[Un memorando interno del FBI, 1968] menciona que se empleó a Grateful Dead para canalizar la  protesta y la rebeldía de la juventud hacia direcciones más benignas e inofensivas. Prestaron un servicio de importancia vital desviando a muchos jóvenes hacia las drogas y el misticismo, en vez de hacia la política. JIM KEITH (El Instituto Tavistock, p. 81) 

Todo lo que soy se lo debo a la previsión de la CIA. TIMOTHY LEARY (El Instituto Tavistock, p. 82) Cuando la técnica haya sido perfeccionada, todo gobierno que lleve una generación entera dirigiendo la  política educativa podrá controlar a sus súbditos sin ser cuestionado, sin necesidad de ejércitos ni policía. SIR BERTRAND RUSSELL (El Instituto Tavistock, p. 90) 

Desde la bóveda interdisciplinaria de La Fábrica de Sueños, vía Cine-Club Al Filo del  Tiempo, se inicia un ciclo sobre vida y obra de Martin Scorsese con Taxi Driver (1976) o El  taxista y la segunda colaboración, de once, entre el cineasta y el actor Robert deNiro. Obra  que va sobre un hombre solitario, ex marine de Vietnam, renuente a la violencia pero que al  perder a su amor y conocer por azar los avatares de una niña de 12 años y medio en la  prostitución, busca entrar en un mundo organizado y, por contraste, se hunde en la violencia  para poder sacar partida de ello. En la serie de cinco documentales Mr. Scorsese, dirigida por  Rebecca Miller, hija de A. Miller y esposa de Daniel Day-Lewis, el cineasta ítalo/gringo se  pregunta: ¿Somos intrínsecamente buenos o malos? (1), pregunta maniquea vía dualismo y  producto de la visión del adulto que siendo niño creció entre el asma y el cine, entre la mafia  y el catolicismo, credo por el cual ingresó joven al seminario para luego recular hacia la vida. 

Una vida que se forjó entre catolicismo, su familia en el barrio Little Italy, el cine italiano y,  luego, la Nouvelle Vague En sus inicios recibe la influencia de J. Cassavetes, del cine gringo  de los 40 y 50 del XX y, en especial, del Western, las epopeyas históricas Tierra de faraones,  (1955), de H. Hawks, y El Cid (1961), de A. Mann, y ha reconocido el valor de cineastas  como S. Ray, M. Antonioni, F. Fellini, A. Hitchcock e I. Bergman, quien pondera a El taxista (2). A los cuatro años le extirparon las amígdalas y por ello contrajo el asma, se alejó de la  actividad física y de sus pares, hecho crucial en su actividad creativa: por influencia paterna  fue llevado al cine y ahí pasó al interés por la pintura en acuarela, los filmes y la literatura.  Si bien en su casa no se leía mucho, hacia los 17 o 18 años recibió la marca de El revés de la  trama, de G. Greene, Retrato del artista adolescente, de J. Joyce, Memorias del subsuelo, de  F. M. Dostoievski. El tiempo libre por el asma lo acercó al seminario, de donde se le expulsó.

Primero como monaguillo de la antigua Catedral de San Patricio, por llegar tarde a las misas,  y luego del seminario, al que asistió por un año, Colegio Catedral de la Inmaculada  Concepción, por mal rendimiento. Muchos años después, tendrá problemas de otra índole en  sus matrimonios, ¡qué paradoja!, por rendimiento excesivo en su oficio del cine, el único  oficio que terminó por gustarle. Hasta que en 1960 fue consciente de que su vocación católica [se dio], en cierto modo, a través del cine. Así, el catolicismo perdió a un pecador y el cine  ganó a un santo que supo reflejar como nadie las temáticas de culpa, redención, depresión,  violencia e inseguridad, en filmes como El Toro Salvaje (1980), producto en buena parte del  consumo de fármacos y el abuso de cocaína, El rey de la comedia (1986), filme rodado luego  de que MS estuvo en el hospital por agotamiento y neumonía, La última tentación de Cristo  (1988), la historia de un Cristo más humano gracias a la prosa del griego Nikos Kazantzakis. 

A su vez espejo de un Scorsese más humano, menos inspirado por la violencia y ahora al  máximo por la compasión, debido también al guion de Paul Schrader, que luego fue revisado  por Jay Cocks, hasta que MS lo aprobó merced al respaldo de Michael Ovitz, inversor gringo  y cofundador de la Agencia de Artistas Creativos (CAA), de la cual fue presidente (1975/95) y más tarde de la Walt Disney Company por 16 meses. Otros dos filmes van a mostrar las  experiencias y los sentimientos de MS frente a los asuntos de culpa, violencia y redención:  Goodfellas (1990), Buenos muchachos o Uno de los nuestros (por la conradiana frase tomada  de Lord Jim) y Cape Fear (1991) o Cabo de miedo. Así, como Henry Hill dice ‘mejor  gángster que presidente’, como hoy podría repetir de otra manera Trump: ‘Mejor gángster y  presidente a la vez’, y ambos hacen gala de astucia, no de inteligencia, Max Cady, también  lo hace en su doble sentido, desde la psicopatía: habilidad para engañar y evitar ser engañado. 

Aquí, desvirtuando una eventual apología de la violencia, cabe afirmar también, que tal  astucia se desprende de la ira represada como producto de uno de los peores sentimientos que  puede abrigar el ser humano: la impotencia. Si para resolver la de Travis, Henry o Max,  Scorsese se vale de la violencia no es para exacerbarla sino para reflejar en pantalla lo que  únicamente puede entregar a condición de hallar tal elemento. Y esa necesidad de violencia  es como la del alcohólico frente a la bebida: para alimentar su estado, no para saturarlo;  además, para catapultarse a otro universo (3). El que más allá del deseo, la furia contenida, la  imprecación, reclama, como en estos tiempos de inquietud, la llegada de la siempre subjetiva  e incompleta justicia. Justicia como la que, tras el fracaso en su relación con Betsy, Bickle  decide buscar y ejercer en el caso de Iris, tras ser inducida a prostituirse por su proxeneta  Matthew, a quien ella en su nobleza infantil llama Amoroso, así sea más bien objeto de odio. 

Luego de Mean Streets (1973) o Calles peligrosas, la actriz Ellen Burstyn escoge a MS para  que la dirija en Alice Doesn’t Live Here Anymore (1974) o Alicia ya no vive aquí y apenas  dos años después filma Taxi Driver, pesadilla urbana, como el primer filme citado, sobre ese  cáncer gringo llamado soledad. La misma que hoy acosa a los EE.UU de Trump y su  descomunal ego, ego que ha llevado al país a una guerra civil, no declarada pero GC al fin,  a través de su diktat nazifascista (4) vía ICE y la Border Patrol o Patrulla Fronteriza: lío que  crece al reaparecer el Black Panther Party renovado for Self Defense ya no sólo del pueblo  negro sino del pueblo blanco atropellado a discreción, es decir, sin límites. Lo que, de cierto  modo, lleva a recordar el lema de Ch. Palantine en Taxi Driver: We Are the People o Somos  el p…, en su caso una farsa de la cual está muy lejos el grupo fundado por Huey Newton y  Bobby Seale en Oakland, CA, 1966, y cuyo relativo frenado ocurre a partir del año 1977 (5).

Otra figura del BPP es Fred Hampton, asesinado por el FBI y la policía de Chicago mientras  dormía, junto a su esposa embarazada, como lo muestra el documental The Black Power  Mixtape (1967-1975), del sueco Göran Hugo Olsson (9 caps.) (6). Partido cuyo lema nuclear  era: Black Panther Party: All the Power for the People, como reza el título del documental, 

que muestra como el FBI lo desmanteló usando los más viles métodos (7), y que es usado por  Ch. Palantine en Taxi Driver de forma parcial y oportunista, sin citar jamás su origen. MS  inicia su filme en la NY de los 70 con Travis en un taxi amarillo que va en ralentí, vía travelling, para mostrar una calamidad moderna como lo había hecho M. Antonioni en El  desierto rojo (1964) (8): la contaminación. Luego, el propio TB, quien sufre de insomnio  crónico y, por ello, entra a trabajar como taxista, va a mostrar otros líos de índole social y  política como los que producen atracadores, drogos, vagos, y otras malas yerbas de la ciudad. 

Un hecho crucial en su desarrollo como aprendiz de cineasta en la U. de NY fue su encuentro  con el profesor Haig P. Manoogian, quien le transmitió la mística y la pasión por el cine en  aroma de religión, eso sí, que al filo del tiempo MS reconducirá hacia el patio y el jardín  profanos de la familia, con toda su alegría y tristeza, amor y dolor, afinidades y distancias,  juego y crimen, lo que reflejan filmes como el citado La última tentación, o Kundun Silencio, el abordaje del budismo y del Zen; o El toro salvaje y, luego, El rey de la comedia,  la historia de otro solitario, Rupert Pupkin, comediante desesperado por obtener que su ídolo Jerry Langford (Jerry Lewis) lo recomiende, y el que, vaya ironía,se hace célebre por cometer  un crimen, así como El color del dinero, un remake de The Hustler (1961) o El buscavidas,  de R. Rossen, que gira en torno al billar (otra vez P. Newman en el rol de Eddie Felson), y  Casino (1995), sobre el apostador, director de casinos y socio de la mafia, Frank Rosenthal.  

Antes de ir con el trasfondo de Taxi Driver, es válido citar a Ingmar Bergman, desconocido  por ser filonazi, todo hay que decirlo, por su criterio sobre Taxi Driver desde la óptica de ver  en dicho filme una potente síntesis entre violencia y nivel artístico: la periodista le pregunta  sobre si está al tanto del llamado vínculo entre el intento de asesinato de Reagan (otro caso,  como el de Trump, de la víctima propiciatoria: a la que disparan y al mes ya es presidente) y  el filme de MS. Bergman, hábil, responde que no, pues en todo el arte hoy existe agresión y  violencia que a veces están limpias y otras, sucias; una especie de violencia pornográfica, de  la cual no hablará porque no cree que tenga ningún trabajo que hacer, artísticamente, dice. Lo que cree es que el filme de MS es sobre el tema violencia al más alto nivel del arte y que  si habría un vínculo entre lo de Reagan y dicha obra fílmica, cree que el artista no podría ser  responsable por eso pues en todo el mundo hay alguien que usa el arte de modo erróneo. (9) 

En Sacando a los muertos (1999) o Vidas al límite, MS retoma la idea de la redención, por  vía del paramédico Frank Pierce, y la del espacio urbano nocturno a través de ese hombre al  que lo queman los años que buscó salvar la vida de los marginados por la sociedad: los  espectros que no pudo rescatar lo persiguen como la soga al ahorcado. Otro insomne crónico  que incluso busca que lo echen del trabajo. Al borde del colapso emocional, conoce a Mary  Burke, la hija de un paciente cuya vida de drogo tímido refleja la de Pierce, quien al buscar  consuelo en los narcóticos proyecta a su vez al propio MS en su afán por mostrar la psicosis  agravada vía imágenes de alta velocidad y fantasmas que surgen de repente en Hell’s Kitchen.  También, volvió a trabajar con Schrader sobre la novela de Joe Connelly. Partes del drama y  su protagonista fueron comparados con Taxi Driver a la par que los roles de salvadores de  Travis y Frank y el no dejarse provocar por anzuelos los emparentó con La última tentación.

Clave aquí resaltar la presencia y rol de la mujer en la obra de MS, al volver sobre Alicia… (1974), con la citada Ellen B. En 2019 dijo que cuando empezó, las únicas mujeres en el  equipo eran las vestuaristas y las Scripts. Alicia…, fue la primera historia narrada desde la  óptica de una mujer. Incluso las historias sobre mujeres se contaban siempre desde la óptica de un hombre. Ahora hay muchas mujeres cineastas, escritoras, productoras, directoras. MS  relata que Alicia… surgió de su propia situación (10): en 1971 rompió con Laraine Brennan,  y creía repetir el error con su nueva pareja. Era un filme sobre emociones, sentimientos,  relaciones y seres confundidos. Algo muy personal en el caso de Ellen y de él. Creían que  debían plasmarlo, mostrar la diferencia y representar a personas que cometían graves errores  que arruinaban su vida, cuando advertían que querían dar marcha atrás y entonces todo se  desmoronaba. Básicamente, era como un psicoanálisis para todos nosotros. Fue una locura

MS empezó a buscar la fe, se reitera, en filmes como Mean Streets, Taxi Driver, El toro  salvaje y luego realizó la citada trilogía religiosa, La última tentación, Kundun, Silencio, cuyos factores nodales son culpa, duda, redención y, claro, violencia, presentes desde su  ópera prima, ¿Quién llama a mi puerta?, hasta las posteriores. El cineasta ítalo/gringo, como  buen católico, hace énfasis en la culpa, la sexualidad, el simple hecho de estar vivo y de paso  alude a su pasado seminarista: ‘No me refiero a la culpa por llegar tarde a misa o por tener  pensamientos sexuales. No, estoy hablando de culpa que viene de estar vivo, simplemente.  Eso es lo que me lleva hacia esos personajes’. Y hacia él mismo, cabe añadir. Igual, asume  el conflicto o asunto de las dobles identidades en ciertos personajes de obras como Gangs of  NY, Los infiltrados, La isla misteriosa, así como en Mean Streets, Uno de los nuestros, Gangs  of NY, Alicia…, Taxi Driver se dan nexos entre figuras paternas o maternas e hijos sustitutos

Aspecto esencial en Taxi Driver, la calidad visual que logró MS gracias al cámara Michael  Chapman: la inspiración les fue dada por una larga serie de filmes ambientados en NY, en el  cine negro y en su heredero el Film Noir galo. El guion lo craneó P. Schrader a partir de una  noticia, ya se dirá, sobre el atentado al político G. Wallace, el mismo que cuando aspiró a la  presidencia en los 60 del XX apoyó las leyes Jim Crow y dijo estar a favor de la segregación  ahora, mañana y para siempre. Igual se basó en la prosa de Dostoievski, en Pickpocket de  R. Bresson, y en su propia depresión: es decir, ya deNiro no es sólo el alter ego de MS sino  del citado Schrader. Travis es un ser preso de angustia y psicosis y quien va a ver un oponente  en Matthew Higgins, una enamorada en Betsy, la chica de la campaña de Ch. Palantine que  rápido lo echa cuando la lleva a ver un filme sexual sueco, y una compañía, de filia paternal,  en Iris, la chica de 12 años y medio que se prostituye a favor del proxeneta Amoroso Higgins. 

Cabe citar algunas curiosidades: el primer largo de MS, Bring on the Dancing Girls o ¡Que  vengan las chicas bailarinas!, fue financiado en parte gracias al apoyo del profesor Haig P.  Manoogian. La Sra. Catherine madre de MS fue la primera pasajera de Travis en Taxi Driver,  recuerda él en un corto por las redes sociales. Al estrenarse, Alice… seguía el estudio que MS  había hecho sobre los nexos entre hombres y mujeres, que arrancó con ¿Quién llama a mi  puerta? (1969), avanzó con Boxcar Bertha (1972) y Calles peligrosas (1973), y que hallaría  su clímax en New York, NY (1977). Apenas un filme va a quebrar dicho esquema si se mira el abismo al que se aproxima el empedernido solitario T. Bickle. MS es hijo de Ch. Scorsese  (1913-1993) y Catherine Scorsese (1912-1997) cuyo apellido original, Scozzese, fue  transcrito mal al llegar sus ancestros a EE.UU: los abuelos paternos vinieron de Palermo,  Sicilia, y los maternos también de Palermo, en concreto, de los poblados Baucina y Ciminna.

Ciertas tomas, escenas y secuencias proverbiales a lo largo del metraje: las que muestran de  modo muy eficaz el afán de MS por hacer un cine seductor por la verdad, por la verosimilitud  y no seductor por la mentira o el engaño. Tampoco por la necesidad de convencer a alguien,  sino por el ánimo ético noble, por elevado de espíritu, para mostrar seres buenos aun en medio  de maldad, abuso, perfidia: v. gr., la escena en que Travis habla con uno de los guardaculos (diría Trump de Petro: cuide el culo) de Palantine, alter ego de G. Wallace, el demócrata, por  conservador, gobernador de Alabama, segregacionista, racista, populista, y quien fue víctima  de un intento de asesinato. Y cuando le pide datos para ubicarlo luego y darle información  sobre el candidato, Bickle, astuto e inteligente, aquí sí, le dice que se llama Henry Krinkle,  que vive en tal sitio y le da un # de teléfono con seis dígitos y luego lo reduce a cinco, con lo  cual todos saben que miente, salvo el lacayo de la Inteligencia Militar, el único que lo ignora. 

Al respecto, va Groucho, el bro cómico de Karl Marx: ‘Inteligencia militar: contradicción de  términos’. El New Yorker redujo el filme a un estudio de dos personajes: Travis contra NY y  a que ningún otro filme ha representado jamás la indiferencia urbana tan poderosamente.  Aun así, durante el estreno en Cannes, 1976, un sector del público lo abucheó, lo que no fue  óbice para recibir la Palma de Oro. Lo que derivó en un éxito metálico y de crítica que llevó  a MS a producir su primer filme de alto presupuesto, para él un experimento: NY, NY (1977).  En adelante, el filme sólo sería recordado por la canción homónima de Frank Sinatra puesto  que el fracaso de taquilla y de crítica, hizo que el cineasta considerara la opción de irse a  Italia a filmar documentales el resto de su existencia. Por fortuna no fue así y, pese a la  depresión y a su adicción al perico, pudo hacer El último vals (1978) sobre el último concierto  de The Band: para el Chicago Tribune el mejor documental de rock de todos los tiempos. (11) 

Fuera de padecer insomnio, trabajar como taxista y llevar pasajeros por los suburbios, Travis  va a salas de cine porno malucas, hace un diario y por eso es la voz en off del filme. Cuando  Betsy va a la oficina de Ch. Palantine, hay un primer cameo de MS, quien sentado en un  muro la ve pasar: como vigilándola. Para intentar recuperar a Betsy, luego de la ida a cine, le  envía flores, pero ella las rechaza, la llama y ocurre lo mismo. Entonces acude al Mago, otro  taxista, le habla de su temor a verse forzado a la violencia y de la necesidad de hacer algo  que tenga sentido: de tal forma, Travis inicia una actividad física ardua, pero primero compra  las armas, Magnum, Colt 38, Walther PPK, etc., y oculta una pistola en la manga que en su  (in)justo instante usará. Una noche, va a una tienda y antes de que un negro consume un robo,  dispara y lo mata, el tendero asume el hecho y Bickle parte. Otra noche, Iris sube a su taxi  tras escapar de Amoroso, pero rápido la saca del auto y le tira a Travis un billete de US$ 20. 

Luego, éste le paga a la niña, pero no para fornicar sino para redimirla de la putería y la invita  a desayunar pues su objetivo es que vuelva adonde sus padres, le envía dinero y una carta  que pronostica su muerte. Tras hacerse un corte Mohawk (12), va a un acto e intenta asesinar  a Palantine, pero al ser descubierto, huye, regresa a su sitio y va al East Village a enfrentar a  Amoroso… que no contesta al preguntarle si conoce a Iris, si porta un arma: aquél le tira el  cigarro que fuma, lo patea y le exige irse. Travis saca su arma, le suelta ¡trágate esto! y entra  a buscar a Iris al burdel. Tras pegarle un tiro a quien le pagó por Iris, el estrépito llega hasta  su cuarto, Higgins aparece herido y le dispara a Travis, éste responde y lo remata. El sujeto  al que hiere en la mano derecha lo persigue, blasfema y amenaza. El encargado de cobrar  sale de donde está Iris, dispara a Travis, cae el arma y queda fuera de peligro. Justo ahí saca  la que lleva en la manga, le dispara varias veces y lo deja tirado frente a Iris muerta de susto. 

Al final hay una violencia (in)digna de recordar: Travis saca el cuchillo de la pierna y se lo  clava al cafishio en la mano restante. Al encargado lo mata con su propia arma, Iris llora sin  consuelo y Travis quiere inmolarse, pero no le quedan balas: a ambos los hunde un silencio  brutal. Al entrar los polis, con un gesto digital se dispara tres veces en la sien, por el trío que  acaba de asesinar y así evidencia su tácita culpa: o imputar a alguien por un delito (13). Travis  recibe una carta de los padres de Iris, le agradecen su acción, la prensa lo vuelve héroe y  queda en libertad al estimarse que actuó en defensa propia, por su vida y la de una niña  prostituida a causa de un pedófilo: que al menos, en ese caso, no era Trump. Vuelve al taxi,  Betsy se sube, le cita su fama, él se resiste a ser héroe, ella llega a casa y le pregunta cuánto  debe, Bickle apenas sonríe y arranca; las imágenes postreras sugieren que Betsy era quien estaba con el negro cuando en su otro cameo el pasajero (MS) se queja airado por serle infiel.  

En conclusión, Taxi Driver (14) entraña la redención de una niña prostituida y el combate a  la violencia callejera. Lástima, sí, que se recurra al mismo método que busca combatir, y  evoque Vietnam, droga, psicopatía. Si el gesto de ayudar a Iris a que escape del chulo no deja de conmover, algo se rompe en la conexión Travis/público tras toparse con el vendedor de  armas, frente a un arsenal y termine por pagar lo que sea sin disentir ni protestar. En cambio,  la protesta implícita de TB por la niña deja claro que MS no es responsable por ello ni por la  violencia que describe: pues no se trata de apología alguna, sino del interés de un padre artista  sustituto que ha puesto su compasión en favor de la Humanidad y en contra de un sistema  como el de Hollywood, que a través del programa MK-ULTRA (15), del sistema de control  mental del Instituto Tavistock, acabó con miles de personas por culpa del nexo con la CIA y ciertos genios que timaron al mundo: K. Kesey, A. Huxley, Th. Adorno, T. Leary, E. Fromm.  

A Santiago, cinéfilo como su padre y filoscorseseano como pocos, entre ellos también yo, de quien él  mismo sostiene que todo lo que sabe de cine, música y literatura es efecto de la fuente en la que abrevé.  

Notas, enlaces y bibliografía: 

(1) https://www.loslunesseriefilos.com/2025/10/documental-martin-mr-scorsese-apple-tv plus.html#google_vignette 

https://www.quever.news/series/el-documental-appletv-martin-scorsese-ya-tiene-su-primer-y emocionante-trailer-n1350800#google_vignette 

(2) https://www.youtube.com/watch?v=GjJbFu9tbNQ 

(3) https://rebelion.org/culpa-violencia-y-redencion-en-tres-de-sus-filmes/ 

(4) https://www.facebook.com/reel/1046570470993196 

(5) https://www.diario-red.com/articulo/memoria/historia-black-panther-party-via-molesta-estados unidos/20250724093456051560.html 

(6) https://www.youtube.com/watch?v=moLvNqI1Mio 

(7) https://www.youtube.com/watch?v=6KThgYOLz7s 

(8) https://co.video.search.yahoo.com/yhs/search?fr=yhs-sz-002&ei=UTF-8&hsimp=yhs 002&hspart=sz&param1=1639276130&p=el+desierto+rojo+pel%C3%ADcula+completa&type=type80 260-2133086105#id=57&vid=d93aa07482e58cdcdff32e981e366b2e&action=click

(9) https://www.youtube.com/watch?v=GjJbFu9tbNQ 

(10) https://web.archive.org/web/20191105105826/https://www.aarp.org/entertainment/television/info 2019/ellen-burstynim-all-right-with-aging.html 

(11) https://rebelion.org/the-last-waltz-1978-un-filme-para-ver-a-todo-volumen-a-fin-de-no-escuchar/ (12) Estilo Mohawk, Mohicano o Iro (por el pueblo iroqués): corte de cabello con ambos lados de la  cabeza rapados y al centro se erige una cresta como de gallo… de pelea: eufemismo por inconformidad. (13) https://definicion.de/culpa/ 

(14) No confundir con A Taxi Driver (2017), filme de Jang Hoon, Corea del Sur. (15) ESTULIN, Daniel. El Instituto Tavistock, PDF, 567 pp.: 81 a 115.

FICHA TÉCNICA: Título original: Taxi Driver. En castellano: El taxista. País: EE.UU. Año: 1976. Gén.:  Thriller psicológico / Crimen / Cine negro. For.: 35 mm; color; 113 min. Dir.: Martin Scorsese. Guion:  Paul Schrader. Prod.: Julia Phillips / Michael Phillips. Mús.: Bernard Herrmann. Fot.: Michael  Chapman. Mon.: Tom Ross / Melvin Shapiro / Marcia Lucas (Supervisora). Int.: Travis Bickle (Robert  deNiro); Cybill Shepherd (Betsy); Iris Easy Steensma (Jodie Foster); Tom (Albert Brooks); Matthew  Sport Higgins (Harvey Keitel); Sen. Charles Palantine (Leonard Harris); Wizard / Mago (Peter Boyle);  Doughboy (Harry Northup); Primera pasajera en el taxi (Catherine Scorsese); Otro pasajero en el taxi  (Martin Scorsese); Melio, tendero (Victor Argo); Easy Andy (Steven Prince); Oficial de Travis en la  empresa de taxis (Joe Spinell). Prod.: Bill/Phillips / Italo/Judeo Productions. Dist.: Columbia Pictures.  Premios: BAFTA, Mejor Actriz de Reparto, Jodie Foster; Mejor Banda Sonora, Bernard Herrmann.  Festival de Cine de Cannes: Palma de Oro a Mejor Película. Estreno: 7.feb.1976.  

Luis Carlos Muñoz Sarmiento (Bogotá, Colombia, 1957) Padre de Santiago & Valentina. Escritor, periodista, crítico literario, de cine  y jazz, catedrático, corrector de estilo, traductor y, sobre todo, lector. Fundador y director del Cine-Club  Andrés Caicedo, desde 1984. Colaborador de El Magazín EE, 2012; columnista, 2018. Su libro Ocho  minutos y otros cuentos, Colección 50 libros de Cuento Colombiano Contemporáneo, se lanzó en la XXX  FILBO (Pijao, 2017). Mención de Honor por MLK: Todo cambio personal/interior hace progresar al  mundo, XV Premio Int. de Ensayo Pensar a Contracorriente, La Habana, Cuba (2018). Siete ensayos  sobre los imperialismos – Literatura y biopolítica, coautoría con Luís E. Soares, publicado por UFES,  Vitória (Edufes, 2020). El libro El estatuto (contra)colonial de la Humanidad, producto del III Congreso  Int. Literatura y Revolución, con su ensayo sobre MZO y su novela Changó, el gran putas, lo lanzó UFES,  20.feb.21. Invitado por Pijao Eds. al Encuentro Nal. de Narrativa vista desde las Regiones (Ibagué, 1º a  4 nov.23) Invitado por la UFES al Congreso Literatura, Soberanía Nacional y Multipolaridad (Vitória,  25.nov.23). El 10.abr.2025 salió en Brasil La Fábrica de Sueños – Ensayos sobre Cine, primero de ocho  libros por publicarse. Autor en ARC, Rebelión, Magazín de EE, Las2Orillas y traductor/coautor, con  Luis E. Soares, en dichos medios. Director del Cine-Club Al Filo del Tiempo, que se emite desde la bóveda  interdisciplinaria de La Fábrica de Sueños. E-mail: [email protected] 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.