A las personas que integramos el taller de lectura de El capital II, de la Universidad Sarriko
Continuando con las sugerencias metodológicas que nos ofrece el segundo libro de El capital, cuyo título es El proceso de circulación del capital, traemos una reflexión sobre un asunto sugerente: la base material de los fenómenos económicos. Para ilustrarlo, recurrimos al capital circulante, que Marx trata en diversos capítulos, particularmente el IX y X, de la obra mencionada.
Como sabemos, la economía política clásica distinguió, con mayor o menor acierto, dentro del capital productivo, entre capital fijo y capital circulante. Marx en su exposición, en la que hace una detallada, profunda y acertada crítica, indica que no todo el capital gastado en la producción retorna de igual manera tras la venta del producto. Así, por ejemplo, mientras el desembolso en la mayoría de materias primas y materias auxiliares, junto con los salarios, se recupera con el importe de la venta; sin embargo, el capital invertido en otros elementos, como la maquinaria, instalaciones y locales, no se repone en la venta de un lote de producción sino después de varios. Los primeros constituyen el capital circulante, mientras que los segundos integran el capital fijo.
Usemos esta determinación económica del carácter circulante del capital para ilustrar un aspecto central del análisis que, como sabemos, es la primera fase de la investigación: la base material del fenómeno, de la apariencia.
Ya vimos, en un texto anterior El porqué y el cómo en el conocimiento dialéctico (1), que la pregunta que guia el análisis del fenómeno es el porqué. Esto lo aplicaremos en el ejemplo del capital circulante. Sucesivamente, mediante preguntas, iremos avanzando en las determinaciones de la forma real a la que nos enfrentamos. Surge la cuestión de hasta cuándo, dónde habremos de parar. La respuesta es: hasta alcanzar la forma material más simple del fenómeno.
El análisis parte, por tanto, de la forma real concreta que observamos, en nuestro caso el capital circulante, tomando de ejemplo cualquiera de sus elementos, sea materia prima (papel, plástico, harina, …) o auxiliar (energía). En su recorrido se irán estableciendo niveles de abstracción, eliminado capas que simplifican el objeto de estudio hasta llegar a su base material. Veamoslo.
Sabemos que el capital circulante se repone íntegramente con la venta del producto. El análisis busca la explicación: ¿por qué se repone íntegramente?
Porque el valor adelantado para adquirir ese elemento productivo circula completamente en el producto. De nuevo, ¿por qué circula completamente?
Porque ese elemento, en el proceso capitalista de producción, transfiere todo su valor al producto. Pero, ¿por qué transfiere todo su valor ?
Porque tal elemento se consume íntegramente en el proceso productivo. Bien, y ¿por qué se consume íntegramente?
Porque dicho elemento cumple una función determinada en el proceso de producción. Aquí Marx nos remite a su análisis del proceso de producción donde muestra que tanto el objeto de trabajo como la fuerza de trabajo, suelen consumirse íntegramente en un ciclo productivo.
Pero, de nuevo: ¿por qué un elemento tiene una función específica en el proceso de producción? Esto se vincula a su forma de existencia material, a su valor de uso.
Finalmente, ¿por qué tal elemento productivo tiene ese valor de uso? Pues por sus propiedades materiales (duración, resistencia, etc) que descansan en su composición material.
Aquí concluye este esquemático análisis dialéctico de un fenómeno económico (social), caso del capital circulante, expresando la distancia de Marx tanto del materialismo simplista como del funcionalismo idealista.
Primero, porque deja claro que la materialidad no determina de manera inmediata ni automática, la forma económica (por tanto, social). Y, segundo, porque lo material constituye la base sobre la que reposan las diversas mediaciones (entre ellas la funcional) que se van superponiendo.
Este análisis, aun en su simplicidad, porque Marx se detiene muchísimo más en los detalles y circunstancias, es un punto de partida para investigar la realidad, para verla en su complejidad, concreción, o riqueza sumando determinaciones; para obtener los elementos que nos permitan reproducir idealmente el fenómeno real.
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