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¿Cómo poner fin al imperio bolsonarista del crimen?

Fuentes: Rebelión [Imagen: Flavio Bolsonaro, quien varió en tres ocasiones su declaración en relación con Vorcaro y el Banco Master, luciendo una camiseta con la que intenta vincular al Master con Lula, mientras vincula al PIX -defendido por Lula ante Trump, aunque puesto en marcha en 2020, cuando gobernaba Bolsonaro- con Bolsonaro. Créditos: AFP]

En este artículo el autor aborda la reciente revelación de los vínculos estrechos entre el bolsonarismo y el bandidismo financiero para llegar a la conclusión de que para poner fin a los apoyos del bolsonarismo es necesario «desenmascarar la ideología que busca conquistarle apoyo entre los sectores no privilegiados de la sociedad».


Las recientes revelaciones de los vínculos umbilicales entre la organización bandidesca de Daniel Vorcaro y su Banco Master con los miembros del clan bolsonarista y los más destacados dirigentes de su movimiento político, nos evidencian la creación de un verdadero imperio del crimen, montado fundamentalmente con base en los recursos que le habían robado al tan necesitado pueblo brasileño.

Como ya era del conocimiento de las personas un poco mejor informadas, y ahora lo es incluso por el mundo mineral, está evidente que las inmorales transferencias a las arcas del Banco Master de varios miles de millones de reales de los fondos de pensión de los trabajadores de varios estados y municipios brasileños, éstos casi siempre comandados por políticos de la derecha filobolsonarista, sirvieron para dar sustento económico a una estructura criminal de gigantesca dimensión, con fuertes ramificaciones en Brasil, en los Estados Unidos y en otros países.

No obstante, no podemos ser ingenuos hasta el punto de creer que semejante dispositivo delincuencial haya surgido y crecido de manera simple y por obra exclusiva de los miembros del clan y de sus colaboradores más íntimos. En realidad, se trata de un proyecto que va mucho más allá de las figuras aparentemente grotescas y visibles del bolsonarismo. Los grandes pilares de este imperio monstruoso, a pesar de que no aparecen a cara descubierta, son otros, es decir, son grandes conglomerados económicos, así como ciertas instituciones al servicio de la propagación ideológica de los valores del imperialismo y de la esencia del capitalismo. Por tanto, a la cabeza están personas de perfiles mucho más refinados que los que caracterizan a los integrantes de la pandilla públicamente reconocidos como tal.

Por eso, la primera pregunta que nos deberíamos hacer es: ¿cómo les fue posible a seres tan repugnantes, tan carentes de cultura, de sentimientos humanitarios o de cualquier otra calificación digna de aprecio, erigir una estructura de poder de tal magnitud, hasta el punto de conducirlos a la cumbre máxima del aparato estatal?

Para esbozar una respuesta inicial a esta indagación, hay que tener en cuenta que esa toma del poder político no se dio a través de un golpe de fuerza típico, como había sucedido en 1964 para la implantación de la dictadura militar. En el caso al que nos referimos ahora, hubo la anuencia de una parte significativa de nuestra población, incluso de un numeroso grupo de gente situada en las capas más sufridas y expoliadas. ¿Cómo entender que la mayor parte de la votación que eligió al jefe de la organización criminal al puesto de presidente de la nación haya venido de personas y regiones consideradas las más pobres de Brasil?

En este caso, nos sería imposible encontrar una respuesta plausible sin prestar atención al papel ejercido por los organismos políticos que actúan bajo el camuflaje de la religión. Aunque no es el único elemento a tener en cuenta, la mayor responsabilidad recae en el trabajo ideológico llevado a cabo por los grupos políticos que se han extendido por todo el país en forma de iglesias evangélicas neopentecostales.

Sin la contribución efectiva de las llamadas iglesias neopentecostales, cuyos establecimientos están desparramados por casi todos los rincones de cada ciudad y poblado de nuestra nación, el bolsonarismo jamás habría superado su condición de ideología restringida y característica de un puñado de racistas frustrados de clase media. Por ello, el neopentecostalismo es la verdadera esencia ideológica del bolsonarismo.

Podríamos decir sin miedo a equivocarnos que, en lugar de existir y crecer como fuerza auxiliar del bolsonarismo, fueron esas iglesias neopentecostales las que se adueñaron del bolsonarismo, para usarlo como un instrumento práctico para canalizar el apoyo masivo a su propio proyecto de poder proimperialista. Para quienes deseen obtener algo más de información detallada sobre el surgimiento del neopentecostalismo desde su núcleo imperialista en Estados Unidos, en la década de 1970, recomiendo la lectura del libro El Vaticano y la administración Reagan (IEPALA, 1986), de Ana María Ezcurra.

Entonces, debemos aprovechar la oportunidad surgida en razón del gran escándalo causado por la divulgación pública de los estrechos lazos que unen el bolsonarismo con el bandidismo financiero de Banco Master para desenmascarar la hipocresía que el neopentecostalismo ha estado practicando y promoviendo, en nuestro país y en varios otros del sur-global, desde hace varias décadas. Es esta desfachatez neopentecostal la que ha inducido a muchas personas de condiciones sociales muy bajas a adherirse a propuestas que solo sirven y benefician a quienes viven en la opulencia a costa del sufrimiento de las masas trabajadoras.

Y, cabe señalar, para combatir la nefasta ideología del neopentecostalismo y su expresión política bolsonarista, no hace falta cuestionar la creencia o la fe religiosa de nadie. Sería, sí, conveniente que nos empeñáramos por dejar claras las evidentes contradicciones entre las predicaciones y objetivos de esos establecimientos neopentecostales y las enseñanzas de vida dejadas por el propio Jesús, teniendo por base los relatos contenidos en los textos de los Evangelios.

En nuestro contacto diario con los habitantes de las periferias, quienes sufren la influencia de las iglesias mencionadas, lo que menos nos debería preocupar es la presencia de sentimientos religiosos. En el trato con personas en tal situación, nuestra prioridad debería ser explicitarles de manera irrefutable que la simbología relacionada con Jesús nunca podría utilizarse para la defensa de los intereses de los poderosos, de los que intentan garantizar sus privilegios en detrimento de las necesidades de los trabajadores, de la gente más humilde, es decir, de aquellos a quienes Jesús consideraba como su verdadero pueblo.

En síntesis, para poner fin al imperio del crimen del bolsonarismo, también necesitamos desenmascarar la ideología que busca conquistarle apoyo entre los sectores no privilegiados de la sociedad.


Traducido del portugués para Rebelión por el propio autor. Fue publicado originalmente en:

https://www.brasil247.com/blog/como-por-fim-ao-imperio-do-crime-bolsonarista

https://desacato.info/como-por-fim-ao-imperio-do-crime-bolsonarista-por-jair-de-souza/

https://altamiroborges.blogspot.com/2026/05/como-por-fim-ao-imperio-do-crime.html

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.