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La Fábrica de Sueños. "Casino" (1995), de Martin Scorsese

El único juego mafioso legalizado

Fuentes: Rebelión

Lo que para Rothschild es poco, para mí es la riqueza; y si de lo que se trata es de ingresos o ganancias, entonces no es sólo en la ruleta, sino en cualquier transacción, donde uno le saca a otro lo que puede. Que las ganancias y las pérdidas sean en general algo repulsivo es otra cuestión que no voy a resolver aquí. FIÓDOR M. DOSTOIEVSKI (El jugador, PDF, p. 10) (1)

En su presencia [la de la ruleta] pierdo todo amor propio y me da todo igual. F. M. DOSTOIEVSKI

Quien va a la ruleta es como el tipo de derecha: cree que la mayoría va a perder, pero él no. LCMS

Confieso que me latía fuertemente el corazón y que no las tenía todas conmigo; muy probablemente sabía, y había decidido tiempo atrás, que de Roulettenburg no saldría como había llegado; que algo radical y definitivo iba a ocurrir en mi vida. FIÓDOR M. DOSTOIEVSKI

Pero ya sea de azar o de excelencia, todo juego aspira a la categoría de guerra, pues en esta el envite lo devora todo, juego y jugadores. CORMAC MCCARTHY  

El Ciclo sobre vida y obra de Martin Scorsese (MS) se acerca a su final con Casino (1995), un filme hecho con base en personajes reales de la ciudad del juego, Las Vegas, y parte del género crimen, en este caso particular del crimen organizado/legalizado para obvio beneficio de sus promotores, no de la gente que asiste a los casinos con la intención obvia de ganar. Se basa en la novela de no ficción de Nicholas Pileggi, Casino: Love and Honor in Las Vegas o Casino: amor y honor en Las Vegas, con guion escrito por él mismo y MS, que describe la injerencia de la mafia en dicha ciudad. La investigación para la obra surgió con un reportaje del Las Vegas Sun sobre una reyerta privada entre Frank Lefty Rosenthal, sujeto judío del mundo de los casinos, y su esposa Geri McGee, ex prostituta y ex bailarina Topless o con el torso desnudo. Idea que surgió a finales de los 70 del XX, cuando el rodaje de Goodfellas llegaba a su fin y MS se hallaba en una crisis brutal a causa del consumo de alcohol y drogas.

El personaje Sam Ace Rothstein, encarnado por R. de Niro, no es otra cosa que un nombre similar bajo el cual parapetarse y una parodia evidente del original, también judío: su pasión por el dinero es la misma del sionazista de hoy y, en gran parte, la causa de su caída al menos frente a Ginger McKenna, personaje que encarna Sh. Stone: la misma actriz de ese porno tan (metálicamente) célebre llamado Bajos instintos, en el que su intimidad carece de protección porque, en tal caso, conviene que no haya dinero para calzones. El invento del guion en torno al complejo lúdico/tanático Tangiers muestra la historia real del Stardust Resort & Casino, que había comprado Argent Corporation en 1974 al recurrir a préstamos del Teamsters Central States Pension Fund o Fondo de Pensiones de los Estados Centrales, creado en 1955 para entregar beneficios mensuales de jubilación de por vida a los miembros del sindicato Teamsters en la industria del transporte por carretera, algo que en la trama del filme es vital…

Clave saber que el dueño de Argent era Allen Glick, pero era común pensar entonces que al casino lo controlaban varias familias del crimen organizado del Medio Oeste. Los seis años siguientes la empresa desvió entre siete y 15 millones de dólares debido al uso de básculas manipuladas, operación que al ser descubierta por el FBI se convirtió en la mayor jamás revelada: por ello varias figuras del crimen organizado (legalizado) fueron a la prisión: el juez Harry Claiborne, ex socio del alcalde Oscar Goodman, fue sometido a juicio por la Cámara y luego condenado por el Senado gringo por evasión fiscal en 1986. Representado por Goodman mismo, Clayborne pagó cárcel entre may.1986 y oct.1987 y a partir de este último año se le permitió ejercer el derecho en Nevada. Se suicidó en 2004, mientras padecía de Alzheimer y otros males de salud. Se cita ahora la Operación Yobo según el FBI, uno de los mayores casos de corrupción pública en la historia de Nevada por sobornos de menor cuantía.

En 1983, cinco líderes populares cayeron con estrépito por realizar préstamos ilegales con dineros extraídos del Sistema de Jubilación de Empleados Públicos. Fueron ellos: los senadores de Nevada, Floyd Lamb y Gene Echols, los comisionados del condado de Clark, Woodrow Wilson y Jack Petitti, y el concejal de Reno, Joe McClelland. Como objetivo inicial de la operación encubierta, el agente del FBI Steve Rybar contactó al primero de ellos, Floyd Lamb, a fin de lograr un préstamo de 15 millones de dólares por vía del Sistema de Jubilación el senador exigió una comisión del uno por ciento por intermediar. (2) Aunque hay otros tantos casos de corrupción, cabe citar el de Stardust Resort & Casino, que operó entre 1958 y 2006 (3), y que está en el centro del filme de MS. Se cuenta que si se le daba un billete a una chica que cobraba en dicho casino hacia 1975 era muy probable que no lo llevara a la caja, sino a uno de los lockers cerrados con llave y llenos de rollos de fichas de 25 cts. y un dólar…    

Fichas que provenían de los hoteles Freemont, Marina y Hacienda, propiedad de Argent,  como el Stardust, pero jamás se contaban de manera oficial debido a que las básculas de este estaban a propósito mal calibradas, como se ve en el filme con empleados y mafiosos que entran y salen con maletas llenas de dólares sin ningún control: pobres, no sabían que sólo somos polvo de estrellas, C. Sagan dixit. He ahí la nuez de la mayor operación de desvío de fondos jamás antes descubierta en Las Vegas. Según Burbank, el FBI estimó que la mafia sólo entre 1974 y 76 desvió los millones de dólares ya citados. Para los federales, Frank Lefty Rosenthal, el mismo Sam Ace Rothstein del filme, la dirigió durante un lustro y se alegó que operaba el Stardust de forma clandestina y en secreto, sin licencia de juego, como también se ve en Casino, según el guion de N. Pileggi y MS: recuérdese que en determinado momento su cargo era el de un simple ‘director de entretenimiento’, una especie de coach o de entrenador.

El desvío de fondos para la mafia continuó en el Stardust luego de que se vendió en 1979. Al Sachs y Herb Tobman negaron su participación, pero no renunciaron a sus licencias de juego ni a pagar una multa de tres millones de dólares, la mayor que hasta entonces impuso la Comisión de Juegos de Nevada. En un juicio que tuvo lugar en Kansas City, Missouri, 1985, nueve de los mafiosos que se lucraron fueron declarados culpables o por sí mismos se declararon culpables, y condenados a blandas penas de cárcel. Rosenthal, quien escapó de un atentado con carro bomba en 1982, también evitó ser procesado, aunque tuvo prohibida la entrada de por vida a todos los casinos de Nevada: tal como le pasa a Rothstein en Casino. Secuencia con la que justo se inicia el filme, cuando él sale de la casa, con un vestido rosado/blanco impecable de mafioso, y en un Travelling se dirige a su Cadillac Eldorado/81, ingresa al carro y, de repente, vuela por los aires y las llamas consumen todo a su alrededor…

Adaptada de una historia verdadera. 1983, se dice en lugar de basada en una historia real, por problemas eventuales con los implicados. El narrador es Sam Ace Rothstein mismo, quien se define como el mejor apostador del mundo, pese a haber sido antes casi consumido por el fuego. Sin embargo, desde ese contrapicado de autoexaltación no puede negarse que el observador está al frente, como en Goodfellas, de un descenso a los infiernos, con ese cuerpo que vuela mientras abajo lo esperan las llamas asfixiantes: metáfora de la relación con Ginger que Ace creyó al inicio la mejor, pero que rápido se desdibujó en el espacio/tiempo. Socio de la mafia y experto en apuestas deportivas, Sam llega a Las Vegas enviado por la Chicago Outfit para dirigir el casino Tangiers, y lo hace con el testaferro Philip Green. Rápido, duplica los ingresos, desvía parte del dinero en efectivo de la sala de conteo, y lo entrega a los jefes mafiosos del Medio Oeste. Frank Cullotta sirvió como asesor técnico, y sicario, para el filme.

En efecto, Cullotta (1938-2020) fue modelo para el personaje de Frank Marino, a quien encarna en el filme Frank Vincent, el mismo que hace el rol de Billy Batts en Goodfellas. Por otro lado, se vinculó a la citada Chicago Outfit o Mafia de Chicago a través de Anthony Spilotro, alias Tony La Hormiga, quien no es otro que Joe Pesci, Tommy DeVito en Goodfellas y Nicky Santoro en Casino. En 1979, Cullotta se unió a Spilotro en Las Vegas, quien ya estaba allí desde 1971, con su banda de ladrones, la Hole in the Wall Gang o Banda del Agujero en la Pared, asaltantes de cajas fuertes, asesinos consumados. Se le apodó Frank Seville por ir siempre en un auto Cadillac Seville. En 1979, por orden de Tony S., Cullotta asesinó en Las Vegas a su viejo amigo Sherwin Jerry Lister porque, se supone, que éste había informado al gran jurado en detalle sobre el sonado caso de estafa por cambio de divisas vía Teamsters: Cullotta devino chivato del FBI y contó que mató a Lister por cuenta de Tony (4) 

A Cullotta se le detuvo el 4.jul.81, por intento de robo a una joyería (como de modo parecido pasa en el filme Reservoir Dogs, de Tarantino) (5). En el 82, el FBI lo buscó para que testificara contra Spilotro, quien en una grabación hablaba con otro sobre limpiar sus trapos sucios, y Cullotta creyó que se trataba de que caería asesinado. De ahí su delación sobre Tony con respecto a Lister. Sapearlo significó inmunidad por los delitos que no le habían imputado, pero eso no impidió que recibiera diez años de cárcel, luego reducidos a ocho y al final a dos, como a cualquier político, milico, cura pedófilo, guerrillero con fobias o paraco sin filias. Recibió libertad condicional en el 84 y entró al programa de protección de testigos. En sus memorias, Cullotta: La vida de un criminal de Chicago, mafioso de Las Vegas y testigo del gobierno, confesó haber estado involucrado en cuatro asesinatos, 20 incendios causados, más de 500 robos y allanamientos de vivienda: estadísticas tan falsas como las de un ente estatal… 

Geoff Schumacher, vicepte. de exposiciones y programas del Museo de la Mafia en Las Vegas (= a la Roulettenburg de El jugador) (6) relata sobre Cullotta algo extensible al modo como los políticos ven su oficio: Creo que Frank veía sus peores actos criminales -los asesinatos que cometió- de manera similar a como los soldados del ejército ven su deber. Y concluye: Dicho esto, fue muy cuidadoso con su arrepentimiento. No hizo ningún esfuerzo por disculparse. Como cuando a Trump, Netanyahu y Uribe les recuerdan sus genocidios. Se recuerda todo esto, porque la muerte de los hermanos Nicky y Dominick Santoro en el filme tiene que ver con el alter ego ficcional de Frank Cullotta, o sea, Frank Marino. Aquí entra en juego un aspecto capital de Casino: el uso del primer plano (PP) y sus fines gramáticos dramáticos. Sobre los distintos personajes la cámara parece estar muy cerca: ¿la razón? El PP transmite de modo eficaz emociones/reacciones/expresiones/estados de ánimo de c/u de ellos.

Por último, Cullotta, en entrevista con The Daily Beast (2017), sostuvo que nunca le fue fácil llevar un estilo de vida típico: Es difícil ser honesto, y yo lo soy [si es así, ¿para qué lo dice?]. Pero, por alguna razón, siempre tengo que luchar contra el Sistema. Parece que nadie quiere que sea honesto. Claro, excepto él, pero ahí sí calla. Remo Gaggi, jefe de la Chicago Outfit, envía al amigo de infancia de Sam Rothstein, Nicky Santoro, para que le ayude a cuidar el desvío de efectivo, la operación del casino, y al mismo Sam. Nicky Santoro enrola a Dominick y a su socio Frank Marino, con quienes cree formar un equipo de experiencia, voz que aquí cobra vigencia/plenitud vía O. Wilde: La experiencia no tiene valor ético alguno, es simplemente el nombre que damos a nuestros errores. Mientras piensan que cuidan el casino, extorsionan y roban joyas para sí mismos. Los delitos de Nicky atraen la atención de prensa y policía: así, entra en la Lista Negra que le prohíbe la entrada a todos los casinos de Nevada…

Sam se enamora de Ginger, rápido se casan, tienen una hija, Amy, y él le confía a aquélla dos millones de dólares en efectivo y un millón en joyas. Tal parece, el anuncio del fin del idilio. Recuérdese que si el asunto es de ingresos o ganancias no es sólo en la ruleta, sino por cualquier otro medio, que una le saca al otro lo que puede, así el otro crea que el que gana es él. Como le pasará a Sam con Ginger. La aparición de su ex amante, estafador y proxeneta, Lester Diamond, complicará todo, al exacerbar los celos (otra vez, como en Goodfellas) del judío Rothstein, ficha del machismo patriarcal. Sam sigue a Lester y Ginger y descubre que ésta le pasa 25.000 dólares, le envía la banda, y Lester recibe su paliza en un parqueadero. Hacia 1976, Sam despide al gerente de las traganíqueles, Don Ward, por ser presa de grosería e incompetencia, pero como éste es cuñado del Pte. de la Comisión del Condado de Clark, Pat Webb, quien no logra reintegrarlo, pone, por contraste, en peligro el puesto de Rothstein…

Al darse por aludido, Sam, quien parado frente a la ruleta es un objeto de la enajenación al que todo le da igual, choca frente a las cámaras de TV con la Junta Directiva, los políticos locales y a todos insulta con motivo de la audiencia sobre la licencia de operación, lo que se convierte en un show para los medios de intoxicación y obtiene el efecto contrario al que busca: el desprestigio del casino, que de a poco saldrá de circulación. En tanto a Sam le está prohibido regirlo dentro de la legalidad, recursivo al margen de la ley, inicia un programa de entrevistas desde su propio despacho, lo cual produce urticaria entre los jefes por llamar sin justificación alguna la atención de las autoridades hacia su negocio: hecho que, por otra parte, se da por ese prurito del mafioso de creer actuar dentro de la ley aunque en su fuero interno sepa que no es así. Y frente a esto opera como el tipo de derecha que va a la ruleta: cree que todos perderán, excepto él. Y así opera Sam Rothstein de cara a sus operaciones clandestinas.

Las recurrentes e imprudentes violaciones de Nicky Santoro que para Sam obedecen a la presión incesante de la policía y el Gobierno de Nevada, los lleva a ambos al desierto, a aquel espacio que se describe, en PG, al inicio, para hablar de la cantidad de agujeros que hay allí a causa de los crímenes, donde la discusión no se zanja sino que acaba con las amenazas sin freno de Nicky, mientras a Sam no le queda otra cosa que la búsqueda sin pausa para que aquél salga de Las Vegas, sin importar que su amistad se resquebraje cada vez más. En este punto, Rothstein advierte que de Roulettenburg, como le pasó al ludópata Dostoievski, no saldría como había llegado y, más allá, que quedaría tan solo como había venido al mundo cuando Ginger muere de un atentado con una dosis potente en L. Á. Al notar los mafiosos del Medio Oeste que personas dentro del ente desvían fondos, nombran a Artie Piscano, subjefe de Kansas City, para que supervise la operación pero no acata órdenes por cobrar sus viáticos.

Además, micrófonos del FBI puestos en un hipermercado de Piscano por algo ajeno a ese negocio, lo pillan en flagrancia mientras habla al detalle sobre el desvío de fondos privados y las conspiraciones de ahí derivadas, en un hecho que causa una explosión mediática sin precedentes y da origen a una exhaustiva investigación que, de forma colateral, terminará por afectar la tarea de Sam al frente del Tangiers y que sobre él se cierna algo radical y definitivo en su vida: y es que su relación con Ginger está al borde del abismo, por lo que hacia 1980 piensa en el divorcio como única/última opción. Cuando Sam descubre el plan de Ginger, es decir, secuestrar a Amy y huir ambas junto a Lester hacia Europa, logra convencerla por teléfono de que vuelva esa noche con su hija, pero al pillarla llamando a alguien para que lo asesine, entra en cólera y la echa de su casa. Al otro día, Ginger vuelve, Sam se arrepiente y la perdona sin más pues así cree darle otro chance al vínculo hace ya rato muerto y enterrado.

Cuando se alude al razonable radicalismo conceptual y cinemático de MS se habla de la vitalidad de la tradición realista que recorre su filmografía desde Calles peligrosas y Taxi Driver (7) hasta Goodfellas y Casino, pasando por Toro salvaje (8) y El rey de la comedia (9). Y lo esencial de esa praxis realista tiene que ver con el compromiso del director con su sujeto: en inglés, Subject, para H. James el equivalente al asunto de una pintura, como núcleo dramático o situacional: el sujeto en sí no es insignificante ni trascendente. No. Su importancia proviene de lo que el artista hace con él, las implicaciones que le encuentra, los caminos, tanto temáticos como dramáticos, por los que lo lleva un proceso que implica una constante y compleja interacción entre la conciencia y la intuición: en otras palabras, el Plot o arco dramático de los personajes. En sus filmes, el Subject es al inicio simple y concreto: la evidente carga autobiográfica de su alter ego, De Niro, que recorre las ásperas calles de NY… 

La violencia de un excombatiente de Vietnam que deviene taxista en NY; la ultraviolencia externa e interna de unos gángsters italianos; las polémicas relaciones amorosas y de traición que se cruzan con una descripción del negocio del juego, detrás del cual se parapeta una lúcida reflexión sobre el Poder; la carrera hacia el ocaso de un boxeador también muy violento; la obsesión de un hombre con poco talento para convertirse en una Comedy Star: la cómica y a la vez trágica historia de un ser poseído por la noción de celebridad al que se le abre una inmensa brecha entre realidad y fantasía, además de la marginalidad a la que se ve sometido en la (in)cultura del consumo, la competitividad, el éxito, pilares de un capitalismo salvaje cada vez más despiadado, arbitrario y excluyente. Un aspecto común, es la forma como MS rebasa el campo ideológico con su desempeño artístico pues, hábil, le sale al paso a todas las contradicciones que la ideología dominante pugna por esconder, falsear o legalizar

Cabe decir, pasar por normales/correctas. Lo hace yendo de frente al choque con las tensiones y conflictos ideológicos básicos de una cultura híbrida, múltiple, dado el carácter migratorio de la mayoría de habitantes. Una cultura diversa de pensamiento complejo a la que se busca imponer como en América Latina hoy el pensamiento único de globalización/neoliberalismo. Voces que así parezcan iguales van por vías distintas: la globalización apunta a un proceso de índole económica, cuyos ejes claves son el afianzamiento del comercio internacional, el poder creciente de las multinacionales y el vértigo con que se mueven las corrientes financieras y su ánimo especulativo; el neoliberalismo apunta no sólo a lo económico sino a la homogeneización ideológica, al control político y social, a la no disensión frente a posibles pero remotas agresiones, a la consecución de una (inaceptable) resistencia cero, es decir, a la aceptación acrítica e irreflexiva de un supuesto supremacismo del pensamiento hegemónico… 

En conclusión, Casino es un filme sobre la ludopatía en el que a la en apariencia inofensiva estructura melodramática MS opone una crítica y desnuda mirada sobre el mundo del juego como metáfora del Poder: poder siempre corrupto aunque a veces, como es lógico, resulte tan seductor como aquellas palabras a las que no se les examina su contenido, sino que se acepta de manera irreflexiva su continente. Sam sale ileso en el 82 del atentado con carro bomba y cree que Nicky es responsable, ya que la cosa resulta tan de novatos que se hace difícil creer que los jefes mafiosos la han ordenado. Y en 1983, Ginger caía por esa dosis potente. Sam planea chocar con Nicky, pero nunca lo hace porque al notar aquellos las imprudencias de éste, en 1986 organizan el crimen de Nicky y Dominick: son emboscados por Frank Marino y su banda, occisos a punta de batazos y enterrados vivos (como Mancuso echaba a sus víctimas en los hornos) en una fosa nada profunda de los remotos campos de maíz de Illinois. 

En la coda se describe cómo los jefes mafiosos acabaron siendo expulsados de la construcción de casinos por las gigantescas/corruptas corporaciones, entre ellas, la primera, la del hoy dizque Pte. de EE. UU, Donald Hitler Trump, que compraban y demolían casi todos los antiguos casinos, entre ellos el Tangiers. Se levantan nuevos casinos, quizás con mayor glamour, pero igual de fríos e impersonales que un abrazo o un beso del Pato Trump con la Garza Melania: hecho que, cómo no decirlo, el narrador Sam Rothstein deplora. Y como él sigue siendo un administrador maleable, no se le desvive, es trasladado a San Diego y regresa por sus fueros en su oficio como demiurgo de los deportes. Ace acaba por demostrar, así no lo vea en su actitud, que en el mundo de la mafia no caben ética, decencia ni honradez, porque por antonomasia el del casino es el único juego mafioso que en sí mismo está legalizado, por la ceguera, la sordera y la mudez de los políticos y órganos de control de cualquier sociedad…  

A Santiago, practicante del juego limpio, amateur, ajeno a toda ludopatía y a cualquier expresión mafiosa.

Notas, enlaces y bibliografía:

(1) https://www.suneo.mx/literatura/subidas/Fiodor%20Dostoyevski%20El%20Jugador.pdf 

(2) https://www.reviewjournal.com/life/gritty-city/ 

(3) https://es.wikipedia.org/wiki/Stardust_Resort_%26_Casino 

(4) https://web.archive.org/web/20200824220802/https://www.nytimes.com/2020/08/24/obituaries/frank-cullotta-dead-coronavirus.html 

(5) https://rebelion.org/hiperviolencia-gratuita-antes-que-sensacionalismo-espectacular/ 

(6) Íbidem, Nota 1, El jugador, p. 2 de 121 pp.

(7) https://rebelion.org/redimir-a-una-nina-y-combatir-la-violencia/ 

(8) https://rebelion.org/sufrir-no-es-lo-que-cuenta-sino-ser-grande-e-inteligente/ 

(9) https://rebelion.org/la-satira-entre-la-realidad-y-la-fantasia/ 

FICHA TÉCNICA: Título original y en castellano: Casino. País: EE. UU. Año: 1995. Gén.: Drama épico / Crimen / Suspenso. For.: Super 35 mm; color; 178 min. Dir.: Martin Scorsese. Guion: Nicholas Pileggi / MS, basados en Casino: Amor y honor en Las Vegas, novela de no ficción de N. Pileggi. Prod.: Barbara De Fina. Fot.: Robert Richardson. Mon.: Thelma Schoonmaker. Int.: Sam Ace Rothstein (Robert De Niro); Ginger McKenna (Sharon Stone); Nicky Santoro (Joe Pesci); Lester Diamond (James Woods); Billy Sherbert (Don Rickles); Andy Stone (Alan King); Philip Green (Kevin Pollak); Pat Webb (LQ Jones); Sen. Harrison Roberts (Dick Smothers); Frank Marino (F. Vincent, 1937-2017); Don Ward (John Bloom); Remo Gaggi (Pasquale Cajano); Jennifer Santoro (Melissa Prophet); John Nance (Bill Allison); Artie Piscano (Vinny Vella); Él mismo, abogado de la Banda de Chicago (Oscar Goodman); Madre de Piscano (Catherine Scorsese); Dominick Santoro (Philip Suriano); Amy, ya mayor (Erika Von Tagen); Charlie Clark (Richard Riehle); Él mismo (Frankie Avalon); Él mismo (Steve Allen); Ella misma (Jayne Meadows); Él mismo (Jerry Vale); Vinny Forlano (Gene Ruffini); Vincent Borelli (Joseph Rigano); Jugador en cabina tel. (Paul Herman). Prod.: Universal Pictures / Syalis DA / Légende Entreprises / De Fina/Cappa. Dist.: Universal Pictures. Premios: Globo de Oro a Mejor Actriz, Sharon Stone. Premios 20/20 a Montaje, Th. Schoonmaker. Mejor Diseño de Producción, Dante Ferretti. Estreno: 22.nov.1995.    

Luis Carlos Muñoz Sarmiento (Bogotá, Colombia, 1957) Padre de Santiago & Valentina. Escritor, periodista, crítico de literatura, cine y jazz, catedrático, corrector de estilo, traductor y, ante todo, lector. Fundador y director del Cine-Club Andrés Caicedo, desde 1984. Escritor de El Magazín EE, 2012; columnista, 2018. Ocho minutos y otros cuentos, Colección 50 libros de Cuento Colombiano Contemporáneo, se lanzó en la XXX FILBO (Pijao, 2017). Mención de Honor por MLK: Todo cambio personal/interior hace progresar al mundo, XV Premio Int. de Ensayo Pensar a Contracorriente, La Habana, Cuba (2018). Siete ensayos sobre los imperialismos – Literatura y biopolítica, coautoría con Luís E. Soares, UFES, Vitória (Edufes, 2020). El libro El estatuto (contra)colonial de la Humanidad, producto del III Congreso Int. Literatura y Revolución, con su ensayo sobre MZO y su novela Changó, el gran putas, lo lanzó UFES, 20.feb.21. Invitado por Pijao Eds. al Encuentro Nal. de Narrativa vista desde las Regiones (Ibagué, 1º a 4 nov.23) Invitado por la UFES al Congreso Literatura, Soberanía Nacional y Multipolaridad (Vitória, 25.nov.23). El 10.abr.2025 salió en Brasil La Fábrica de Sueños – Ensayos sobre Cine; el 2°, Músicos del Brasil, en dic./2025; y el 3°, Ocho minutos y otros cuentos, el 14.abr.2026 (Calamêo). Autor en ARC, Rebelión, Magazín de EE, Las2Orillas y traductor/coautor, con L. E. Soares, en tales medios. Director del Cine-Club Al Filo del Tiempo, que se emite desde la bóveda interdisciplinaria La Fábrica de Sueños. E-mail: [email protected] 

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