Vivimos tiempos oscuros, en los que las peores personas han perdido el miedo y las mejores han perdido la esperanza. HANNAH ARENDT
Para quienes ambicionan el poder, no existe una vía media entre la cumbre y el precipicio. TÁCITO
Agradezco no ser una de las ruedas del poder, sino una de las criaturas que son aplastadas por ellas. RABINDRANATH TAGORE

Desde la bóveda interdisciplinaria de La Fábrica de Sueños, vía Cineclub Al Filo del Tiempo, ya en la recta final del Ciclo sobre Vida y Obra de Martin Scorsese (MS), el turno es para Los infiltrados (2006), filme basado en la trilogía hongkonesa Infernal Affairs (2002/03) (1), o Asuntos infernales, de Andrew Lau y Alan Mak que relata la intensa guerra del gato y el ratón entre Chan Wing Yan, policía infiltrado en la tríada mafiosa hongkonesa para lograr información que lleve a la detención de Hon Sam, y Lau Kin Ming una rata del departamento de policía que trabaja para Hon Sam y le suelta información sobre operaciones de la policía que podrían perjudicarlo. En The Departed, al Sur de Boston, el jefe de la mafia irlandesa, Francis Frank Costello pone a Collin Sullivan como espía dentro de la Policía Estatal de Massachusetts, mientras la policía asigna al agente estatal encubierto W. Bill Costigan infiltrarse como topo en la banda de Costello en otro nido de ratas político y cinematográfico.
En el Boston de los 80 del XX, el capo de la mafia Frank Costello entra a una tienda: tiene un choque verbal con el dueño, le pregunta a su hija si ¿ya te llegó la regla?, luego le echa un piropo y, por último, da unas monedas a su pequeño Bro, Colin Sullivan, quien años después llega a ser sargento de la policía y una suerte de hijo putativo del corrupto Costello. Para esa época ya había sido preparado como espía de éste en la Policía Estatal de Massachusetts (MSP) y se vincula a la Unidad de Investigaciones Especiales. A la vez, otro aspirante a policía, W. Bill Costigan, es escogido por el Cpt. Queenan y el Sgto. Dignam como topo en la organización de Costello: paga, entonces, una pena de cárcel como tapadera, es decir, su identidad encubierta o aparente y el rol que juega dentro del ente infiltrado, y luego de cometer varios delitos, llama la atención de Costello y logra que la banda lo reclute. A medida que se involucra con la violencia del ente criminal, cae en la paranoia y la depresión…
Sin embargo, Queenan y Dignam lo convencen para que siga encubierto. El papel agresivo, desagradable e intimidante, incluso estratégico, de Costello, incrementa la tensión fílmica, mientras la lucha de identidades entre Costigan y Sullivan hace lo propio con la tensión psicológica, algo que justifica a plenitud de inicio a fin el suspenso criminal que ocupa el metraje. El filme, considerado otra obra maestra de MS (no es tanto así), le significó, por primera vez en su vida, el Oscar personal, más otros tres: Mejor Película; Mejor Montaje, Th. Schoonmaker; Mejor Guion Adaptado, William Monahan. Lo cual lleva a desglosar cada premio y así poder inferir el porqué de ellos, no sin antes advertir una razón de peso, metálica, para dichos honores: con un presupuesto de USD $90 millones, el filme recaudó USD $291.5 millones. Lo raro es que tanto dinero ganado no va en relación directa con la luz de una obra artística, sino con toda la oscuridad y la corrupción detrás de la actividad policial.
Con ello no se quiere decir que una obra de arte debe supeditarse a la moral, pero sí que un trabajo estético va de la mano con la ética, sobre todo cuando de por medio se filtra un hondo contenido político, imposible de ocultar. Lo que sí va implícito es que Hollywood es una fábrica de dinero antes que la fábrica de sueños, utópica por demás, que Ilya Ehrenburg describe en su obra (2): allí están imbricados intereses económicos de gran calado, así como estrategias políticas que obedecen a una nueva razón de Estado. Además, no puede ignorarse un tercero y crucial factor: el cine, y no la religión, es, para Ehrenburg, el auténtico opio de las masas, edén metafórico de dos dimensiones en el que la gente busca sumergirse cada noche con el anhelo de escapar de su triste y efímera vida, para que al menos mientras dura el filme se ilusione con cristalizar su felicidad y vivir más de lo que espera el Sistema. Los tres factores obedecen a una biopolítica dirigida a instrumentalizar a la nueva sociedad de masas…
Al respecto, cabe conocer la posición de MS con respecto a los desacuerdos en la producción entre él y la Warner Bros., en torno a la violencia y al lenguaje soez, lo mismo que a su relación con Hollywood, que de por sí refuerza la postura de Ehrenburg sobre el Sistema fílmico en general: La pregunta es cuán personal puedo hacer un filme en el sistema de Hollywood de hoy, y esto es lo más cerca que puedo llegar. Yo no sé si hay lugar para mí y el tipo de película que me gustaría hacer. Tendría que hacerla de forma independiente porque me gusta asumir riesgos y, ¿cómo puedes hacer eso cuando una película cuesta 200 millones? Hay un montón de dinero de por medio y tienes una responsabilidad con el estudio. De lo dicho por MS se infiere que la industria gringa aceptó sin queja ni dolor el paso del sistema de estrellas y estudios al sistema de productor y autor: a la postre, era un asunto de tamaño y orden en los créditos del filme. Pero, no acepta el salto del cine/novela al cine/arte…
EE. UU jamás se planteó el eterno dilema europeo del cine como arte o industria pues al estar muy lejos de los proteccionismos culturales de Europa, y dentro de una asfixiante economía de libre mercado (ante todo para justificar, shit, el narcotráfico con Trump y Narco Rubio), sólo entiende el cine como mercancía y ni piensa plegarse a unas expectativas de consumo, con un agravante: tales expectativas no condicionan tanto la recepción como la creación y a esta apunta la pregunta de MS sobre qué tan personal o no puede resultar Los infiltrados en el Nuevo Hollywood. En cuanto al Oscar es innegable su acierto en la dirección de actores, aun con la ausencia de R. De Niro, a partir de Casino (1995), hasta El irlandés (2019) y Los asesinos de la luna (2023). Tuvo que rechazar el rol de Queenan, que pasó a M. Sheen, debido a que preparaba el proyecto de su ópera prima, El buen pastor, sobre la creación de la CIA y, en particular, de la Contrainteligencia en dicha entidad mafiosa antes que ente policial.
De Niro, recuerda que él quería y le gustaría haber podido, pero preparaba el filme citado, así que no tuvo el tiempo justo, ni fue posible (3). En Los infiltrados se destaca el rol de Bill Costigan, quien luego de su crisis mental, empieza un amorío con la psiquiatra de la policía, Madolyn Madden, a la vez su terapeuta por orden judicial, y la amante de su rival, Colin Sullivan, quien la embaraza. El tercer rol clave lo juega Frank Costello, aun con su proxemia exagerada para cada cosa: cuando abre sus manazas, gesticula con los ojos, le saca un pene gigante a su pupilo Bill en el cine, etc. En todo esto es relevante el montaje, en tanto a organizar los planos según ciertas condiciones de orden y tiempo, como cuando Costigan informa a la MSP que Costello venderá a mafiosos chinos microprocesadores robados, pero Sullivan interviene para frustrar la operación encubierta. Al advertir Costello y la MSP de que los han descubierto, Bill y Colin son impelidos a hallar al topo de la oposición: c/u lo es…
A su vez, Costigan averigua que Frank es un espía protegido del FBI, cosa que le cuenta a Queenan. Al seguir a Costello, Bill ve que le entrega un sobre a Sullivan con información sobre su banda: se destaca el ralentí, que incrementa el suspenso, cuando Costigan no logra identificar a Sullivan; éste, nota que lo siguen y yerra al apuñalar a alguien que pasa por creer que es Bill. Y entonces huye. Sullivan engaña a sus colegas para que sigan a Queenan, pero descubre que éste se junta con su chivato y avisa a la mafia de Costello. Que parece la del Abelarpillo de hoy en Colombia (4), el estafador de estafadores, y no obstante candidato presidencial, que vamos a ver si se atreve a estafar al mayor estafador, el lacayo de los sionistas llamado Trumpiras. En las secuencias citadas, el montaje unas veces es rítmico, por musical y decorativo, otras, formal por la oposición o el destaque de formas visuales, y otras más, subjetivo, en tanto el lugar de la cámara es tomado por el ojo del espectador/observador.
Dentro del montaje rítmico, por uso de la música, se cita la secuencia en la que Bill y su terapeuta Madolyn comienzan su idilio en el apto. de ella, y suena Comfortably Numb, de Pink Floyd, aquí en versión de Roger Waters, Van Morrison y The Band en el concierto benéfico The Wall – Live in Berlin (1990) (5), con el fin, nada decorativo, de resaltar su tono melancólico/épico que dispara la atmósfera de tensión y la tragedia subyacente de ambos, que viven bajo la presión constante de mafia y policía. Y dentro de las formas visuales, cabe citar cómo a lo largo del metraje MS utiliza la X como presagio de muerte (6), tal como lo hace H. Hawks en Scarface (1932): en los planos de los soportes de las vigas transversales de una pasarela del aeropuerto cuando Bill llama al Sgto. Dignam; la X iluminada en la pared de la oficina de Sullivan cuando por celular le asegura a Frank que Bill no es el sapo; las ventanas selladas con cinta adhesiva del edificio al que sube Cap. Queenan antes de ser tirado al vacío.
Otras dos escenas: la X detrás de la cabeza de Bill en el ascensor, antes de caer asesinado por Sullivan; y, para cerrar, el suelo alfombrado del pasillo, en forma de X, cuando Sullivan regresa a su apto., antes de ser ultimado por ese otro traidor que es el Sgto. Dignam. Cuando, tiempo antes, Bill teme ser descubierto y asesinado por ser el topo, se reúne con Queenan y abortan la operación. Aun así, Queenan ayuda a Bill a escapar cuando llega la banda de Costello, y es tirado del edificio: al caer, lo hace casi encima de Costigan y es salpicado de sangre en un brazo. El secuaz de Costello, Timothy Delahunt, al caer herido de muerte en el tiroteo con la policía, le confiesa a Costigan que él, y no otro, es el topo. Sin duda, se viven tiempos oscuros en los que las peores personas son las que polarizan (7), siembran miedo e incertidumbre, mientras los mejores seres humanos caen a diario en la desesperanza a causa de aquellos que los desvirtúan, pervierten y endilgan los peores vicios, como si fueran suyos.
El último Oscar a examinar es el de Mejor Guion Adaptado, para W. Monahan (8), con sus virtudes y fallas narrativas. Lo primero es que la premisa del gato y el ratón, con su paranoia implícita funciona en tanto hace que el observador sienta el ahogo de ambos protagonistas presas del miedo a ser descubiertos. Hay un lenguaje afilado, crudo, cargado de humor e ironía que proyecta casi sin fisuras la hostilidad del inframundo de Boston y ante todo de su Policía Estatal de Massachusetts, la tristemente famosa MSP. Aunque se trata de un thriller frenético, incursiona de modo profundo en la pérdida de identidad y en la dualidad moral y, más allá, ética, de los sujetos víctimas de constreñimiento ilegal y subsumidos por el engaño. No obstante, el guion padece de exceso de conveniencias argumentales, así como de caer en la sobreexposición, o la intención deliberada de obtener un efecto alucinatorio u onírico, en busca de resolver problemas muy complejos. Como cuando Bill persigue de noche a Sullivan.
O cuando al ser asesinado el Cap. Queenan, la policía suspende al Sgto. Dignam tras su pleito con Sullivan, el mismo que descubre en los archivos del capitán que Costello trabaja para el FBI. Una nota periodística identifica al casi muerto Delahunt como agente encubierto del Dpto. de Policía de Boston (BPD), pero Frank Costello intuye que se trata de un truco para proteger al auténtico topo. La Policía Estatal de Michigan recibe la orden de Sullivan para que siga a Costello: el resultado no es otro que una masacre en la que cae la mayor parte de su mafia. Al enfrentar Sullivan a un Costello herido, éste acepta ser el informante, el chivato de marca mayor, cruzan disparos y el primero lo remata. El caso de ambos, pone de presente que para quienes no hay más meta que el poder sin límite, no hay espacio intermedio entre la cumbre de la codicia y el abismo de la muerte. Eso queda implícito o tácito a lo largo de un filme que oscila entre el ascenso con afán y la caída sin remedio alguno, en la traición total…
Concluída su misión, Costigan le suelta su verdad a Sullivan; aun así, al reconocer el sobre de Costello sobre su mesa, sobre en el que él corrigió al asesor del mafioso y puso CITIZENS, infiere que Sullivan es su correveidile. Bill sale sin avisar de su oficina y Sullivan advierte que ha descubierto la verdad, razón por la cual borra de los archivos a Costigan, quien rápido se dirige al apto. de Madolyn, le entrega un sobre con pruebas y ella encuentra una grabación que le había hecho llegar a Sullivan con charlas que comprometen e incriminan a Sullivan con Frank Costello. Sam choca con Colin en la azotea donde cayó Queenan y lo arresta; pero, justo cuando le apunta con su arma, entra en acción el agente Brown, ex compañero de Costigan en la Academia de Policía y asevera que tiene pruebas que vinculan a Sam con Costello. Costigan es asesinado por el soldado Barrigan, otro de los espías de Costello en la Policía Est. de Michigan. Brown cae por cuenta de Barrigan, a su vez eliminado por Sullivan.
Sullivan, traidor de traidores, incrimina a Barrigan como el único topo de Costello: lo que ya quedó claro que no es. En el extremo de la hipocresía oficial, la que mata y luego celebra, conmemora u ofrece misas, Sullivan, recomienda a Costigan para una post mortem Medalla al Mérito; pero, tras su sepelio, Madolyn lo abandona, sin importar lo que pase con el hijo por llegar. Ya en casa, Sullivan se topa con Dignam, quien disfrazado y sin decir ni pío lo asesina. Y así uno tras otro caen los infiltrados de la trama policial. He aquí por qué The Departed no es una obra maestra, al menos desde el guion pues abusa de casualidades que convienen y de encuentros de azar para que la trama avance o los personajes se crucen, lo que quiebra la suspensión de la sospecha/duda o incredulidad. El triángulo amoroso del filme (Colin, Sam y Madolyn) se siente mal integrado, forzado, poco convincente e inverosímil. La eliminación abrupta de ciertos protagonistas se percibe a su vez tramposa respecto al cierre de conflictos…
En conclusión, el de MS es un filme de suspenso criminal, basado en hechos reales que el guion de Manahan interviene y manipula no siempre de modo óptimo: tuvo personajes de la vida real como el agente corrupto del FBI John Connolly (9), la banda de Winter Hill y basó a Costello en el gángster irlandés/gringo Whitey Bulger, lo que dotó al guion de realismo y a la vez de una letal incertidumbre dada la carta blanca que recibió del FBI para revelar secretos de otros gángsters. El filme contó con la asesoría técnica de Tom Duffy, quien trabajó 30 años como detective encubierto del BPD que investigaba a la mafia irlandesa: como quien dice siempre lo de afuera, nunca lo de adentro, o ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio o, en fin, señalar la hipocresía de juzgar los defectos menores de los otros, cuando uno mismo tiene fallas mayores: adagio que aparece en los evangelios Mateo 7, Lucas 6 (10). O sea, nadie tiene que ser aplastado por las ruedas del poder ni debe agradecer por ser una de…
Los infiltrados es una incursión en uno de los más retorcidos centros del poder, una honda reflexión sobre la pérdida de la identidad, el extravío metafísico, la paranoia: no siempre gratuita. Aunque las virtudes priman sobre las fallas, no es una obra maestra en sentido estricto, ante todo por las falencias en el guion que derivan de las excesivas libertades que se tomó W. Monahan al abordar a sujetos tan absorbidos por el crimen. La dirección de actores, ayudó a liberar al filme de ciertas ataduras narrativas, de tanto azar conveniente, de muchos encuentros forzados entre los protagonistas, para que la trama avanzara en la dirección correcta y permitiera acercar mejor el drama al observador. El montaje, a veces retorcido, muchas otras ágil desde el ritmo, la forma, la cámara subjetiva, consolida la fea y real imagen del cuerpo policial, para generar así otro nido de ratas fílmico: el que ya desde el ente sindical mostró el soplón Kazan (11) en On the Waterfront (1954), Nido de ratas o La ley del silencio.
A Santiago, hijo adorado, desde lo más hondo de mí alma, por su heroísmo y dignidad a toda prueba.
Notas, enlaces y bibliografía:
(1) https://www.criterion.com/boxsets/6276-the-infernal-affairs-trilogy
(2) EHRENBURG, Ilya. La fábrica de sueños. Edit. Melusina, España, 2008, 236 pp.
(3)
https://www.vanityfair.com/hollywood/2016/11/leonardo-dicaprio-martin-scorsese-robert-de-niro-movie
(4) https://www.youtube.com/watch?v=1R5fW9R4qyk&t=1087s
(5) https://www.youtube.com/watch?v=wpFo_E9Fq2k&list=RDwpFo_E9Fq2k&index=1
(7) https://www.facebook.com/reel/1028510796174233
(8) https://aaspeechesdb.oscars.org/link/079-23/
(10) https://cvc.cervantes.es/lengua/refranero/ficha.aspx?Par=59616&Lng=0
(11) https://www.youtube.com/watch?v=We_Hk8Z2kuM
FICHA TÉCNICA: Título original: The Departed. En castellano: Los infiltrados. País: EE. UU / Hong Kong. Año: 2006. Gén.: Suspenso criminal / Historia / Thriller psicológico. For.: 35 mm; color; 151 min. Dir.: Martin Scorsese. Guion: William Monahan, basado en la trilogía Infernal Affairs (2002/03), de Alan Mak y Felix Chong. Prod.: Brad Pitt / Brad Grey / Graham King. Fot.: Michael Ballhaus. Mon.: Thelma Schoonmaker. Mús.: Howard Shore. Prod.: Plan B Entertainment / Vertigo Entertainment / Media Asia Entertainment Group. Int.: W. Billy Costigan Jr. (Leonardo DiCaprio); Sgto. Colin Sullivan (Matt Damon); F. Frank Costello (Jack Nicholson); Sgto. Sean Dignam (Mark Wahlberg); Cap. Oliver Charlie Queenan (Martin Sheen); Arnold Frenchie French (Ray Winstone); Dra. Madolyn Madden (Vera Farmiga); Cap. George Ellerby (Alec Baldwin); Agente Brown (Anthony Anderson); Sean Costigan (Kevin Corrigan); Soldado Barrigan (James Badge Dale); Patrick Fitzy Fitzgibbons (David O’Hara); Timothy Delahunt (Mark Rolston); Agente FBI Frank Lazio (Robert Wahlberg); Carmen (Amanda Lynch); Gwen (Kristen Dalton); Phil (Shay Duffin). Dist.: Warner Bros. (EE. UU) / Media Asia E. Group (Hong Kong). Fecha de estreno: 26.sept.2006, Teatro Ziegfeld / 6.oct.2006 (EE. UU). Premios Oscar: Mejor Director, MS / Mejor Montaje, Th. Schoonmaker / Mejor Guion Adaptado, William Monahan.
Enlace del filme Los infiltrados: https://m.ok.ru/video/7961968970420
Luis Carlos Muñoz Sarmiento (Bogotá, Colombia, 1957) Padre de Santiago & Valentina. Escritor, periodista, crítico de literatura, cine y jazz, catedrático, corrector de estilo, traductor y, ante todo, lector. Fundador y director del Cine-Club Andrés Caicedo, desde 1984. Escritor de El Magazín EE, 2012; columnista, 2018. Ocho minutos y otros cuentos, Colección 50 libros de Cuento Colombiano Contemporáneo, se lanzó en la XXX FILBO (Pijao, 2017). Mención de Honor por MLK: Todo cambio personal/interior hace progresar al mundo, XV Premio Int. de Ensayo Pensar a Contracorriente, La Habana, Cuba (2018). Siete ensayos sobre los imperialismos – Literatura y biopolítica, coautoría con Luís E. Soares, UFES, Vitória (Edufes, 2020). El libro El estatuto (contra)colonial de la Humanidad, producto del III Congreso Int. Literatura y Revolución, con su ensayo sobre MZO y su novela Changó, el gran putas, lo lanzó UFES, 20.feb.21. Invitado por Pijao Eds. al Encuentro Nal. de Narrativa vista desde las Regiones (Ibagué, 1º a 4 nov.23) Invitado por la UFES al Congreso Literatura, Soberanía Nacional y Multipolaridad (Vitória, 25.nov.23). El 10.abr.2025 salió en Brasil La Fábrica de Sueños – Ensayos sobre Cine; el 2°, Músicos del Brasil, en dic./2025; y el 3°, Ocho minutos y otros cuentos, el 14.abr.2026 (Calamêo). Autor en ARC, Rebelión, Magazín de EE, Las2Orillas y traductor/coautor, con L. E. Soares, en tales medios. Director del Cine-Club Al Filo del Tiempo, que se emite desde la bóveda interdisciplinaria La Fábrica de Sueños. E-mail: [email protected]
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