NIÑA GAZATÍ
“Tus pies descalzos, pisan, hacen huellas sobre
cadáveres, pavimento retorcido,
te llevan a la esperanza.
Tus ojos claros, ven humo, polvo, bombas,
no pájaros, huyeron, no tienen ramas donde posar.
Tus oídos, escuchan el silencio estremecedor,
el que queda después del estallido de la bomba
que rompió tus tímpanos.
Tú, un orgullo, una flor al sol, al viento,
Tú, mi amor, mis sueños, la libertad”.
William Anastasio Áreas Calvo, Palestina, mi amor, Poemario, Biblioteca de las Grandes Naciones y Poetas y Poemas con Palestina, País Vasco, 2014.
Hay momentos en que quedarse callado es casi un crimen y eso es lo que sucede ahora mismo con respecto al genocidio que el Estado sionista de Israel perpetra contra el pueblo palestino en Gaza y Cisjordania y contra los árabes del Líbano, Siria y Yemen. Ante un crimen de la dimensión del que estamos soportando en vivo y en directo permanecer en silencio termina siendo un gesto de aprobación de las masacres diarias de niños, mujeres y hombres y significa apoyar en forma tácita a los asesinos sionistas del estado de Israel.
La magnitud de lo que acontece en Palestina es de tal calado que cualquier ser humano con una pizca mínima de sensibilidad debería expresar su rechazo al genocidio y debería estar en las calles de sus pueblos y ciudades denunciando a los criminales y a sus voceros y representantes en cada país.
Eso es lo que hemos hecho los autores de este libro en los últimos años, movilizarnos y hacer escuchar nuestra modesta voz en medio de las mentiras, engaños, falacias y desinformación que caracteriza al aparato de propaganda del sionismo internacional, que intenta legitimar el genocidio en marcha.
No somos expertos en Palestina ni el occidente de Asia (llamado en forma imprecisa Cercano o Próximo Oriente), no sabemos ni una palabra de la lengua árabe. Incluso, el autor de los textos de este libro nunca ha pisado la tierra palestina, pero la lleva con pesadumbre en su corazón, y siente como si lo estuviera experimentando en carne propia el dolor y el sufrimiento de millones de seres humanos que son bombardeados, masacrados y exterminados desde hace décadas y cuyo martirio se ha incrementado desde el 7 de octubre de 2023.
Quienes hemos escrito estas líneas y elaborado estas pinturas pretendemos ser ciudadanos del mundo que, desde un lugar del Sur Global, en esta esquina de Sudamérica, hemos dejado constancia por escrito de su rechazo, oposición y no nos cansamos de denunciar a los asesinos sionistas y sus numerosos cómplices y financiadores en distintos lugares del planeta.
Frente a esos crímenes nos hemos dado a la tarea de informarnos, de documentarnos sobre la historia del pueblo palestino, de sus luchas, rebeliones, resistencias y, simétricamente, de las acciones de los genocidas del sionismo, una forma de colonialismo europeo enquistado en tierras árabes desde hace un siglo.
Con disciplina, constancia, rigor, seriedad y una clara postura política en contra de Israel y a favor de los palestinos, hemos perseverado en nuestro esfuerzo de escribir la crónica del actual genocidio, con un doble destinatario: de un lado, los habitantes de hoy en nuestros países de lengua castellana y, de otro lado, los habitantes de mañana, para que quede constancia por escrito de que no hemos claudicado ante tanta infamia y no nos hemos quedado callados, en tiempos en que la dictadura digital borra las huellas perdurables de la memoria.
Modestamente, queremos ser cronistas de nuestro tiempo para dejar una huella al mañana. Eso hace necesario describir el pavoroso genocidio de los palestinos, que falsimedia occidental presenta como una “guerra justa” por parte de Israel, al que muestran como un sufrido país que destruye y mata en defensa propia. En contra de esa propaganda y siguiendo las imperecederas contribuciones de la Historia desde Abajo nos situamos en la perspectiva de los vencidos, de los derrotados, de los ninguneados, que en este caso son los palestinos y los árabes que son masacrados por los aviones y bombas “inteligentes” que proporcionan en grandes cantidades los delincuentes de la autodenominada Comunidad Internacional, un eufemismo que usan para camuflarse los imperialistas de Estados Unidos y sus súbditos de la Unión Europea.
Estamos abiertamente, y sin vergüenza ni cobardía, con los habitantes de Gaza y Cisjordania, y con los palestinos de los territorios ocupados y con los millones de refugiados en países vecinos, que siguen siendo perseguidos por los criminales sionistas.
Ellos son los que nos desvelan, nos inspiran, nos motivan a seguir escribiendo y produciendo obras artísticas, a usar nuestra capacidad de análisis y de síntesis para decir que seguimos vivos y que, al tener ese privilegio, del que no gozan los habitantes de Gaza, que pueden ser asesinados en cualquier instante, lo debemos aprovechar en producir textos que comuniquen un punto de vista fundamentado, hecho desde la distancia física, sobre el genocidio en curso, pero con la cercanía que proporciona la indignación y la empatía de saber que en Palestina se libra una lucha fundamental por preservar los mejores valores de la humanidad. Valores que hoy son negados por aquellos que en el Occidente imperial se presentan como portaestandartes de la libertad, la justicia, la democracia, los derechos humanos, pero cuya podredumbre moral los hunde en el pantano de la ignominia.
Y lo hacemos porque, hermanados con el dolor, sufrimiento y rebelión del pueblo palestinos, le declaramos nuestro amor, como el amante que añora y desea al sujeto de sus sueños, por el que se desvela, al que quiere junto a sí, aunque sea inalcanzable. Nuestro amor por Palestina es un amor platónico, en el mejor sentido de la palabra, esto es, que mantiene en mente el anhelo ideal de algo bello y hermoso. Pero es también un amor realista, que busca entender las causas, motivos y razones por las que un heroico pueblo se ha negado a seguir siendo esclavo de uno de los últimos bastiones del colonialismo europeo que todavía existe en el mundo.
El título de este libro parafrasea el de la película Hiroshima, mon amor, cuyo guion fue escrito por Marguerite Yourcenar. Otra película Gaza, mon amour, también inspira este libro, así como poemarios que llevan el nombre de Palestina o Gaza y a los que les declaran su amor.
Desde los tiempos de Hiroshima, los que se oponen al capitalismo, al imperialismo, al colonialismo y a las diversas formas de dominación y opresión cantan a aquellas ciudades y países que son destruidas y se unen al dolor de los habitantes que soportan tal destrucción y que, en medio de la desolación, siguen viviendo y amando y enfrentan el reto de asumir la vida en lo que le queda de sus ciudades bombardeadas y de sus países destrozados. Eso mismo de Hiroshima se ha reproducido en Vietnam, en Irak, en Afganistán, en Siria, en Libia, en Palestina…. en donde las mismas fuerzas destructoras quieren borrar cualquier símbolo de memoria, de recuerdo y de lucha.
Sí, le declaramos nuestro amor a los millones de palestinos que resisten, combaten y se rebelan contra los genocidas del siglo XXI y que con sus gestas de heroísmo genuino nos muestran que, incluso en las peores circunstancias, la humanidad prevalecerá sobre los criminales y genocidas. Porque lo que hace Israel todos los días contra los palestinos es cometer crímenes contra la humanidad, tal y como lo dijo José Saramago en 2002: «Esto que está pasando en Israel contra los palestinos es un crimen contra la humanidad. Los palestinos son víctimas de crímenes contra la humanidad cometidos por el gobierno de Israel con el aplauso de su pueblo».
Con amor por Gaza en particular y Palestina en general elaboramos este libro para que, por lo menos, quede constancia del desvelo que les produce a dos humildes habitantes del sur del mundo el sufrimiento de un pueblo milenario y quede algún registro de los pavorosos crímenes del estado sionista de Israel y de sus patrocinadores principales, Estados Unidos y la Unión Europea. Y lo hacemos porque, aunque sabemos que el libro hoy es un producto de poca circulación, frente a lo visual y digital, tiene la ventaja que a largo plazo se preserva y el mensaje que en papel se plasma permanece como herencia para las próximas generaciones. El libro es una lucha contra lo efímero, lo circunstancial, lo inmediato y lo superficial que caracteriza al mundo de hoy. Por eso, nos esforzamos en plasmar en papel este canto a Palestina y la denuncia de los genocidas de Israel, Estados Unidos y los sionistas de todos los pelambres.
Este libro es un gesto de amor que se rebela contra todos los que quieren negar el genocidio y que exalta al sujeto amado, por su coraje, resistencia, capacidad de luchar y rebelarse. Porque nos queda claro que, a pesar de todo el sufrimiento del pueblo palestino, el que está condenado a desaparecer es Israel. Sencillamente, porque su existencia es de un tiempo anterior, el de la época en que la dominación euro-estadounidense era indiscutible, pero que ahora es una aberración colonial que tarde o temprano debe desaparecer. Porque nuestro sujeto amado prevalecerá con sus luchas y rebeliones, tal y como lo ha comprobado desde hace un siglo, en medio de genocidios y limpiezas étnicas.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


