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Brigadas médicas cubanas atienden a familias refugiadas en Caracas pese a la amenaza estadounidense

Fuentes: Vocesenlucha / Arainfo

Dos integrantes de la Brigada Médico cubana en Venezuela que comparten labores de atención integral en uno de los campamentos transitorios de Caracas con personal sanitario local explican los objetivos de la misión y el enfoque comunitario e integral de la salud cubana que privilegia la prevención y el vínculo cercano con la comunidad.

Las brigadistas se desplegaron inmediatamente después de los terremotos del 24 de junio y permanecen en el país cuando la mayoría de las delegaciones internacionales oficiales de ayuda se han retirado, a pesar de la renovada ofensiva estadounidense contra Cuba en la que la cooperación médica caribeña es señalada como instrumento de injerencia en recientes documentos oficiales del Departamento de Estado, en un intento más de justificar las medidas de asfixia e incluso un posible ataque militar contra Cuba, tras las amenazas de Donald Trump anunciado que “tomará el control” de la isla.

En la Unidad Educativa Nacional República del Ecuador, en la avenida San Martín de Caracas, se encuentra uno de los más de 100 campamentos transitorios habilitados en Caracas, La Guaira y Miranda por el Gobierno de Venezuela para asegurar la atención integral de las familias afectadas por los terremotos que causaron una catástrofe humanitaria que arroja un saldo provisional de 6.125 fallecidos.

Más de 700 personas permanecen alojadas en esta escuela mientras avanzan las acciones de respuesta a la emergencia. Equipos multidisciplinarios atienden a los damnificados. Como parte de la respuesta en sanidad, los integrantes de la Misión Médica Cubana en Venezuela fueron movilizados desde las primeras horas posteriores al desastre para apoyar a la población afectada y continúan atendiendo a las personas desplazadas de sus hogares.

La respuesta inmediata de la Brigada Médica

“A partir de los sucesos del 24 de junio nosotras inmediatamente nos movilizamos como Brigada Médica a cada uno de los centros de atención a personas damnificadas, acá prestamos la atención diaria y necesaria a los pacientes que se vieron lesionados o damnificados, también la salud física y mental, dando un seguimiento a ese paciente, a niños, embarazadas, personas adultas, mayores con patologías crónicas, para que se mantengan estables”, explica Yaimaris Villariño, para quien esta es su primera misión fuera de Cuba. Su primer destino fue en el Estado de Amazonas, lugar remoto al sur del país. “Nos adentramos en lugares en los que es bien difícil entrar, con escasos recursos”, explica.

Le acompaña Zulena Cruz, otra médica cubana que lleva dos años y medio en Venezuela, “un país que me ha acogido muy bien; todo ha sido excelente”, afirma. Trabaja en el consultorio Ezequiel Zamora, ubicado en el Guarataro, barrio popular de uno los cerros que circundan la capital, donde atiende a 2.442 personas.

Después de los sismos, cuando no está en el campamento, permanece en el consultorio para cuidar a las personas que viven en lugares de difícil acceso y que tienen condiciones económicas desfavorables y no pueden pagar por la asistencia sanitaria.

Durante las últimas semanas el plantel educativo ha sido adaptado para funcionar como refugio temporal. La escuela, que debería estar cerrada por el periodo vacacional, se ha convertido en un ajetreo constante de personas desplazadas, operarios, trabajadores de la alcaldía, voluntariado de las comunas, personal de seguridad y sanitario. Está en obras y numerosos operarios se desplazan por los pasillos con herramientas y materiales. Una cuadrilla está terminando unos baños. Zulena señala que, para mejorar las condiciones, se les han proporcionado todos los insumos necesarios y que el centro fue adaptado para esta situación mediante remodelaciones: baños nuevos, duchas, áreas de lavado, dormitorios y una cocina nueva para mejorar las condiciones de vida de las familias.

Medicina con enfoque comunitario

La atención en estos centros se basa principalmente en prevenir enfermedades respiratorias, diarreicas y transmitidas por vectores, propias de espacios que no fueron creados para albergar a esta cantidad de personas. Lo principal es evitar que se dé un índice elevado de estas enfermedades y educar a la población sobre cómo debe actuar y comportarse para prevenirlas, enfatiza Yaimaris.

Explica que la formación en la medicina cubana está encaminada no a tratar la enfermedad en sí, sino a la persona, mediante la prevención de la enfermedad. El resultado, afirma, es una medicina comunitaria que mantiene un contacto humanitario con la población. Lo importante, además de atender una patología determinada, es “hacerle sentir mejor, como ser humano y persona, que ellos son la razón de ser de nosotros, que nuestro principal objetivo es llegar hasta donde está su hogar”.

Para Daimaris la meta es brindar un “apoyo solidario y humanitario, acompañarles en cada momento para que sepan que no están solos, estar cerca de ellos no solo como médicos, sino como uno más de este país”.

Zulena dice que la característica diferencial de la medicina cubana es su dimensión humana, “nos sensibilizamos mucho con el paciente. Desde que nos formamos en la Universidad, lo hacemos con ese tipo de formación, debemos ser sensibles, respetar y escuchar, lo primero es la parte humana del paciente”, insiste. “A veces el paciente con la sonrisa que le da el médico ya empieza a sentirse mejor y eso es algo que nos enseñaron mucho en la Universidad. Lo que nos viene ahora es apoyar y estar con ellos en todo el proceso, que no se imaginen que van a estar nunca solos, mientras estemos aquí vamos a estar con ellos, apoyando, ayudando, en lo que sea necesario. Si hay que hacer arepas, haremos arepas”.

Para las doctoras, la experiencia en Venezuela ha significado trabajar en comunidades alejadas, donde muchas personas cuentan con recursos limitados para acceder a los servicios de salud. Noelia explica que una de las principales responsabilidades de los médicos comunitarios es recorrer el territorio para identificar a quienes requieren atención, especialmente en zonas de difícil acceso. “Nos corresponde conocer dónde está cada paciente: el adulto mayor, la embarazada, el niño, la persona encamada. No esperamos que ellos lleguen a nosotros; nosotros vamos hasta donde están”, dice.

Ese enfoque, agregan, resulta especialmente importante en contextos de emergencia, cuando además del tratamiento clínico las personas necesitan apoyo emocional y dan mucha importancia a la salud psicológica porque el impacto de la tragedia ha sido muy fuerte.

23 años de cooperación médica sur-sur

El despliegue de la misión médica cubana en la emergencia fue inmediato. Los equipos médicos cubanos se encuentran operativos en todos los estados de Venezuela desde el inicio de su misión a gran escala en 2003, con la inauguración de la llamada Misión Barrio Adentro, aunque los primeros cooperantes ya habían llegado en 1999, como personal humanitario tras las inundaciones del estado de Vargas, rebautizado en 2019 estado La Guaira.

Yaimaris describe la misión como una experiencia inigualable por sentir la gratitud de estas personas: “la satisfacción por la atención que les brindamos, ese es el mejor legado que nos dejó el comandante Fidel Castro y Chávez quienes en 2003 forjaron esta misión, seguimos con ese propósito de dar atención a los más necesitados”.

Las brigadas médicas cubanas, igual que no llegaron tras la catástrofe, permanecen en el país mientras gran parte de los equipos internacionales de ayuda se han retirado después de concluir la primera fase de respuesta a la emergencia centrada en la búsqueda y rescate de víctimas.

La continuidad de la cooperación cubana se mantiene a pesar de noticias en sentido contrario como las publicaciones realizadas semanas antes de los sismos en medios internacionales como Bloomberg, que aseguraban que los profesionales cubanos de la salud estaban abandonando centros de toda Venezuela a medida que aumenta la presión de EE.UU. para cerrar las misiones médicas de La Habana en el extranjero.

Según este medio de noticias económicas, esta situación respondía a una “campaña para cortar los ingresos que generan estos médicos forma parte de la iniciativa más amplia del presidente Donald Trump para poner fin a casi siete décadas de gobierno comunista en la nación caribeña”.

Lo cierto sin embargo es que los médicos cubanos fueron los primeros en asistir a las víctimas del terremoto y permanecen trabajando junto al personal venezolano.

La propia nota del medio estadounidense Bloomberg destacaba algunas bondades de esta cooperación:

“Las poblaciones que dependían de esos médicos en zonas rurales y urbanas de necesidad son los que sufren…A finales del año pasado, la misión médica de Cuba en Venezuela —la mayor que mantiene en el extranjero— contaba con unos 13.000 trabajadores de la salud. Prestaban principalmente atención primaria, pero también realizaban cirugías oculares, ofrecían servicios dentales y trataban la diabetes en todo el país, incluidas zonas remotas y fronterizas de estados como el Amazonas y Delta Amacuro. En muchas comunidades indígenas aisladas de esos estados, a las que solo se puede llegar en barco o avioneta, los médicos cubanos eran a menudo los únicos profesionales de la salud disponibles”.

Cooperación médica bajo ataque

La colaboración médica internacional cubana ha sido objeto de ataques tanto en el escenario internacional como en la propia Venezuela. En el pasado, el personal cubano de salud sufrió ataques físicos de la oposición durante las llamadas guarimbas. Algunos cooperantes incluso estuvieron a punto de ser quemados vivos después de campañas de descrédito y señalamientos de medios de comunicación en contra de su trabajo.

EE.UU. ha fomentado estas campañas bajo el pretexto de que el programa se basa en un sistema de trabajo forzoso y, mediante el Programa Cuban Medical Professional Parole (2006-2017), estimuló la deserción del personal sanitario en misiones en el exterior, afectando incluso a la población destinataria de unos contingentes médicos reconocidos no solo por atender enfermedades comunes desde la atención primaria sino graves epidemias como el COVID-19 y el ébola.

En el reciente informe del Departamento de Estado de EE.UU., dirigido por Marco Rubio y publicado el 20 de julio de 2026, titulado Cuba: La capital del comunismo en el siglo XXI, se vuelve a señalar a los médicos cubanos como parte del personal con el que Cuba “colonizó” el Estado venezolano:

“Cuba suministró el personal, la pericia y las capacidades de inteligencia que ayudaron a Chávez a construir su nuevo régimen, con el intercambio de médicos, entrenadores, técnicos y operadores políticos cubanos por enormes cantidades de petróleo venezolano…. Decenas de miles de efectivos cubanos llegaron a barrios, ministerios y programas sociales venezolanos, crearon sistemas de patrocinio que vincularon a comunidades pobres con el nuevo régimen bolivariano, al tiempo que constituían para Cuba una enorme infraestructura humana en el terreno. Médicos, docentes y asistentes sociales cubanos se convirtieron en el capital humano de un proyecto socialista de construcción del Estado, supervisado y administrado por La Habana”.

Asedio y amenaza de guerra

Este informe busca justificar la radicalización del bloqueo e incluso un posible ataque militar contra Cuba. Informe que se conoce tras las amenazas de Donald Trump, quien anunció este año que “tomará el control” de Cuba.

El asedio histórico que sufre la isla en forma de bloqueo, sanciones, ataques terroristas e intentos de invasión puede ser considerado, en el contexto actual, el preludio de una guerra inminente o una modalidad de ataque en sí mismo que tiene el propósito de asfixiar al pueblo cubano.

Desde 1992, la Asamblea General de Naciones Unidas ha aprobado, en más de 31 ocasiones, proyectos de resoluciones presentados por Cuba para “poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”, en los que reconoce que las sanciones contra Cuba promovidas por EE.UU. violan el derecho internacional y pide al Gobierno de los Estados Unidos que las derogue.

En cambio, el país norteamericano redobla sus amenazas y la salud de la población cubana es una de las principales víctimas de lo que ha sido calificado como una violación masiva del derecho internacional y un acto de castigo colectivo que equivale a un crimen de lesa humanidad.

El pasado 5 de agosto, el viceministro de Salud Pública de Cuba, Julio Guerra, denunció que el bloqueo económico impuesto por EE.UU. ha agravado la escasez de combustible, los problemas eléctricos y la falta de medicamentos e insumos, lo que pone en riesgo la atención médica y la vida de los pacientes. Según las autoridades cubanas, las pérdidas en el sector salud alcanzaron 288 millones de dólares entre 2024 y 2025, y superan los 4.200 millones de dólares en más de seis décadas.

Además, más de 100.000 personas permanecen en listas de espera para cirugías debido a la falta de recursos, mientras BioCubaFarma -el grupo empresarial de la industria pública biotecnológica cubana- informó de dificultades para garantizar 300 medicamentos esenciales.

El Gobierno cubano sostiene que estas limitaciones han afectado indicadores de salud, como la supervivencia de niños con cáncer y la mortalidad infantil. El pronunciamiento se realizó durante la entrega de un donativo internacional de medicamentos, considerado un apoyo importante para el sistema de salud del país.

La dignidad como compromiso

Para ambas profesionales, la palabra “dignidad” resume el sentido de su trabajo. Para Zulena la dignidad es “no venderme, no claudicar, dar el paso al frente cuando nos necesiten, cuando nos llamen, estar siempre con la Revolución, con nuestro comandante Fidel Castro”.

“Nosotras estamos aquí para lo que ellos necesiten, en lo que tengamos que apoyarlos y ayudarles”, afirma.

“La dignidad es poder demostrar de lo que ha sido capaz nuestro país de lograr, a pesar de ser una isla tan pequeña; somos capaces de recibir ese amor que nos fue brindado durante todos los años y que podamos replicar esas características que tiene el medico cubano en otra república hermana”, concluye Yaimaris antes de regresar a atender a una paciente.

Fuente: https://arainfo.org/medicas-cubanas-caracas/