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La Fábrica de Sueños. "A través de los olivos" (1994), de Abbas Kiarostami

No siempre quien calla otorga

Fuentes: Rebelión

Me identifico con la lucidez del perdedor. Sé que la guerra está perdida y me voy a morir rodeado de hijos de puta, de cabrones, de ladrones. Pero hay que salir a librar la batalla diaria de la dignidad para defender esas cosas que uno considera imprescindibles. JOSÉ SACRISTÁN

La mujer que amé se ha convertido en fantasma. Yo soy el lugar de sus apariciones. JUAN J. ARREOLA

El amor no mira con los ojos, sino con el alma. WILLIAM SHAKESPEARE

Si no se rompe, ¿cómo logrará abrirse tu corazón? KHALIL GIBRAN

Vivir sin amar no es propiamente vivir. MOLIÈRE

El ciclo sobre vida y obra de Aristarain y Kiarostami, desde la bóveda interdisciplinaria de La Fábrica de Sueños, vía Cineclub Al Filo del Tiempo, avanza con A través de los olivos (1994), del cineasta iraní. Obra cumbre de la metaficción, del borrar límites entre documental y puesta en escena, y el fin de la trilogía Koker, junto a ¿Dónde está la casa de mi amigo? (1987), Y la vida continúa (1992), la que gira en torno a la zona del norte iraní que fue devastada por un terremoto y muestra diversos aspectos de la difícil situación que a partir de entonces atravesó la historia del antiguo y rico país asiático. Desde un rodaje con rigor y un ambiente poético, Kiarostami tantea las fronteras entre documental y ficción y hace un puente con la realidad a través de otro filme, Y la vida continúa, y la narración del conflicto amoroso entre el actor aficionado Hossein y su compañera de reparto Tahereh, quien vía silencio le da una lección a aquél para que entienda, y ya se dirá por qué, que no siempre quien calla otorga.

A pesar de los inminentes riesgos en contra, se da una perfecta sincronización entre planos, escenas y secuencias, e incluso largos planos secuencias, y la realidad que se infiltra, acomoda y cala dentro del rodaje sin concesiones a nada y en el que se repiten las tomas sin cesar: v. gr., porque pese a las insistencias del director Keshavarz, en el sentido de que debe decirle Sr. Hossein al final de cada toma, Tahereh se rehúsa a hacerlo una y otra vez. Y lo hace en razón de los conflictos entre padres e hijos, las luchas generacionales, la conciencia de clase, ya que la lucha de las mujeres también va contra lo cosmético que se hace pasar por utilitario. Pero, para la rebelde Tahereh, quien choca una y otra vez con la Sra. Shiva, suerte de diosa en la filmación y coordinadora de casi todo, incluso lo extrafílmico, no existe el Sr. para designar a su teórico marido, el del rodaje, no el de la realidad, en tanto no cuenta para nada en tal sentido. Y esto no existe para él dada su obsesión por ella: la de un terco perdedor.

Perdedor cuya lucidez, sin embargo, ni se pone en duda: no se olvide que en cuestiones de amor, los locos son los que tienen más experiencia, Plauto dixit, y, por ende, recuérdese que contra lo que se piensa lo último que pierde el loco es su lucidez. Y esta, igual que la elocuencia, jamás abandona a Hossein, mientras Tahereh anda sumida en el silencio que, por otro lado, también es un vocero, así sea callado, de la lucidez, la elocuencia y la locura. Abbas Kiarostami derivó en genio y figura por su trabajo en el cine desde múltiples frentes: minimalismo, cine poesía, dirección, guiones, producción, actor, pintor, escultor, director de fotografía, diseñador gráfico, ilustrador, fotoperiodista o reportero gráfico. Se le reconoce por sus figuras marginales, actores naturales, niños como protagonistas, interpretación poética de lo social, de los espacios rurales, observador del espacio iraní, la interimagenidad de sus filmes, en fin, la recurrencia a la poesía persa en los títulos, diálogos y temas de toda su obra.

El suicidio, fue uno de esos temas no sólo en uno de sus piezas clásicas, El sabor de las cerezas (1997) que le trajo la Palma de Oro en Cannes, y que, grosso modo, es la historia de un hombre que busca a alguien que lo entierre luego de que se haya suicidado: no obstante, la resistencia que halla a lo largo de su búsqueda no es poca dado el rechazo a dicha práctica por casi todo credo religioso. Desde el minimalismo, sus filmes reflejan la propuesta estática, silente y contemplativa que se centra en la simpleza de los vínculos humanos, en el cine dentro del cine, en la ruptura de límites entre docu y ficción. Los personajes cotidianos son captados a menudo en los afiches mediante PG abiertos que retratan la pequeñez humana frente a la vasta Naturaleza tras el terremoto en Koker, 1990 (1). Desde los paisajes naturales, la presencia dominante de rutas destapadas/enlodadas, las colinas verdes y los tradicionales árboles de olivo, también típicos en el caso de Palestina ocupada, a la que hoy llaman Israel…   

Miembro destacado de la Nueva Ola Iraní que se inicia en 1964 con el filme Piel de serpiente, de Hajir Darioush, basada en la novela El amante de Lady Chatterley (1928), de David H. Lawrence (2), y que incluye a los pioneros Bahram Beyzai, Parviz Kimiavi, Dariush Mehrjui, Amir Naderi y Nasser Taghvai, A. Kiarostami (1940-2016) comparte con ellos técnicas comunes: el uso del diálogo poético y la narración alegórica (figura literaria que para significar una idea se vale de formas humanas y animales u objetos cotidianos) para eludir la censura, y tratar de frente asuntos cotidianos, sociales, políticos y filosóficos, como se ve en A través de…, con esa historia de amor y desamor que se da entre Hossein y Tahereh y que tanto interesa al cineasta diegético Keshavarz, siempre dispuesto a seguir los pasos de aquel joven que jamás renuncia a lo que persigue, así se vea acechado por el fracaso, pues muy bien sabe que la única mujer que le mueve el piso es Tahereh, así ella no se entere o no le importe.

O lo subvalore por prejuicios sociales como el de no tener casa propia. La que Hossein promete que le hará: no sólo a los empobrecidos les cuesta, sino también a los ricos y por eso propone la mezcla entre ricos y pobres, para una más equitativa distribución de la riqueza. Kiarostami tiene el poder de producir poesía visual y narrativa a partir de las cosas más pequeñas: la vida cotidiana, el trasegar por caminos de tierra y lodo, pobladores que parecen ajenos a la realidad actual, la mirada profunda que recoge los contrastes entre ayer y hoy, lo en apariencia pequeño que recoge lo colosal de la condición humana, sin grandilocuencia ni aspavientos, con humildad y sabiduría, sin fuegos de artificio ni trucos de magia ni de mafia: sencillamente, con su saber de poeta, de ser humano sensible e inteligente y, además, humanista con traje de cineasta y sujeto histórico transformador del mundo y revolucionario de corazón para rendir tributo a su oficio el cine, arte que amó hasta el último suspiro de vida.

De acuerdo con la Encuesta de la Década de 1990, que publicó la revista Film Comment, Kiarostami fue exaltado como el cineasta más popular y respetado por la comunidad orbital del cine, y para Thierry Frémaux, director del Instituto Lumière y del Festival de Cannes desde el 2000, Kiarostami fue el cineasta de los 90. En vida, obtuvo el reconocimiento público de por lo menos tres de los mayores cineastas del ámbito universal: Jean-Luc Godard, dijo: El cine comienza con D. W. Griffith y termina con Abbas Kiarostami. M. Scorsese, sostuvo: Kiarostami representa el más alto nivel artístico en el cine. Herzog, tras ver Close Up (3), a su vez, observó: Vivimos en la era de Kiarostami. A través de… da una respuesta concreta a esa admiración trilateral por vía de esas personas que llegan a Koker, n. de Irán, donde el terremoto acabó con cientos de vidas, 21.jun.90. El cineasta Keshavarz, alter ego de Kiarostami, se propone contar/describir cómo esa gente no ha parado ni para coger impulso…

Todos van para adelante, con la esperanza en su mirada y el dolor y la tristeza a sus espaldas. Pero, no cesan jamás en su empeño de voltear la realidad a su favor, así no dispongan de las mejores armas, estén en desventaja frente al hambre o a lo inmaterial, se muevan con aprietos por el territorio. Keshavarz, Hossein, Tahereh, Farhad y la diosa Shiva aparecen filmando una escena, que se repite sin cesar una y otra vez, del filme anterior, Y la vida continúa, quizás porque así es, nada la detiene: ni la muerte, porque, por contraste, se vuelve un motor de vida, sobre todo cuando se trata de los seres queridos que ya no están más. Que antes estaban, pero ya no y, sin embargo, su ausencia es su mayor presencia, quizás porque el dolor de la muerte no es para el que se va, sino para el que se queda con sus recuerdos, alegrías y tristezas, todo mezclado a la vez y a la vez todo separado por la intensidad del dolor que lleva sin tregua a la lucha cotidiana por la dignidad en defensa de lo imprescindible, por la ruta de lo prescindible.

El personaje de lo imprescindible en la obra de Kiarostami sería el Sr. Badii, protagonista de El sabor de las cerezas y otro alter ego del cineasta, el que, por entonces, conocía su segundo hijo y su unión sufría un colapso sin remedio. Mientras él en la realidad recorre sin parar las calles de Teherán, en la ficción Badii maneja por la ciudad en pos de alguien que ayude a enterrarlo, por un buen pago, al amanecer. No es sólo una costumbre iraní la de dar aventones a desconocidos: así, Badii charla en su jeep con un candidato a cura, un joven soldado y un viejo taxidermista e intenta convencerlos para que le echen encima unas cuantas paladas de tierra a cambio de una retribución metálica. Aquí cabe recordar lo que dijo Sabzian en Close Up (4) al ser cuestionado por el fraude que comete (no tan grave como el de Aberrardis [5]): Quería que olvidaran la idea de que un director de cine es diferente a las otras personas. Un artista verdadero es alguien cercano al pueblo y que está preparado para ir al cine con ellos.

Eso es lo que hace a Kiarostami un cineasta auténtico, por vía de Keshavarz, ni mejor ni peor que otros, apenas igual a los Otros, alguien cercano a su pueblo como el que más, preparado para ir al cine con la gente aunque, eso sí, sin saber qué tan disponible pudiera estar con tanto oficio por hacer y tanta carga emocional encima. Aun así, eso ocurre en A través de… (como ya pasó en Close Up y volverá a ocurrir en Diez y en Copia certificada, ya se verá) con esa otra trama basada en la vida real. Por ello los actores recrean a una pareja que se casó luego del terremoto de Koker y la historia se la contó al cineasta un hombre que se casó cinco días después de dicha tragedia. Primer filme de Kiarostami protagonizado por un actor profesional que al inicio mira al público y a la cámara y dice: Soy Mohamad Ali Keshavarz, el actor que interpreta al director. Los otros actores fueron contratados en la locación. Estamos en Koker, a 400 km, no, a 350 km al norte de Teherán, donde un terremoto destruyó todo el año pasado.

De nuevo cine dentro del cine, una puesta en escena que es al tiempo recreación histórica y ficción, o docu ficcionalizado, obra mayor de Kiarostami con la asistencia de dirección de Jafar Panahi, autor de El globo blanco (1995) (6), El círculo (2000) (7), Taxi Teherán (2015) (8), y Los osos no existen (2022) (9), ambos unidos por su gran pasión fílmica y estilos, temáticas e intereses existenciales comunes: actores amateurs o aficionados, reflejo de la vida cotidiana, visiones personales que trascienden lo iraní, traslado de su ideario fílmico a sus personajes, en fin, metaficción, docuficción, docu de la puesta en situación, según la acepción de la U. Pompeu Fabra, de Barcelona: como en Ser y tener (2002), de Nicholas Philibert (10). En suma, A través de… es una cumbre artística de A. Kiarostami y uno de sus mejores filmes, con cinco premios y nominaciones en siete países, opera como tarea estética/antropológica en la que el cineasta iraní observa con paciencia estoica, sin vulnerar la dignidad de sus actores… 

A Kiarostami, como le gustaba decir, le hacía falta mentir para llegar con más fuerza a la verdad: esto es, como buscador de la misma, realiza obras como Dah (2002) o Diez, en la que refleja el panorama sociopolítico de Irán, según la mirada de una mujer divorciada que encarna Mania Akbari, quien conduce por Teherán durante varios días: en el viaje, o Road Movie, charla con diez personas, entre ellas su hijo, su hermana, una puta de autostop, una novia a la que plantan. Sin actores profesionales, excepto la protagonista, el hijo chico de la chofer es hijo de la actriz en la vida real. Con todos ellos se dan diálogos intensos, de los que surge una radiografía de la sociedad iraní y sus dinámicas de género, como hasta ahora pocos han mostrado, salvo Panahi en el ya citado filme El círculo (11). Surgen también formas de solidaridad, y un optimismo (el pesimismo del bien informado) en buena parte fundado en el hecho de que quienes viajan en dichos autos siguen vivos, según uno de los diez dialogantes… 

Seguir vivo es también un arte. Supongo que el arte más sublime de todos, ¿verdad? Ahora bien, una vez que Kiarostami vio proyectado por vez primera su filme Copia certificada, el primero de dos largos (el otro es Like Someone in Love, 2012 (12): Como alguien enamorado, hablado en japonés y rodado en Tokio) que haría fuera de Irán (los últimos de su carrera, que se había desplazado de lo local a lo cosmopolita), tuvo la nobleza de confesarle a un periodista que se había dormido en la sala. No lo alteraba el hecho de que a otros cineastas les pasara lo mismo con sus filmes, agregó, siempre y cuando pensaran después en lo que habían visto o dejado de ver. Esta aparente tontería es más bien una declaración de principios: para que queden en la memoria, los filmes deben ser como el amor o los sueños o las esperanzas: dispositivos imperfectos e incompletos. Y los mejores no son los de finales felices, sino abiertos, y no acaban cuando lo hacen sino que siguen en la mente hasta el fin de los tiempos.

En conclusión, A través de… es una drama que oscila entre lo social, etnológico, antropológico y político, por vía de la mezcla docu y ficción, o que disuelve sus límites, a través de un proceso casi documental sobre el rodaje de otro filme, en el que Kiarostami muestra su poder para adueñarse de la ficción y traslada luego su ideario fílmico al equipo de rodaje escogido para dicha obra. La sencillez técnica, la complejidad temática, el valor y la honestidad de los personajes, la radiografía de la vida iraní, el efecto fílmico de una tragedia real, los actores aficionados, salvo el cineasta Keshavarz, la mirada de compasión, solidaridad y reflexión que habita el rodaje, son factores cruciales para consolidar la idea pedagógica de metacine (13) que armó Kiarostami, así como para captar la naturaleza misma del filme, otorgar sentido al propio arte del cineasta y poder ver en él la sencillez, la hondura y el humanismo, que con frecuencia halla sus motivos en los enigmas irresolutos de lo más nimio. 

Siempre dentro de un contexto humanista y humanizador, Kiarostami retrata con sensibilidad la zona de una parte rural de Irán, Koker, golpeada por un terremoto y para ello contrapone la crudez de la tragedia a la persistencia, o a la fugacidad, del amor, lo cotidiano y la belleza del paisaje. Los métodos de Kiarostami, a través del ensayo y el error, dialogan con la repetición de tomas, escenas y secuencias, y la búsqueda de una verdad orgánica a través de la ficción fingida (14). Por último, mediante la metanarrativa o metaficción, explora los dispositivos, artefactos y engranajes del quehacer fílmico al retratar el rodaje de un filme dentro de otro filme, para recordar los ecos, los vientos y sus movimientos de gracia y desgracia, de tragedia y comedia negra, que estremecen al espectador por efecto de su filme anterior Close Up o la perfecta simbiosis cinematográfica entre la definición de un plano y la puesta en escena de una metáfora sobre la nobleza del actor que se cree director y luego se queda con lo primero…

El amor/desamor de Hossein y Tahereh gravita sobre la ficción, hasta perturbarla con sus deslices, y tiene la carga dramática justa, sin estrépito ni hipérboles que entrañen manosear a los testigos de excepción en esa región donde Cristo se detuvo…, C. Levi dixit (15). Así para la crítica A. K. sea esquemático por su zigzagueo constante con los PGA, todo artista sólo responde a su mapa creativo. Con naturalidad describe una experiencia íntegra de drama, tragicomedia, alegría, tristeza, humor, todo vía libertad, sensibilidad y mirada singular para ver el amor de otros; su ruptura enseña que a quien amó Hossein devino fantasma y él es el lugar de su aparición, o sea, el amor ve con el corazón (no con los ojos) pero, como ninguno se abre sin haberse roto, de ahí deriva que la esencia del romanticismo es la incertidumbre (Wilde), así c/u sepa que vivir sin amar no es vivir. O que no siempre quien calla otorga: la actitud de Tahereh hacia Hossein es a su vez de resistencia a la impúdica tradición patriarcal.

A Santiago, por el día en que justo recibe un merecido vehículo que ojalá lo lleve con bien por la vida.

A Carito, con quien sabrá compartirlo según se lo han ganado gracias al amor y respeto mutuos.

A Marthica, quien no tuvo lío alguno conmigo pese a que no poseo casa ni auto propios. Já.

Notas, enlaces y bibliografía:

(1) A través de los olivos se rodó en cuatro lugares de Irán: Koker, Gilan, Poshteh, Rudbar.

(2) https://es.wikipedia.org/wiki/El_amante_de_Lady_Chatterley 

(3) https://rebelion.org/el-arte-como-gesto-de-nobleza-y-extension-del-sentir/ 

(4) Ibidem, Nota 3, Close Up (1990).

(5) https://rebelion.org/el-presidente-que-no-es-ni-nunca-debio-ser/ 

(6) https://rebelion.org/el-sufrimiento-de-una-nina-todo-por-el-dios-dinero/ 

(7) https://rebelion.org/el-vicio-circular-de-la-mujer-indeseable/ 

(8) https://rebelion.org/la-ironia-desnuda-la-sordidez-de-una-realidad/ 

(9) https://rebelion.org/entre-el-miedo-sembrado-y-la-represion-desatada/ 

(10) https://www.calameo.com/books/00740937569c9ac5e4bec 

(11) Ibidem, Nota 7, El círculo: El vicio circular de la mujer indeseable

(12) Dicho tema musical lo canta al final la Reina del Scat, Ella Fitzgerald.

(13) Metacine o cine dentro del cine o ruptura de la cuarta pared: 8½, La rosa púrpura del Cairo, El Topo. 

(14) Otra forma de referir la mixtura entre documental y ficción o metacine.

(15) LEVI, Carlo. Cristo se detuvo en Éboli (1945), Gadir Editorial, Italia. Edit. Losada, 1951, Bs. Aires. 

FICHA TÉCNICA: Título original: Zir-e derajtân zeytun. En castellano: A través de los olivos. País: Irán / Francia. Año: 1994. Gén.: Drama / Historia / Romántico. For.: 35 mm; color; 108 min. Dir. / Guión / Montaje / Prod.: Abbas Kiarostami. Asistente de Dir.: Jafar Panahi. Fot.: Hossein Rezai / Farhad Saba. Mús.: Allan Gray / Música popular iraní. Int.: Hossein (Hossein Rezai); Tahereh (Tahereh Ladanian); El Director (Mohammad Ali Keshavarz); Farhad (Farhad Kheradmand); Sra. Shiva (Zarifeh Shiva). Prod.: Ciby 2000. Dist.: Miramax. Premios: 1994, Hugo de Plata en el XXX Festival Int. de Cine de Chicago; Espiga de Oro en la XXXIX Seminci de Valladolid; Premio Especial de la Crítica en el XVIII Festival Int. de Cine de São Paulo. 1995: Premio al Mejor Director en el VIII Festival Int. de Cine de Singapur; Premio Golden Rose al Mejor Filme en el XIII Festival de Cine de Bérgamo; Tercer Premio del Público en XLIV Festival Int. de Cine de Melbourne. Estreno: España, 2.dic.1994. 

Enlace del filme: https://ok.ru/cinefiliamalversa/topic/157144030238933 

Luis Carlos Muñoz Sarmiento (Bogotá, Colombia, 1957) Padre de Santiago & Valentina. Escritor, periodista, crítico de literatura, cine y jazz, catedrático, corrector de estilo, traductor y, ante todo, lector. Fundador y director del Cine-Club Andrés Caicedo, desde 1984. Escritor de El Magazín EE, 2012; columnista, 2018. Ocho minutos y otros cuentos, Colección 50 libros de Cuento Colombiano Contemporáneo, se lanzó en la XXX FILBO (Pijao, 2017). Mención de Honor por MLK: Todo cambio personal/interior hace progresar al mundo, XV Premio Int. de Ensayo Pensar a Contracorriente, La Habana, Cuba (2018). Siete ensayos sobre los imperialismos – Literatura y biopolítica, coautoría con Luís E. Soares, UFES, Vitória (Edufes, 2020). El libro El estatuto (contra)colonial de la Humanidad, producto del III Congreso Int. Literatura y Revolución, con su ensayo sobre MZO y su novela Changó, el gran putas, lo lanzó UFES, 20.feb.21. Invitado por Pijao Eds. al Encuentro Nal. de Narrativa vista desde las Regiones (Ibagué, 1º a 4 nov.23) Invitado por la UFES al Congreso Literatura, Soberanía Nacional y Multipolaridad (Vitória, 25.nov.23). El 10.abr.2025 salió en Brasil La Fábrica de Sueños – Ensayos sobre Cine; el 2°, Músicos del Brasil, en dic./2025; y el 3°, Ocho minutos y otros cuentos, el 14.abr.2026 (Calaméo). Autor en ARC, Rebelión, Magazín de EE, Las2Orillas y traductor/coautor, con L. E. Soares, en tales medios. Director del Cine-Club Al Filo del Tiempo, que se emite desde la bóveda interdisciplinaria de La Fábrica de Sueños. E-mail: [email protected] 

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