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Al margen de la lucha no hay solución

Fuentes: Brasil de Fato

Traducido del portugués para Rebelión por Alfredo Iglesias Diéguez.

La táctica de los luchadores sociales tiene que seguir siendo la de movilizar las calles de todo el país, en favor de la democracia, contra la desnacionalización de la economía y por la adopción de una nueva orientación económica de retorno al crecimiento con distribución de la riqueza.

En los últimos días, la opinión pública se ha visto sorprendida por el cambio de actitud de los propietarios de los principales grupos empresariales del país, incluidos los de las organizaciones pertenecientes al grupo Globo. Comprometidos con una postura golpista hasta la víspera del acto del día 16 de agosto (1), esos mandamases (principalmente representantes de instituciones financieras, como Bradesco (2) empezaron a hablar en «positivo», manifestando una división entre la derecha.

En vez del impeachment a la presidenta Dilma, ahora defienden eso que ellos denominan «entendimiento» para sacar al país de la crisis. Por esa razón, la tensión política acumulada desde el inicio del año bajó de temperatura.

Obviamente, el retroceso de los golpistas constituye un hecho positivo; no obstante, surge una pregunta: por qué actúan de ese modo esos sectores de la élite brasileña y cuáles son sus intenciones.

Todavía es demasiado temprano para responder con total seguridad; sin embargo, al menos deben ser consideradas tres razones que expliquen ese cambio:

· primera: los grandes capitalistas se comportan de esa manera por conveniencia: la prolongada inestabilidad y la ausencia de reglas claras en la economía generan una disminución de sus beneficios y les impide proyectar acciones a medio y largo plazo;

· segunda: la intención del gobierno del PT y de sus aliados de reforzar su base institucional, aislando al diputado Eduardo Cunha, con el objetivo de conseguir el apoyo de ciertos sectores del PMDB, empieza, o al menos todo parece indicar eso, a dar algún resultado.

· al margen de eso, los contactos que están teniendo lugar para formar un gran frente progresista y la organización del gran acto del día 20 de agosto (3), demuestran la disposición del sindicalismo y de los movimientos sociales para defender, a toda costa, la legalidad democrática y los derechos colectivos.

Con ese cambio de postura surgen nuevos problemas. Por lo visto, la orientación de los partidos y segmentos comprometidos con el neoliberalismo sufrirá modificaciones. En lugar de agredir al Estado de Derecho, como han hecho hasta el momento, buscarán ampliar su control sobre las instituciones -ya casi absoluto-, bloqueando las pocas iniciativas de cambio de estructura todavía en trámite en el Congreso, en el poder judicial e incluso en buena parte del poder ejecutivo.

La edición de la Agenda Brasil (4), de la autoría del senador Renan Calheiros, constituye el anuncio de ese cambio de rumbo, cuyo objetivo busca aprobar contrarreformas en el texto de la Constitución de 1988. No nos podemos engañar.

Ante estos indicios creo que la táctica de los luchadores sociales tiene que ser la misma que provocó la división de las fuerzas de la derecha: movilizar las calles de todo el país a favor de la legalidad democrática, contra la desnacionalización de la economía (firme en la defensa del presal) (5) y por la adopción de una nueva orientación económica que retome el crecimiento económico con distribución de la riqueza.

La manifestación del 20 de agosto, bajo esa perspectiva, adquiere más importancia.

 

***

(1) N. del T.: El 16 de agosto se celebraron en diferentes ciudades de Brasil varias marchas en contra del gobierno de la presidenta Dilma. En el transcurso de esas marchas, que a pesar de la implicación de varios partidos políticos -la de Belo Horizonte, que contó con la presencia de Aécio Neves, uno de los principales líderes del PSDB, no llegó a concentrar 6.000 personas-, afloró todo el odio golpista acumulado en estos años de gobiernos progresistas: peticiones de penas de muerte a la presidenta Dilma, llamadas al ejército para que intervenga…, al margen de diversas provocaciones, insultos y agresiones a personas expresaban su rechazo a ese movimiento golpista.

(2) N. del T.: Bradesco, con sede en São Paulo, es el segundo mayor banco privado de Brasil.

(3) N. del T.: El 20 de agosto se celebraron en diferentes ciudades de Brasil actos en defensa de la democracia y el Estado Democrático y de Derecho. Estas marchas, pretenden aglutinar a todos los sectores democráticos y progresistas de Brasil para avanzar en la conquista de nuevos derechos sociales y económicos.

(4) N. del T.: La Agenda Brasil, propuesta por el presidente del Senado, es un documento político de alto nivel que pretende establecer las medidas de carácter económico que se deben poner en marcha en un plazo inmediato para retomar la senda del crecimiento económico. Esta agenda cuenta con el apoyo, tanto de algunas de las principales organizaciones empresariales de Brasil como de algunos sectores progresistas y democráticos que ven en ella una vía para reactivar la economía y, con ello, obtener recursos para continuar con las políticas sociales redistributivas.

(5) N. del T.: La capa del presal hace referencia a un área de reservas petrolíferas situada debajo de una profunda capa de sal en el subsuelo marino del litoral brasileño que se extiende a lo largo de 800 km que, debido precisamente al proceso geológico que provocó su formación, contiene hidrocarburos de una excelente calidad. En razón del volumen estimado del petróleo encontrado hasta ahora en las formaciones del presal, Brasil se convertiría en uno de los principales productores mundiales de petróleo y alcanzaría la soberanía energética a partir del año 2016, según algunos estudios preliminares. Curiosamente, la estrategia de los golpistas es insistir en que Petrobras no tiene capacidad para extraer esa inmensa riqueza, por lo que defienden que sea entregada a multinacionales extranjeras, haciendo que Brasil siga siendo una economía dependiente en materia energética.

*Marcelo Barbosa es doctor en Literatura y coordinador del Instituto Casa Grande de Rio de Janeiro.

El original de este artículo, publicado el 19 de Agosto de 2015 en el portal Brasil de Fato, se encuentra disponible en: http://www.brasildefato.com.br/node/32713