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ALBA, por la unión económica latinoamericana

Fuentes: Rebelión

Ilustración de Tomy

La Alternativa Bolivariana para los pueblos de nuestra América (ALBA) se ha convertido en la vía económica y social más importante para la unión de los países Latinoamericanos.

La reciente firma de cuatro acuerdos de cooperación para la formación de empresas mixtas entre los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez y de Bolivia, Evo Morales, marcan otro relevante hito en esta forma de integración que surgió en diciembre de 2004, en La Habana.

En aquella ocasión, Chávez y el presidente cubano Fidel Castro, rubricaron la creación del ALBA como forma de integración y unión de América Latina y el Caribe basada en un modelo de desarrollo independiente con prioridad a la complementariedad económica regional, que permitiera la voluntad de promover el desarrollo de todos y fortaleciera una cooperación mediante el respeto mutuo y la solidaridad.

Los convenios venezolano-boliviano se fundamentan en esos principios y establecen el desarrollo de empresas mixtas grannacionales (como se les ha denominado) en varias ramas como una en la minero-siderúrgica (hierro y acero), que estará ubicada en el Cerro Mutún, en el departamento de Santa Cruz, al este de Bolivia.

La construcción de un complejo petroquímico binacional en la denominada región del Chapare, departamento Cochabamba y Santa Cruz, región rica en recursos gasíferos y el desarrollo de otra empresa mixta, también en Bolivia, para levantar dos plantas de cemento, a fin de aprovechar la abundante disponibilidad de piedra caliza existente en el país andino, se recogen en los documentos signados.

Por último, se realizarán proyectos forestales en toda la nación altiplana coordinados y dirigidos por empresas mixtas de ambos países.

El 28 y 29 de abril de 2007 se efectuó en Barquisimeto, Venezuela, la V Cumbre del ALBA, con la participación de los países miembros, Venezuela, Bolivia, Cuba y Nicaragua, así como observadores e invitados de Haití, Ecuador, Dominica, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y Las Granadinas y Uruguay, quienes evaluaron el desarrollo de los programas y proyectos aprobados en el Primer Plan Estratégico del ALBA y la cooperación e integración desplegadas durante el año 2006.

En ese cónclave también se acordó reforzar la creación de empresas, estrategias y programas Grannacionales conjuntos en materias y sectores como educación, salud, energía, comunicación, transporte, vivienda, vialidad, alimentación, minería, entre otros que ayudarán a disminuir las agresivas acciones de las compañías transnacionales y de organismos financieros internacionales en detrimento de la mayoría de la población.

El ALBA, en sus pocos años de vida, ha demostrado que el libre comercio no es capaz de generar los cambios sociales requeridos, y que con voluntad económica soberana se pueden erradicar los peliagudos problemas que viven millones de seres humanos en América Latina.

Actualmente el ALBA lo integran Venezuela, Cuba, Bolivia y Nicaragua. Si se incluye a Ecuador (aunque todavía no se haya producido la incorporación formal), el acuerdo involucra a una población de más de 67 millones de personas y una superficie de 2.535.000 kilómetros cuadrados.

Un ejemplo que descuella en el ámbito social son los programas de alfabetización que bajo los auspicios de Cuba, han permitido que Venezuela se declare libre de ese flagelo y Bolivia, Nicaragua y Ecuador siguen el mismo camino.

Convenios como PETROCARIBE y PETROSUR han beneficiado a numerosos países de la región. El tema energético, vital para cualquier tipo de desarrollo endógeno, está presente en todas las conversaciones y convenios, máxime cuando, Venezuela, Bolivia y Ecuador son países petroleros y, los dos primeros, grandes productores de gas.

Se proyectan y ponen en marcha el desarrollo de una poderosa industria petroquímica, así como la potencialidad hidroeléctrica de varios de los países involucrados, lo que permitirá resolver en el futuro las dificultades energéticas.

Pero las concepciones del ALBA van más allá pues se ejecutan planes para resolver la atención médica y la alimentación de sus habitantes y eliminar, con esfuerzos propios, el hambre y la miseria acumulada durante años por el saqueo y la explotación de los capitalistas extranjeros y nacionales.

En ese andar de soberanía económica enfilan sus pasos los miembros del ALBA que con sus logros mediante la integración, marcan a América Latina el camino a seguir en esta era de globalización.