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Ambientalistas y Universidades argentinas cuestionan a Monsanto en Córdoba

Fuentes: datachaco.com

La gigantesca multinacional Monsanto ha decidido instalar dos plantas experimentales en la provincia de Córdoba, contando para ello con el visto bueno del gobierno nacional, y provincial, lo que provoca rechazo de los grupos ambientalistas allí, como Madres de Barrio Ituzaingó, y Médicos de Pueblos Fumigados, dos entidades, que no dudan que el uso de […]

La gigantesca multinacional Monsanto ha decidido instalar dos plantas experimentales en la provincia de Córdoba, contando para ello con el visto bueno del gobierno nacional, y provincial, lo que provoca rechazo de los grupos ambientalistas allí, como Madres de Barrio Ituzaingó, y Médicos de Pueblos Fumigados, dos entidades, que no dudan que el uso de agroquímicos debería prohibirse por sus daños a la salud humana, y también dos universidades nacionales ubicadas en la provincia se han incorporado a la polémica respaldando a los ambientalistas.

Una de ellas es la Universidad Nacional de Córdoba, que cobija a los Médicos de Pueblos Fumigados, liderados por un auxiliar docente de medicina, y ex secretario de salud de la ciudad, y en la carrera de psicología se encuentra también un profesor de biología, conocido militante ecologista, quien dirigiera por algún tiempo una maestría en Medio Ambiente en la UNNE; que debió ser reemplazado a medio camino, cuando los alumnos de esta carrera comenzaron a militar en las cuestiones ambientales locales, sin investigacion de respaldo previa. .

Aunque la Universidad Nacional de Córdoba es una de las más grandes y la más vieja del país, cumple este año 400 de existencia, su prestigio sufrió un rudo golpe pocos años atrás, cuando Medicina propuso crear un posgrado en homeopatía, medicina alternativa que no tiene base científica alguna, y que algunas provincias toleran, aunque en sentido estricto solo es ejercicio legal lo que se enseña en las Facultades de Medicina, cosa que hasta ahora ninguna hace, puesto que por el contrario, la moda actual en medicina, es que todo debe estar basado en la ciencia. La iniciativa motivó tal repulsa nacional e internacional que la Universidad dió marcha atrás. Solo era un mercado interesante, y tal posgrado se vendería como pan caliente en un mercado como el cordobés, pletórico de médicos desocupados y subocupados en busca de nichos alternativos de práctica.

Sin embargo la Universidad de Córdoba albergó por muchos años a un médico y abogado catalán, Dr. Bialet Massé, profesor de medicina legal, y autor de un famoso informe en 1904, sobre las condiciones de la clase obrera, por encargo del presidente Roca, que advierte en el prólogo de su informe, que quizás no fuera del agrado de sus mandantes, por las terribles condiciones encontradas. Hace pocos años, al cumplirse el centenario del informe, un equipo de la televisión catalana, recorrió el mismo camino que Bialet Massé, encontrando que desde los yerbatales de Misiones, hasta la ganadería de la Patagonia poco ha variado, y esto se hizo mucho antes del CONICET y la expansión de maestrías y doctorados que ahora florecen en todas las universidades, sin producir conocimientos similares sobre la situación de la clase obrera, documentados rigurosamente como lo hizo Bialet Massé, quizas porque como .señala el Consejo Interuniversitario Nacional, «muchos posgrados sólo obedecen a intereses económicas o corporativos».

El caso de Río Cuarto es diferente, en parte porque es en cercanías de esa universidad donde se instalará una de las plantas de Monsanto, pleno corazón agrícola de la pampa húmeda, y también porque es una universidad muy nueva (1972) y orientada a la investigación biotecnológica e ingenierías, hecha aparentemente sin muchas precauciones puesto una explosión en uno de sus laboratorios hace pocos años mató a seis personas, incluyendo un estudiante. La creación de esa universidad fué parte del denominado Plan Taquini, por su autor, no tendiente a mejorar las universidades, sino a desconcentrarlas, tras el Cordobazo, en 1969. Algunos de sus investigadores han hecho estudios sobre efectos de agroquímicos en trabajadores rurales, muy poco concluyentes.

Monsanto en su propia página Web se presenta con un rostro angelical, indicando que solo le preocupa mejorar la producción, aunque ha sido multada varias veces por publicidad engañosa de sus productos en Estados Unidos, su país de origen. Con más de un siglo de investigación en biotecnología, más de 20.000 empleados, y un presupuesto anual mayor que todas las universidades argentina juntas, está en condiciones de aplastar a quienes la cuestionan en el Tercer Mund,, donde los investigadores deben trabajar con presupuestos muy limitados y equipos mínimos, lo cual casi inevitablemente produce resultados de investigaciones cuestionables, sobre todo por tamaños de muestras, el gran problema del investigador limitado en recursos. Solo los poderosos organismos de control de Estados Unidos la mantiene a raya, al menos dentro de sus fronteras. Una empresa similar de biotecnologia, Angem, acaba de recibir una multa de 760 millones de dólares por publicidad engañosa de un medicamento para la anemia.

Solo los gobiernos pueden enfrentar a Monsanto, pero parece que muchos no desean hacerlo, y este podría ser el caso de Argentina, donde la economía reposa en gran medida sobre la exportación de soja y maíz genéticamente modificados de Monsanto, cuyas semillas se venden en combo con agroquímicos a los cuales son resistentes, y donde tampoco parece ser sea posible controlar al menos las condiciones de uso, puesto que los problemas reportados por los activistas parecen estar más bien ligados a uso deficiente que el uso en las condiciones recomendadas, sobre todo exposición de obreros, y poblaciones cercanas, y todo parece indicar que hacerlo tomando las precauciones establecidas en las reglamentaciones municipales aumentaría en forma sensible los costos, por lo que es más barato pagar eventuales multas, por otra parte más que raras, y solo una década de lucha de las Madres de Barrio Ituzaingó en Córdoba, consiguió una pena minima para un aeroaplicador que había violado las reglamentaciones, así como el propietario del campo.

Marx escribió años ha, que los cambios en la forma de explotar la naturaleza eran el motor del cambio social, inevitable, y siendo el capitalismo la más productiva, los países que desearan acelerar el cambio social y no contaran con capital privado suficiente deberían hacerlo a través del capitalismo de estado, y efectivamente el capitalismo de estado aceleró el desarrollo de muchos países, aunque resultó tanto o más destructivo del medio ambiente que el capitalismo privado.

En el documental sobre Bialet Massé mencionado al inicio puede verse que una mujer mapuche, dice que en esencia capitalismo y comunismo son lo mismo, solo divergen en «la forma de repartir la torta, nosotros los mapuches rechazamos la torta» concluye». Como sabemos cada vez que se deben entregar tierras productivas a los pueblos originarios, hay mil dificultades, lo cual muestra que su posición es poco compartida por los otros 39 millones de habitantes del pais, o al menos por los que deciden.

Parte del cuestionamiento a Monsanto es en realidad cuestionamiento a formas «crueles» de explotación de la naturaleza, pero sumamente productivas, tales como la mega minería, y el gas y petróleo de esquisto, (el reciente convenio de YPF con Chevron por el yacimiento de Vaca Muerta), así como la agricultura transgénica combinada con agroquímicos. Algunos extremistas propician volver a la agricultura tradicional, quizás arando con bueyes, en tanto que otros buscan alternativas intermedias, con poco éxito hasta ahora entre los gobernantes, presionados en gran medida por la desocupación, subocupación y trabajo en negro. Que significa el daño ambiental de Vetorial para un desocupado de Puerto Vilelas que vive de planes?, y que no podría o querría vivir de la naturaleza, como un mapuche?

En este panorama, las universidades, un actor más del juego político, dejan de lado su función esencial de proporcionar conocimiento que permita separar la paja del trigo, para seguir el juego de sus autoridades, y los partidos políticos que las cooptan. No podemos dudar a esta altura que la epidemia de cáncer se deriva de las decenas de miles de productos químicos creados en épocas recientes, y muy poco evaluados en cuanto a sus efectos sobre la salud humana, ya sea en forma de aditivos alimentarios, agroquímicos, pinturas, tintes de telas, etc, etc. No seria hora que alguien formule un plan nacional de investigación en la materia, INTA-CONICET-Universidades, que supere la iniciativa, por aquí y por allá, de algún investigador, militante ambientalista, o médico de pueblo fumigado?. O es que la política universitaria y científica es «no hacer olas?», lo contrario del informe de Bialet Massé ?, y más bien «hacer posgrados arancelados».

* Alfredo Zurita es Profesor Titular de Salud Pública. Facultad de Medicina. UNNE

Fuente: http://datachaco.com/noticias/view/13254