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¿Caída intencional del petróleo?

Fuentes: Rebelión

En unos pocos meses los precios del petróleo han caído vertiginosamente y varios analistas consideran que se debe a una estrategia de Estados Unidos para debilitar a Rusia y a Venezuela. Al primero, Washington lo continúa viendo como su eterno contrincante, y al segundo lo rechaza por haber realizado desde 1999 la Revolución Bolivariana encabezada […]


En unos pocos meses los precios del petróleo han caído vertiginosamente y varios analistas consideran que se debe a una estrategia de Estados Unidos para debilitar a Rusia y a Venezuela.

Al primero, Washington lo continúa viendo como su eterno contrincante, y al segundo lo rechaza por haber realizado desde 1999 la Revolución Bolivariana encabezada por el líder histórico Hugo Chávez, quien nacionalizó la empresa petrolera y devolvió al pueblo las riquezas que se obtienen de ese producto.

Publicaciones científicas señalan que los esquistos bituminosos son rocas que alojan en sus poros materia orgánica, pudiendo producir gas o petróleo y que desde 1840 existen industrias modernas de extracción del componente conocido como «shale oil».

El descubrimiento de crudo en Medio Oriente a mediados del siglo XX paralizó su desarrollo, el cual se retomó ante el aumento de los costos del combustible a comienzos del 2000.

En pocos años, la tecnología del gigante norteamericano para realizar el «fracking» o rompimiento de napas geológicas, se ha depurado y con ello ha aumentado considerablemente la extracción del shale oil. Para su obtención, se utiliza un agresivo proceso de producción: perforación de pozos, fractura de las rocas de esquisto con explosivos, hidrogenación, pirolisis o disolución térmica. La Agencia de Información Energética de Estados Unidos (EIA por sus siglas en inglés) informó que la producción de petróleo de esquisto en ese país aumentará en octubre en unos 97 000 barriles por día (bpd) debido a los crecimientos que se producen en las formaciones de Eagle Ford y Bakken.

La EIA augura que antes de 2016 la nación producirá unos 9,6 millones de barriles de crudo diarios, aproximadamente la mitad provendrán de hidrocarburos de formaciones compactas.

Mientras, la producción de gas natural de esquisto crecerá en 571 millones de pies cúbicos en octubre respecto del mes anterior, hasta los 43 mil millones de pies cúbicos. Este rápido crecimiento ha provocado la euforia en Washington pues se piensa en la posibilidad de que en poco tiempo pase de importador a exportador de hidrocarburos lo que le daría una autonomía energética que ha estado buscando desde hace décadas. Ya se habla de que reducirá las importaciones de gas peruano y de petróleo venezolano.

Un informe de la organización Estudios de Política Exterior de España puntualiza que «l os pozos de esquisto son finitos, caros y ofrecen una reducida tasa de recuperación de petróleo. Los operadores han sobrestimado el volumen de las reservas y la situación económica de las empresas se deteriora por lo que la euforia que desató la revolución del esquisto no tiene razón de ser»

La gran propaganda impulsada por los medios de comunicación occidentales y los consorcios que explotan ese combustible, han divulgado que el shale oil es mucho menos contaminante que el carbón y el petróleo crudo. Sin embargo, varios estudios aseguran que esa explotación es altamente tóxica y esta dañando las napas, lo cual podrían provocar desastres naturales futuros.

Lo cierto es que ese incremento inflado o no por Estados Unidos, ha motivado que el precio de los hidrocarburos haya bajado en más de un 20 % en los últimos meses y de una cotización que alcanzó entre 100 y 110 dólares el barril, ahora se sitúa entre 78 y 90 dólares.

Algunos analistas y expertos sospechan que la drástica caída se deba a acciones llevadas en conjunto por Estados Unidos y varios países del Medio Oriente, en particular Arabia Saudita, para debilitar las economías de Rusia y Venezuela.

Riad ha informado que para evitar perder clientes ante los nuevos competidores que se están presentando, no va a recortar su producción pese a la baja de los precios en el mercado internacional. En esa dirección aumentó su producción en septiembre y rebajó los precios a sus clientes en Asia. Kuwait y Argelia también han argumentando que no pueden permitirse reducir la extracción.

Así las cosas, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) que ya tiene 54 años de creada, se encuentra en una encrucijada que puede llevarla hasta su extinción.

Este organismo fue creado en 1960 por Arabia Saudita, Irak, Irán, Kuwait y Venezuela. Posteriormente se adhirieron a la Organización: Qatar (1961), Libia e Indonesia (1962), Emiratos Árabes Unidos (1967), Argelia (1968), Nigeria (1971), Ecuador (1973) y Gabón (1975). En la actualidad, la OPEP reúne a once países: Irán, Irak, Kuwait, Arabia Saudita, Venezuela, Qatar, Indonesia, Libia, Emiratos Árabes Unidos, Argelia, Nigeria. Ecuador y Gabón la abandonaron.

En el horizonte se otea que los intereses de países individuales han empezado a diferenciarse de los de la organización de forma muy drástica lo cual puede continuar aumentando en los próximos meses.

En los últimos tiempos se visualiza que aquella mínima cooperación existente entre sus miembros se ha ido deteriorando y ponen en crisis a la organización.

En una reciente alocución, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, manifestó que desde Estados Unidos se desarrolla una campaña contra el precio internacional del petróleo, con la que se afecta de forma económica a Rusia (produce 10 millones de barriles diarios) junto a otras naciones productoras de hidrocarburos.

El jefe de Estado señaló que Washington tiene una guerra contra Rusia con sanciones y ataques a su moneda, el rublo. Añadió que el gobierno Bolivariano solicitará ante la OPEP acciones para proteger la estabilidad de los precios internacionales de los hidrocarburos.

Tanto Venezuela como Rusia han reafirmado que resistirán los embates contra sus producciones petroleras. Mientras tanto habrá que esperar hasta cuando Estados Unidos podrá mantener grandes extracciones de shale oil, a cuyos yacimientos los expertos le calculan una explotación entre tres y cinco años.

 

 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.