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Cesar Gaviria: Su papel interventor en Venezuela

Fuentes:

El Secretario General de la OEA, Cesar Gaviria ha cumplido un descollante papel en los asuntos internos de naciones «latinoamericanas». · En Perú y Paraguay se llevó a efecto el primer ensayo con resultados favorables para el globalismo. · Con la invocación de la llamada Carta Democrática Interamericana se busca ejercer acciones coercitivas o legalizar […]

El Secretario General de la OEA, Cesar Gaviria ha cumplido un descollante papel en los asuntos internos de naciones «latinoamericanas».

· En Perú y Paraguay se llevó a efecto el primer ensayo con resultados favorables para el globalismo.

· Con la invocación de la llamada Carta Democrática Interamericana se busca ejercer acciones coercitivas o legalizar tales intervenciones.

· Al gobierno democrático de Haití le dio un ultimátum que concluyó con el derrocamiento y posterior destierro del presidente Jean Bertrand Aristide

· El pueblo de Bolivia le manifestó su inconformidad al exonerar de responsabilidades al presidente Sánchez de Losada incurso en violaciones de derechos humanos.

· En Venezuela se considera un obstáculo su evidente parcialización con sectores antidemocráticos que propugnan una intervención extranjera.

· Su vehemencia como defensor del Plan Colombia abriga la homogeneidad comercial del Área de Libre Comercio de Las Américas (ALCA).

I

El colombiano Cesar Gaviria se reunió con el presidente Alberto Fujimori para convencerle de la conveniencia consensual con la oposición peruana para elaborar un calendario de elecciones anticipadas. Después, afirmó que la OEA ayudó a Perú «a regresar a la democracia…» que «logró sentar en la mesa al gobierno y la oposición, y preparó a la oposición para asumir las responsabilidades de gobierno». Se había propuesto poder superar -así lo aseveró- «el pasado de un régimen con muchos problemas de autoritarismo a uno plenamente democrático». Tal cual como el mismo lo planteó e hizo realidad en Venezuela, con la cooperación de factores extranjeros, entre la opositora Coordinadora Democrática, y el gobierno del presidente H. Chávez.

II

Al gobierno constitucional de Jean Bertrand Aristide prácticamente le dio un ultimátum. Sumaban nueve las misiones de la OEA a la patria de Petion desde que los tradicionales grupos oligárquicos haitianos con apoyo de poderosos círculos del ahora mundo globalizado crearon una crisis. La misión previa, encabezada por el subsecretario de la OEA, el norteamericano Luigi Enauidi, había evidenciado su frustración por la imposibilidad de aproximar las posturas del gobierno a las exigencias de la oposición, quienes luego desestabilizaron esta joven y convulsionada democracia mediante acciones subversivas. Gaviria avaló el derrocamiento y posterior destierro del presidente Aristide.

III

Acerca de la violación de derechos humanos en Bolivia, presentó un estudio no ajustado a la realidad de los acontecimientos. Evo Morales, líder aborigenista, descalificó el trabajo de la OEA y acusó a Gaviria de emitir un documento «orientado a salvar al presidente (Sánchez de Lozada) y a los verdaderos responsables de lo ocurrido, para seguir manteniendo la impunidad». El legislador socialista aseguró que el Jefe de Estado y los ministros de Defensa, de Gobierno y de la Presidencia son los responsables no señalados por la OEA. La manifestación de desconfianza creció, pues Gaviria no les concedió una entrevista a los grupos opositores durante su visita. Todo lo contrario a la actitud asumida en Venezuela.

IV

La «Carta Democrática Interamericana», proyecto estrella de la Organización de Estados Americanos, presidida por su secretario general, César Gaviria, fue un documento preparado en sólo seis semanas, y que el embajador de EE.UU., Luis Lauredo, exigió que fuera ratificada sin modificaciones. Venezuela sumó su voz a la de los que defendían la posición de postergarla. Sin embargo, la aprobaron sin debatirla, coincidencialmente, apenas unas horas después de producirse los catastróficos ataques contra Nueva York y Washington. Se hizo ver como si esta iniciativa procediera del presidente Alberto Toledo de Perú. Gaviria ponderó la Carta como un instrumento fundamental para la defensa y consolidación de la democracia, pero no se ha aplicado a los gobiernos clientes del Perú, de Bolivia y de Dominicana, donde se han violado abiertamente los derechos humanos.

V

En Venezuela un grupo de políticos, militares, empresarios, eclesiásticos y obreros identificados con la partidocracia y con apoyo de agencias de inteligencias extranjeras, participaron en la intentona golpista contra el presidente democrático Hugo Chávez Frías. También se señala a personeros de los gobiernos de España y Estados Unidos. Sin embargo, el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer, se anticipa a los sucesos, que bien pudiesen justificar la aplicación de la Carta para reinstalar al depuesto Presidente, y acusa al gobierno venezolano, de ser responsable de provocar la crisis.

Asimismo, los presidentes de los países del Grupo de Río, reunidos en San José de Costa Rica, dejaron ver una cierta resignación ante los hechos consumados. Al llegar a Venezuela, César Gaviria, afirmó: «La OEA sólo se quiere relacionar con sectores que respeten el orden constitucional», pero se reunió con la autodenominada «Coordinadora Democrática» y los grupos que se habían propuesto dar al traste con el sistema democrático. Resulta aleccionadora la exhortación del subsecretario de Estado norteamericano al expresar el agrado de Estados Unidos para que «Venezuela acepte una misión de la OEA como la que estuvo en Perú en el año 2000…». Las consecuencias ya han sido experimentadas por la población venezolana.

VI

Gaviria que ha expresado una «profunda preocupación por los peligrosos niveles de polarización en la sociedad venezolana» fue invitado a participar en la «Toma de Caracas» por José Mejía, portavoz de la Coordinadora Democrática. La expectativa apuntaba a que Gaviria convenciera a Chávez de la necesidad de convocar a elecciones anticipadas, pero no logró su cometido.

Por otro lado, los fracasados militares golpistas del 11 de abril llaman a una insurrección militar y desobediencia civil desconociendo la legitimidad del presidente Hugo Chávez.

César Gaviria llega a entregar un mensaje al gobierno sintetizado en un virtual ultimátum frente a un paro general indefinido; y comprometió a la iglesia. El presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, monseñor Baltasar Porras pide que «el gobierno deba ser el que más ceda». Como se recordará el cardenal Ignacio Velasco fue el primero en firmar aquel decreto que abolió las instituciones republicanas durante el efímero e inconstitucional mandato del empresario Pedro Carmona Estanga, hoy asilado en Colombia.

En estas circunstancias el Secretario General de la OEA instaló una «Mesa de Negociación y Acuerdo». Subrayó que la misión constituye «la responsabilidad más grande que he tenido en mi vida» y advirtió que su «fracaso desatará la violencia». Gaviria representaba a la OEA, al Centro Carter y al Programa para el Desarrollo de Naciones Unidas (PNUD). Para estos momentos Venezuela afrontaba el cuarto paro general en un año.

En Bogotá, una reunión entre el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, ejecutor del Plan Colombia y su homólogo chileno, Ricardo Lagos, luego, artífice de la invasión a Haití, expresaron su apoyo a los esfuerzos de César Gaviria. El embajador de Estados Unidos en Caracas, Charles Shapiro, también los respaldó. En comunicado de prensa, la cancillería peruana confirmó que «Perú está evaluando, en coordinación con otros gobiernos del hemisferio, las acciones que puedan adoptarse».

Por estos días, cuando la oposición anuncia que pasarán de la «resistencia activa» a la «resistencia total», hasta que Chávez «se vaya», Estados Unidos pide al gobierno venezolano que convocará a elecciones anticipadas. La repuesta del presidente Chávez considera la posibilidad de retirarse de la «Mesa de negociación y acuerdos». El mandatario calificó a los representantes de la oposición de «grupos terroristas y fascistas».

En estas circunstancias Jimmy Carter se incorpora a la tramoya venezolana, después de haber pasado cuatro días en una hacienda acompañado por el conocido empresario cubano-venezolano Gustavo Cisneros, adalid del desventurado Golpe de Estado del 12 de abril.

El programa radial que el presidente venezolano emite semanalmente sirvió para que el primer mandatario enviara mensajes a los gobiernos de España, Colombia y al Secretario General de la OEA. «Este es un país soberano», le advirtió a Gaviria, quien había manifestado su preocupación ante la detención de algunos sujetos incursos en el delito de rebelión y de instigación. Asimismo, con respecto a las declaraciones de algunos ministros colombianos, manifestó sus sospechas.

La reanudación de las negociaciones entre el gobierno y la oposición fueron suspendida sorpresivamente mientras que la embajada de Estados Unidos cerraba sus puertas; y un grupo de parlamentarios norteamericanos pidieron al gobierno del presidente Bush, Jr., aplicar a Venezuela la «Carta Democrática». Paralelamente, la oposición prosigue su ofensiva y presiona a Chávez en tribunales y organismos de prensa, en la Organización Internacional del, la deliberada intromisión de Trabajo y en la Corte Interamericana de Derechos Humanos. No obstante, el canciller venezolano Roy Chaderton, desde Bogotá, alertó sobre la posibilidad de un magnicidio.

VII

La compulsiva visita del embajador norteamericano Shapiro al Consejo Nacional Electoral (CNE), la presencia de paramilitares colombianos en territorio venezolanolos representantes de la OEA, del Centro Carter y de otros «observadores internacionales» en los asuntos internos, así como los retos que estos le han planteado al CNE, el contubernio de gobernantes latinoamericanos identificados con la administración Bush, Jr., y la instrumentación de un mega fraude por parte de la opositora Coordinadora Democrática, con apoyo extranjero, evidencian el preludio de un escenario favorable a una intervención por parte una potencia hemisférica y «otros países de la región».

Las reuniones clandestinas con agentes de la autodenominada «Coordinadora Democrática», la falta de cortesía para con el Jefe del Estado venezolano, la parcialización con elementos vinculados a la desestabilización democrática y el conocimiento acerca de la presencia de fuerzas mercenarias prestas para subvertir el orden establecido que se perfilan la gestión de Cesar Gaviria, encuentran respuestas en las proféticas advertencias del Libertador-Presidente general Simón Bolívar, «… Los intrigantes corrompen a los pueblos desprestigiando la autoridad. Ellos buscan la anarquía, la confusión, el caos y se gozan en hacer perder a los pueblos la inocencia de sus costumbres honestas y pacíficas…».

«Unos tienen la fama y otros cardan la lana…»

Hijo de una acaudalada familia cafetalera neogranadina, se graduó en el Roosevelt High School de Fresno, California. Después de haber egresado como Economista de la Universidad de los Andes, se incorpora al Partido Liberal. Cesar Gaviria Trujillo llega convertirse en el más joven jefe de Estado colombiano del siglo XX. Su objetivo central, al igual que el de sus predecesores, fue devolver la paz a una nación victima de guerrillas, paramilitares, cárteles de la droga, intervención extranjera, y de sus fuerzas armadas responsables de atroces violaciones de los derechos humanos. Pese a las negociaciones celebradas en Venezuela y México, fracasa en su intento. Hubo que declarar el estado de conmoción interna ante una ofensiva insurgente e instruyó al Ejército para que las «combatiese activamente».

Luego con apoyo de Estados Unidos, reemplaza en la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA) al brasileño João Baena Soares. El mismo que avaló el fraude electoral mediante el cual Juan Carlos Wasmosy se convirtió en presidente del Paraguay; allí, a la Asunción, fue mandado Gaviria, y donde desempeñó un rol protagónico.

La promoción para tan prestigiado cargo testimonia su apego a la terrorífica ejecución del Plan Colombia y su defensa a la homogeneidad comercial del Área de Libre Comercio de Las Américas (ALCA) partiendo de la convergencia de los procesos de integración regionales y concediendo una primacía al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN, activado por EE. UU., Canadá y México).

Con Gaviria a su frente, la OEA ha retomado su preponderante influencia e intervención en los asuntos internos de las naciones hemisféricas.

La organización Human Rights Watch expresó su preocupación por las gestiones de Gaviria a los fines de obtener asilo político para Vladimiro Montesinos.

En Venezuela, su papel ha estado signado por imprecisiones diplomáticas y notoria parcialidad hacía la autodenominada «Coordinadora Democrática».