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Richard Gott periodista, autor de «Hugo Chávez y la revolución bolivariana»

«Chávez se convertirá en el líder indiscutible de América Latina a la muerte de Castro»

Fuentes: Editorial Prensa asturiana

Richard Gott (Aston, Gran Bretaña, 1938) fue el primer periodista extranjero que llegó hasta las montañas bolivianas de Santa Cruz de la Sierra para constatar que el cadáver de aquel guerrillero asesinado era el de Ernesto «Che» Guevara. Gott había conocido a Guevara tres años antes, en Cuba. «Había muchas dudas porque habían llegado muchos […]

Richard Gott (Aston, Gran Bretaña, 1938) fue el primer periodista extranjero que llegó hasta las montañas bolivianas de Santa Cruz de la Sierra para constatar que el cadáver de aquel guerrillero asesinado era el de Ernesto «Che» Guevara. Gott había conocido a Guevara tres años antes, en Cuba. «Había muchas dudas porque habían llegado muchos guerrilleros muertos y todos eran iguales, barbudos y sucios. Yo, tristemente, pude certificar que era él porque lo había conocido en vida». Su crónica para The Guardian, enviada a duras penas después de alcanzar La Paz, «fue la primera noticia que salió al mundo sobre su muerte». Desde entonces, han pasado casi cuatro décadas en las que Gott ha seguido contando los acontecimientos más relevantes de Latinoamérica. La pasada semana presentó en Oviedo su último libro: Hugo Chávez y la Revolución Bolivariana (Editorial Foca).

-Mantiene una relación personal con Hugo Chávez.

-Conocí a Chávez en los años noventa y descubrí que tiene varios asesores que estaban en la guerrilla en Venezuela en los años sesenta. Me sorprendió ese hecho, pero también sabía de una tradición de militares progresistas como Torrijos en Panamá o Velasco en Perú. Chávez no es un Mussolini, no es un caudillo cualquiera. Es un tipo serio de la izquierda. Después del golpe de Estado de 2002 todo el mundo despertó: «Si hay un golpe de tipo pinochetista contra él, puede que sea un tipo interesante, algo nuevo para América Latina», y eso que me consta que la prensa española está bastante en su contra, pero nadie entiende realmente lo que pasa.

-¿Qué es lo que pasa?

-Chávez ha puesto en marcha una revolución muy sólida, un cambio brusco en la historia de Venezuela y de América Latina. No un simple cambio de Gobierno. Es lo más importante del último medio siglo, desde la revolución de Castro. Lo que pasa es que la gente está un poco sorprendida porque es una revolución muy lenta. Normalmente, las revoluciones son bruscas, pero Chávez ya lleva en el poder ocho años y se está demostrando que los viejos esquemas no van a volver.

-Asegura que su oposición es endeble. No es lo que parece a tenor de las manifestaciones públicas en su contra.

-La oposición encarna el viejo régimen. En realidad, es un poco triste porque son tan del viejo sistema que no tienen ninguna posibilidad de volver. Creo que, si alguna vez llega a haber una oposición en Venezuela, va a surgir de las propias filas del chavismo, no de los antiguos gobiernos, que están totalmente desprestigiados. En Venezuela ocurre una cosa curiosa: la mayoría de la clase media está contra Chávez. Estaban muy felices con los anteriores gobiernos. Y están en la burocracia. Todas las armas del Gobierno están en manos de la oposición y él tiene que construir desde cero. Algo parecido ocurrió en Cuba cuando Fidel llegó al poder.

-¿Reconoce alguna sombra en su personalidad?

-Habla mucho, pero también escucha mucho. Es una persona muy carismática. Trabaja todo el tiempo y tiene un cariño por la gente impresionante. La gente lo adora de una forma casi peligrosa. Ha logrado aglutinar en torno a él a prácticamente la mitad de la población. Siempre tiene tiempo para los ancianos, para los jóvenes. Tiene una gran humanidad. Y también es muy caótico; pero toda revolución es un caos.

Muchos critican su pasado de militar golpista.

-Es otra cosa interesante de Chávez. Obviamente, es un militar y los militares son la espina dorsal de su Gobierno. El problema es que en Europa tenemos memoria de dictadores militares como Pinochet, Videla, Batista o Somoza, pero hemos olvidado que también existe esta tradición de militares de izquierda. Por ejemplo, el embajador de Venezuela en Madrid es un militar, pero un hombre sumamente progresista.

-¿Chávez ha cogido la batuta de la lucha contra el imperialismo de manos de Castro?

-Fidel ha estado durante cincuenta años buscando aliados en América Latina y, cuando llegó Chávez, se quedó impresionado. Fidel es un hombre muy hábil. Sabe mucho sobre la historia de América Latina. Tras el golpe de Estado de 1992, Chávez pasó dos años en la cárcel. Cuando salió, se fue directamente a La Habana, invitado por Fidel, que fue al aeropuerto a recibirle. Fidel sabía desde hacía tiempo que este tipo es algo poco normal, y su amistad ya dura doce años, cada vez es más estrecha y Venezuela es el aliado más importante de Cuba.

-¿Intercambian petróleo por estrategias políticas?

-No sólo. Históricamente, Cuba y Venezuela han estado muy cerca, aunque ahora es especialmente útil el dinero procedente del petroleo. Además, Fidel ha reconocido que Chávez es su mejor heredero. Un alto dirigente cubano me dijo que el próximo líder de Latinoamérica va a ser Hugo Chávez. Creo que es cierto. Cuando muera Fidel, Chávez va a ser el líder indiscutible de América.

-Resultó sorprendente que, durante la enfermedad, el presidente cubano delegase en su hermano Raúl en lugar de elegir a algún dirigente joven. ¿Qué va a pasar en la isla a su muerte?

-Cuba es muy estable. No creo que haya muchos cambios, pero los cubanos han reconocido que no tienen una figura del carisma de Fidel, por más que Raúl sea bastante competente.

-Ha dicho que el futuro del sistema cubano pasa por 30.000 jóvenes preparados para tomar las riendas de la revolución.
-Hay una generación nueva que está ahí. Hace poco, tuve la oportunidad de hablar con la gente que va a trabajar en el Gobierno de Cuba después de la muerte de Fidel. Hablé con seis hombres que rondan los cuarenta años que ya están manejando el país. Son sumamente eficientes. Habrá un Gobierno de coalición y, tras unos años, surgirá alguien. Será algo similar a lo que pasó en Yugoslavia a la muerte de Tito. En Turquía, la revolución con Attaturk que ha llegado hasta hoy día. Lo mismo pasará con Cuba: la herencia de Fidel durará décadas antes de que se produzca un cambio.

-¿Tienen que temer el afán intervencionista de Bush?

-Afortunadamente, Bush ya está muy ocupado en otras partes del mundo. No creo que tengan muchas ganas de intervenir más que retóricamente. Descarto absolutamente una intervención directa. No es factible. Los Estados Unidos están verbalmente en contra de Cuba, pero la sección de intereses de EE UU en La Habana es mayor que la Embajada de cualquier otro país y trabaja las relaciones entre los dos países, en cuestiones como el control de aduanas, que funcionan muy bien.

-¿Qué papel tendrán los disidentes de Miami?

-La gente que ha salido de Cuba son abuelos que se han hecho ricos y no tienen ganas de volver a un país del Tercer Mundo. Tienen una idea un tanto folclórica de Cuba, pero ellos y sus hijos están felices en Estados Unidos. Ya no son un peligro.

-Castro, Chávez y Morales. ¿El fantasma de la izquierda recorre América?

-No hay ninguna duda de que se están produciendo cambios enormes en América Latina, pero tampoco de que la izquierda está totalmente en crisis, como en todo el mundo. Lo importante es que hay una mezcla de ideas que tiene que ver con el resurgimiento de los movimientos indígenas, con el rechazo a la globalización y a las políticas neoliberales. Chávez es capital en estos aires nuevos.