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De la pobreza extrema a la riqueza humana: las mujeres de Venezuela

Fuentes: surysur.net

Durante los primeros años de la Revolución Bolivariana, el periodista belga Michel Collon visitó Venezuela para investigar lo que en Europa algunos grandes medios de comunicación presentaban como un «régimen autoritario bajo la dictadura de Chávez». Esta visita le inspiró un libro: Los 7 pecados de Hugo Chávez que empieza con un primer capítulo titulado: […]

Durante los primeros años de la Revolución Bolivariana, el periodista belga Michel Collon visitó Venezuela para investigar lo que en Europa algunos grandes medios de comunicación presentaban como un «régimen autoritario bajo la dictadura de Chávez». Esta visita le inspiró un libro: Los 7 pecados de Hugo Chávez que empieza con un primer capítulo titulado: «Primer pecado: les enseña a leer». Un viaje de la mujer del analfabetismo al conocimiento. JEAN ARAUD.*

Ahora, en 2012, regresó Michel Collon a Caracas -invitado por el Ministerio de la Cultura y la Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad- para dictar conferencias. Expresó además al Ministerio de la Mujer su deseo en tener encuentros interactivos con mujeres de los sectores populares, simplemente porque a todo periodista serio le gusta averiguar por si mismo sobre lo que escribe y publica.

Y también porque como buen investigador sabe que en Venezuela el 70% de los representantes de las organizaciones comunitarias son mujeres.

¿Y qué pasó?

Para disponer de testimonios, previa visita del internacionalista, realizamos en programas de radio algunas entrevistas de mujeres beneficiadas con programas como Madres del Barrio (ayuda a comunidades de mujeres para crear organizaciones productivas autosustentables), o Hijos de Venezuela (ayuda a las mujeres para criar y educar sus hijos). Y empezaron las sorpresas.

Estas mujeres que hace pocos años estaban presas del analfabetismo y de la pobreza se expresaron en sus entrevistas de manera excepcional. Todas plantearon sus situaciones de forma clara, pausada, educada, con capacidad de síntesis, al mismo tiempo con firmeza y temple en cuanto a sus convicciones e ideologías.

Guillermina, Yolanda, Melitza, Andrea y Diana, expresaban no sólo sus experiencias sino también sinceros agradecimientos que salían espontáneamente de sus corazones para quien definen como su «líder, comandante y presidente».

¿Uno se puede preguntar cómo estas mujeres nacidas en pobreza extrema podían expresarse con tanta claridad y hasta sabiduría? La respuesta es simple. Sólo hay que preguntar, informarse -y meditar.

Estas mujeres pasaron por varios de los programas de educación de la Revolución Bolivariana. Los hay para vencer el analfabetismo, para la educación primaria, la educación secundaria y hasta para obtener una formación técnica universitaria. Algo nuevo en un país donde la educación y en particular la educación universitaria se reservaban principalmente a una elite privilegiada. Entiéndase como elite sólo aquellos que podían pagar.

Pero hay algunos que otros pequeños detalles

No vamos a dudar de la inteligencia del lector para extendernos; todos estos programas son gratuitos o a precios solidarios para el pueblo, como lo son todos los programas de salud, alimentación, vivienda y educación. Todos estos programas sociales son financiados por los recursos económicos del país, o sea: el petróleo que anteriormente producía dividendos para una selecta minoría.
Estas mujeres en Venezuela cuentan además con su propio Ministerio, que las atiende, asiste y las organiza.

Y en cuanto a su forma de expresarse, quien nos lee fuera de las fronteras de Venezuela, tiene que saber que estas mujeres han estado atentas durante años en escuchar a Hugo Chávez, en particular en un programa llamado Alo Presidente que es un caso mediático sin precedente. Un presidente que durante horas y horas se comunica con su pueblo para informarlo de la vida de la nación, y además de manera didáctica, con referencias históricas, económicas, geográficas o geopolíticas cuando haya lugar.

El contraste mediático en Venezuela

Estas entrevistas con mujeres de sectores populares, que se expresan de forma pausada y educada, contrastan con lo que uno puede ver y escuchar en los grandes medios privados.

Son otro tipo de mujeres: son periodistas universitarias, algunas jóvenes con belleza y elegancia, producto de casting, muchas veces con una presencia agradable que se desvanece cuando se expresan. Porque entonces comienza una letanía de noticias enmarcadas en mentiras u omisiones, evidente desprecio para los sectores populares, agresividad, amargura, odio y también injurias y calumnias… Lo que los venezolanos popularmente describen con una expresión lingüística: «Escupir sapos y culebras».
(Mejor lo dejamos así para no abusar del tiempo del lector con algo deprimente).

Llegó el internacionalista Collon y se fue el pana Michel

Así que llegó el internacionalista Michel Collon acompañado del parlamentario belga Lode Vanoost …Y para ellos también empezaron las sorpresas.

Al bajar del avión se encontraron rodeados por una multitud de mujeres que los esperaban rebosantes de amistad, besos y abrazos. Todo esto sencillamente porque estas mujeres se habían enterado que esta vez llegaba de Europa un periodista en búsqueda de sus realidades y, no como de costumbre, al servicio de la pérfida guerra mediática. En pocos minutos Michel Collon y Lode Vanoost aprendieron una de las ideologías de estas mujeres, humildes pero con sus principios, entre otros que amor con amor se paga.

Y siguieron las sorpresas.

Dejando de lado por un instante el intelectualismo, Collon dictó para ellas una conferencia; pero expresó su deseo que fuera una «conferencia interactiva». ¿Por qué?… Porque quería vivir la experiencia de lo que la Revolución Bolivariana presenta como «un pueblo protagónico y participativo».

El resultado: un ambiente al rojo vivo en una sala repleta, con asistencia masiva no sólo mujeres -los medios alternativos corrieron la voz-. Además vía satélite también quisieron participar comunidades de mujeres de cuatro estados del país; también desde Argentina y Nicaragua. Lo interactivo de la conferencia se reflejó, otra vez, en preguntas claras, pausadas y educadas.

En cuanto a sus convicciones e ideologías, las expresaron a su estilo habitual: alegría, cantos, fervientes consignas y el uso, a veces humorístico del lenguaje coloquial para declararlo «su amigo». Cuando Michel Collon se enteró de su significado, se declaró pana [pana de las mujeres -el amor, claro, con amor se paga, se transforma en entusiasmo y el internacionalista concluyó con ese calificativo -pana-. Terminó como interacción «entre panas».

«Ya entiendo porque se oculta en Europa»

Pero Michel Collon no se contenta con palabras e intercambios entre panas. Quería ver con sus ojos y escuchar con sus oídos.

Fue en Ciudad Caribia, donde escuchó de sus propios habitantes más realidades. Caribia es una ciudad de cien mil habitantes que provienen de poblaciones rescatadas de sectores pobres y zonas vulnerables. Para ellos Ciudad Caribia quiere decir apartamentos totalmente equipados en una ciudad con toda la infraestructura de escuelas, tiendas y todos los servicios básicos de salud, transporte y seguridad. En este caso, pasar de la pobreza a la dignidad, de lo precario a lo estable.

Solo que Ciudad Caribia es sólo un ejemplo de un programa nacional que la Revolución Bolivariana bautizó «Vivir Viviendo» porque en todos sus programas lo fundamental es lo humano.

En el Hospital Cardiológico Infantil Collon se enteró por los propios especialistas del impresionante historial de las intervenciones realizadas. En este hospital con equipos de última tecnología reapareció el profundo sentido del humanismo. Por ejemplo un hotel adyacente al hospital donde se reciben como huéspedes los familiares de los niños.

Humanismo es también el hecho de que el Cardiológico Infantil atiende no sólo niños venezolanos sino de otros países necesitados.
¿Y será necesario precisar que todas las intervenciones quirúrgicas y tratamientos son gratuitos?

A fuerza de preguntas e investigaciones, Michel Collon terminó descubriendo que el Hospital Cardiológico Infantil es solamente la punta del iceberg de un gigantesco programa de salud que desde sus inicios emprendió la Revolución Bolivariana. Dispensarios a lo largo y ancho del territorio nacional para poblaciones que jamás habían tenido atenciones médicas, centros de diagnósticos integrales, como parte de un convenio de salud entre Cuba y Venezuela, y programas puntuales en oftalmología y odontología, para citar sólo dos ejemplos.

La medicina cuando escapa del mercantilismo se humaniza. Un programa que a primera vista parece un sencillo programa de odontología toma una profunda dimensión humana, cuando se sabe que se trata también de permitir a pobres con denticiones defectuosas no esconderlas más para expresarse o para reír sin sentir vergüenza; por esto este programa se llama Misión Sonrisa. Se trata de salud para recobrar dignidad.

¿Se preguntará el lector por las cifras?

Opinaría el principito que los adultos necesitan de cifras para entender las cosas. Necesitan saber cuánto vale una casa para evaluar que es una casa bonita y, por supuesto, dirán que cuanto más costosa más bonita.

Pero como lo humano no se puede cuantificar, para qué largas lista de cifras de intervenciones médicas, toneladas de alimentos, número de viviendas o población de alumnos? Por otra parte queremos evitar a los eternos detractores compulsivos la penosa labor de tergiversar cifras como lo es una de sus actividades intelectuales favoritas.

Sí les daremos lo esencial de las cifras para sus prácticass matemáticas. Por ejemplo calcular que globalmente la Revolución Bolivariana realiza a nivel nacional un programa de vivienda, uno de educación, uno de alimentación y uno de salud. Así es fácil de sumar para tener un resultado simple: son cinco programas para atender a un pueblo.

Concluyó sus visitas Michel Collon con una reflexión personal en voz alta «¡Ya entiendo porque en Europa se oculta todo esto! No conviene que se sepa lo que en Venezuela está haciendo Chávez!».

Síntesis de panas

Regresaron a Europa Michel Collon y Lode Vanoost llevándose su visión del pueblo venezolano y de sus mujeres. Una visión muy distinta a la que les presentan sus grandes medios de comunicación. Pero no queríamos que se fueran sin una última entrevista de radio en la que nos dejaran sus impresiones finales en síntesis para nuestra audiencia.

– Michel Collon lo expresó así: Peuple du Venezuela je t’aime!.
– Lode Vanoost lo expresó así: Volk van Venezuela, ik hou van jou!.
(Los dos dijeron lo mismo: Pueblo de Venezuela ¡te amo!)

Entre panas, amor con amor se paga, cuando lo humano es el principio y el fin de todas consideraciones, salvo por las maquiavélicas maniobras mediáticas elaboradas en laboratorios con fines tenebrosos.

Michel Collon. Periodista internacionalista, escritor y conferencista. Autor de numerosas obras y fundador y director del portal www.michelcollon.info, análisis de política internacional.

Lodewijk Vanoost. Fue vicepresidente de la Cámara de Diputados de Bélgica y miembro de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa
Pana. En Venezuela el pana es el amigo fiel, el cómplice con carácter incondicional.


* Jean Araud es comunicador social francés residente en Caracas. Sus artículos aparecen en diversas publicaciones alternativas. Codirige un programa semanal de asuntos latinoamericanos e internacionales en Radio del Sur (http://laradiodelsur.com). Impulsor de Trincheras amigas, foro solidario de organizaciones ciudadanas y medios periodísticos no comerciales.

Fuente: http://www.surysur.net/2012/07/de-la-pobreza-extrema-a-la-riqueza-humana-las-mujeres-de-venezuela/