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Del analista al comité de calificación, el trabajo de las agencias de la «A» a la «Z»

Fuentes: Le Monde

Traducido para Rebelión por Susana Merino

Calificar a un Estado -ya se trabaje en Moody’s, Standard and Poor (S&P) o Moodys- es un proceso largo y codificado. Al principio un equipo de dos analistas -es el mismo proceso para una empresa-, uno experimentado y otro más joven. En S&P constituyen alrededor de una cuarentena -siempre por parejas- destinados a observar los 127 estados y los organismos públicos calificados por esa agencia. Políglotas, con formación económica, de nivel superior, perciben buenas remuneraciones, pero bastante alejadas de los estándares del mundo de las finanzas: alrededor de 45.000 euros brutos anuales los analistas junior y entre 70.000 y 120.000 euros brutos los senior. Los analistas del equipo «soberano» de S&P cubren un promedio de cuatro a seis países y una media docena de organismos públicos o semipúblicos. «A menudo los analistas se hallan desbordados, la remuneración es llamativamente baja» juzga un empleado de otra agencia. «Para algunos la presión, en los últimos tiempos, se ha vuelto insostenible», explica un profundo conocedor del medio.

Rotaciones al cabo de algunos años

Para que no se cansen o se apeguen demasiado a un lugar, la reglamentación interna les impone rotar al cabo de algunos años. En S&P un alemán y un esloveno cubren Francia desde 2010 y 2007 respectivamente. Los dos analistas de cada país recogen los datos públicos que completan actualizándolos. Se mantienen vinculados regularmente por teléfono o en reuniones formales una vez al año, por lo menos, con representantes del comité hasta el ministro de finanzas, pero también con reguladores, banqueros centrales y hasta con miembros de la oposición.

Los datos, tanto cuantitativos como cualitativos, son inmediatamente procesados por el molino de la «metodología» propia de cada agencia. Por ejemplo Moody’s se apoya en cuatro factores: «la solidez económica del país, especialmente el peso de su economía y su capacidad de amortiguar los shocks»; su «solidez institucional», es decir, su disposición a implementar políticas que les permitan honrar sus deudas; la «solidez financiera del gobierno», es decir el peso de su deuda y su capacidad para manejar un aumento de esta; y finalmente el «riesgo eventual», como por ejemplo las fluctuaciones económicas, una catástrofe natural… una guerra.

Finalmente, corresponde a un «comité de calificación» cambiar o mantener la calificación anterior. El comité se reúne por lo menos una vez al año, la mayor parte de las veces por teléfono o video-conferencia. Según los casos y las agencias, se reúnen entre cinco y quince personas: los dos analistas que han hecho el seguimiento del Estado, directivos de la agencia y otros analistas de Londres, Nueva York o Frankfurt, y en el caso de un Estado al menos un analista del sector bancario.

Pocos recursos humanos

El principio es simple: «un hombre, un voto». Y siempre una cantidad impar, de manera que sea fácil decidir la mayoría. «El analista principal toma la palabra primero y expone su argumentación y la nota que recomienda, cuenta un experto de Moody’s. Inmediatamente es bombardeado por preguntas, surgidas de su exposición. Luego habla cada uno de los miembros del comité, expresando su punto de vista y justificando su voto. Los miembros más antiguos hablan al final. El objetivo es alcanzar la mayoría más amplia para que constituya una opinión colectiva…»

«Existen tan pocos recursos humanos en estas agencias que en la práctica estos comités reúnen casi siempre a las mismas personas, más o menos expertas, asegura un antiguo jefe de servicio de S&P. Para protegerse de las críticas las agencias se niegan a revelar su composición…» «Criterios vagos». Una vez adoptada una decisión, la agencia informa al comité. Este tiene entonces doce horas para rectificar eventuales errores y apelar la decisión… o prepararse para que se anuncie a los mercados.

«No crean, simplemente que se les teme o que las tres reinan sobre la economía mundial, que las agencias la tienen clara y que se realiza en ellas más inteligencia que en otras partes, advierte un responsable de S&P. Los banco disponen de batallones de eonomistas y analistas mucho más experimentados que podrían destruir sus análisis…» Otro analista concluye: «Las agencias calificadoras no vieron acercarse la crisis bancaria de 2008. Hoy que afecta a la zona euro, abren grandes paraguas. Sus criterios de calificación no fueron nunca tan vagos, sus justificaciones tan torpes…» «una cosa es segura, acota otro economista de un gran banco, el mundo ha cambiado. Las triple A, serán pronto apenas un recuerdo».

Fuente: http://www.lemonde.fr/crise-financiere/article/2012/01/14/de-l-analyste-au-comite-de-notation-le-travail-des-agences-de-a-a-z_1629622_1581613.html

rCR