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Después de las inundaciones Pakistán necesita reparaciones, no caridad

Fuentes: CADTM

En el momento de escribir estas líneas, más de un tercio de Pakistán está bajo el agua. Las inundaciones repentinas, generadas por lluvias de monzón excepcionales, han costado hasta ahora la vida a 1350 personas. Un millón de edificios residenciales están total o parcialmente dañados, dejando a más de 50 millones de personas desplazadas.

Se espera que las inundaciones agreguen 10 mil millones de dólares en daños a una economía ya tambaleante. Más de 793.900 cabezas de ganado murieron, privando a las familias pakistaníes de una fuente esencial de subsistencia. Casi un millón de hectáreas de cultivos y huertos se han visto afectados.

Estas consecuencias son sin duda el síntoma de una crisis climática que se está acelerando. Aunque produce menos del uno por ciento de las emisiones mundiales de carbono, Pakistán sufre algunas de las peores consecuencias de la crisis climática. En los últimos veinte años, el país ha sido clasificado regularmente entre los diez países más vulnerables del mundo en el Índice Mundial de Riesgos Climáticos. Como dice Julien Harneis, coordinador humanitario de las Naciones Unidas en Pakistán: “¡«Esta súper inundación se debe al cambio climático – las causas son internacionales».

El pueblo pakistaní es la última víctima de una crisis mundial a la que prácticamente no ha contribuido y, que ha sido causada por las emisiones excesivas de los países ricos y las empresas contaminantes. Esta injusticia fundamental es la causa de la creciente demanda de reparaciones climáticas por parte de Pakistán y el Sur global.

Hoy estamos contratando más préstamos para simplemente pagar los intereses de nuestras deudas anteriores. El dinero enviado por Pakistán para pagar a nuestros acreedores internacionales podría gastarse en rehabilitar a los millones de personas desplazadas.

Una de estas demandas es la cancelación de la deuda. La injusticia causada por la deuda y la crisis climática van de la mano. Con la intensificación de los fenómenos climáticos extremos, los países en primera línea, como Mozambique, y los estados insulares del Caribe se enfrentan a un aumento de los daños económicos. Después de estos acontecimientos, los gobiernos de los países de bajos ingresos (y que a menudo ya están muy endeudados) se enfrentan a una falta de financiación y no tienen más remedio que contratar nuevos préstamos para reconstruir los medios de subsistencia y los hábitats.

Ya podemos ver este ciclo en Pakistán. Incluso antes de las inundaciones, confrontado a una caída brusca de sus reservas de divisas debido al aumento de los precios mundiales de las materias primas y al aumento del dólar estadounidense, Pakistán estaba ahogándose bajo las deudas. Los costes de la electricidad y la alimentación se han disparado. A finales de año, Pakistán tendrá que pagar un total de alrededor de 38 mil millones de dólares al FMI, al Banco Mundial y otras instituciones financieras, incluido el Banco Estatal de China. Esta espiral de deuda está en el origen de una crisis económica inminente.

Las inundaciones provocaron una ola de ayuda extranjera, ya que la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) entregó 30 millones de dólares, que se suman a una contribución de 3 millones de dólares de las Naciones Unidas. La ONU lanza un nuevo plan de ayuda a las víctimas de las inundaciones en Pakistán, mientras que sus representantes se hacen eco de los llamamientos a aumentar las contribuciones de todo el mundo. Pero todo esto está lejos de ser suficiente.

Mientras las organizaciones humanitarias se esfuerzan por encontrar fondos de emergencia, una cara familiar ha vuelto a la escena. El Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó recientemente una solicitud de rescate con la entrega de 1.100 millones de dólares al país. A primera vista, esto puede parecer vital para la recuperación de Pakistán, pero la acumulación de deudas adicionales en un país que ya está atrapado en las garras de una crisis financiera solo provocará un nuevo desastre.

La evidencia empírica apoya abrumadoramente la idea de que gran parte de la deuda pública perjudica el crecimiento económico. En muchos casos, el impacto de la deuda pública en la actividad aumenta a medida que aumenta la deuda. El alto grado de endeudamiento de Pakistán lo ha hecho más vulnerable a las crisis económicas y ha debilitado políticamente al país frente a los poderosos prestamistas externos. También ha reducido drásticamente la capacidad de Pakistán para invertir en educación y atención médica o en su infraestructura.

Si Occidente tiene la intención de apoyar a Pakistán en esta crisis, debe implementar una serie de medidas que aborden la magnitud del daño infligido por el norte al sur desde la revolución industrial. Inicialmente, esto debería incluir una cancelación completa de la deuda, así como un aumento significativo de la financiación climática para ayudar a las comunidades a adaptarse a los impactos del cambio climático.

Además, muchos países vulnerables al cambio climático, como Bangladesh, Etiopía y Tuvalu, están pidiendo ahora a los países ricos que les indemnicen por las catástrofes a las que se enfrentan.

Este fenómeno, a menudo llamado “Pérdidas y Daños”, todavía no figura oficialmente en la agenda de las negociaciones de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP). En muchas ocasiones, los países vulnerables al cambio climático han exigido compensaciones climáticas a los países ricos y a las empresas que han creado el caos climático, y en cada una de ellas han sido ignorados. En la COP27, hay que avanzar, concretamente, en estas discusiones.

El concepto de cancelación de la deuda no es nuevo. Durante la pandemia, se estableció un alivio de la deuda para los países de bajos ingresos, aunque el sector privado siguió recibiendo reembolsos e intereses, lo que inevitablemente exacerbó la crisis económica generada por Covid-19. Sin embargo, incluso los acreedores privados pueden mantenerse a raya cuando hay una fuerte presión moral. En julio, unos meses después de la invasión de Rusia, los acreedores de Ucrania llegaron a un acuerdo histórico para dejar de cobrar los pagos de la deuda durante la guerra
Si las instituciones internacionales suspendieran el cobro de deudas, Pakistán no necesitaría nuevos préstamos. El dinero enviado fuera de Pakistán para pagar a los acreedores internacionales podría gastarse en la reubicación de millones de desplazados. Pakistán necesita al menos cuatro años para reconstruir su economía y reparar los daños causados por las inundaciones y las fuertes lluvias.

Sin embargo, sigue habiendo una pregunta más amplia: ¿quién debe pagar por la crisis climática? ¿Por qué Pakistán debería tomar el menor préstamo para pagar las consecuencias de una crisis que no causó? La ministra de Clima de Pakistán, Sherry Rehman, dijo a The Guardian que los objetivos mundiales de emisiones y reparaciones deben ser reconsiderados, dada la naturaleza acelerada e implacable de los desastres climáticos que afectan a países como Pakistán.

Por supuesto, reparar el apartheid climático y resolver la crisis no se limita a un simple cheque, se necesitan muchas otras medidas para apoyar al pueblo paquistaní en la catástrofe a la que se enfrenta.

Sin embargo, sin alivio de la deuda ni financiación para compensar las pérdidas y los daños, el ciclo de la deuda y las crisis climáticas de Pakistán solo puede empeorar.

Fuente: New Internationalist

Farooq Tariq es el secretario general del Comité Kissan Rabita de Pakistán, una red de 26 organizaciones campesinas y un miembro de la coalición de la plataforma internacional La Via Campesina.

Fuente: http://www.cadtm.org/Despues-de-las-inundaciones-Pakistan-necesita-reparaciones-no-caridad