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Dios Gallardón

Fuentes: Rebelión

En un retorcido acto de hipocresía dedicado a la grada ultra de su electorado, los mismos dirigentes del Partido Popular que tijeretean las aportaciones económicas a las comunidades autónomas para el cuidado de personas dependientes (ya los últimos recortes superan los quinientos millones de euros), torpedeando la aplicación de la Ley de Dependencia, pretenden prohibir […]

En un retorcido acto de hipocresía dedicado a la grada ultra de su electorado, los mismos dirigentes del Partido Popular que tijeretean las aportaciones económicas a las comunidades autónomas para el cuidado de personas dependientes (ya los últimos recortes superan los quinientos millones de euros), torpedeando la aplicación de la Ley de Dependencia, pretenden prohibir ahora que las mujeres puedan abortar en caso de malformación grave del feto. «Yo, todopoderoso Dios Gallardón, te condeno a ti, Mujer, sin capacidad ni entendimiento suficientes para decidir por ti misma, a dar a luz con dolor a un Hijo al que no vas a poder atender nunca jamás en condiciones idóneas; un Hijo, Mujer, al que dedicarás tu tiempo, tu sangre, tu energía y tus ingresos, cualesquiera que sean, hasta el día en que mueras; un Hijo que dejarás desvalido, abandonado a su suerte, el día en que faltes; y toda esta enorme carga la afrontarás sin recibir ayuda ni apoyo de las instituciones. Pero eso sí, entretanto, nosotros seguimos a lo nuestro: podando -zas, zas, zas-, reduciendo y fusilando el Estado del bienestar, recortando en sanidad, educación, prestaciones por desempleo y ayudas sociales; también -¡cómo no!- aquellas destinadas al cuidado de dependientes, ancianos y personas que sufren discapacidades graves, entre los que se encuentre tal vez algún día ese Hijo que yo, el Dios Gallardón, te obligo a traer al mundo». Circula por internet una emotiva carta en la que una pediatra, extenuada, recién salida de una guardia de 24 horas, se indigna y desespera ante la ocurrencia bíblica del ministro de Justicia. Desde su experiencia directa con familias con hijos nacidos con malformaciones graves, ella califica de «auténtico calvario» la vida de estas personas, y relata cómo «se ven sometidos a múltiples cirugías, largas y complicadas, con extensos períodos en las unidades de cuidados intensivos para luego ser dados de alta con secuelas y tener una calidad de vida, en muchos casos, nefasta». Estos niños «sufren física y emocionalmente, y por desgracia, precisamente por ser niños, en algunos casos son objeto de ensañamiento terapéutico por no querer rendirnos ante su enfermedad. Sus familias -continúa- acaban desestructuradas, con enormes problemas de salud física y mental, además de económicos, por no recibir suficiente ayuda por parte de las administraciones». En su carta, esta especialista invita al ministro a pasar un postoperatorio de una cirugía cardiaca producto de una cardiopatía compleja, acompañando a una familia de día y de noche durante meses en la UCI, para así saber de lo que habla cuando lanza sus retrógradas propuestas. Desde el año 2010 la Ley de Salud Sexual y Reproductiva o ley de plazos permite el aborto en aquellos casos de malformación o enfermedad grave e incurable del feto, dando libertad de elección a la mujer, consagrando derechos y libertades sociales. Con la reforma del PP regresaríamos a la inseguridad jurídica, a los tiempos de los abortos clandestinos sin condiciones sanitarias para las mujeres sin recursos económicos, y a los viajes al extranjero sólo para las adineradas. Regresaríamos al franquismo. ¿Es acaso eso lo que persigues, Dios Gallardón? Danos luz suficiente para interpretar tus tenebrosos designios.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.