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España

Economía y salarios

Fuentes: Rebelión

Los economistas y políticos neoliberales siempre nos dicen que el primer paso para el progreso es crear riqueza y en una segunda fase estaría de redistribución entre la sociedad. La práctica real es que cuando la economía va mal son las clases trabajadoras las que deben de apretarse el cinturón, para que las empresas sigan […]

Los economistas y políticos neoliberales siempre nos dicen que el primer paso para el progreso es crear riqueza y en una segunda fase estaría de redistribución entre la sociedad. La práctica real es que cuando la economía va mal son las clases trabajadoras las que deben de apretarse el cinturón, para que las empresas sigan ganando. Justifican esa medida diciendo que cuando vengan tiempos mejores ya se recuperará las pérdidas en salarios.

Cuando se está en época de crecimiento, lo máximo que se consigue es que los salarios crezcan al mismo nivel que lo hace la inflación, es decir, que nunca se recupera n los salarios perdidos y no hay redistribución de la riqueza.

Como vemos son las clases trabajadoras y asalariadas las que pierden poder adquisitivo año a año. Sin embargo, no ocurre lo mismo con los beneficios empresariales y de Bolsa, con crecimientos anuales espectaculares de entre el 20-25% entre los años 2000 y 2007. La realidad es que, ya sea en crisis económica o en épocas de esplendor las clases sociales que dependen de un salario ven día a día como cada vez es más difícil vivir con él.

Por el contrario, contemplamos con estupefacción como los altos ejecutivos de estas empresas disparan sus salarios a unos niveles escandalosos, sirva de ejemplo el presidente del BBVA, que cobra de seis millones de euros anuales.

Si vemos que a través de los salarios no se produce una redistribución de la riqueza, podría caber que fuera el Estado quien procurará hacerla. La realidad es que el Estado no la está haciendo tampoco, de realizarla mejoraría las condiciones sociales de las clases asalariadas a través de los servicios que presta.

La política fiscal desarrollada en los últimos diez años por el Partido Socialista y el Partido Popular no ha sido nada redistributiva sino que ha ido en la misma línea que los salarios, es decir, que cada vez paguen más los sectores desfavorecidos y menos las clases ricas. En los últimos diez años el crecimiento del número de ricos ha sido exponencial y su riqueza también, pues después de Rusia, España se ha convertido en el paraíso de los ricos siendo una muestra más de lo injusta que está siendo nuestra sociedad.

¿Qué política fiscal se ha realizado?

Se diminuyen los impuestos directos a las clases ricas, mientras que se aumentan los indirectos. Un sistema fiscal justo es aquel donde los impuestos directos son predominantes sobre los indirectos. La política fiscal de los últimos años es la contraria con lo que la realidad muestra rasgos cada vez de mayor injusticia. Actualmente, siguiendo esta línea de disminución de los impuestos directos, se está planteando la supresión de algunos de ellos como el del Patrimonio, Sociedades y el de Sucesiones. Alguna organización empresarial tiene todavía el DESCARO de proponer para compensar está pérdida de recaudación el aumento del IVA (impuesto indirecto) del 18% al 20%.

¿Hasta cuando ésta situación?

Si vemos la evolución de los salarios respecto al PIB, comprobamos que los salarios representaban, en 1996, el 50,61 % del PIB, en el año 2006 sólo representan el 47,7%, casi tres puntos menos. Si a este dato ya preocupante, le añadimos que en el año 2006 hay cuatro millones más de trabajadores, queda claro el ostensible deterioro de la masa salarial. Sin embargo, el porcentaje de los beneficios empresariales en estos años en su relación con el PIB ha aumentado un 4% y la presión fiscal un 3%. Sociedad más injusta que la española es difícil de encontrar en el mundo desarrollado ¿Y aquí no pasa nada? ¿Tragamos TODO en el nombre de la modernidad?

Si analizamos los dos últimos años, los salarios reales corregidos por la inflación llevan perdiendo poder adquisitivo de forma importante, contradiciendo la propaganda del gobierno. Mientras que los salarios diminuyen, los beneficios empresariales crecen sin parar, así las empresas que forman el IBEX35 bursátil, en el año 2006, tuvieron unas ganancias de 41.893 millones de euros, es decir, un 27,4 % más respecto al años 2005. Pero en el año 2005 ya subieron también un 24%. ¿Cabe mayor escándalo?

Para no ser sospechoso por critico radical con el PP y el PSOE por la política económica que han desarrollado en España, son esclarecedoras las declaraciones del Comisario Europeo de Asuntos Económicos, el español Joaquín Almunia cuando dice: » es injusto e insostenible el desigual reparto de la renta entre salarios y beneficios…….. en la situación actual hay empresas con ganancias muy importantes, pero su distribución no está beneficiando a los asalariados, que son los más, sino a la rentas no salariales, que son las menos».

El ministro alemán de Finanzas Peer Steimbrucck, habla de la necesidad de la participación de los trabajadores en los beneficios de las empresas y de los riesgos de legitimidad social de la economía de MERCADO. El propio presidente del Banco Central Europeo, Jean Claude Trichet, critica los altos salarios de los ejecutivos empresariales que «muchas veces no son comprendidos por la gente en nuestra democracia». Un caso que se debería estudiar y servir como modelo de política salarial y social positivo es el caso de Mercadona.

Cuando los representantes del poder político y económico se dan cuenta de estas injusticias y plantean que no se puede seguir así y que hay que cambiar, es un paso positivo. Pero ya es hora no sólo de reconocer la injusticia que conlleva el sistema neoliberal, sino corregirlo para que haya un mayor equilibrio económico y social entre las poblaciones en España y en la Unión Europea.

Porque en la Unión Europea presenta los mismos síntomas que en España pero no llegando a la gravedad de nuestro país. Esta situación tiene unos responsables directos, los políticos del PP y del PSOE por practicar un neoliberalismo fundamentalista, y que mientras su discurso político nos dicen una cosa su practica política es la que da estos resultados.

¿Qué decir de los sindicatos? Han firmado todo lo que se les ha puesto encima de la mesa con muy poca defensa de los intereses de los trabajadores pero donde se han defendido con uñas y dientes sus intereses corporativos de su institución, siendo corresponsables de está situación gravísima que padecemos la inmensa mayoría de los asalariados.

Hoy nos encontramos con sueldos de 90/1000 euros mensuales, de gente con carrera en una situación de explotación que en algunos casos casi nos retrotraen al siglo XIX e inicios del XX.

El gasto social español representa el 60% de la UE a 15, mientras que nuestra riqueza representa el 90%, es decir tenemos un déficit de treinta puntos que es muchísimo. Por ello el Estado debe subsanar este déficit social invirtiendo más en sanidad, educación, I+D+I, pensiones, etc. Se debe acabar con las reducciones de impuestos y acercarnos a los niveles impositivos europeos. Este crecimiento en la recaudación debe de provenir de los impuestos directos, luchar contra el fraude fiscal, que según la Agencia Tributaria alcanza la escandalosa cifra del 10% del PIB. Los superávit fiscales actuales deben ser destinados a mejorar las grandes carencias que tenemos y sólo así habrá una mínima redistribución de la riqueza.

La situación es como solucionar toda esta injusticia. Evidentemente dos son los caminos a seguir. Por un lado, el Estado debe modificar su política fiscal, ya vale de rebajas fiscales para los ricos y por el otro, favorecer políticas sociales de redistribución social que en parte faciliten la vida de los trabajadores. Cuando los partidos políticos nos hablen de rebajas fiscales digamos NO porque ya sabemos a quien van a favorecer.

Por el otro lado, las empresas deberían mejorar sus políticas salariales y ligar de alguna forma, como el caso de Mercadona, que parte de los beneficios empresariales repercutan o sean compartidos por los trabajadores, ya que en definitiva son quienes los generan.

Pasemos del neoliberalismo y de las palabras a los hechos, nos jugamos mucho en ello, entre otras nuestro futuro y el de nuestros hijos.