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La amenaza sigue latente

El 21 de noviembre de 2002 la derecha llamó a un tercer paro para derrocar a Chávez

Fuentes: AVN

El 21 de noviembre de 2002 el director de la Central de Trabajadores de Venezuela (CTV), Carlos Ortega, anunció un nuevo paro patronal para el 02 de diciembre, con la intención de forzar a la renuncia o a un referendo constitucional contra el Gobierno legítimo del presidente Hugo Chávez, quien había logrado conservar el poder […]

El 21 de noviembre de 2002 el director de la Central de Trabajadores de Venezuela (CTV), Carlos Ortega, anunció un nuevo paro patronal para el 02 de diciembre, con la intención de forzar a la renuncia o a un referendo constitucional contra el Gobierno legítimo del presidente Hugo Chávez, quien había logrado conservar el poder luego del golpe de Estado perpetrado el 11 de abril de ese año, gracias a la resistencia del pueblo y del apoyo de las Fuerzas Armadas.

Esta acción desestabilizadora siguió al ensayo efectuado un año atrás el 10 diciembre de 2001, por la aprobación de 49 leyes mediante la Habilitante en 2001, y al de abril de 2002, que derivó en la estrategia golpista.

A pesar de que en un principio contemplaba una duración inicial de 24 horas, se extendió hasta convertirse en un paro indefinido.

La paralización del sector comercial e industrial ocasionó mayores pérdidas al país y estuvo secundada por un grupo de trabajadores antinacionalistas de la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa), de los partidos de la derecha agrupados en lo que denominaron Coordinadora Democrática, los sindicatos de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), e incluso varios medios de comunicación.

«En vista de la frustración que recibe la oposición de Venezuela porque su triunfo en el golpe de Estado contra del presidente Chávez en abril de 2002 sólo dura unas cuantas horas, persiste en sacar al gobierno por medios no constitucionales y entonces traman otra estrategia, hacerlo renunciar por medio de un paro patronal-petrolero», indicó el analista José Ameliach, en su ensayo «Algunas reseñas del paro petrolero de 2002-2003».

Para Ameliach los artífices del paro se imaginaron en un principio que la estrategia tendría una corta duración, ya que a su juicio el pueblo explotaría en contra del Gobierno constitucional del líder revolucionario, ante la escasez artificial de alimentos y productos de primera necesidad, y la falta de combustible.

«A la oposición eso era lo que menos les importaba, ella quería someter a Chávez como sometieron en el puntofijismo a todos los presidentes de Venezuela por intermedio de la oligarquía, que en realidad era la que gobernara al país, Ellos sabían que por medio de procesos electorales no lo podían vencer».

Guerra psicológica de los medios

Adicionalmente al saboteo económico, los venezolanos se enfrentaron a una campaña psicológica permanente de los medios de comunicación impresos y audiovisuales a favor de las acciones desestabilizadoras y en contra del Estado.

Las empresas de comunicación también colaboraron: televisoras privadas de alcance nacional y periódicos de circulación nacional, sin disimulo alguno, apoyaron el paro con sus transmisiones y sus artículos.

«¡Hasta que se vaya!», tituló en letras mayúsculas, el diario conservador El Universal en su primera plana. No existió dentro de sus cuerpos artículos de entretenimiento ni anuncios comerciales, sólo espacios para la política y las informaciones que consideraban pertinentes.

Un paro que se fue de las manos

Con la recuperación progresiva de las operaciones de Pdvsa, por parte de sus trabajadores, la Fuerza Armada y el pueblo, dejaron de cumplirse los pronósticos previstos por la derecha, por lo que el paro debió ser disuelto progresivamente.

El 2 de febrero se llevó a cabo la convocatoria a la recolección de firmas para activar un referéndum consultivo que pretendía la derecha utilzair para destituir al presidente, y el 3 se llamó a la «flexibilización» del paro.

«El paro no es de la CTV, no es de la Coordinadora Democrática, el paro se nos fue de las manos», expresó aquel día Carlos Ortega, presidente de la CTV, ya derrotado, ante los medios de comunicación.

Muchas pequeñas y medianas empresas se vieron forzadas a cerrar sus puertas, mientras que el monto de las pérdidas por ventas no realizadas de crudo superó los 18 mil millones de dólares lo cual motivó una disminución de un monto cercano a 9. 998 millones de dólares en la capacidad contributiva de la estatal Pdvsa y sus filiales al fisco nacional. Esto limitó la capacidad del Ejecutivo Nacional para la ejecución de sus planes y programas.

El Producto Interno Bruto (PIB) del país registró una caída de 15,8 % durante el cuarto trimestre de 2002, y de 24, 9%, durante el primer trimestre de 2003. En el sector petrolero la caída del PIB fue de 25,9% y 39,3% respectivamente.

Asimismo, se registró una contracción en los montos de las Reservas Internacionales en Divisas y del Fondo para la Estabilización Macroeconómica, lo cual obligó al Ejecutivo Nacional, conjuntamente con el Banco Central de Venezuela, a dictar las medidas para establecer un sistema de control de cambios, con el fin de atenuar los efectos negativos sobre la economía nacional.

Amenaza latente

Hoy, ante el fortalecimiento de la Revolución Bolivariana, sectores de la derecha reeditan, bajo otro formato, viejas prácticas, con el objeto de crear presiones económicas sobre la población, que puedan, eventualmente, desencadenar un clima de inestabilidad política y social.

Ante las prácticas de sobreprecio y usura, el Gobierno nacional ha desarrollado una ofensiva que incluye la fiscalización de las empresas para identificar si sus márgenes de ganancia son razonables: muchas de las empresas inspeccionadas tienen ganancias de hasta el 1200%. También, el gobierno anunció aprobar, vía habilitante, una ley de costos, ganancias y protección de precios justos, así como una de la nueva ley de comercio exterior, entre otros instrumentos para hacer frente a la guerra económica.

Ante estas acciones, el presidente de Fedecámaras, Jorge Roig, aseguró que el sector empresarial «augura un primer trimestre de 2014 bastante malo en inflación, abastecimiento e inventarios», lo que se asemeja a los discursos de este gremio durante los años de 2001 y 2003.

Roig criticó la sinceración de los precios y manifestó que «se ha desatado una borrachera consumista que no era lo que teníamos pensado, y después de esta borrachera viene la resaca y el ratón. Creo que en enero vamos a pasar un tiempo con muchos anaqueles vacíos, de material que no se va a poder reponer a tiempo».

No obstante, en declaraciones recientes, el presidente de la República, Nicolás Maduro, indicó que el Gobierno Bolivariano actuará con firmeza y «fuerza legal frente a métodos sinuosos de sabotear la economía».

«Vamos a actuar con fortaleza», reiteró y agregó que los empresarios que realmente quieran trabajar tienen la mano extendida del Gobierno para hacerlo. «Cuenten con nosotros; somos gente de palabra, de diálogo. Donde ponemos la palabra allí está el compromiso. Sabemos escuchar, aprender, pero no intenten ni por un segundo confundir», dijo.

Fuente: http://www.avn.info.ve/contenido/21-noviembre-2002-derecha-llam%C3%B3-tercer-paro-para-derrocar-ch%C3%A1vez