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Reseña de El desafío ateo de Puente Ojea (Laetoli, 2024), de Miguel Á. López Muñoz

El desafío ateo de Puente Ojea

Fuentes: Rebelión [Imagen: Gonzalo Puente Ojea en un acto de Asturias Laica en el cementerio de El Sucu (Gijón). Créditos: Asturias Laica

De acuerdo con el artículo 16 de la Constitución de 1978 en España queda garantizada la libertad religiosa y de culto; no obstante, en ese mismo artículo, a pesar de que se establece que ninguna confesión religiosa tendrá carácter estatal, se establece que “los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones”. Nada que ver con el artículo 3 de la Constitución republicana de 1931: “El Estado español no tiene religión oficial”. En este sentido, bajo un pretendido laicismo -sospechoso desde el momento en que el Estado español subscribió con la Santa Sede los acuerdos sobre asuntos jurídicos, enseñanza y asuntos culturales, asistencia religiosa a las Fuerzas Armadas y el servicio militar de clérigos y religiosos y sobre asuntos económicos el día 3 de enero de 1979-, la Constitución de 1978 no separa la Iglesia del Estado, razón por la que se habla de criptoconfesionalidad del Estado español. Ahora bien, ¿puede un Estado democrático y de derecho existir al margen del laicismo? La respuesta debería ser negativa, al menos teniendo en cuenta que el laicismo es una de las condiciones necesarias del Estado democrático de derecho ya que solo bajo el laicismo es posible garantizar la tolerancia en su sentido más radical y la más absoluta libertad. Esta es la respuesta de uno de los más lúcidos defensores del laicismo en España: Gonzalo Puente Ojea, un ateo consecuente y coherente. Ahora bien, ¿cómo llegó Puente Ojea a elaborar su pensamiento ateo?

La respuesta a esa pregunta podemos encontrarla en el libro El desafío ateo de Puente Ojea (Laetoli, 2024), de Miguel Á. López Muñoz, que constituye una magnífica exposición del pensamiento ateo de Puente Ojea. Efectivamente, uno de los méritos de Miguel Á. López Muñoz es mostrar como la trayectoria vital de quien fuera Presidente de Honor de Europa Laica es fundamental para comprender cómo el pensamiento y las actitudes políticas de un diplomático de la España franquista, coherentes con el pensamiento nacionalcatólico dominante, evolucionó hasta actitudes claramente democráticas, coherentes con una posición política a favor de la república y el laicismo, consecuente con su pensamiento materialista y ateo.

Así, a lo largo de las páginas de este libro el autor muestra cómo a través de dos preguntas fundamentales, que -se imagina quien esto escribe, por que esas fueron las mismas preguntas que se formuló un ser querido que tuvo una evolución intelectual semejante- provocaron ese abandono de las creencias religiosas heredadas de su entorno familiar y social. Preguntas que se pueden sintetizar del siguiente modo: en qué momento surgieron las religiones y cómo un judío de Nazaré -aunque nos dicen que nació en el portal de Belén- se convierte en el Cristo -o el Hijo del Padre todopoderoso- de la Santísima Trinidad de una nueva religión, la cristiana.

Miguel Á. López Muñoz realiza un completísimo recorrido por la obra de quien fue Presidente de Honor de Europa Laica, que arranca con Ideología e historia (1974) y concluye en Ideologías religiosas (2013), para mostrarnos como la honestidad y el compromiso intelectual con la verdad, que llevaron al diplomático de orígenes gallegos a revisar en varias ocasiones su propia obra, le obligaron a abordar la cuestión de la religiosidad en un contexto profundamente hostil: la España del nacionalcatolicismo de los años 50 del siglo pasado. Precisamente en ese ambiente, Puente Ojea empieza a realizarse preguntas incómodas que le llevan a transitar desde el pensamiento cristiano de los años 50 hacia la irreligiosidad, siendo entre los años 1962 y 1964 cuando se produce el abandono definitivo de la fe católica; un proceso que le lleva a escribir Ideología e historia, un texto publicado en 1974 y que revisará en varias ocasiones. En paralelo, a la vez que el creyente cristiano se transmuta en pensador ateo, también va a sufrir una profunda evolución el pensamiento político de Puente Ojea, que evoluciona desde la aceptación del nacionalismo hispano propio del franquismo y de las escuelas diplomáticas del momento hasta posturas claramente democráticas, coherentes con su pensamiento ateo, que le llevan a defender posiciones claramente republicanas y laicas, que son las que sostendrá en el momento de ser embajador español ante la Santa Sede en la España. Por último, su trabajo intelectual, centrado en el estudio de la religiosidad y el fundamento epistemológico y ético-jurídico del laicismo, le llevó a desarrollar un método materialista y una exégesis heurística con la que abordar el estudio de los textos bíblicos, principalmente los evangelios.

Una vez establecidas las claves del pensamiento de Puente Ojea, que giran en torno a la cuestión de la religiosidad, de la organización política del Estado y del método, Miguel Á. López Muñoz se centra en el análisis de los principales temas investigados por el diplomático de orígenes gallegos: los orígenes de la religiosidad, el surgimiento del mito cristiano, el desarrollo de la institución eclesiástica y el fundamento epistemológico y ético-jurídico del laicismo.

En cuanto al primero de los temas, los orígenes de la religiosidad, el autor muestra como Puente Ojea, haciendo pie en el pensamiento antropológico de Edward B. Tylor y de los neurofisiólogos como R. Llinás o de Paul y Patricia Churchland, establece los dos principios axiomáticos que han de regir la ontología y la epistemología de todo lo que existe: ‘solo existen estados y procesos de la energía física’; ‘los llamados estados mentales son la expresión lógica y de la experiencia empírica intersubjetiva en el medio’ y ‘el universo y la naturaleza es todo lo que existe y nada más que lo existe’.

Al respecto del segundo tema, el mito de Cristo, el autor expone con absoluta fidelidad sintética una exposición de la exégesis neotestamentaria desarrollada a lo largo de su obra tanto respecto al Jesus de la historia como al Cristo mítico de la fe, centrándose en la explicación de los elementos que hacen comprensible la transición del hombre al mito, que es el hecho fundador de la nueva religión cristiana.

En cuanto al desarrollo de la institución cristiana, Miguel Á. López Muñoz analiza con detalle la evolución del cristianismo, desde las iglesias cristianas primitivas hasta las iglesias actuales, haciendo hincapié en una cuestión fundamental: el hecho de que el cristianismo católico es antiilustrado por definición.

El último tema en el que profundiza el autor es en la exposición del fundamento epistemológico tanto de la verdad de la religión como del laicismo, así como el fundamento ético-jurídico del laicismo.

Estamos, en definitiva, ante una magnífica exposición del pensamiento filosófico, intelectual, político de Gonzalo Puente Ojea. Una oportunidad excepcional para acercarse a su ateísmo, laicismo y republicanismo.

Este texto se publicó originariamente en el número 270 de Nuestra Bandera, revista de debate político y teórico del PCE, bajo el pseudónimo de Marxia Besada Barciela.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.