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Informe sobre la situación social en el mundo 2005

El dilema de la desigualdad

Fuentes: Argenpress

El Informe de 2005 de las Naciones Unidas sobre la situación social en el mundo llega a la conclusión de que gran parte del mundo está atrapado en el ‘marasmo de la desigualdad’. El mundo es más desigual que hace 10 años.

Pese a que en algunas partes del mundo se ha experimentado un crecimiento sin precedentes y una mejora en los niveles de vida en los últimos años, la pobreza sigue arraigada y gran parte del mundo está atrapado en el marasmo de la desigualdad.

El Informe sobre la situación social en el mundo 2005: el dilema de la desigualdad, publicado por las Naciones Unidas, alerta sobre la persistente y cada vez más profunda desigualdad en todo el mundo. En el Informe se insiste en el abismo existente entre las economías estructuradas y las no estructuradas, la distancia cada vez mayor que existe entre los trabajadores calificados y no calificados, la creciente disparidad en la salud, la educación y las oportunidades de participación social, económica y política.

‘Al exponer en detalle algunos de los problemas más acuciantes que afectan al desarrollo social hoy día, el Informe puede ayudar a orientar medidas decisivas para construir un mundo más seguro y próspero, en el que las personas están en mejores condiciones de disfrutar de sus derechos humanos y libertades fundamentales. Un elemento esencial en esta búsqueda es salir del marasmo de la desigualdad’, dijo el Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan.

Apartándose de los criterios que destacaban el crecimiento económico como la panacea de los problemas de desarrollo, en el Informe se señala que hacer hincapié en el crecimiento y la generación de ingresos no capta ni aborda suficientemente el traspaso de la pobreza de una generación a otra; más bien puede llevar a la acumulación de riqueza por unos pocos y a sumir en una mayor pobreza a la mayoría. A decir verdad, pese al considerable crecimiento económico de muchas regiones, el mundo es más desigual que hace 10 años.

‘No estaremos en condiciones de impulsar el programa de desarrollo si no se resuelven los problemas de la desigualdad en los países y entre éstos’, dijo José Antonio Ocampo, Secretario General Adjunto de Asuntos Económicos y Sociales. Ocampo señaló también que ‘la publicación del Informe no pudo ser más oportuna. Dado que 2015 es el plazo fijado para la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, es el momento justo para incorporar el objetivo de reducir la desigualdad en nuestras estrategias para promover el desarrollo, la seguridad y los derechos humanos para todos’.

Según el Informe sobre la situación social en el mundo: el marasmo de la desigualdad:

– Las desigualdades entre y en los países han ido de la mano de la globalización. Estas desigualdades han tenido consecuencias negativas en muchos aspectos, entre ellos el empleo, la seguridad en el empleo y los salarios. No obstante, se sigue debatiendo en torno al papel concreto de las políticas de liberalización y desregulación en estas tendencias.

– El desempleo sigue siendo elevado en muchos contextos y las tasas de desempleo de los jóvenes son especialmente elevadas. Los jóvenes tienes dos o tres veces más probabilidades que los adultos de estar desempleados y actualmente constituyen hasta un 47% del total del 186 millones de personas sin empleo en todo el mundo. La mayoría de los mercados de trabajo no puede absorber a todos los jóvenes que buscan trabajo. La incapacidad de los países para integrar a los jóvenes que ingresan en el mercado de trabajo en la economía estructurada tiene un profundo impacto cuyos efectos van del rápido crecimiento de la economía no estructurada hasta el aumento de la inestabilidad nacional.

– Millones de personas trabajan, pero siguen siendo pobres; prácticamente la cuarta parte de los trabajadores del mundo no gana lo suficiente para sacar a sus familias y a sí mismos más allá de un umbral de pobreza de un dólar diario. Una gran mayoría de los pobres que trabajan son trabajadores no agrícolas del sector no estructurado. La transformación de los mercados de trabajo y el aumento de la competencia mundial han instigado una explosión de la economía no estructurada y el deterioro de los salarios, los beneficios y las condiciones de trabajo, en particular en los países en desarrollo.

Informe sobre la situación social en el mundo 2005: El marasmo de la desigualdad

– En muchos países, la desigualdad entre los salarios que devengan los trabajadores calificados y los no calificados se ha acentuado desde mediados del decenio de 1980, ya que los salarios mínimos reales han disminuido al tiempo que se produce un brusco aumento de los ingresos más altos. China y la India han experimentado un considerable crecimiento de los ingresos, pero sigue habiendo enormes diferencias. En los países desarrollados, la diferencia de ingresos se ha acentuado especialmente en el Canadá, el Reino Unido y los Estados Unidos.

– Pese a los progresos logrados en algunos contextos, la desigualdad en materia de salud y educación se ha ampliado, sobre todo dentro de los países. El Africa al sur del Sahara y partes de Asia se encuentran en la peor de las situaciones. Las desigualdades en la esperanza de vida se han ampliado extraordinariamente. El VIH/DSIDA ha agravado esas diferencias, sobre todo entre el Africa y el resto del mundo. También hay grandes diferencias en el acceso a la inmunización la atención materno-infantil, la nutrición y la educación. La desigualdad entre los sexos en el acceso a la educación se ha reducido en cierta medida, pero se mantiene. Esta situación contribuye a una crisis de capital humano que amenaza la sostenibilidad de la lucha contra la pobreza.

– La violencia suele tener sus raíces en la desigualdad. Es peligroso para la paz y la seguridad tanto a nivel nacional como internacional dejar que se profundice la desigualdad económica y política. Esas desigualdades, sobre todo las luchas por el poder político, la tierra y demás bienes pueden crear la desintegración social y la exclusión y dan lugar a conflictos y a la violencia. Entre las manifestaciones de esa violencia, analizadas en el Informe, figuran la guerra, el uso de niños soldados y la violencia doméstica y por razón de sexo.

– Es característico que se excluya a los pueblos indígenas, las personas con discapacidad, los ancianos y los jóvenes de los procesos de adopción de decisiones que afectan a su bienestar. A estos grupos, que a lo largo de la historia han sido objeto de discriminación, todavía se les suele denegar sus derechos humanos básicos. También se les suele excluir del proceso político.

Sobre la base de estas conclusiones, en el Informe sobre la situación social en el mundo 2005 se recomienda que:

– Hay que poner remedio a las asimetrías mundiales derivadas de la globalización y hacer hincapié en una distribución más equitativa de los beneficios de una economía mundial cada vez más abierta. La promoción de la participación democrática de todos los países y pueblos en los procesos que determinan el programa internacional para el desarrollo deberá facilitar este propósito.

– Se debe promover la democracia y el estado de derecho y se deben hacer esfuerzos especiales para integrar a los grupos marginados en la sociedad. La voluntad política debe dar un espaldarazo a estos esfuerzos.

– Para prevenir un conflicto mundial y la violencia, se debe prestar atención a la reducción de las desigualdades en el acceso a los recursos y las oportunidades.

– Las condiciones de la economía no estructurada deben mejorar estableciendo programas de protección social y mejores vínculos entre las economías estructurada y no estructurada.

– Se deben ampliar las oportunidades de empleo productivo y decoroso, los jóvenes deben ser el centro de las políticas y programas de empleo. Con un empleo decoroso, los que estén en condiciones de asegurarse un empleo y recibir una remuneración suficiente, prestaciones y protección de la ley también estarán para expresar sus inquietudes y participar más activamente en la sociedad.

El Informe lanza un alerta en el sentido de que, si no se procura rectificar la desigualdad imperante en el mundo y reivindicar la visión amplia del desarrollo social que fue el acuerdo de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Social, celebrada en Copenhague en 1995, el marasmo de la desigualdad se perpetuará y se verán frustrados los esfuerzos para lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio.